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Naropa


La vida de Naropa. Parte I. La Búsqueda de Tilopa

Por: Khenpo Chodrak

Naropa fue un erudito del siglo X. Existen diferentes opiniones en cuanto al lugar de su
nacimiento, algunos biógrafos dicen que nació en Bangladesh, pero de acuerdo a Marpa, uno
de sus principales discípulos, nació en Lahore, India. Su familia fue muy poderosa y rica, en
esa época era común que la gente que trabajaba para esas familias, se refirieran al amo
como rey, por tal motivo algunos biógrafos sostienen que Naropa fue un príncipe.

La Infancia y el Matrimonio de Naropa

En la primera parte de su vida, el joven Naropa estudiaba de acuerdo a la tradición Brahmín,
pero probablemente su padre era Budista, ya que Naropa recibió un entrenamiento Budista
en el hogar. Un día Naropa pidió permiso para tomar la ordenación de monje y su padre la
Rechazó.
Buscando el permiso de su padre, Naropa dijo: «Si no puedo convertirme en monje, quiero
casarme con una muchacha que venga de una familia Brahmín, que sea Hindú, amorosa y
compasiva. Debe ser rubia y su nombre: Sangmo.» Además, agregó que debía tener 16 años
de edad.
Su padre pensó que nunca podría encontrar a una muchacha como la descrita y consultó con
un amigo. El amigo le dijo que no se preocupara, que la India era un país grande y que
debería ser posible encontrar a la muchacha en alguna parte.
El amigo comenzó la búsqueda en todas partes y un día vio un grupo de muchachas que
recogían flores. En esos tiempos, recoger flores significaba que se estaba preparando una
ofrenda a los dioses o deidades, lo cual indicaba que eran Hindúes. Comenzó a llover y todas
las muchachas se levantaron. Tenían que cruzar un río y para hacerlo levantaban sus faldas,
una de ellas no lo hizo y simplemente caminó a través del agua, por este hecho, el amigo se
dio cuenta de que ella era diferente a las otras. En el otro lado del río estaba un mendigo
sentado en el camino y la muchacha le dio un poco de comida, también vio que era rubia.
Fue y le preguntó de cual familia venía y ella dijo que venía de una familia Brahmín, que su
nombre era Sangmo y que tenía 16 años.
El amigo, muy feliz, regresó para dar la buena noticia. El padre de Naropa, lleno de gozo, le
dijo a Naropa que la muchacha había sido encontrada y que la invitarían a venir. Una
delegación fue enviada a los padres de la muchacha para pedir su mano como esposa de
Naropa. La delegación llevó cien elefantes cargando toda clase de regalos: plata, oro,
cualquier cosa preciosa. En esta forma ella se casó con Naropa.
Naropa fue jefe de familia hasta los 25 años, hasta que él y su esposa estuvieron de acuerdo
en que ambos debían ordenarse. Entonces, Naropa se fue a la Universidad de Nalanda.

 

La Universidad de Nalanda

En Nalanda, Naropa estudió filosofía Budista (Sutra y Tantra), convirtiéndose en un gran
erudito. En esos tiempos existía la tradición de que eruditos de otras religiones (ej: la
religión Hindú) retaban a los eruditos Budistas a debatir, quien ganara el debate se convertía
en el maestro del perdedor y de sus estudiantes. En consecuencia, era esencial que los
debatientes conocieran los tópicos muy bien. En toda la India era de ésta manera y si un
erudito no estaba calificado, significaba un gran riesgo.
Por esta razón, se seleccionaban los cuatro mejores eruditos de la Universidad de Nalanda
para los debates. Cada uno era responsable de una de las cuatro puertas de la universidad
ubicadas en las cuatro direcciones. Naropa fue un gran erudito de la puerta norte que ganó
muchos debates, enseñó, adquirió discípulos y llegó a convencerse él mismo de su gran
erudicción.

Un día cuando estaba sentado leyendo sus textos, una sombra cayó de repente del libro.
Naropa volvió el rostro y encontró una mujer extremadamente vieja y fea, que le preguntó:

«¿Qué estás estudiando? ¿Qué estás leyendo?». Él respondió: «Estoy estudiando el Guhya-
Samaja Tantra,». Ella dijo: «¿Me puedes leer las palabras?». Naropa contesto: «Si», y empezó                              a recitar el texto.
Al oír el texto, la mujer se puso tan feliz que saltó alrededor y comenzó a bailar. Naropa
pensó: «Esta mujer se puso muy feliz cuando le dije que podía leer, también debería decirle
que yo entiendo.» Y él dijo: «También, entiendo el significado».
En este momento, la mujer se puso muy triste y comenzó a llorar. Naropa dijo: «Estabas
muy feliz de que pudiera leer, pero ahora estás muy triste porque dije que entendía el
significado, ¿por qué?» Ella contestó: «Estoy triste porque un gran erudito como tu está
mintiendo, esto es muy triste. Hoy en día, en todo el mundo, no existe alguien, excepto mi
hermano, que entienda el significado de las palabras.» Naropa le pregunto quien era su
hermano y donde vivía. Ella contestó: «Mi hermano es Tilo Sherab Sangpo, es incierto donde
vive, pero si quieres conocerlo, yo te ayudaré.»
Al oír el nombre de Tilopa, Naropa sintió una gran devoción que jamás había experimentado.
El único pensamiento que tenía en su mente era encontrar a Tilopa, quería ir
inmediatamente y verlo.
Después de este suceso, regresó a la universidad y pidió permiso para irse a conocer a
Tilopa. Todos los eruditos de la Universidad de Nalanda le suplicaron que no se fuera y por
tres meses no pudo marcharse. En sus sueños aparecieron muchos signos que le decían que
debería irse y finalmente, dijo que lo sentía pero que se iría sin importar quien le pidiera que
se quedara, aceptó terminar las enseñanzas que había comenzado, pero no iniciaría ninguna
nueva.

La Búsqueda de Tilopa y las 12 Penalidades Menores

Naropa dejó la Universidad de Nalanda para ir en busca de Tilopa. Recibió una profecía que
le indicaba que debería meditar en Chakrasamvara y que al completar esta meditación
obtendría indicaciones del lugar donde encontraría a Tilopa.
Fue a un cementerio en el sur de la India donde meditó por seis meses en Chakrasamvara.
Finalmente, recibió una profecía por parte de unas dakinis en la que le decían que para
conocer a Tilopa debía ir al este. Soportando muchas penalidades viajó al este, pero no
encontró a Tilopa. Cuando estaba a punto de renunciar porque todo era muy difícil y ya no
tenía más fuerzas, escuchó una voz que le decía que la pereza y la flojera son trabajo de los
demonios. Solamente si abandonaba la flojera, conocería a Tilopa y lograría la iluminación.
Desde este momento en adelante, todos los eventos y todo lo dicho en relación con la vida
de Naropa son enseñanzas acerca del camino hacia la iluminación. Estas enseñanzas
describen exactamente lo que Tilopa enseñó a Naropa y lo que es necesario para que
cualquiera alcance la iluminación. El primer paso es dejar la flojera, porque de otra forma
uno no tendrá chance de alcanzar la iluminación; no hay iluminación en combinación con la
flojera. Naropa abandonó la flojera y fue muy diligente, continuó su camino y oraba a Tilopa
día y noche.

1. No mucho tiempo después de esto, Naropa llegó a un camino muy estrecho con una
roca y un río a cada lado. Tendida en el camino, encontró a una mujer enferma que
tenía la lepra tan avanzada que sus pies y sus manos estaban a punto de
desaparecer, por todas partes tenía heridas infectadas con sangre y pus. Ella estaba
bloqueando el camino y al ver a Naropa dijo: «Lo lamento pero no puedo quitarme,
tendrás que moverme, caminar sobre mí o tomar otro camino.» No había nada que él
pudiera hacer, por lo que tapo su nariz, miró hacia otra parte porque le disgustaba
verla y la saltó. Inmediatamente, ella desapareció y una voz que provenía del cielo
dijo: «Si uno practica el camino Mahayana, uno debe tener amor y compasión. Si no
se tiene amor y compasión, no se practica el camino Mahayana, no será posible
obtener resultados de ese camino y uno nunca podrá encontrar a su maestro. Todos
los seres con conciencia son como nuestros propios padres y por esto para practicar
el Mahayana uno no puede excluir a ningún ser con conciencia por simple y pequeño                                           que sea.» Naropa, luego de esto, continuó desarrollando su Boddichitta y trató de
incrementar su amor y compasión.

2. Naropa siguió hacia el este, llegó a un río donde se encontró con un furioso perro con
heridas llenas de gusanos, era agresivo y ladraba a Naropa con rabia. Naropa trató
de enviar al perro lejos pero no se movió. A lo último saltó al perro porque quería
continuar buscando a Tilopa. Inmediatamente una voz le dijo: «Si uno no entiende
que todos los seres del mundo, de los seis reinos de existencia, han sido nuestros
padres en este o en otro momento, entonces uno nunca podrá conocer a un buen
maestro, ni siquiera a uno malo.» Todos estos eventos eran enseñanzas de Tilopa.

3. La siguiente persona que encontró Naropa estaba llevando una carga muy pesada.
Naropa le preguntó si conocía a Tilopa y su paradero. El hombre le informó que tenía
que ir al otro lado de la montaña donde encontraría a alguien que podría responder
esa pregunta. Esa persona estaría cortando y aplastando las cabezas de sus padres
contra unas rocas. Naropa fue adonde le habían indicado y encontró al hombre
ocupado aplastando las cabezas y le preguntó acerca de Tilopa. El hombre dijo que
conocía donde estaba Tilopa, pero que sólo podría darle la información si Naropa
aplastaba algunas cabezas. Naropa pensó: «Soy un monje, un pandit y provengo de
una casta muy alta, ¿cómo podría aplastar la cabeza de alguien?» Al pensar esto,
todo desapareció y de nuevo escuchó una voz proveniente del cielo que le decía que
para obtener cualquier clase de realización tenía que abandonar el aferramiento a su
ego y a su orgullo. Sin el entendimiento de que aquello no era real en sí mismo, de
que no hay un individuo real, nunca podría lograr ninguna realización. En este punto
Naropa comprendió que todo el tiempo, cuando se había encontrado a alguien, había
una lección que aprender, y se prometió a sí mismo que desde ese instante en
adelante trataría de aprenderla.

4. Naropa continuó su camino y se topó con dos personas que habían capturado a una
tercera a la que habían atado y cortado su estomago, sus intestinos se estaban
derramando y él estaba gritando. Naropa fue hacia ellos y les preguntó si conocían a
Tilopa. Uno de los hombres le dijo que sí lo conocían, pero que para darle la
información primero tenía que cortar los intestinos del hombre capturado. Naropa no
pudo aguantar el dolor de la persona y rechazó cortar los intestinos. Las personas se
desvanecieron y una voz le dijo que toda la raíz del Samsara es el apego, los
conceptos arraigados y el asirse a la noción de un yo real, lo cual debería dejar ir.
Tilopa estaba confrontando a Naropa con algunas situaciones muy extremas para
darle enseñanzas muy directas. Abandonar pequeños apegos y pequeñas emociones
perturbadoras no es tan difícil, pero en situaciones muy extremas uno debe ser
capaz de mantener la mente clara sin caer en ninguna clase de reacciones, y esto es
muy difícil.

5. Naropa llegó a un lugar donde vio una escena muy terrible de una persona
derramando agua caliente dentro del estomago abierto de otra persona, la sangre
fluía y la víctima estaba gritando. Naropa preguntó si sabían donde estaba Tilopa y
para obtener la respuesta primero tenía que derramar más agua en el estomago y
nuevamente no lo pudo hacer. Al desvanecerse las personas, le fue dicho por la voz
que venía del cielo que las enseñanzas de los lamas son como el fluir del agua y que
ellas debían ser usadas para purificar las impurezas de la propia mente, y que esto
no puede ser logrado purificando alguna cosa en el exterior. En ese momento la
impureza que él tenía que purificar en su mente era el aferramiento al concepto de él
mismo como monje.

6. Naropa prosiguió y llegó a un hermoso pueblo donde un rey, que sabía sobre Tilopa,
le pidió que se quedara en el palacio por un tiempo antes de darle alguna respuesta.
Naropa aceptó y estuvo allí por un largo tiempo, haciendo oraciones por el bienestar
de la familia y viviendo en condiciones muy confortables. Un día, el rey le pidió que
se casara con su hija. Como monje, Naropa rechazó. El rey insistió y finalmente se
sintió muy trastornado por los rechazos y golpeó a Naropa, éste sintió mucha rabia y
odio y empezó a realizar la recitación de Chakrasamvara para hacer magia negra en
contra del rey. Justo cuando comenzó la recitación todo el pueblo desapareció y sólo
quedó la arena. La enseñanza de esto fue que uno debe abandonar el deseo y la ira,
de otra forma no será posible encontrar a un maestro y sin un maestro, la liberación
no es posible. Naropa había demostrado su deseo al quedarse en el pueblo por tanto                                             tiempo, y su ira al sentir rabia cuando fue golpeado. Una vez más él no había
entendido que aquello no era real y le fue enseñado que debería entender la
naturaleza irreal, como sueño, de todo. Cualquier cosa que uno experimenta es
creada por nuestras propias emociones de deseo e ira, éstas crean el mundo que
nosotros experimentamos, el cual no tiene una esencia verdadera ni real, desde un
tiempo sin comienzo nunca ha existido.

7. A partir de entonces, Naropa estuvo convencido de que era Tilopa a quien había
conocido todo el tiempo. Orando a Tilopa, continuó viajando al este hasta que
finalmente llegó a un gran bosque donde había una estampida de venados
perseguida por perros ladrando y un cazador. Naropa le pregunto al cazador sí
conocía a Tilopa y dónde podría encontrarlo. El hombre respondió: «sí lo conozco,
pero primero tu tienes que matar uno de estos antílopes.» Naropa todavía tenía
algunas dudas en su mente porque era un monje y se suponía que no debía matar a
ningún ser vivo. En ese momento los antílopes y los perros desaparecieron y el
cazador le dijo que tenía que dominar el aferramiento a su sí mismo. Tal como una
flecha mata a un venado, su entendimiento debía ponerle fin al aferramiento a la
idea de un yo, debía liberarse a sí mismo de cualquier duda; mientras tuviera alguna
duda, no le sería posible conocer a su maestro.

8. Naropa llegó a un lago donde conoció a una pareja de viejos y les preguntó sobre
Tilopa y donde podría encontrarlo. Ellos dijeron que lo conocían pero que primero lo
invitarían a comer en casa. La esposa estaba preparando la comida, poniendo ranas
y peces vivos en agua hirviendo y le ofrecieron esta sopa a Naropa, viendo a los
animales ser hervidos, tuvo dudas de si un monje podría comer eso. Además, como
monje, él no debía comer en la noche. Entonces el esposo le dijo a su señora: » Este
hombre está siguiendo la pequeña escuela del Buddhismo, el Theravada, por lo que
no le está permitido comer en la noche.» Tomó las ranas y los peces y los tiró al aire
donde se disolvieron en arcoiris. El viejo le dijo a Naropa que mientras tuviera el más
mínimo concepto del pequeño camino en su mente, no encontraría a su Lama. Antes
de desaparecer, le dijo que encontraría a alguien matando a sus propios padres al
día siguiente, esta vez él estaba preparado y determinado a hacer cualquier cosa que
se le pidiera para así encontrar a Tilopa.

9. Al día siguiente encontró a una persona matando a su padre con un tridente y
cavando un agujero en la tierra para enterrar a su madre viva. Los padres gritaban a
Naropa: «Por favor, ayúdanos. Nosotros hemos sido bondadosos con nuestros hijos y
ahora él quiere matarnos. Por favor, ¡ayúdanos!» Nuevamente, Naropa preguntó por
Tilopa. El hombre sabía sobre él pero quería que Naropa lo ayudara a enterrar a su
madre primero. Los gritos y las plegarias de los padres fueron demasiado para
Naropa; él todavía tenía algunas pequeñas dudas en su mente. Inmediatamente los
padres desaparecieron y el hombre le enseñó que tenía que disolver cualquier clase
de concepto dual y cualquier clase de aferramiento a objeto y sujeto. Este hombre le
dijo a Naropa que al siguiente día debería ir mendigando limosnas.

10. Naropa pensó que esto significaba que encontraría a un monje mendigante que
podría ayudarlo a encontrar a Tilopa. Por lo tanto fue a un monasterio y cuando llegó
encontró a unos pocos monjes. Uno de ellos viviendo en el monasterio conocía a
Naropa de antes y los otros habían oído sobre él porque fue un famoso erudito de
Nalanda, por lo cual lo invitaron a entrar. Otra vez, preguntó si habían escuchado
sobre Tilopa y donde podría encontrarlo. Ellos nunca habían escuchado sobre este
gran maestro, pero sabían sobre un pobre pordiosero llamado Tilopa. Naropa estaba
seguro que conocería a su maestro. Con algunos monjes del monasterio, fue a un
lugar donde un hombre estaba sentado en la tierra, algunas veces tomaba una rana,
la tiraba en el fuego y se la comía. Como Naropa estaba convencido que este era
Tilopa, su maestro, y comenzó a postrarse enfrente de él y le pregunto si podía ser
su discípulo. El hombre acepto, tomo un puñado de piojos de su cuerpo, se lo dio a
Naropa, le dijo que tenía que abandonar todo concepto y después le pidió que echara
los piojos al fuego. Los monjes del monasterio estaban viéndolo y por eso Naropa
dudaba. El pordiosero entonces le dijo que si el no quemaba los 51 eventos mentales
que aparecen en la mente funcionando en su nivel ordinario, el no podría encontrar
al lama correcto.

11. Naropa continuó su jornada y al día siguiente llegó a un lugar muy extraño con
mucha gente que no parecían personas ordinarias ni normales. Una persona hablaba
sin lengua; otra era sorda pero podía oír sonidos; un hombre ciego que estaba
observando; alguien caminando sin piernas y algunos cadáveres estaban bailando.
Había toda clase de apariciones sobrenaturales que ligeramente lo habían distraído.
De pronto, comprendió que estaba distraído y que debería concentrase en encontrar
a Tilopa. En el momento que comprendió esto, todo desapareció y le fue dicho que la
manera como estaba buscando a su lama no era correcta. «El lama que tu quieres
encontrar es un ser realizado, para encontrarlo tienes que concentrar tu mente en él.
En cualquier momento que lo hagas, él estará allí. Ahora, estabas viendo éstas
extrañas apariciones y te distrajiste.» «Estos extraños seres que estabas viendo
simbolizan que no existe un objeto o sujeto real. El hombre ciego observando
simboliza que si quieres entender la naturaleza de la mente, el Mahamudra, debes
comprender que no hay alguien mirando algo, debes ir más allá de la idea de alguien
mirando algo. La persona hablando sin lengua y el sordo escuchando sonidos
simbolizaban la realización que nunca puede ser expresada con palabras. El hombre
caminando sin piernas simbolizaba que la naturaleza de la mente está más allá del ir
y venir, que no viene de ninguna parte y tampoco va a ninguna parte. Los cadáveres
bailando simbolizaban que debes liberarte a ti mismo de la idea de un objeto
percibido y de una mente que percibe.»
Naropa comprendió que esto había sido una creación de su lama y que él no había entendido
realmente que estaba sucediendo, se sintió triste y lamentando no poder entender esto,
decidió que desde es momento en adelante tenía que quedarse en ese lugar y meditar. Así lo
hizo, pero como no había conocido todavía a su maestro, perdió todo valor, pensó que no
podría conocer a Tilopa en esta vida y planeado suicidarse, decidió hacer muy fuertes deseos
de poder conocerlo en su siguiente vida. Tomó un cuchillo y lo puso en su garganta, pero en
ese momento, un hombre azulado con ojos rojos apareció enfrente de él. Comprendiendo
quien era y lleno de devoción se abrió a Tilopa y le preguntó porque no había aparecido
antes y por qué no le había sido posible verlo. Tilopa dijo a Naropa que desde el primer
momento cuando comenzó a buscarlo siempre había estado con él. Cualquier persona que
había encontrado en el camino era el mismo Tilopa. Solamente los oscurecimientos de la
mente de Naropa le habían impedido ver a su maestro. Ahora, libre de oscurecimientos, era
capaz de ver a Tilopa.

La vida de Naropa. Parte II. Momentos de Naropa junto a Tilopa
Por: Khenpo Chodrak

En la primera parte se narró como Naropa soportó las doce penalidades menores para
encontrar a Tilopa. Aquí, Khenpo Chodrak continúa la explicación de las doce penalidades
mayores que Naropa tuvo que aguantar antes de alcanzar la completa iluminación.
Tilopa le dio a Naropa la transmisión completa de los cuatro linajes y Naropa comenzó a
practicar las enseñanzas. Las siguientes doce penalidades que tuvo que soportar sucedieron
en el tiempo en que estuvo junto a Tilopa, quien estuvo guiándolo y ayudándolo a dominar
todos los obstáculos que iría encontrando mientras practicaba.
Como fue explicado en la primera parte del artículo, a través de estás 24 penalidades,
Naropa fue conducido a través del camino de la conexión. En relación con la práctica
Vajrayana, esto corresponde a recibir los cuatro empoderamientos: el empoderamiento del
cuerpo como vasija, el empoderamiento del habla secreta, el empoderamiento de la
sabiduría consciente y el empoderamiento de la palabra. Cada empoderamiento fue dado a
Naropa a través de diferentes signos y símbolos, indicando su respectivo significado.
El primer empoderamiento otorgado a través de once diferentes signos.

Finalmente, habiendo conocido a Tilopa, Naropa ofreció un mandala y le pidió que le diera el
empoderamiento. Desde ese entonces cada vez que Naropa ofrecía un mandala, Tilopa lemostraba un signo. En total le mostró once diferentes signos los cuales significaban que le
había transmitido el empoderamiento del cuerpo como vasija.

1. La primera vez que Naropa ofreció un mandala, Tilopa le pidió que tomara un metro
de tela de algodón y que derramara un poco de aceite de sésamo sobre la misma.
Cada uno sostuvo una de las puntas y pusieron la tela sobre el fuego. Tilopa le
preguntó a Naropa que entendió. Naropa respondió que había entendido que el fuego
es como las instrucciones del lama y el algodón como los conceptos de la mente; la
quema del algodón muestra que los conceptos deben ser abandonados; las cenizas
de la tela del algodón, las cuales son todavía parte del algodón mismo, muestran que
las cosas aparecen pero que al mismo tiempo no existen. Igualmente, en términos
del proceso de generación de la meditación en un Yidam, uno debería entender la
unión de la apariencia y el vacío del Yidam.

2. Tilopa sostuvo un cristal en sus manos y se lo mostró a Naropa y le preguntó que
entendió. Naropa explicó que la mente del discípulo debe ser completamente pura,
que no debería ser roto el compromiso en la relación entre discípulo y maestro. El
discípulo debería también estar libre de cualquier clase de malicia.

3. Entonces, Tilopa sostuvo una cuerda llena de nudos y le pidió a Naropa que los
desatara. Así lo hizo y se la regresó. Tilopa la tiro a un lado y le preguntó a Naropa
qué había entendido.
Naropa respondió: «Todos los seres están atados por los ocho dharmas malignos y
nosotros necesitamos desatarlos.» (Los ocho dharmas malignos son: elogio/critica;
fama/desgracia; ganancia/pérdida; felicidad/miseria) «Una vez hayamos hecho esto,
nosotros debemos mantenernos natural y descansar la mente en sí misma, sin ser
artificial. Tenemos que abandonar todas nuestras expectativas, esperanzas y
miedos.»

«Siempre esperamos ser elogiados y tenemos miedo de ser criticados.»
«Estamos buscando la fama y tenemos miedo de la desgracia.»
«Queremos ganar algo y tenemos miedo de perderlo.»
«Estamos esforzándonos por la felicidad y tenemos miedo de la miseria.»

4. Tilopa tomo una joya preciosa y se la puso en su cabeza, luego la puso enfrente de él
y enfoco su mente sobre la joya por un largo tiempo sin moverse. Después, le
preguntó a Naropa que entendió. Naropa dijo que entendió que eso significaba que el
lama es como una joya que cumple todos los deseos, porque a través de él es
posible desarrollar todos los siddhis ordinarios y extraordinarios y cualquier otro
logro. Poner la joya en su cabeza significaba que uno nunca debería estar separado
del lama; uno debería pensar siempre que él está allí. Observar la joya por un largo
tiempo sin moverse significaba que nuestra devoción y fe en el lama debería ser
incambiable y que esto es necesario hasta que uno alcanza la completa iluminación.

5. Naropa ofreció otro mandala y suplicó por el empoderamiento. Tilopa llenó una tasa
de arcilla con agua y dándosela a Naropa le pidió que tomara su contenido. Tilopa
nuevamente preguntó que había entendido. Naropa dijo que eso significaba que la
mente del estudiante está influenciada por todos los sentimientos perturbadores y
por lo tanto las instrucciones del lama son para calmar la mente perturbada; la
mente necesita ser lavada usando las instrucciones.

6. Cuando Naropa pidió el empoderamiento del cuerpo como vasija, Tilopa tomo agua
de un recipiente y la puso en muchos recipientes más pequeños. Luego, colocó el
agua nuevamente en el recipiente grande y preguntó a Naropa que entendió. Naropa
contestó que para el ojo ordinario hay variedad de apariencias, pero que la esencia
vacía de cualquier apariencia es la misma, sólo hay una esencia.

7. En otro instante Tilopa le mostró el mudra (gesto con la mano) del triángulo, el cual
representa la fuente de todos los dharmas y entonces preguntó a Naropa que
entendió. Naropa dijo que entendió que esto significaba que todo fenómeno, interno
y externo, no implica características definidas; la segunda cualidad es que la                                                            naturaleza del fenómeno es vacía; y tercero, que no debería haber esperanza, miedo
o aspiraciones.

8. Entonces Tilopa mostró el mudra del anillo y preguntó a Naropa qué entendió.
Naropa dijo que esto significaba que todo está incluido en el Dharmakaya y que nada
es diferente de este verdadero cuerpo.

9. Tilopa apuntó con sus dedos su corazón y entonces dejo caer su cabeza. Le preguntó
a Naropa que entendió. Naropa dijo que entendió que esto significaba que la cualidad
del Dharmakaya no es diferente de la naturaleza de nuestra propia mente.

10. Entonces Tilopa trajo una serpiente hizo un nudo con su cuerpo y la puso sobre la
tierra. La serpiente desató el nudo por sí misma. Tilopa preguntó a Naropa qué
entendió. Naropa respondió que esto significaba que aunque nuestra mente es el
Dharmakaya, el verdadero cuerpo, está atado por la ilusión de que la mente que
percibe y el objeto percibido son diferentes. Con la mente desatándose a sí misma,
es posible ser liberado de los conceptos impuros. De hecho, este es el único camino
de hacerlo, no puede ser hecho desde afuera, debe ser hecho por la mente misma.

11. Tilopa pretendió que no era capaz de hablar. Naropa interpretó que esto significaba
que una vez que la mente se desata a sí misma de esos nudos de la visión dualista,
muchas experiencias vienen, sin embargo, estas experiencias y realizaciones son
algo que no se puede expresar con palabras.

Después de haber mostrado estos once signos, Tilopa tomó una rama con frutas, la
sostuvo arriba y se la mostró a Naropa preguntándole que había entendido. Naropa
dijo que esto significaba que cuando se experimenta el fruto de la meditación, no se
debería mantener para sí mismo. Este fruto es algo que debería ser posible para
todos los seres, debería ser compartido con los otros así como los frutos de un árbol
pueden ser comidos por todos.
Todos estos diferentes signos y símbolos fueron dados en un período de muchos
años. Cada vez que Naropa pedía el empoderamiento, Tilopa daba alguna clase de
signo y para cada uno de los once signos que le mostraron a Naropa, Tilopa nunca
confirmó o rechazó la respuesta. Nunca dijo a Naropa si había entendido de la
manera correcta o no, tan solo dejo que fuera de la manera que fue. Más tarde,
cuando Tilopa estaba sentado, comenzó a sonreír y reír, entonces le dijo a Naropa:
«¿Sabes? esto es exactamente como la profecía de las dakinis, entendiste todo de la
manera correcta. Hacia cualquier cosa que te mostré, tuviste el correcto
entendimiento.» Entonces le dijo: «deberías entender que todas las apariencias no
son diferentes de tu propia mente. Aún, cuando cualquier yidam o aspecto del Buda
en que medites aparece, la esencia de ese yidam o aspecto del Buda no es diferente
de tu propia mente.» De esta forma, Tilopa le dio a Naropa el primero de los
empoderamientos, el cual es el empoderamiento del cuerpo como vasija. El
significado de este empoderamiento es entender que las apariencias y el vacío son
inseparables. El segundo y el tercer empoderamiento, la palabra secreta y la
sabiduría consciente, fueron dados cada uno también a través de once signos
diferentes.

Tilopa le dio a Naropa el segundo empoderamiento, el empoderamiento de la palabra
secreta, el cual se refiere a que el sonido y el vacío son inseparables. Él le explicó a
Naropa que todos los sonidos y todos los mantras son en esencia vacíos. Le dio el
permiso de practicar los métodos que trabajan con las energías en los canales
internos y le dijo que hiciera esa práctica.
Luego, le dio el tercer empoderamiento, el empoderamiento de la sabiduría
consciente, lo introdujo en el significado de la más alta sabiduría original, que
significa el entendimiento que la claridad y el vacío son inseparables.                                                                         Estos 22 signos son explicados en detalle en la extensa versión de la biografía de Naropa.

El cuarto empoderamiento otorgado por el significado de doce penalidades mayores
Naropa meditó en el significado de los empoderamientos y después de un año vino a Tilopa
de nuevo y le dijo: «Ahora he logrado el significado de los tres empoderamientos, los cuales
son llamados los empoderamientos que maduran la mente inmadura o imperfecta.»

1. Naropa entonces pidió el cuarto empoderamiento que libera la mente, la introducción
al Mahamudra. Tilopa miró a Naropa de una manera especial y se fue, Naropa lo
siguió. Fueron a un templo que tenía muchas historias y Tilopa subía por el templo
seguido a la derecha por Naropa. Al llegar al tope, Tilopa sólo se sentó a descansar
recostado de una pared y dijo: «Bueno, si yo tuviera un estudiante realmente devoto,
él saltaría desde aquí.»
Inmediatamente, Naropa saltó. Cuando aterrizó, todos sus huesos se habían roto y
estaba tendido en dolor, realmente sufriendo. Entonces pensó, «No alcanzaré la
iluminación en esta vida.» y empezó a hacer oraciones para poder conocer a Tilopa
en la siguiente vida. Mientras estaba orando, Tilopa apareció a su lado y preguntó:
«¿Qué te pasa?» Naropa contesto: «Salté, porque mi lama me dijo que lo hiciera y
ahora estoy tendido aquí con mucho dolor y con todos mis huesos rotos. Es terrible,
siento como si estuviera medio muerto.»
Tilopa entonces le dijo: «Tu cuerpo es, de hecho, el resultado de tus acciones y tus
emociones perturbadoras. Esto es lo que crea tu cuerpo físico. De cierta manera, no
es muy importante si lo tienes o no, sin embargo conozco algunos métodos que
aprendí de las dakinis.» Tilopa pasó su mano sobre la piel de Naropa y lo curó
completamente y después de eso le dio todas las enseñanzas del Tantra Demchog.
Luego, Tilopa le dijo a Naropa: «Lo que deberías meditar ahora es el liberarte del
aferramiento de la mente.» Naropa contestó: «Yo sé que lo que necesito es liberarme
de este aferramiento, pero estoy atado por mi ignorancia. Siempre caigo en la
creencia de que las cosas existen o no existen. Realmente no puedo ir más allá de
eso. ¿Qué debería hacer? Conozco la meta pero no el camino.» Tilopa dijo: » Tienes
que entender que la idea de que las cosas existen es falsa, y que la idea de que las
cosas no existen también es falsa. Cualquier cosa que aparece es ilusoria. En lo que
deberías enfocar tu mente es en el entendimiento de esta ilusión y este
entendimiento es la continuidad de tu mente.» Naropa meditó en esto por una año y
durante ese tiempo Tilopa se comportaba algunas veces como un niño y otras como
una persona loca, haciendo toda clase de cosas misteriosas durante ese año. Nunca
había certeza de lo que haría. Tilopa mostró este comportamiento para enfatizar que
todo es ilusión e irreal, cualquier cosa que pasa, si uno esta sano o insano.

2. Después de un año, Tilopa vino a donde Naropa y dijo: «¿Por qué no me pides más
instrucciones?» Inmediatamente, Naropa empezó a ofrecer un mandala y pidió
instrucciones. Nuevamente, Tilopa se alejó y Naropa lo siguió. Llegaron a un gran
campo abierto y solo, en medio de este campo había un gran incendio. Tilopa fue
hacia el fuego y dijo: «Si tuviera un estudiante que fuera realmente devoto, saltaría
dentro del fuego.» Naropa de inmediato se lanzó dentro del fuego y fue quemado, lo
cual le causó un sufrimiento terrible.
Tilopa vino hacia él y le preguntó: «¿Qué te sucede ahora?» Naropa contestó:
«Bueno, mi cuerpo ha sido quemado y mi mente está sufriendo.» Tilopa replicó,
«Bueno, quemar el aferramiento al ego es muy bueno y yo tengo la práctica y las
instrucciones sobre la ecuanimidad de los elementos.» Entonces tocó la piel de
Naropa, lo curó completamente y el fuego desapareció. Después de esto, Tilopa
instruyó a Naropa de manera que realizara que todo tiene un solo sabor, que no hay
diferencia respecto al placer o la miseria, a la salud o a la enfermedad. Tilopa enseño
seis clases de ecuanimidades, en el sentido, de que la esencia de todo fenómeno es
la misma. Así, Naropa se quedó con Tilopa en el bosque, quien se comportaba de
distintas maneras. Algunas veces se comportaba como un animal, algunas como un
gran yogui, algunas como una persona loca. Durante este tiempo Naropa estuvo
haciendo su práctica, algunas veces iba a una villa cercana a mendigar por comida, y                                               la traía de vuelta a Tilopa, de esta forma Naropa también estaba sirviendo a Tilopa.
Ellos vivieron de esta forma por algún tiempo.

3. Un día cuando Naropa fue a mendigar comida, había una gran fiesta en el pueblo. Él
tomó muy buena comida, que llevó a Tilopa. Éste estaba disfrutando realmente la
comida y dijo: «Oh, esto es delicioso, esto es muy bueno.» Estaba hablando mucho y
disfrutando la comida. Naropa pensó,: «He estado mucho tiempo con Tilopa y esta
vez parece realmente disfrutar lo que le traje; me ha estado hablando; parece estar
muy feliz. Quizás debería ir y obtener más comida para él.» Le preguntó a Tilopa,
quien le dijo: «Uno puede ir a mendigar por comida solamente una vez al día. Esta es
la tradición aquí. Si tu vas, probablemente obtendrás algunos problemas. Pero
puedes ir, ¿por qué no? Toma esta agua, si tienes algún problema debes esparcirla.
Si ellos están detrás de ti todavía, toma esta espada de madera y haz círculos en el
aire, entonces estarás bien. ¡Ve y trae la comida!» Naropa llegó al pueblo y como no
podía mendigar de nuevo, tenía que robar la comida. Cuando trataba de salir, la
gente vio que estaba robando y fueron tras él. Entones Naropa tiró el agua que le
había dado Tilopa y apareció un lago entero entre él y la gente que lo cazaba.
Después uso la espada, pero al usarla, quedó rodeado por una cerca de hierro, por lo
que fue muy fácil para la gente atraparlo. Primero le prendieron fuego y como pudo
escapar corrieron detrás de él y logrando atraparlo nuevamente, lo golpearon sin
misericordia. Finalmente, regresó con Tilopa completamente destrozado y herido,
casi medio muerto.
Tilopa dijo: «No es problema, yo tengo las instrucciones sobre las diferentes clases
de compromisos.» Lo curó primero y entonces le dio las instrucciones llamadas El
espejo mental de los compromisos.

4. Naropa se quedó con Tilopa y continuó su práctica. Un día, Tilopa de pronto se alejó
de él, caminó a un lugar donde había un charco muy profundo lleno de sanguijuelas.
Naropa lo siguió y cuando llegó a la charca, Tilopa estaba sentado en la orilla
meditando. Naropa fue hacia él y ofreció un mandala, se postró y pidió instrucciones.
Tilopa dijo: «Si tuviera un buen estudiante, él haría un puente de manera que yo
pudiera cruzar la charca.» Naropa, inmediatamente, hizo de él mismo un puente para
que Tilopa pudiera pasar. Mientras Tilopa cruzaba, pisaba fuerte sobre la espalda de
Naropa y luego saltó sobre ella hasta que Naropa cayó dentro del agua. Fue una
experiencia terrible, el agua estaba fría como el hielo y casi se ahogó, fue cubierto
por las sanguijuelas, las cuales le succionaban su sangre. Tilopa le preguntó: «¿Qué
sucede ahora? ¿Duele? ¿Qué está mal?» Naropa replico: «Si, es muy doloroso. Las
sanguijuelas me están comiendo y hay mucho, mucho frío. Es tremendo.» Tilopa
dijo: «No es problema, te puedo dar instrucciones que te ayudaran a calentarte y a
no sentir ningún dolor. Yo tengo las instrucciones del Calor Interno, basado en el
vacío.» Tilopa sanó a Naropa y le dio la completa transmisión de la práctica del
Tummo.

5. Otro año paso mientras Naropa practicaba las enseñanzas del Tummo. Tilopa estuvo,
como usualmente, actuando de manera extraña. Luego, Naropa ofreció un mandala y
pidió más instrucciones. Tilopa le dijo que tomara diez piezas de Bambú, pusiera
mantequilla derretida sobre ellas, las calentara para hacerlas muy duras y luego las
afilara. Cuando Naropa terminó, Tilopa tomó las varas afiladas y las clavo todas en
Naropa, agujereando su cuerpo y lo dejó. Naropa estaba sufriendo terriblemente.
Tilopa, después de un tiempo, regresó y preguntó: «¿Qué te sucede?» Naropa
respondió, «Estoy agujereado por este Bambú y es extremadamente doloroso. Creo
que voy a morir.» Tilopa entonces lo tocó con sus manos y las heridas y el dolor
desaparecieron. Tilopa entonces transmitió a Naropa las enseñanzas sobre el Cuerpo
Ilusorio. Naropa practicó estas enseñanza por un año y durante el mismo Tilopa se
comportó como era usual.

6. El siguiente año, Tilopa vino a Naropa, mirándolo le preguntó: «¿No me vas a pedir
más instrucciones?» Naropa rápidamente se levantó, comenzó a postrarse frente a
Tilopa y pidió instrucciones. Inmediatamente Tilopa se alejó, Naropa lo siguió y
llegaron a un gran llano con arena. No lejos de ellos había un hombre caminando en
la arena. Tilopa dijo,: «Bueno, si tuviera un buen discípulo, él iría inmediatamente a
atrapar a ese hombre, de otra manera ese hombre me va a hacer daño.» Naropa fue
a atrapar al hombre, pero no podía, corrió y corrió, pero nunca pudo alcanzar al                                                     hombre. Finalmente, Naropa cayó completamente exhausto al piso. Tilopa vino hacia
él y le preguntó: «¿Qué sucede?» Naropa le dijo que había tratado de atrapar al
hombre pero que no pudo alcanzarlo, era como un fantasma o espejismo. Entonces
Tilopa le dijo: «Bueno, así es como es en el samsara. Todo el mundo esta corriendo
tras cosas ilusorias y siempre están tratando de agarrar algo que no está realmente
allí, éste es el problema del samsara. Ahora te daré las instrucciones del Yoga del
Sueño, que todo es como un sueño.» Tilopa transmitió las instrucciones del Yoga del
Sueño.

7. Naropa meditó por un año en el Yoga del Sueño, durante este tiempo Tilopa estuvo
en meditación, no comía, no hablaba. Al transcurrir un año, Tilopa se alejó y Naropa
fue tras él, ofreció mandalas y pidió más instrucciones, pero Tilopa todavía no
hablaba. Ellos continuaron y encontraron una procesión nupcial del hijo de un
ministro. Tilopa vio eso y le dijo a Naropa: «Bueno, si yo tuviera un buen discípulo, él
iría a empujar al novio de su caballo, jalaría por el cabello a su mujer y trataría de
obtenerla.» Naropa no tenía dudas e hizo lo que Tilopa había dicho. Por supuesto, la
gente saltó sobre él y lo golpeó. Tilopa vino a Naropa cuando ya estaba medio
muerto, lo tocó y nuevamente lo curó de todas las heridas. Esta vez le transmitió las
enseñanzas de la Clara Luz.
El siguiente año, ellos estuvieron juntos y Naropa práctico el Yoga de la Clara luz.
Tilopa se comportó de formas graciosas, algunas veces como niño, otras como loco.

8. Llego el tiempo cuando Naropa pidió nuevamente instrucciones. Esta vez, Tilopa sólo
le dijo que cualquiera que quisiera más instrucciones tenía que seguirlo, entonces se
alejó y Naropa fue tras él. Ellos estuvieron caminando por largo rato, y esta vez
encontraron una procesión con un rey y una reina. Tilopa dijo: «Si tuviera un buen
discípulo, iría a empujar al rey de su caballo.» Naropa lo hizo y está vez estuvo muy
cerca de morir. Tilopa vino, lo curó y dijo: «La razón por la que todavía hay dolor es
porque no has disuelto el aferramiento al ego, todavía tienes algunos hábitos de
aferramiento al Yo. Ahora, te daré las instrucciones del Phowa y durante el siguiente
año Naropa practicó el Phowa.

9. Después de ese tiempo, Tilopa partió y a Naropa, que quería más instrucciones, le
fue dicho que tenía que seguirlo, cuando llegaron a un gran plano, encontraron un
príncipe con unos pocos sirvientes, quienes habían salido para divertirse. Tilopa dijo
a Naropa: «Bueno, esta vez no hay muchas personas, deberías ir, pegarle al príncipe,
tomar sus ornamentos y traérmelos y en caso de que haya cualquier problema,
llámame.» Naropa golpeó al príncipe, tomó sus ornamentos y corrió de vuelta, pero
los sirvientes del príncipe llamaron por ayuda y muchos soldados, que estaban muy
cerca, comenzaron a correr detrás de Naropa. Naropa gritó: «Tilopa, ayúdame,
¡protéjeme!» y llegó a donde Tilopa justo cuando los soldados vinieron. Tilopa
preguntó a los soldados: «¿Qué hizo?» Ellos replicaron: «Golpeó al príncipe y robó sus
ornamentos.» Tilopa respondió: «Eso es muy malo; nosotros deberíamos golpearle.»
Juntos golpearon a Naropa y estuvo muy cerca de morir. Entonces Tilopa preguntó
que había sucedido, Naropa dijo: «Bueno, fui golpeado y aunque dijiste que me
ayudarías, no lo hiciste. Creo que esta vez voy a morir.» Tilopa lo tocó, curándolo y
entonces le dio el Phowa Donjug, una clase de Phowa donde se trasmite la conciencia
en otro ser que esta a punto de morir. Naropa meditó por un año en esta práctica
especial y entonces nuevamente pidió más instrucciones.

10. Tilopa le dijo a Naropa que tomara como esposa a una linda muchacha que también
era practicante del Dharma, siguiendo su consejo Naropa se casó. Al principio ellos
se gustaban pero después de algún tiempo, surgieron algunos problemas y tenían
muchas discusiones. Naropa estaba muy aburrido de esta situación. Durante este
tiempo, Tilopa vino a visitarlos y le preguntó a Naropa que andaba mal, Naropa
explicó que él y su esposa estaban teniendo tiempos muy difíciles. Tilopa replicó:
«Estos problemas están causados por tus aferramientos duales. Tienes que
abandonar los aferramientos y las pasiones duales y entonces confiar en una
consorte Tántrica.» Tilopa le transmitió a Naropa las instrucciones de la práctica del
Mudra del Karma.
Después, Tilopa le dijo a Naropa que él había roto sus votos monásticos porque había
tenido interacción sexual con su esposa, en consecuencia, tenía que castigarse.                                                       Naropa, por ende, tomó una piedra y golpeó su pene muchas veces hasta que se
desmayó. Entonces Tilopa lo tocó, lo curó completamente y le pidió a Naropa que le
diera a su esposa como una ofrenda, Naropa lo hizo, y la esposa estuvo algún tiempo
junto con Tilopa. Sin embargo, ella todavía estaba enamorada de Naropa y Tilopa se
puso muy molesto y golpeó a ambos. No obstante, Naropa no perdió su confianza en
Tilopa y como resultado, Tilopa le dio las instrucciones sobre la Sabiduría
Iluminadora del Mahamudra.

11. Tilopa se alejó y Naropa lo siguió. Después de un largo tiempo cuando Naropa estaba
realmente cansado, Tilopa se sentó, Naropa ofreció un mandala, pero había mucho
sucio. No había agua, por lo cual no era posible limpiar el terreno. Entonces, Tilopa
dijo: «Usa tu sangre para eso». Naropa se cortó y con su propia sangre roció el
terreno para que el sucio desapareciera. De esta forma él ofreció el mandala y Tilopa
le dio las instrucciones del Bardo.

12. Naropa practicó estas enseñanzas por un año. Un día, ellos iban juntos al río y
Naropa pidió a Tilopa más instrucciones. Había llegado la instrucción final. Tilopa
tomó su zapato y golpeó a Naropa en la cabeza. Entonces dijo que no había nada
más que enseñar: «La realización final está en tu propia mente.» En ese momento,
los últimos velos de la mente de Naropa se disolvieron. Todo lo que Tilopa había
realizado de la naturaleza, Naropa también lo realizó, había logrado el Mahamudra.
Naropa había pasado doce años junto a Tilopa, recibiendo y practicando sus
enseñanzas.

Durante ese tiempo, él aguantó estas doce penalidades mayores, las cuales eran
métodos para ayudarlo a conquistar los obstáculos para que no recayera en el
samsara. De hecho, fue gracias a que la habilidad de Naropa de seguir a Tilopa sin
ninguna duda, que pudo utilizar su vida para lograr la completa realización. Este es
el ejemplo del camino Vajrayana. Si el lama en un maestro calificado y su discípulo
es calificado, las condiciones están dadas para que mediante los métodos Vajrayana
se logre la iluminación en el transcurso de una vida.
Naropa estuvo los tres años siguientes con Tilopa. Éste le instruyó sobre la conducta
de un yogui, mientras entrenaba su realización en toda clase de diferentes
situaciones. Después de eso, Naropa estuvo en Pulahari por 21 años, el tiempo en
que enseño a sus discípulos. Cuando tenía 85 años, murió y fue a la tierra pura de
las dakinis. Hay muchas descripciones de la muerte de Naropa. Algunos dicen que su
cuerpo se quedó y otros que se disolvió. Discípulos muy cercanos a él dicen: «Antes
de morir, se manifestó así mismo en la forma de Hevajra (uno de los Yidams más
importantes en el Tantra Buddhista). En esta forma, confirió el empoderamiento de
Hevajra a todos sus discípulos. Después de eso, todo el Mandala de Hevajra se
disolvió en él y su forma de Hevajra se disolvió en la letra tibetana «AH» y finalmente
el AH se disolvió. Entonces se había ido.
Las ‘Seis Doctrinas de Naropa’ son llamadas así, porque Naropa fue quien esparció esta
enseñanza. De echo, ellas no deberían ser llamadas ni Las Doctrinas de Naropa ni de Tilopa
sino las Doctrinas de Buddha, ya que pertenecen al completo estado del Tantrayana, que
envuelve técnicas de visualización.
Las enseñanzas de Tantra del Buddha son muy extensas, pero las condiciones para los seres
en nuestro tiempo están siendo peores. La gente está cada vez más ocupada. Por lo tanto la
esencia de las enseñanzas del Tantra es muy importante. Naropa fue capaz de tomar la
esencia de estas enseñanzas y trasmitirla a otros seres.

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