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Defectos del Samsara


“Porque entiendes la vanidad de las actividades samsáricas,

    con gran compasión te dedicas completamente al beneficio de los demás.

    Sin apego al samsara ni al nirvana, actúas según el Gran Vehículo.

    Maestro incomparable, a tus pies me inclino.

 

Las enseñanzas deben escucharse como se ha descrito previamente.

Este capítulo consta de una reflexión sobre los sufrimientos del samsara en general y una reflexión sobre los sufrimientos específicos de cada una de las seis clases de seres.

 

  1. LOS SUFRIMIENTOS DEL SAMSARA EN GENERAL.

Como se ha explicado anteriormente, aunque ahora dispongamos de una vida dotada de libertades y las condiciones favorables tan difíciles de obtener, no durará definitivamente. Proto sucumbiremos bajo el poder de la impermanencia y a muerte. Si después de la muerte desapareciésemos como un fuego que se extingue o agua que se evapora, no pasaría nada. Renaceremos de nuevo y al renacer seguimos estando en el samsara; no es posible renacer en ningún otro lugar.

El término samsara, rueda o círculo, se usa para explicar que se va de un lugar a otro girando en círculo, como el torno de un alfarero, la rueda de una noria o una mosca atrapada en un frasco. Cuando una mosca está atrapada en el interior de un frasco cerrado, vuele en la dirección que vuele, no puede salir de él. Del mismo modo, ya sea que renazcamos en los reinos superiores o inferiores siempre estamos en el samsara. La parte de arriba del frasco es como los reinos superiores de los dioses y de los hombres. La parte de abajo es como los tres reinos desafortunados. Se dice que el samsara es un círculo porque en él giramos dando vueltas, renaciendo en uno tras otro de los seis reinos como resultado de nuestras propias acciones que, ya sean positivas o negativas, están manchadas por las emociones negativas.

Desde el tiempo sin principio hemos estado vagando en estos reinos del samsara donde todos los seres sin excepción hemos sido padres y madres los unos de los otros y donde todos hemos tenido relaciones de afecto, enemistad e indiferencia con todos. En los sutras se dice que si uno desease contar todas las generaciones de madres que ha habido en su familia diciendo: “Ella fue la madre de mi madre. Y su madre fue… etcétera”, usando para contarlas pequeñas bolitas de arcilla del tamaño de las semillas del enebro, agotaría toda la tierra antes de acabar de contarlas. Como dijo Nagaryuna:

 

    Nos faltaría tierra, si contásemos a nuestras madres.

con bolitas de arcilla del tamaño de la semilla del enebro-

 

No hay ni una sola forma de vida en la que no hayamos renacido desde el sin principio del samsara hast ahora. Nuestros deseos innumerables veces nos han llevado a que nos cortaran la cabeza y los miembros. Si pudiésemos apilar en un lugar todos los miembros que hemos perdido cuando éramos hormigas u otros insectos pequeños, el apilamiento sería más grande que el monte Meru. Las lágrimas que hemos vertido debido al frío, al hambre y a la sed cuando no teníamos ni ropa ni comida, sino se hubiesen evaporado formarían un aseo que sobrepasaría el gran océano que rodea el mundo. Solamente la cantidad de cobre fundido que hemos ingerido estando en los infiernos excede el volumen de los cuatro grandes océanos. Sin embargo todos los seres encadenados por el deseo y el apego a los reinos del samsara no se sienten hastiados del samsara ni un instante y tendrán que experimentar todavía muchos más sufrimientos en este círculo interminable.

Incluso si obtuviésemos, como resultado afortunado de alguna acción positiva, una vida larga, un cuerpo perfecto, riqueza y gloria como Indra o Brahma, no podríamos al final evitar las muerte. Y después de la muerte tendríamos que experimentar de nuevo los sufrimientos de los renos inferiores.

En esta vida cualquier pequeño privilegio de poder, riqueza, buena salud, etcétera, del que disfrutemos puede que nos encandile durante algunos años, meses o días. Pero una vez que se agoten los méritos que han producido estos estados de felicidad, queramos o no tendremos que sobrellevar la pobreza y la miseria o los sufrimientos insoportables de los reinos inferiores. ¿Cuál es el sentido de esa felicidad que no es como un sueño del que nos despertamos cuando está en su mejor momento?

Aquellos que actualmente parecen disfrutar de bienestar y felicidad como resultado de alguna diminuta acción positiva no podrán permanecer ni un instante más una vez que se haya agotado ese karma. Los reyes de los dioses, sentados encima de sus tronos hechos de piedras preciosas y cubiertos de sedas celestiales, disfrutan de todos los placeres de los cinco sentidos. Pero cuando la duración de su vidas ha concluido,  en un abrir y cerrar de ojos caen de cabeza sobre la abrasadora superficie metálica de los infiernos y se sumergen de nuevo en el sufrimiento. Has ta los dioses del sol y la luna, que iluminan los cuatro continentes, acaban renaciendo entre esos continentes,  en lugares donde la oscuridad es tal que no pueden ni ver si sus miembros son estirados o comprimidos.

No confiéis pues en la aparente felicidad del samsara. Tomad la decisión de que en esta vida haréis todo lo posible para liberaros del gran océano sufrimiento que es el samsara y obtener la felicidad constante de la budeidad perfecta. Con esta decisión practicad plenamente aplicando los tres métodos supremos en la preparación, la parte principal y la dedicación.

 

  1. LOS SUFRIMIENTOS ESPECÍFICOS DE LOS SERES DE LOS SEIS REINOS.

 

  1. Los dieciocho infiernos

 

1.1. LOS OCHO INFIERNOS CALIENTES

Estos ocho infiernos están superpuestos, uno encima de otro, como las plantas de un edificio, desde el infierno de las Resurrecciones, que se encuentra encima de todos, hasta el infierno de las Torturas Máximas, que está en el fondo. En cada uno de ellos, el suelo y los alrededores son como el metal al rojo vivo de los herreros; no hay ningún lugar donde se pueda poner el pie tranquilamente. Todo es una ardiente hoguera de fuego abrasador.

 

1.1.1 El infierno de las Resurrecciones

        Debido a sus acciones están aquí hacinados, en medio de las ascuas al rojo vivo que cubren el suelo de metal incandescente, seres tan numerosos como los copos de nieve en una ventisca. Como lo que los condujo aquí fueron las acciones motivadas por el odio, el efecto similar a la causa les hace verse unos a otros como enemigos mortales y luchar violentamente. Blanden armas inconcebibles creadas por su karma y se golpean mutuamente hasta que todos caen muertos. Entonces una voz desde el espacio les grita: “resucitad” e inmediatamente reviven y empiezan a luchar de nuevo. Y así sufren, muriendo y resucitando continuamente.

¿Cuál es aquí la duración de la vida? Cincuenta años humanos equivalen a un día en el cielo de los Cuatro Grandes Reyes. Treinta días de éstos hacen un mes, y doce meses hacen un año. Quinientos de estos años igualan igualan a un día en el infierno de las Resurrecciones, donde a su vez doce meses cada uno con treinta días hacen un año. Ellos sufren aquí quinientos de estos años.

 

1.1.2 El infierno de las Líneas Negras

Aquí los esbirros de Yama tienden a sus víctimas como si fuesen leños de madera sobre el suelo incandescente y trazan sobre sus cuerpos cuatro, ocho, dieciséis, treinta y dos, etcétera, líneas negras, por donde luego los cortan con sierras ardientes. Tan pronto como sus cuerpos son despedazados, se vuelven a recomponer inmediatamente, para volver a ser troceados de nuevo una y otra vez.

En cuanto a la duración de sus vidas, cien años humanos corresponden a un día en el cielo de los dioses de los Treinta y Tres. Mil años en el cielo de los dioses de los Treinta y Tres equivalen a un día en este infierno. Los seres de este infierno viven durante un milenio.

 

1.2.3 El infierno de la Reunión y el Aplastamiento

En este infierno innumerables seres son arrojados dentro de morteros de hierro tan grandes como valles. Los esbirros de Yama hacen girar alrededor de sus cabezas sus inmensos martillos de metal candente, tan grandes como el monte Meru, y mientras los bajan sus víctimas gritan y lloran hasta que mueren aplastados con una agonía y terror inimaginables. Cuando los martillos se alzan de nuevo, ellos recobran la vida para volver a sufrir las mismas torturas de nuevo.

A veces las montañas de ambos lados del valle se convierten en las cabezas de ciervos, antílopes, cabras, carneros y otros animales que los seres de los infiernos han matado en sus vidas previas. Las bestias se embisten con sus cornamentas desprendiendo fuego,  e innumerables seres de los infiernos,  que se encuentran allí por la fuerza de sus karmas, son aplastados hasta morir. Entonces, de nuevo, cuando las montañas se separan recobran la vida para volver a ser aplastados.

Doscientos años humanos equivalen a un día de los dioses del cielo Sin Luchas. Dos mil años en ese reino corresponden a un día en el infierno de la Reunión y el Aplastamiento. Y los seres de este infierno viven dos mil años.

 

1.1.4 El infierno de los Aullidos

        Aquí los seres se abrasan en edificios de metal incandescente sin salida. Ellos gritan y lloran, pensando que no saldrán nunca.

Cuatrocientos años humanos equivalen a un día en el cielo del Júbilo. Cuatro mil años en este cielo corresponden a un día en el infierno de los Aullidos, donde la vida dura cuatro mil años.

 

        1.1.5 El infierno de los Grandes Aullidos

        Una gran multitud de esbirros  de Yama, armados y con un aspecto aterrador, empujan a las innumerables víctimas dentro de edificios incandescentes con paredes dobles mientras los golpean con martillos y otras armas. Las puertas interiores y exteriores están selladas con metal fundido y los seres de los infiernos se lamentan atormentados pensando que incluso si pudiesen traspasar la primera puerta, nunca llegarían a salir por la segunda.

Ochocientos años humanos corresponden a un día en el cielo de la Magia Alegre. Ocho mil de estos años equivalen a un día en el infierno de los Grandes Aullidos. Ahí los seres viven ocho mil años.

 

1.1.6 El infierno Ardiente

En este infierno incontables seres sufren siendo cocidos en inmensas calderas de hierro del tamaño de todo un gran universo de un billón de mundos, en las que hierven en bronce fundido. cada vez que emergen a la superficie, los esbirros de Yama los atrapan con ganchos metálicos y les golpean en la cabeza con martillos, por lo que a veces se quedan inconscientes y no sientan dolor, lo cual para ellos es la felicidad, experimentan constantemente un sufrimiento inmenso.

Mil seiscientos años humanos equivalen a un día en el cielo denominado “Disfrutando las Emanaciones de los Otros”. Dieciséis mil años en este cielo corresponden a un día en el infierno Ardiente, y en este infierno los seres viven dieciséis mil años.

 

1.1.7 El infierno Intensamente Ardiente

Los seres en este infierno están atrapados en casas de metal incandescente y los esbirros de Yama los atraviesan con tridentes de hierro al rojo vivo desde los talones de en los pies y el ano hasta que los dientes del tridente salen por los hombros y la coronilla. Al mismo tiempo sus cuerpos son envueltos con sábanas de metal candente. ¡Cómo sufren! Y así durante media kalpa intermedia, un periodo de tiempo inmensurable en años humanos.

 

1.1.8 El infierno de las Torturas Máximas

Éste es un edificio inmenso de hierro incandescente, rodeado de los dieciséis infiernos circundantes. En él los esbirros de Yama arrojan a un número incalculable de seres dentro de una montaña de ascuas incandescentes de hierro al rojo vivo. Ellos avivan el fuego con fuelles de piel de tigre y leopardo hasta que los cuerpos de sus víctimas y el fuego se vuelve indistinguibles. El sufrimiento es tremendo. Aparte de los gritos de dolor, no hay ninguna otra indicación de la presencia de los cuerpos. Ellos anhelan constantemente poder escapar, pero no tienen ninguna oportunidad. Alguna veces se produce algún pequeño hueco en el fuego y piensan que van a poder escapar, pero inmediatamente los esbirros del infierno les golpean con lanzas, porras, martillos y otras armas y les someten a todas las torturas de los siete infiernos precedentes, como verterles bronce fundido en la boca.

Aquí la vida dura una kalpa intermedia. Se denomina el infierno de las Torturas Máximas porque en ninguna parte puede haber peores tormentos. Sólo aquellos que han cometido los cinco crímenes con efecto inmediato y aquellos practicantes del Mantrayana que han desarrollado criterios adversos hacia sus maestros vajra renacen en este infierno. Ninguna otra acción puede llevar a renacer en este infierno.

 

1.1.9 Los infiernos circundantes

        Alrededor del infierno de las Torturas Máximas en cada uno de los cuatro puntos cardinales hay un foso con brasas incandescentes, un pantano con cadáveres putrefactos, una llanura con cuchillas afiladas y  un bosque de árboles con espadas en vez de hojas; haciendo un total de dieciséis. Y en cada una de las direcciones intermedias: sureste, sudoeste, noreste y noroeste, hay una colina con árboles shalmali de hierro.

 

El foso de las brasas incandescentes

Cuando los seres han purgado la mayor parte del karma que les llevó a infierno de las Torturas Máximas y salen de él, ven a lo lejos algo que les parece una zanja sombreada. Ellos se precipitan hacia ella contentos, pero al llegar se hunden en un foso de brasas incandescentes que abrasan su carne y sus huesos.

El pantano de los cadáveres putrefactos

Luego ven un río a lo lejos. Como han estado quemándose en un brasero durante toda una kalpa, están tan sedientos que al ver el agua se alegran tanto que corren hacia ella para calmar su sed. pero no hay agua, sólo hay cadáveres de hombres, caballos, perros…,  todos ellos descomponiéndose, con un olor nauseabundo y plagados de insectos. Los seres se hunden en este pantano hasta la coronilla y son devorados por gusanos con mandíbulas metálicas.

 

La llanura con cuchillas afiladas

Cuando salen de este pantano se entusiasman al ver una pradera. Pero cuando llegan a ella, descubren que está repleta de armas afiladas. Todo el suelo está cubierto con finas cuchillas de metal ardiente creciendo como hierba que penetran en sus pies a cada paso produciéndoles heridas que se curan cuando alzan los pies, pero vuelven a producirse tan pronto como los ponen otra vez sobre el suelo.

 

El bosque de árboles con espadas

Una vez que están libres de nuevo, se entusiasman al ver un bosque precioso y corren hacia él. Pero cuando llegan ven que los árboles del bosque tienen espadas en vez de hojas creciendo en sus ramas metálicas. Al moverse con el viento, las espadas cortan los cuerpos de los seres en pequeños pedazos. Los cuerpos se recomponen para ser troceados de nuevo.

 

La colina con árboles shalmali de hierro

Aquí es donde renacen los monjes y las monjas disolutos que han roto sus votos de castidad y la gente que tiene conductas sexuales incorrectas. Esas acciones les llevan al pie de esta terrible colina con árboles shalmali de hierro. En la cima pueden ver a sus antiguos amantes llamándoles. Mientras suben impacientemente para reunirse con ellos, las hojas de los árboles de hierro se vuelven hacia abajo y los atraviesan. Cuando llegan a la cima, los cuervos, buitres…, les arrancan los ojos y les extraen la grasa. De nuevo ven a sus amigos llamándoles ahora desde el pie de la colina. Cuando bajan, las hojas se giran hacia arriba traspasándoles del pecho a la espalda. Al llegar abajo, horribles hombres y mujeres metálicos les abrazan, arrancándoles las cabezas y masticándolas hasta que por las comisuras de sus bocas gotean los cerebros. Así es como sufren aquí los seres.

 

Estudiad minuciosamente los sufrimientos de los ocho infiernos calientes, de los dieciséis infiernos circundantes y de las colinas con árboles shalmali de hierro. Retiraos a un lugar tranquilo, cerrad los ojos e imaginad que estáis viviendo realmente en los infiernos. Cuando sintáis tanto dolor y pánico como si realmente estuvieseis allí, reflexionad así:

“Incluso si estar en realidad allí, sólo por imaginar todos esos tormentos siento pánico y malestar. Innumerables seres están ahora viviendo  en estos reinos y todos ellos han sido mis padres en vidas previas. Nadie sabe si mis padres, amigos y seres queridos no van a renacer allí cuando mueran. La causa principal para renacer en esos reinos son las acciones hechas con odio. Yo mismo he acumulado un número incalculable de tales acciones en esta vida así también como en todas las anteriores. Seguro que antes o después yo también renaceré en esos infiernos.

En la actualidad dispongo de una vida humana dotada con todas las libertades y condiciones favorables. He encontrado a un auténtico maestro espiritual y he recibido las profundas instrucciones que permiten alcanzar el nivel de la budeidad. Así que debo hacer todo lo que pueda para que no tenga que volver a renacer en esos reinos inferiores nunca más”.

Reflexionad de este modo incesantemente. Confesad con intenso arrepentimiento vuestras acciones negativas pasadas  tomad la inquebrantable resolución de que ni a costa de vuestra vida volveréis a cometer las acciones que lleva a renacer en los infiernos. Con inmensa compasión por los seres que están allí ahora, rezad para que puedan liberarse de los renos inferiores en este mismo instante. Poned en práctica las enseñanzas aplicando los tres métodos supremos en la preparación, la parte principal y la conclusión.

 

1.2 LOS OCHO INFIERNOS FRÍOS.

En todos estos infiernos hay únicamente montañas nevadas y glaciares, perpetuamente azotados con ventiscas de nieve.

Ahí los seres, totalmente desnudos, están atormentados por el frío. En el infierno de las Ampollas, sus cuerpos se cubren de ampollas debido al frío. En el infierno de las Ampollas Reventadas, las ampollas les estallan y les producen llagas. En el infierno de los Dientes Apretados, la intensidad del frío es insoportable y los seres tienen los dientes fuertemente apretados. En el infierno de las Lamentaciones, nunca cesan de lamentarse. En el infierno de los Gemidos, tienen las voces cascadas y emiten largos geidos. En el infierno de los Agrietamientos en forma de Utpala, la piel se les vuelve azul y se agrieta en cuatro pedazos como los pétalos de la flor utpala. En el infierno de los Agrietamientos en forma de Utpala, la piel se les vuelve azul y se agrieta en cuatro pedazos como lso pétalos de la flor utpala. En el infierno de los Agrietamientos en forma de Loto, la carne aflora al rojo vivo y el frío hace que se agriete en ocho pedazos. Finalmente en el infierno de los Agrietamientos en forma de Gran Loto, la carne se les amorata y se agrieta en dieciséis, treinta y dos y luego en innumerables pedazos. Numerosos gusanos con bocas de hierro penetran en las heridas de los agrietamientos y los devoran. Los nombres de estos ocho infiernos fríos proceden de los diferentes sufrimientos que los seres experimentan en ellos.

En cuanto a la duración de sus vidas, imaginad un recipiente que contenga doscientas medidas de la ciudad de Kosala lleno de semillas de sésamo, la vida en el infierno de las Ampollas dura tanto como tiempo se tardaría en vaciar ese recipiente quitando una semilla cada cien años de ese infierno.

En cada uno de los restantes infiernos la duración de la vida y la intesidad del sufrimiento es veinte veces mayor que en el anterior. Así la vida en el infierno de las Ampollas Reventadas dura veinte veces más que en el infierno de las Ampollas. En el infierno de los Dientes Apretados veinte veces más que en el anterior y así sucesivamente.

Pensad en estos sufrimientos y meditad en ellos como se ha explicado previamente para los infiernos calientes. Si en esta vida humana, permanecer, aun por un instante, desnudos en el viento fŕio del invierno es insoportable, ¿cómo podrías soportarlo si renacieseis en esos reinos? Confesad vuestras faltas y comprometeos a no volverlas a cometer nunca. Sentid compasión por los seres que actualmente viven en esos lugares. Como anteriormente, practicad aplicando los tres métodos supremos en la preparación, la parte principal y la conclusión.

 

1.3 LOS INFIERNOS EFÍMEROS

Los infiernos efímeros se encuentran en todo tipo de lugares y los sufrimientos que en ellos se experimentan también varían considerablemente. Algunos seres pueden ser aplastados entre las rocas, atrapados en una piedra, congelados en el hielo, hervidos en agua hirviendo o abrasados por el fuego. Otros sienten que les están cortando sus miembros cuando alguien corta un árbol. Otros sufren identificando sus cuerpos con objetos que son muy usados como morteros, escobas, sartenes, puertas, pilares, hornillos, cuerdas…

Ejemplos de historias de estos infiernos son los relatos del pez que vio Lingye Repa en el lago Yamdrog y de la rana que el siddha Tangtong Guialpo encontró dentro de una roca.

Yutso Ngonmo, el lago Azul Turquesa, apareció al transformarse en agua una pieza de oro que había lanzado un bompo cuando la dakini Yeshe Tsoguial estaba meditando en Yamdrok. Este lago es uno de los cuatro famosos lagos del Tíbet, y es tan grande que desde un extremo en Lung Kangchen al otro en Cemaguru hay varios días de camino. Un día el gran siddha Lingye Repa mientras miraba este lago empezó a llorar y exclamó: “¡Ay! ¡No abuséis de las ofrendas! ¡No abuséis!”.

Cuando los que estaban con él le pidieron que lo explicara, les dijo: “Un lama que abusó de las ofrendas ha renacido en un infierno efímero en este lago y está sufriendo terriblemente”. Como querían verlo, el siddha hizo que el lago se secará milagrosamente en un instante, dejando al descubierto un pez tan inmenso que su cuerpo se extendía a lo largo y ancho de todo el lago. Estab retorciéndose de dolor porque estaba completamente cubierto de bichitos que se lo estaban comiendo vivo. Los seguidores de Lingye Repa e preguntaron quién era que tenía tan mal karma. Les contestó que era Tsangla Tanakchen, un lama de Tsang llamado Caballo Negro. Él había sido un lama cuya palabra había tenido gran poder y bendiciones. Con una simple mirada podía curar a alguien mortificado por los espíritus, por lo que era altamente venerado en las cuatro provincias de U y Tsang. Pero cuando hacía la transferencia de consciencia en los funerales de algún difunto, por cada Phet que profería, requería como pago gran parte del ganado y de los caballos que habían pertenecido al difunto.

Un día el siddha Tangtong Guialpo estaba practicando los ejercicios de yoga de los canales sutiles y las energías sobre una gran roca. La roca se partió por la mitad y en su interior había una gran rana abriendo y cerrando su boca negra debido al insoportable dolor que sentía, ya que se la estaban comiendo viva innumerables animales dimunutos que se habían aglomerado sobre ella. Cuando sus acompañantes le preguntaron la razón, Tangtong Guialpo les explicó que el ser que así había renacido había sido un lama que hacía sacrificios de animales.

¡Mirad a los lamas de hoy en día! Cada vez que un benefactor mata un gran cordero y guisa el esófago, los riñones y otros órganos junto con la sangre y la carne, sirviéndolos juntos con las chuletas todavía temblorosas de un yac, nuestros lamas se enrollan e chal de sus hábitos de monje en la cabeza y se ponen a chupar las tripas como los bebés cuando maman. Luego cortan un pedazo de carne con sus cuchillos y lo mastican pausadamente. Cuando terminan, sus cabezas emergen de nuevo ofuscadas, tienen las bocas chorreando grasa y las caras enrojecidas. Pero se sentirán terriblemente afligidos en uno de los infiernos cuando en una vida futura tengan que pagar con sus propios cuerpo la deuda de todo lo que han comido en esta vida.

Una vez que Pelden Chokyong, el gran abad de Ngor, estaba en Dergue llevó a muchos monjes a las orillas del río Ngulda y les pidió que no dejasen pasar nada. Al anochecer vieron un tronco de un gran árbol flotando en el agua. Lo cogieron y se lo llevaron al abad, comunicándole que no habían visto nada más en todo el día.

-Debe ser esto -dijo el abad-. ¡Partidlo!

Dentro encontraron una gran rana a la que estaban devorando una multitud de insectos. Después de hacer un ritual de purificación, el abad les dijo que la rana había sido un tesorero de Dergue llamado Poguie. Por lo tanto, todos esos jefes y altos funcionarios que viven a expensas de la comunidad, aunque en la actualidad sean muy poderosos, deberían pensar en los infiernos efímeros y tener cuidado.

En los tiempos del Buda, el carnicero de un pueblo hizo el voto de no matar animales por la noche. Él renació en un infierno efímero. Por la noche disfrutaba de innumerables placeres: vivía en una preciosa mansión con cuatro mujeres adorables que le agasajaban con comida, bebida y otros placeres. Pero durante el día las paredes de la mansión se transformaban en metal incandescente y las cuatro mujeres en aterradores perros pardos que le devoraban.

Hace mucho tiempo, Shrona vio un marido adúltero que había hecho el voto de no ser infiel durante el día. Al revés que el carnicero, él sufría sólo por la noche.

Había una vez un agradable monasterio en el que vivían alrededor de quinientos monjes. Cuando sonaba el gong al mediodía y los monjes se reunían a comer, el monasterio se transformaba en una casa de metal incandescente. Los boles y tazas de los monjes se volvían en armas con las que los monjes se golpeaban unos a otros. Una vez que la hora de la comida había concluido, se disgregaban y todo volvía a ser como antes. Éste era el efecto kármico completamente maduro de las discusiones llenas de odio que estos monjes habían tenido a la hora de la comida del mediodía en los tiempos del buda Kashyapa.

Los ochos infiernos calientes, los ocho infiernos fríos junto con los infiernos circundantes y los infiernos efímeros constituyen lo que se denomina los dieciocho reinos de los infiernos. Estudiad bien cuántos son, la duración de la vida en ellos, sus sufrimientos y las causas para renacer allí. Meditad con compasión en los seres que ahora están en ellos. Esforzaos para evitar que nadie en el futuro, ni vosotros ni otros, renazca en ninguno de ellos.

Si os conformáis con sólo escuchar y conocer intelectualmente todo esto sin integrarlo en la práctica, seréis uno de esos practicantes arrogantes e insensibles criticados por los grandes seres y condenados por los sabios.

Había una vez un monje cuya conducta era ejemplar, pero que era enormemente arrogante. Fue a visitar a Shang Rimpoché, quien le preguntó qué sabía de Dharma.

-He escuchado muchas enseñanzas -respondió el monje.

-Entonces dime los nombres de los dieciocho infiernos -dijo Shang Rimpoché.

-Los ocho infiernos calientes y los ocho infiernos fríos… hacen dieciséis… y dieciocho contando a los Karmapas con Sombrero Rojo y con Sombrero Negro.

No fue falta de respeto lo que hizo que contase a los Karmapas con los infiernos. Él había olvidado simplemente los nombres de los infiernos efímeros y los infiernos circundantes. Y puesto que los Karmapas con Sombrero Rojo y con Sombrero Negro eran muy famosos en esos días, sin pensarlo dos veces los incluyó en su enumeración. Qué decir de practicar las enseñanzas que uno ha recibido si no sabe ni las palabras ni los términos usados en ellas. Esto es algo realmente vergonzoso.

 

  1. Los pretas

Hay dos clases de pretas: los que viven colectivamente y aquellos que se mueven por el espacio.

 

2.1 LOS PRETAS QUE VIVEN COLECTIVAMENTE

Estos pretas sufren impedimentos externos, internos y específicos.

 

2.1.1 Los pretas que sufren impedimentos externos

Estos pretas están atormentados por una hambre y una sed inmensas. Pasan siglos y siglos sin que ni siquiera oigan hablar del agua. Constantemente obsesionados con la comida y la bebida, buscan persistentemente sin encontrar nada.

A veces ven a lo lejos una corriente de agua clara y cristalina. Pero sus articulaciones son demasiado frágiles para sostener el peso de sus vientres y sólo consiguen desplazarse con grandes padecimientos. Cuando llegan totalmente agotados, sufren inmensamente al descubrir que el agua se ha evaporado totalmente y sólo queda la cuenca pedregosa del río.

Otras veces divisan un huerto de árboles frutales en la lejanía. Se acercan como antes pero cuando llegan no encuentran más que grandes troncos resecos.

Otras veces ven abundante comida, bebida y otras cosas deliciosas. Pero cuando se aproximan se dan cuenta que están custodiadas por una multitud de hombres armados que los persiguen y los golpean con sus armas, lo cual les hace sufrir.

En verano les quema hasta la luz de la luna. Y en invierno hasta el sol les hace sentir un frío glacial. Estas sensaciones los torturan terriblemente.

Una vez Shrona estaba en el reino de los pretas y la avaricia de éstos era tan venenosa que le dio fiebre y tenía la boca completamente reseca. Llegó a un castillo de hierro en cuya puerta había un aterrador personaje todo negro y con ojos rojizos.

-¿Dónde hay agua? -preguntó Shrona.

Al decir esto, una multitud de pretas, que aprecían trozos de madera quemada, se arremolinaron a su alrededor suplicándole:

-¡Ser grande y perfecto, dadnos agua!

-No he podido encontrar -respondió-. Dadme agua vosotros.

-¿Qué dice? -respondieron los pretas-. Nacimos en estas tierras hace doce años y hasta hoy nunca habíamos ni siquiera oído nombrar el agua.

 

    2.1.2 Los pretas que sufren impedimentos internos

Las bocas de estos pretas son tan pequeños como el ojo de una aguja. Incluso si pudiesen beberse el agua de los grandes océanos, cuando hubiese acabado de entrar a sus gargantas, que son tan finas como el pelo de un caballo, el calor de su aliento la habŕia evaporado. E incluso si pudiesen tragar un poco, sus estómagos, que son tan grandes como todo un país, nunca se llenarían. Y aunque finalmente pudiese llegar a sus estómagos agua suficiente, les abrasaría por la noche quemándoles los pulmones, el corazón y todas sus entrañas. Cuando quieren moverse, sus piernas, delgadas como brotes de hierba, no pueden levantar sus vientres enormes, lo que les produce un inmenso sufrimiento.

 

2.1.3 Los pretas que sufren impedimentos específicos

    Estos pretas tienen toda clase de experiencias diferentes con distintas características e intensidad. Algunos por ejemplo tienen dentro del cuerpo incontables bichitos devorándoles.

Una vez cuando Shrona estaba viajando por el reino de los pretas, llegó a un palacio donde vivía una mujer muy bella. Tenía una magnífica figura, iba adornada con joyas preciosas y era muy atractiva. En cada una de las cuatro patas de su trono estaba atado un preta. Ella le ofreció algo de comer a Shrona advirtiéndole de que no diese ni un bocado a los otros pretas aunque se lo suplicasen. Cuando Shrona empezó a comer los pretas comenzaron a suplicarle. Le dio algo de comida a uno de ellos y se transformó en un desperdicios. Lo que le dio al segundo se transformó en un trozo de hierro. El tercero empezó a comerse su propia carne. Y lo que le dio al cuarto se volvió pus y sangre.

Cuando regresó la mujer le recriminó:

-¿No le dije que no les diese nada? ¿Es que cree que tiene más compasión que yo?

-¿Qué conexión tiene con ellos? -le preguntó Shrona.

-¿Qué acciones del pasado os trajeron aquí?

-La gente de Yambudvipa es demasiado escéptica -respondió la mujer-. No me creería.

-¿Cómo no voy a creerle si o estoy viendo con mis propios ojos?

Entonces la mujer le contó a Shrona su historia: “Yo vivía en un pueblo y era una brahmín. Una noche, de un día favorable, había preparado manjares exquisitos cuando el gran y sublime Katyayana llegó pidiendo limosna. Sentí devoción hacia él y le ofrecí comida. Entonces pensé que mi marido también se alegraría de lo que había hecho.

-Participa de mi alegría por haberle ofrecido comida al gran y sublime Katyayana, el heredero del Buda -le dije.

Pero él se enfureció y me dijo:

-¡Todavía no les has ofrecido de comer a los brahmanes, ni has presentado tus respetos a los familiares y amigos, y le das la primera parte de la comida a ese monje con la cabeza pelada! ¡¿Por qué no se le llenará la boca de desperdicios a ese pelado?!

Le propuse lo mismo a mi hijo, pero también se enfadó.

-¡¿Por qué ese cabeza pelada no se come un trozo de hierro?!

Esa noche mis padres me enviaron algunos platos deliciosos, pero mi nuera se los comió, dejándome sólo lo menos apetitoso. Cuando le pregunté si se había comido lo mejor y me había dejado lo menos apetitoso, me mintió:

-Antes me comería mi propia carne que tocar un plato destinado para ti.

Y cuando mi sirviente se comió la comida  que se suponía que tenía que llevar a mi familia, me dijo que antes bebería pus y sangre que robarme comida.

Yo misma he renacido como una preta poderosa porque deseé renacer donde pudiese ver el resultado de sus acciones. Si no, por haber hecho ofrendas a un ser sublime hubiese renacido en el cielo de los dioses de los Treinta y Tres.

Si alguna vez va a nuestro pueblo, dígale a mi hija, que es una prostituta, que ha visto a sus padres y que le han encargado que le diga que el modo de vida que lleva no es el adecuado y le va a traer malas consecuencias y por lo tanto debe abandonar esa conducta negativa.

Si no le cree, dígale que en la antigua casa de su padre hay cuatro vasijas de hierro repletas de oro, un bastón de oro y un jarro de abluciones para monjes. Dígale que los coja y de vez en cuando haga ofrendas al gran y sublime Katyayana, y que nos dedique los mérito Eso reducirá nuestro karma hasta que se haya agotado completamente”.

Una vez cuando el maestro Yetari estaba viajando, s encontró a una preta con un cuerpo repulsivo que tenía quinientos hijos. La preta le dijo al maestro:

-Mi marido se fue a Bodh Gaya a buscar comida hace doce años y todavía no ha regresado. Si va usted allí dígale que si no regresa pronto nuestros hijos morirán de hambre.

-¿Qué aspecto tiene su marido? -le preguntó el maestro-. Todos los pretas son iguales, ¿cómo voy a reconocerlo?

-Es inconfundible. Está tuerto, tiene una boca enorme, la nariz partida y las nueve marcas de la fealdad -dijo la preta.

Cuando Yetari llegó a Bodh Gaya vio a un novicio sacando fuera muchas ofrendas de agua y comida. En cuanto se marchó el novicio, una multitud de pretas se abalanzaron empujándose para cogerlas. Entre ellos estaba el preta al que buscaba y le dio el mensaje de su mujer. El preta le dijo:

-He estado vagando doce años y nunca he encontrado nada, excepto una vez en que un monje puro dejó caer un moco. Pero no conseguí gran cosa pues éramos demasiados luchando para cogerlo.

Cuando Yetari explicó la historia precisó que durante la batalla por un poco del moco, los otros pretas habían herido a ese preta terriblemente.

Tomad mentalmente los diferentes tormentos que afligen a los pretas en cualquier lugar donde renacen, especialmente los del hambre y la sed. Pensad en todo lo que sufrís cuando no coméis o bebéis durante una sola mañana. ¿Cómo os sentirías si renacieseis en un lugar en el que durante años ni siquiera se oyese nombrar el agua?

Las principales causas para renacer como un preta son la avaricia y el oponerse a la generosidad de los otros. Nosotros también hemos actuado así innumerables veces, por lo tanto debemos hacer todo lo que podamos para evitar renacer en esos lugares. Meditad de este modo desde lo profundo de vuestro corazón aplicando los tres métodos supremos en la preparación, la parte principal y la conclusión.

 

2.2 LOS PRETAS QUE SE MUEVEN POR EL ESPACIO

Éstos son, entre otros, los tsen, los guialpos, los shindres, los yungpos, los mamos, los theurangs… Todos ellos viven constantemente aterrorizados y con alucinaciones. Sólo piensan en el mal, siempre hacen todo lo que pueden para dañar a los demás y muchos de llos en cuanto mueren caen en reinos todavía más inferiores, como los infiernos. Especialmente cada semana experimentan de nuevo el sufrimiento de su muerte anterior, ya fuese por enfermedad, armas, fuerzas negativas, etcétera. Lo que desean es traspasarles sus sufrimientos a otros y por ello adonde quiera que van no hacen nada más que daño; pero eso no les alivia. Incluso cuando llenos de alegría se presentan ante sus antiguos amigos y seres queridos, sólo les acarrean enfermedades, demencia y otros sufrimientos indeseables.

Los magos poderosos los entierran, los queman y hacen rituales en los cuales arrojan toda clase de armas imaginarias sobre ellos. Los entierran bajo tierra en la oscuridad hasta el final de la kalpa, los queman en ofrendas de fuego, los golpean con semillas de mostaza, piedras pulverizadas, etcétera. Les destrozan la cabeza en cien pedazos y sus cuerpos en mil añicos. Estos pretas sufren continuamente.

Como todos los pretas, éstos también tienen sus percepciones distorsionadas; en invierno el sol les parece frío y en verano la luna les quema. Algunos tienen la forma de un pájaro, de un perro o de algún otro animal con un aspecto repulsivo. En definitiva, sus sufrimientos son inconcebibles.

Practicad como anteriormente tomando los sufrimientos de estos seres y cultivando el amor y la compasión hacia ellos. Meditad aplicando los tres métodos supremos en la preparación, la parte principal y la conclusión.

 

  1. Los animales

    Hay dos clases de animales: los que viven en las profundidades y los que viven esparcidos en diferentes lugares.

 

3.1 LOS ANIMALES QUE VIVEN EN LAS PROFUNDIDADES

Los grandes océanos exteriores están llenos de peces, animales monstruosos, tortugas, crustáceos, moluscos y otros animales, tan numerosos como granos de cebada en el fondo de un barril de cerveza. Hay serpientes y monstruos tan grandes que sus cuerpos pueden rodear varias veces el monte Meru. Otro animales son tan pequeños como las partículas de polvo o la punta de una aguja.

Todos ellos sufren inmensamente. Los más grandes se comen a los más pequeños. Los pequeños a su vez penetran dentro de los grandes y se los comen vivos. Todos los grandes animales tienen en su interior numerosos animales diminutos alimentándose de ellos. Algunos de estos animales nacen en zonas muy oscuras, donde nunca brilla el sol y no pueden ni ver si sus miembros son estirados o comprimidos. Estúpidos e ignorantes, desconocen lo que debe hacerse y lo que debe evitarse, y renacen en lugares donde los sufrimientos son ilimitados.

 

3.2 LOS ANIMALES QUE VIVEN ESPARCIDOS EN DIFERENTES LUGARES

Los animales que viven con los dioses y los hombres sufren continuamente debido a su estupidez y a ser explotados. Los nagas son atormentados por los garudas y las lluvias de arenas ardientes. Además son estúpidos, agresivos y venenosos, lo cual les hace sufrir.

Especialmente, los animales salvajes que comparten el mundo de los humanos viven constantemente atemorizados. No pueden ni comer un sólo bocado sin estar en guardia. Se devoran unos a otros y tienen muchos enemigos mortales: cazadores, fieras… Los halcones devoran a los pájaros. Los pájaros devoran a los insectos. Y así, matándose unos a otros continuamente, sólo acumulan acciones negativas.

Los cazadores son expertos en el arte de torturarlos y matarlos. Los acechan con todo tipo de ingenios: redes, cepos, trampas, fusiles…, que ponen en peligro sus vidas. Algunos animales son cazados por sus cuernos, peles, cuero y otros productos de su cuerpo. A las ostras las matan por sus perlas; a los elefantes por sus colmillos y huesos; a los tigres, leopardos, nutrias y zorros por sus pieles; al almizclero por el almizcle; a los asnos salvajes y a os yacs por su carne y sangre. Los animales sufren terriblemente pues su propio cuerpo es la causa de que lo maten.

Con respecto a los animales domesticados por el hombre, son tan estúpidos que cuando el que va a matarlos se aproxima a ellos con el cuchillo en la mano, lo miran con los ojos desorbitados sin pensar siquiera en escaparse. Son ordeñados, usados para la carga, castrados, se les perfora la nariz, se les engancha a los arados…; ninguno de ellos escapada de la esclavitud. Los caballos, yacs y otras bestias de carga siguen siendo cargados y montados incluso cuando sus dorsos están completamente llagados. Cuando ya no pueden avanzar más les azotan con el látigo y les tiran piedras. A sus dueños nunca se les ocurre pensar que pueden estar enfermos o tener problemas. El ganado mayor y las ovejas son explotadas hasta que mueren. Cuando ya son demasiado viejos son vendidos o matados por los propios dueños. En cualquier caso son llevados al carnicero y nunca mueren de muerte natural.

Así pues, los animales experimentan torturas inconcebibles. Cuando veáis animales que son torturados de este modo, poneos en su lugar e imaginad con todo detalle todos los sufrimientos por los que tienen que pasar. Meditad con gran compasión en todos aquellos que han renacido como animales. Y especialmente si tenéis animales tratadlos con benevolencia y amor. Puesto que todos los animales, hasta el más pequeño de los insectos, tienen sensaciones de placer y dolor y puesto que todos ellos han sido nuestros padres y madres, desarrollad amor y compasión hacia ellos, aplicando en vuestra práctica los tres métodos supremos en la preparación, la parte principal y la conclusión.

En cualquier lugar donde se renazca en estos tres reinos inferiores, se sufre intensamente y durante mucho tiempo. Los seres que nacen en estos reinos son estúpidos, ignorantes y como carecen de cualquier noción sobre el Dharma sólo pueden seguir creando más causas para seguir renaciendo en dichos reinos. Por eso una vez se renace en alguno de esos estados de existencia es difícil salir de ellos. En vuestra vida actual y en las anteriores, habéis acumulado muchas acciones que con seguridad os llevarán a renacer en esos reinos. Con diligencia, debéis arrepentiros profundamente de las acciones negativas que hayáis cometido en el pasado, confesándolas y tomando la determinación de evitarlas de ahora en adelante.

Pensad con gran compasión en los seres que viven en esos reinos y dedicadles el resultado de todas las acciones positivas que habéis acumulado en los tres tiempos. Rezad para que puedan liberarse de esos lugares detestables: “Ahora que he encontrado el Dharma del Gran Vehículo y tengo la oportunidad de recorrer el camino que verdaderamente nos beneficia, a mí y a los demás, voy a practicar el Dharma con determinación, sobrellevando todas las dificultades, y guiaré a todos los seres de los tres reinos inferiores a las tierras puras”. Habiendo generado bodhichitta con ese pensamiento, rezad al maestro y a las deidades, pidiéndoles su ayuda: “Que mi maestro y las Tres Joyas me bendigan para que pueda conseguir ese objetivo”. Dedicad los méritos para el beneficio de los seres. Practicad así aplicando los tres métodos supremos.

Aunque renacer en los tres reinos inferiores es evidente que implica sufrimiento, puede que uno suponga que en los tres reinos superiores hay bienestar y felicidad. Pero incluso en los tres reinos superiores no hay felicidad.

 

  1. Los humanos

    Los seres humanos padecen de tres tipos de sufrimientos básicos. También padecen las cuatro grandes corrientes de sufrimientos: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Otros sufrimientos humanos son: el miedo a encontrarnos con los enemigos que detestamos, el miedo de separarnos de los seres queridos, el tener que afrontar lo que no deseamos y el no conseguir lo que deseamos.

 

4.1 LOS TRES TIPOS DE SUFRIMIENTOS BÁSICOS

 

4.1.1 El sufrimiento del cambio

El sufrimiento del cambio es el que experimentamos cuando una situación de felicidad de repente se transforma en sufrimiento. Nos encontramos bien, satisfechos, saciados después de una buena comida y de repente unos fuertes espasmos producidos por los parásitos que tenemos en el vientre empiezan a mortificarnos. Somos felices y entonces un enemigo nos roba nuestros bienes o nuestro ganado, o se incendia nuestra casa, o de repente caemos enfermos o bajo el poder de alguna influencia negativa, o recibimos noticias terribles; e instantáneamente estamos sumidos en el sufrimiento.

Porque de hecho cualquier aparente bienestar, felicidad o prestigio que pueda encontrarse aquí en el samsara, carece de la más mínima perdurabilidad o estabilidad y no escapa finalmente al sufrimiento. Por lo tanto desengañaos de todo ello.

 

    4.1.2 El sufrimiento concatenado

Antes de que un sufrimiento haya concluido empezamos a padecer otro. Contraemos la lepra  y luego empezamos a tener úlceras. Y entonces además de las úlceras nos lesionamos. Nuestro padre muere y al poco tiempo muere nuestra madre también. Nuestros enemigos nos persiguen y además se muere un ser querido, etcétera. En cualquier lugar que se renazca en el samsara, solamente se experimenta un sufrimiento tras otro, sin un sólo instante de felicidad.

 

4.1.3 El sufrimiento en gestación

Puede que algunos de nosotros crean que todo les va bien y que de hecho no sufren. Pero en realidad estamos totalmente inmersos en el proceso de creación de las causas del sufrimiento. Nuestra comida, vestidos, hogares, posesiones, joyas, celebraciones…, todo ello es el producto de acciones negativas. Por lo tanto todo ello sólo puede dar lugar al sufrimiento. Tomemos como ejemplo el té y la tsampa.

En China, donde se cultiva el té, sería imposible determinar el número de insectos que mueren cuando se plantan o se recogen las hojas… Luego los porteadores llevan el té hasta Dartsedo. Cada porteador transporta una carga de doce paquetes con seis piezas de té prensado cada uno y sujeta el peso con una correa alrededor de su frente. Y aunque la piel de la frente se levante y queden al descubierto los huesos del cráneo, blancos, ellos siguen adelante. Desde Dotok llevan la carga los dsos, los yacs y las mulas; con los dorsos partidos, los vientres perforados y pelados, sufren terriblemente de su esclavitud. El trueque del té supone una serie de juramentos falsos, fraudes y discusiones. Generalmente se intercambia por productos de origen animal como lana y pieles de cordero. Con respecto a la lana, en verano está repleta de piojos, garrapatas y otros pequeños insectos tan numerosos como los pelos de la piel de los corderos. Durante el esquileo muchos de ellos mueren decapitados, partidos por la mitad o destripados. Los que sobreviven se quedan pegados en la lana y luego mueren asfixiados. Todo esto sólo puede llevar a los reinos inferiores. Y con respecto a las pieles de cordero, los corderos nacen con todos los sentidos completos, sienten placer y dolor. Cuando están disfrutando de los primeros momentos de la vida, llenos de salud, se los mata. Puede que sólo sean animales estúpidos, pero de cualquier modo no quieren morir. Les gusta vivir y sufren cuando son torturados y sacrificados. En cuanto a las ovejas a quienes les han asesinado a sus pequeños, son el vivo ejemplo del dolor que experimenta una madre que pierde a su único hijo. Así pues, si pensamos acerca de la producción y comercio de dichos productos podremos entender que incluso beber un sólo sorbo de té no puede más que contribuir a hacernos renacer en los reinos inferiores.

Ahora consideremos la tsampa. Antes de sembrar la cebada hay que arar los campos, lo que supone lanzar a la superficie a todos los gusanos e insectos que viven bajo la tierra, y enterrar a todos aquellos que viven en la superficie. Adondequiera que van los bueyes de labranza, son seguidos por cuervos y pájaros que se alimentan sin cesar de todos esos bichitos. Cuando se riegan los campos, todos los animales que viven en el agua son esparcidos sobre la tierra seca. Y aquellos que viven en tierra seca mueren ahogados. Así, en cada uno de los estadios de la siembra, cosecha, trilla… el número de seres que mueren es incalculable. Si pensamos acerca de ello, al comer tsampa es como si comiésamos insectos molidos.

Del mismo modo, la mantequilla, la leche y otros alimentos, denominados los “tres blancos” y los “tres dulces”, que consideramos alimentos puros y no corrompidos por acciones negativas, en realidad no lo son ya que suponen la muerte de la mayoría de los yacs, terneros y corderos recién nacidos. A los que no matan, nada más nacer y antes de que hayan mamado la dulce leche de sus madres, les atan una cuerda al cuello y los dejan amarrados a una estaca si no tienen que desplazarse, o atados unos a otros si tienen que viajar. Y así se les priva de toda la leche, su comida y bebida legítimas, para hacer queso y mantequilla. Robando la esencia del cuerpo de la madre, vital para la vida del recién nacido, se les deja a medio camino entre la vida y la muerte. Cuando llega la primavera, las avejentadas y consumidas madres de los animales están tan débiles que no pueden ni levantarse de sus lechos. La mayoría de los terneros y los corderos han muerto de hambre. Los supervivientes, débiles y esqueléticos, se tambalean casi muertos.

Todo o que ahora consideramos que constituye la felicidad: alimentos para comer, ropa para vestirnos y todos los bienes y riquezas que podamos imaginar; es únicamente el producto de acciones negativas. El resultado final de todo ello sólo puede ser los tormentos infinitos de los reinos inferiores. Por lo tanto todo lo que en la actualidad nos parece felicidad, en realidad no es más que sufrimiento en gestación.

 

4.2 LOS SUFRIMIENTOS DEL NACIMIENTO, LA VEJEZ, LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE.

 

4.2.1 El sufrimiento del nacimiento

    Los seres humanos en este mundo nacen del útero. La consciencia de un ser en el estado intermedio tiene que introducirse dentro del esperma del padre unido a la sangre de la madre. Luego va a través de las dolorosas experiencias de los diferentes estados embrionarios: gelatina redonda, elipse viscosa, rectángulo espeso, óvalo firme, masa redonda dura, etcétera. Una vez que los miembros, apéndices y órganos de los sentidos se han formado, el feto atrapado en la oscuridad del útero fétido y asfixiante sufre como alguien encerrado en una prisión. Cuando la madre toma alimentos calientes, el feto sufre como si fuese quemado con fuego. Si come algo frío, siente como si lo lanzasen al agua helada. Cuando l madre se tumba, siente como si lo enterrasen bajo una montaña. Cuando su estómago está lleno, es como si estuviese atrapado entre rocas. Si está hambrienta, siente como si cayera por un precipicio. Cuando anda, se mueve o se sienta, siente como si fuese golpeado por el viento.

Al final del embarazo, la energía kármica de la existencia hace que la cabeza del feto se coloque hacia abajo, preparándose para el parto. Cuando el feto es empujado hacia el cuello de la matriz, sufre como si un poderoso gigante lo agarrara por las piernas y lo golpeara contra una pared. Al atravesar la estructura ósea de la pelvis, el feto siente como si pasase por una hilera. Si la apertura es demasiado estrecha, no puede salir y muere. De hecho, tanto la madre como el bebé pueden morir durante el parto, e incluso si sobreviven experimentan el dolor de la muerte. Como dijo el Gran Maestro de Oddiyana:

 

Madre e hijo van a medio camino de la muerte.

Y excepto las mandíbulas, todas las articulaciones de la madre se desencajan.

 

Una vez que el bebé ha nacido, todo lo que experimenta es doloroso. Cuando lo dejan sobre un colchón, siente como si cayera en una zanja llena de espinas. Cuando le limpian los restos del manto de la espalda, siente como si lo despellejaran vivo. Cuando lo lavan siente como si le azotarán con espinas. Cuando lo ponen en el regazo de su madre, se siente como un pajarillo atrapado por un halcón. Cuando le untan mantequilla en la coronilla, siente como si lo ataran y o tiraran por un agujero. Cuando lo pennen en la cuna, es como si lo pusieran en barro sucio. Cuando sufre porque tiene hambre, sed, está enfermo, etcétera, lo único que puede hacer es llorar.

Desde que nacemos vamos madurando hacia nuestra juventud y tenemos la impresión de que estamos creciendo y desrrollándonos. Pero de hecho lo que ocurre es que nuestra vida se va acortando, día a día, a medida que nos acercamos a la muerte. Nos consagramos a las incesantes actividades de esta vida, que se suceden una tras otra como ondas en el agua. Y como todas ellas están vinculadas únicamente a acciones negativas, e resultado no puede ser otro que renacer en los reinos inferiores y experimentar inmensos sufrimientos.

 

    4.2.2 El sufrimiento de la vejez

Mientras nos dedicamos a los asuntos de esta vida, intrascendentes e interminables, el sufrimiento de la vejez se nos acerca inadvertidamente. Poco a poco vamos perdiendo toda la energía. Ya no podemos digerir la comida que nos gusta. Nuestra vida degenera y ya no podemos percibir claramente los objetos pequeños o distantes. Nos empieza a fallar el oído y ya no podemos distinguir correctamente los sonidos y las palabras. Nuestra lengua ya no puede saborear la comida ni la bebida, ni articular los sonidos claramente. Al debilitarse nuestras facultades intelectuales caemos en el aturdimiento, nos falla la memoria y nos volvemos olvidadizos. Se nos caen los dientes y ya no podemos masticar y nos volvemos olvidadizos. Se nos caen los dientes y ya no podemos masticar alimentos sólidos y todo lo que decimos se vuelve ininteligible. Nuestro cuerpo pierde su calor y si llevamos ropa ligera tenemos frío. Perdemos la fuerza y ya no podemos coger nada pesado. Aunque todavía nos gustan las diversiones y los placeres ya no tenemos energía para ello. Al degenerar nuestros canales sutiles y energías nos volvemos irritables e impacientes. Despreciados por todos, nos sentimos deprimidos y tristes. Los elementos del cuerpo pierden su equilibrio y se producen muchas enfermedades y problemas. Tenemos que esforzarnos en todos los movimientos, como andar, sentarnos…, porque se han vuelto una tarea casi imposible.

Yetsun Mila dijo:

 

Uno, te levantas como si arrancases una estaca del suelo.

Dos, te arrastras como si acechases un pájaro.

Tres, te sientas como si soltases un saco.

Abuela, cuando estas tres cosas suceden,

eres una triste vieja cuyo cuerpo ilusorio se está marchitando.

 

Uno, por fuera tu piel cuelga con arrugas.

Dos, por dentro los huesos sobresalen donde la carne y la sangre han desaparecido.

Tres, en medio estás aturdida, sorda, ciega y estúpida.

Abuela, cuando estas tres cosas suceden,

enfadada frunces la cara con arrugas deplorables.

 

Uno, vistes con ropas toscas y andrajosas.

Dos, lo que comes y bebes está insípido y frío.

Tres, te apuntalas en la cama con pieles por los cuatro costados.

Abuela cuando estas tres cosas suceden,

eres como un yogui realizado al que pisotean hombres y perros.

 

En la vejez, cuando queremos levantarnos no podemos hacerlo con naturalidad en un sólo movimiento. Tenemos que poner las dos manos en el suelo como si fuésemos a extraer una estaca de un terreno duro. Cuando andamos doblamos la espalda por la cintura y no podemos alzar la cabeza, y siendo incapaces de movernos con rapidez nos arrastramos lentamente como un niño acechando un pájaro. Todas las articulaciones de nuestros brazos y piernas padecen tanto de artritis que no podemos sentarnos armoniosamente. En vez de ello, dejamos caer todo el peso de nuestro cuerpo de golpe, como si fuese un saco sujeto por una cuerda y ésta se hubiera roto.

A medida que los músculos en nuestro cuerpo van menguando, la piel se afloja y el cuerpo y la cara se cubren de arrugas. Con menos masa carnosa y menos sangre a su alrededor todas las articulaciones se hacen más prominentes. Los pómulos y demás protuberancias óseas sobresalen bajo la piel. Nos falla la memoria y estamos alelados, sordos y ciegos. No podemos pensar claramente y nos sentimos aturdidos. Al disminuir nuestra energía física, perdemos las ganas de estar presentables y nos vestimos con ropas toscas y andrajosas. Comemos las sobras y perdemos el sentido del gusto; todo lo que ingerimos nos parece frío e insípido. Nos sentimos tan pesados que no es difícil hacer cualquier cosa. Nos apuntalamos en la cama por los cuatro costados y no podemos levantarnos. Para entonces nuestro deterioro físico nos produce depresión y profundo sentimiento. Toda la belleza y esplendor de nuestros rostros se ha desvanecido, la piel se nos cubre de arrugas y en la frente se trazan desagradables marcas del mal humor. Todo el mundo nos desprecia e incluso si alguien pasa por encima de nuestra cabeza no podemos levantarnos. Ya no reaccionamos; es como si fuésemos yoguis realizados para quienes ya no existe lo puro y lo impuro. Incapaces de soportar de sufrimiento de la vejez queremos morirnos. Pero de hecho cuanto más nos acercamos a la muerte más aterrorizados estamos.

Todo esto hace que el sufrimiento que tenemos que sobrellevar en la vejez no sea muy diferente de los tormentos que experimentan los seres en los reinos inferiores.

 

4.2.3 El sufrimiento de la enfermedad

Cuando los cuatro elementos de los que está construido nuestro cuerpo se desequilibran surgen toda clase de enfermedades, como las producidas por la lung, la bilis, la flema, etcétera, y nos afligen sensaciones de dolor y sufrimiento.

En cuantos nos afectan los primeros síntomas de la enfermedad, aunque seamos jóvenes, fuertes, estemos rebosantes de salud y en la flor de la vida, nos desplomamos como un pajarillo derribado por una pedrada y perdemos toda nuestra fuerza. Nos hundimos en la cama y cualquier movimiento, por pequeño que sea, nos resulta difícil de ejecutar. Incluso responder cuando alguien nos pregunta qué es lo que nos pasa, nos supone un esfuerzo. La voz es como si viniese de las profundidades y no pudiese salir. Nos tumbamos hacia la derecha, hacia la izquierda, de espaldas, hacia abajo, pero no estamos bien de ninguna forma. Perdemos el apetito y no queremos comer ni beber. No podemos dormir por las noches. Los días nos parecen interminables y las noches eternas. Tenemos que soportar todo tipo de tratamientos desagradables como cauterizaciones, sangrías, tomar medicinas amargas, agrias, picantes… Nos aterroriza la idea de que podamos morirnos en cualquier momento debido a la enfermedad. Debido a las influencias mórbidas y a nuestro estado deficiente puede que perdamos el control de la mente y, que además de nuestras percepeciones fraudulentas, empecemos a tener alucinaciones. Algunas veces los enfermos incluso se suicidan. A los que padecen enfermedades como lepra o epilepsia les abandona todo el mundo; se convierten en muertos vivientes contemplando su propia degeneración.

Generalmente los enfermos no pueden cuidarse a sí mismos. La enfermedad les agria el carácter y encuentran fallos en todo lo que hacen por ellos los demás. Se vuelven cada vez más exigentes y criticones. Y si su enfermedad dura demasiado, la gente se cansa de cuidarlos y ya no les hacen caso. El malestar que les produce la enfermedad les hace sufrir constantemente.

 

4.2.4 El sufrimiento de la muerte

Cuando la muerte se aproxima, el moribundo se desploma en la cama y ya no tiene fuerzas para levantarse. Cuando ve la comida o la bebida, no le apetece. Atormentado por la sensación de morir se siente cada vez más deprimido y pierde todo el valor y la confianza en sí mismo. Empieza a experimentar alucinaciones de lo que le espera. Ha llegado el momento del gran viaje. Sus familiares y amigos le rodean, pero no pueden hacer nada para retrasar la partida. Tiene que experimentar el sufrimiento de la muerte él sólo. Aunque tenga innumerables posesiones no puede llevarse nada. Le resulta insoportable abandonarlas, pero tampoco pueden seguirle. Se siente lleno de remordimiento al recordar las acciones negativas que ha hecho. Está aterrorizado pensando en los sufrimientos de los reinos inferiores. La muerte le sorprende repentinamente y siente pánico. Las percepciones de esta vida se desvanecen y empieza a enfriarse poco a poco…

Cuando muere un malhechor, se golpea el pecho dejándose la piel cubierta con las marcas de sus uñas. Al recordar las acciones negativas que ha cometido, se siente atemorizado de tener que renacer en los reinos inferiores. Los remordimientos le inundan por no haber practicado el Dharma cuando tenía todavía oportunidad para hacerlo, ya que es lo único que podría ayudarle en el momento de la muerte. Siente un tremendo dolor en el corazón; es por ello que se golpea el pecho y muere cubierto de señales. Según el dicho:

 

Un malhechor al que veamos morir,

es un maestro mostrándonos el efecto de las acciones.

 

Incluso antes de morir, le llega el sufrimiento de los reinos inferiores. Cualquier cosa que percibe le asusta. Todas las sensaciones le hacen sufrir. Los elementos de su cuerpo se disuelven, jadea, sus miembros se contraen. Empieza a alucinar. Los ojos se le quedan en blanco y deja esta vida. El Señor  de la Muerte le viene al encuentro. Surgen las percepciones del estado intermedio, pero no tiene protector ni refugio.

No hay ninguna garantía de que el momento de dejar esta vida, desnudos y con las manos vacías, no va a ser hoy. Cuando ocurra lo único que nos puede ayudar realmente es el Dharma. No hay otro refugio. Se dice:

 

En el vientre de tu madre, piensa en el Dharma.

En cuanto nazcas, recuerda el Dharma para la muerte.

 

Puesto que la muerte llega de súbito, seamos jóvenes o ancianos, es necesario empezar a practicar el Dharma nada más nacer, ya que es lo único que puede ayudarnos en el momento de la muerte. Sin embargo hasta el presente nos hemos olvidado de la muerte porque estábamos demasiado ocupados derrotando a nuestros adversarios, favoreciendo a nuestros allegados y cuidando de nuestras viviendas y posesiones. Si reflexionamos acerca de ello veremos que es un gran error estar sumergidos todo el tiempo en el apego, el odio o la indiferencia.

 

4.3 OTROS SUFRIMIENTOS HUMANOS

 

4.3.1 El miedo a encontrarnos con los enemigos que detestamos

Aunque dediquemos todo nuestro tiempo a cuidar nuestras riquezas y posesiones, vigilándolas día y noche, no podremos evitar que al final tengamos que compartirlas con nuestros enemigos. Atracadores por el día, ladrones por la noche, perros salvajes, lobos y otras fieras pueden aparecer sin previo aviso. Generalmente, cuanta más riqueza y propiedades se tienen, más problemas ocasiona el adquirirlas, protegerlas e intentar que incrementen. Como dijo Nagaryuna:

 

Acumulad riquezas, protegerlas e incrementarlas es extenunte.

Entended que son una fuente inagotable de problemas.

 

Y Yetsun Mila:

Al principio la riqueza os hace sentiros felices y admirados;

pero por mucho que se tenga, nunca es suficiente.

Después os domina la avaricia;

no podéis ser generosos ni hacer ofrendas.

Vuestra riqueza atrae a enemigos y fuerzas negativas;

y otros disfrutan lo que vosotros habéis acumulado.

Al final se convierte en el demonio que pone en peligro vuestra vida;

¡qué frustrante es ocuparse de las riquezas para os enemigos!

Me he deshecho de esa piedra que nos sujeta al samsara.

No me interesan las trampas de ese demonio.

 

Nuestros suficientes están en proporción directa a nuestras posesiones. Por ejemplo si poseemos un caballo nos preocupamos de si se lo llevarán nuestros enemigos o lo robará algún ladrón, si tendrá suficiente heno, etcétera. Un sólo caballo puede hacernos sufrir increíblemente. Si tenemos una oveja, sufrimos por esa oveja. Incluso si uno sólo posee un paquete de té, seguro que sufre por ese paquete de té.

Com dice el refrán: “sin riquezas no hay enemigos” y uno puede vivir en paz; reflexionad sobre ello. Inspiraos en el ejemplo de las vidas de los budas del pasado y cortad de raíz todo el apego al dinero y a las posesiones. Vivid de lo que encontréis, como los pájaros y dedicaos por completo a la práctica del Dharma.

 

4.3.2 El miedo de ser separados de los seres queridos

Todos os seres samsáricos que vivimos en este mundo nos sentimos apegados a aquellos con los que nos identificamos y hostiles hacia los que se nos oponen. Para el bien de nuestros familiares, seguidores, compatriotas, amigos, compañeros estamos dispuestos a sobrellevar todo tipo de sufrimientos. Pero todos aquellos con los que tenemos lazos de parentesco o amistad son impermanentes y antes o después tendremos que separarnos de ellos. Generalmente cuando mueren, se van a otros países, sufren a causa de sus adversarios o algún otro peligro, el sufrimiento que ellos padecen nos afecta más que el nuestro. Especialmente los padres quieren tanto a sus hijos que se preocupan constantemente de si tienen frío, hambre, sed o de que puedan caer enfermos o morir. De hecho los quieren tanto que preferirían morir antes de verles sufrir. Y a causa de ellos viven en continuo desasosiego.

Aunque padecemos tanto por el temor de ser separados de nuestros parientes y amigos que son tan queridos, si los consideramos cuidadosamente veremos que no es tan evidente que ésos a quienes consideramos nuestros allegados merezcan realmente ese nombre. Por ejemplo, nuestros padres afirman que nos quieren, pero su modo de querernos no es el más idóneo y acaban perjudicándonos. Tratando de proporcionarnos riquezas y posesiones, y casarnos, lo que hacen es atarnos las cadenas que nos aprisionan en el samsara. No enseñan todo lo concerniente a vencer a nuestros oponentes, cuidar de nuestros amigos, hacernos ricos y toda clase de acciones negativas que harán que estemos atrapados sin remedio en las profundidades de los reinos inferiores. ¡No podrían hacerlo peor!

En cuanto a nuestros hijos, varones y hembras, al principio nos succionan la esencia de nuestro cuerpo, luego nos quitan la comida de la boca y finalmente nos arrebatan la riqueza de las manos. Y a cambio de nuestro afecto se rebelan contra nosotros.

A nuestros hijos les damos todas las riquezas que hemos reunido a lo largo de nuestra vida, a pesar de los sufrimientos, críticas y acciones negativas que nos han supuesto; pero ellos no sienten la mínima gratitud. Incluso si les diesemos toda una medida de plata china, sentirían menos gratitud que cualquier otra person a sentiría si le diésemos un poco de té. Ellos consideran que cualquier cosa que pertenece a sus padres, automáticamente les pertenece a ellos.

Nuestras hermanas e hijas también derrochan nuestra fortuna sin ninguna gratitud. Cuanto más les damos más quieren. Si tenemos en nuestro rosario alguna turquesa falsa como contador, ellas tratarán de sonsacárnosla también. En el mejor de los casos, contribuyen a la prosperidad de otros, pero no nos benefician en nada. Si las cosas van mal, regresan a casa trayendo deshonra y tristeza a la familia.

Y con respecto a los demás parientes y amigos, nos tratan como dioses mientras las cosas nos van bien y somos felices y afortunados. Hacen todo lo que pueden para ayudarnos y nos obsequian con cosas que incluso no necesitamos. Pero si las cosas empiezan a irnos mal, aunque no les hayamos hecho ningún daño, nos tratan como a enemigos y en respuesta a nuestra amabilidad actúan con malicia.

Todo esto nos demuestra que no tiene el menor sentido tener hijos, hijas, parientes y amigos. Como Yetsun Mila decía en sus canciones:

 

Al principio, vuestro hijo es un pequeño dios encantador;

lo queréis a más no poder.

Después él os reclama su parte hoscamente;

le dais todo, pero nunca está satisfecho.

Trae a casa a la hija de otro;

desalojando a sus bondadosos padres.

Cuando su padre le llama, no se digna a contestar.

Cuando su madre le llama, no la escucha.

Al final, es como un vecino desconocido.

Criar a ese impostor es destruirse.

¡Que frustrante es engendrar a tus propios enemigos!

Me he deshecho de esa atadura que nos liga al samsara.

No quiero hijos mundanos.

 

Y continúa así:

 

Al principio, una hija es como una pequeña diosa risueña;

ella acapara imperiosamente vuestras mejores posesiones.

Luego, os reclama su parte incansablemente.

Abiertamente le sonsaca las cosas a su padre,

y a escondidas se las roba a su madre.

Nunca está satisfecha con lo que obtiene,

ella es la desesperación de sus bondadosos padres.

Al final, es un ogro con el rostro enrojecido;

será la gloria de otros en el mejor caso.

Traerá la desgracia a la familia en el peor de ellos.

¡Que frustrante es ese ogro de nuestra perdición!

Me he deshecho de ese dolor incurable.

No quiero ninguna hija que me traiga desgracias.

 

Y finaliza:

 

Al principio, los amigos te reciben cordialmente y sonríen.

Todo el valle resuena con: “Entrad! ¡Sentaos!”.

Luego nos devuelven la invitación con carne y cerveza,

dándonos exactamente lo que les hemos dado.

Al final, se producen disensiones por el apego y el odio.

¡Qué frustrante son esos amigos mezquinos con sus peleas!

He abandonado a mis compañeros de mesa de otros tiempos despreocupados.

No quiero amigos mundanos.

 

4.3.3 El sufrimiento de no conseguir lo que deseamos

No hay nadie en este mundo  que no desee ser feliz y sentirse bien; y sin embargo nadie consigue lo que desea. Por ejemplo, tratando de ser feliz alguien construye una casa, pero la casa se derrumba y lo sepulta. Alguien come para sacia el hambre, pero a comida le sienta mal y pone su vida en peligro. Algunos van a luchar esperando la vitoria, pero mueren de inmediato. Un grupo de mercaderes inicia una expedición creyendo que van a obtener grandes beneficios, pero son atacados y reducidos a la mendicidad. No importa cuánta energía y esfuerzo pongamos deseando ser ricos y felices en esta vida, que amenos que hayamos creado el karma necesario en el pasado, no podremos ni saciar el hambre del momento. Todo lo que hagamos creará problemas para nosotros y los demás. El único resultado que podemos estar seguros de conseguir es no poder liberarnos de las profundidades de los reinos inferiores. Es por ello que un sólo atisbo de mérito vale más que una montaña de esfuerzo.

¿Cuál es el sentido de las actividades samsáricas que no terminan jamás? Todo el esfuerzo que hemos hecho desde el sin principio de los tiempos en el samsara tratando de conseguir lo que deseamos sólo nos ha traído sufrimiento. Si en el pasado, toda la energía que le dedicamos a los asuntos samsáricos durante algún periodo, al principio o al final, de una sola vida se la hubiésemos dedicado al Dharma, ahora ya seríamos budas. Y si no, al menos ya no tendríamos que experimentar nunca más los sufrimientos de los estados inferiores de existencia.

Ahora que sabemos cuál es la diferencia entre lo que debemos hacer y lo que debemos evitar, debemos dejar de tener grandes expectativas en los asuntos samsáricos, que nunca concluyen, y dedicarnos al Dharma auténtico que es seguro que podremos llegar a realizar. Meditad reflexionando de ese modo.

 

    4.3.4 El sufrimiento de tener que afrontar lo que no deseamos

No hay nadie en este mundo que desee ninguno de los sufrimientos descritos anteriormente y sin embargo es lo que experimentamos continuamente, queramos o no. Hay gente que, por ejemplo, debido a sus acciones anteriores son los súbditos de algún monarca o los esclavos de algún rico hacendado. En contra de su voluntad están completamente subordinados a los deseos de sus patrones, sin disponer de un sólo momento de libertad. Aunque son tremendamente castigados por algún error insignificante, no pueden hacer nada. E incluso si los condujeran al patíbulo para ser ejecutados, sabrían que no pueden escaparse.

Continuamente tenemos que afrontar lo que no deseamos. Como dijo el Gran Omnisciente:

 

Querríais estar con vuestra familia y allegados para siempre,

pero es seguro que os vais a separar.

Querríais permanecer en vuestro confortable hogar para siempre,

pero es seguro que lo vais a abandonar.

Querríais disfrutar de bienestar, riqueza y felicidad para siempre,

pero es seguro que lo vais a perder.

Querríais tener este inestimable cuerpo humano dotado de libertades y condiciones favorables para siempre,

pero es seguro que vais a morir.

Querríais escuchar siempre las enseñanzas de vuestro excelente maestro,

pero es seguro que os vais a marchar.

Querrías estar con vuestros buenos amigos espirituales para siempre,

pero es seguro que os vais a distanciar.

 

¡Oh amigos míos que os sentís profundamente desencantados con el samsara,

este vagabundo sin Dharma os exhorta:

desde hoy poneos la armadura del esfuerzo, porqe el momento ha llegado

de cruzar a la tierra de la gran felicidad de a que ya no os separaréis!

 

Riqueza, posesiones, bienestar, felicidad y fama son el resultados de las acciones positivas del pasado. Si habéis acumulado acciones positivas en el pasado todas estas cosas llegarán de forma natural, las deseéis o no. Pero sin dichas acciones positivas, por mucho que os esforcéis nunca obtendréis lo que deseáis. Y sólo tendréis lo que no deseáis. ASí pues cuando practiquéis el Dharma confiad en la riqueza inagotable de sentiros satisfechos. Si no, habiendo empezado a practicar el Dharma, vuestras ambiciones mundanas para esta vida sólo os traerán problemas y desagradarán a los seres sublimes. Como Yetsun Mila dice en sus cantos:

 

El victorioso, supremo entre los hombres, dio las enseñanzas, en general,        para vencer las ocho preocupaciones mundanas.                        Pero en aquellos que hoy en dia se consideran eruditos                    ¿no han aumentado aún más estas preocupaciones?

 

El Victorioso enseño normas de disciplina a seguir

para abandonar  las actividades mundanas.

Pero los monjes que hoy en día siguen esa disciplina

¿no están más ocupados en ellas?

Él enseñó el modo de vida de los rishis del pasado

para poder cortar las ataduras con amigos y parientes.

para  poder cortar las ataduras con amigos y parientes.

Pero los que hoy en día viven como rishis

¿no se preocupan por ser admirados más que antes?

En resumen, sin recordar la muerte

cualquier práctica del Dharma es inútil.

 

Los seres humanos que viven en estos tiempos degenerados en los cua-

tro continentes de este mundo en general, pero especialmente  aquí en

Yambudvipa,no tiene la menor oportunidad de ser felices.Sus vidas están

llenas de sufrimiento.  En la actualidad con cada año, cada mes, cada día,

cada comida, cada mañana, cada noche que pasa la degeneración incre-

menta. Esta kalpa está empeorando progresivamente. Las enseñanzas del

Buda y la felicidad de los seres están decayendo  cada vez más. Así que

reflexionad sobre todo esto  y sentid tristeza por el samsara.

Además en este continente  de Yambudvipa el efecto de las acciones tiene

un poder especial lo que hace que todo: bueno o malo, agradable o desa-

gradable, alto o bajo, Dharma o no, sea completamente imprevisible. Tenéis

que observar y constatar por vosotros mismos cómo son las cosas en realidad

y así tendréis claro lo que debéis hacer y lo que debéis evitar. El Omnisciente

Longchenpa aconseja:

 

A veces mirad a las circunstancias que percibís como favorables;

si reconoceis que son sólo vuestras percepciones, vuestras experiencias

será una ayuda.

A veces mirad a las circunstancias que percibís como adversas

y perjudiciales;

esto es esencial pues os hará sentir horrorizados de la fraudulencia

de vuestras percepciones.

A veces mirad a vuestros  amigos y a los maestros espirituales de otros;

distinguir lo bueno de lo malo os inspirará a practicar.

A veces mirad a vuestro país, vuestro hogar y vuestras posesiones;

sabiendo que son ilusorios, os sentiréis disgustados por el modo erróneo

en que los percibís.

A veces mirad a las riquezas y posesiones de otros;

viéndolas como algo lastimoso, abandonaréis las ambiciones samsáricas.

En resumen, examinando la naturaleza de todo lo que percibáis

destruiréis el engaño el engaño de aferrros a ello como algo real.

 

  1. Los Asuras

    Los placeres y la abundancia que disfrutan los asuras rivaliza con los de los dioses. Sin embargo, tienen una fuerte tendencia de vidas anteriores a la envidia, la controversia y las peleas. El efecto de las acciones negativas de sus vidas anteriores hace que en cuanto nacen empiezan a experimentar una intensa sensación de envidia.

Incluso en sus propios reinos se disputan los territorios y las provincias, y continuamente luchan y pelean entre ellos a causa de sus desacuerdos.

Pero además, cuando miran hacia el reino de los dioses ven que éstos disponen de riquezas y posesiones perfectas y que el árbol que colma todos los deseos satisface todas sus necesidades y deseos. Como este árbol hunde sus raíces en el reino de los asuras, éstos  sienten una envidia insoportable. Poniéndose sus armaduras y proveyéndose de sus armas se disponen a combatir a los dioses. entonces  los dioses, van al bosque de la agresión, y a su vez se colocan sus armaduras y empuñan sus armas. Los dioses disponen de un elefante con treinta y tres cabezas denominado Extraordinariamente Firme. Indra, el rey de los dioses, cabalga en la cabeza central con los treinta y dos dioses supremos rodeándole en las restantes cabezas. Inconcebibles legiones celestiales de irresistible esplendor les acompaña, emitiendo poderosos gritos de guerra. Cuando empieza la batalla disparan ráfagas de armas: vajras, ruedas, lanzas, flechas gigantescas… Sus poderes mágicos  les permiten arrancar montañas  inmensas y arrojarlas como proyectiles.Debido a sus acciones anteriores, los dioses son siete veces más altos que los humanos, pero los asuras no son tan altos. A los dioses sólo se les puede matar cortandoles la cabeza; cualquier otra herida les sana instantáneamente con la ambrosía divina. Pero los asuras, al igual que los humanos, mueren cuando son alcanzados  en algún órgano vital; por lo tanto siempre son derrotados en las batallas. Cuando, entre otras estrategias, los dioses envían al elefante Protección Total borracho y con una rueda de espadas atada en su trompa, cientos de miles de asuras mueren. Los cadáveres de los asuras bajan rodando por las laderas del monte Meru y caen en los Grandes Lagos Deleitables, cuyas aguas se tiznan de color sangre.

Este reino de los asuras, con sus peleas y luchas constantes, está impregnado

de sufrimiento. Meditad en ello sinceramente.

 

  1. Los Dioses

Los dioses disfrutan de bienestar, riquezas y felicidad perfectas durante toda su vida. sin embargo, puesto que continuamente están entretenidos con diversiones, nunca se les ocurre la idea de practicar el Dharma. Durante toda su vida,que puede durar toda una kalpa, no piensan ni un sólo instante en ello. Y habiendo malgastado la vida con distracciones, de repente tienen que afrontar la muerte. Todos los dioses de los seis cielos  del mundo del Deseo, desde el de los Cuatro Grandes Reyes hasta el denominado Disfrutando las emanaciones de los Otros, tienen que experimentar los sufrimientos de la muerte y la transmigración.

Cuando un dios se aproxima a su fin, el resplandor propio de su cuerpo, que normalmente puede divisarse desde una distancia de una pagtsa o varias guiangdrags, empieza a desvanecerse. Su trono, del que nunca se sentía cansado, ya no le agrada y en él se siente incómodo y a disgusto. Sus guirnaldas de flores, que antes nunca se marchitaban, se marchitan. Sus vestiduras, que siempre estaban limpias e impecables, se ensucian y empieza a oler. Su cuerpo, que antes nunca transpiraba, empiezan a sudar.  Cuando aparecen estas cinco señales de que su muerte se aproxima, el dios sufre porque sabe que va a morir. Sus compañeros y compañeras celestiales también saben que va a morir y ya no pueden acercársele. Desde lejos le lanzan flores y expresan sus buenos deseos:”Cuando mueras que puedas renacer entre los  humano, hacer buenas acciones y volver a renacer de nuevo entre los dioses”.Y le abandonan.

Completamente sólo, el sufrimiento le abruma. Con su ojo divino puede ver dónde va a renacer. Si es en un reino de sufrimiento, los tormentos de su próxima caída le abaten aún antes de que se haya disipado lo de su trasmigración. Atormentado por esta angustia, que se duplica y triplica en intensidad, permanece siete días lamentándose. Siete días de los dioses del cielo de los treinta y tres equivalen a setecientos años humanos.Durante ese tiempo recuerda todo el bienestar y la felicidad que ha disfrutado y como no puede hacer nada para quedarse sufre por tener que trasmigrar. Y además se siente angustiado porque ve el lugar de su futuro renacimiento y experimenta el sufrimiento de su caída. La angustia mental de este doble sufrimiento es peor que los infiernos.

En los dos mundos celestiales superiores, no se experimentan de un modo patente los sufrimientos de la muerte y la transmigración. Pero cuando se agota el karma que les propulsó a ese estado, los dioses de estos mundos caen en los reinos inferiores como despertándose de un sueño.

 

Según Nagaryuna:

 

Después de haber disfrutado de felicidad sin apego,

incluso Brahma experimentará incesante sufrimiento

en el infierno de las torturas máximas

siendo madera para el fuego.

 

Por lo tanto, cualquiera de los seis reinos en donde se renazca tiene la naturaleza del sufrimiento, en él hay superabundancia de sufrimiento, está dentro del engranaje del sufrimiento. es como un foso lleno de brasas, una isla de ogresas, un abismo en el océano el filo de una arma o una cloaca. No es posible encontrar ni un momento de paz, ni un instante de felicidad. En el Sutra del Establecimiento de la Atención se dice:

 

En los infiernos los seres son quemados por el fuego,

los pretas están torturados por el hambre y la sed,

los animales se devoran unos a otros,

los humanos sólo disponen de una vida breve,

los asuras sufren de peles y batallas,

y los dioses padecen su negligencia.

En el samsara no encontraréis jamás

ni siquiera un poco de felicidad.

 

Y Maitreya dijo:

 

Ni hay fragancia en las cloacas,

ni felicidad entre las cinco clases de seres.

 

Y el Gran Maestro de Oddiyana:

 

Se dice que en el samsara no se encuentra jamás

ni la más mínima felicidad.

E incluso si se encontrase un poco

contendría el sufrimiento de cambiar.

 

Reflexionando en éstas y otras citas semejantes puede llegar a entenderse que en cualquier lugar donde se renazca, desde la cúspide de la existencia hasta las profundidades de los infiernos, no hay ninguna oportunidad de encontrar felicidad y bienestar. El samsara carece de sentido. Pensad en ello como un enfermo del hígado a quien se le diera comida grasienta.

No os conforméis con sólo oir acerca de estos sufrimientos y tener una comprensión intelectual acerca de ellos. Imaginadlos y experimentadlos con convicción. Cuando estéis convencidos evitaréis las acciones negativas y disfrutaréis haciendo las positivas sin ningún esfuerzo, será algo natural.

Nanda, un primo del Buda, estaba muy apegado a su esposa y no quería renunciar al samsara. El Buda mediante medios hábiles le persuadió para que entrase en el Dharma y fuera monje, pero él no seguía los votos. Cuando estaba a punto de escaparse, el Buda con sus poderes mágicos le llevó a una cima de una montaña nevada y le mostró una mona tuerta.

-¿Quién es más bella, esta mona o tu esposa Pundarika? -le preguntó el Buda a Nanda.

-Mi esposa es cientos y miles de veces más bella -respondió Nanda.

-Bien, pues vamos ahora al reino de los dioses -le dijo el Buda.

Cuando llegaron, el Buda se sentó y le pidió a Nanda ue fuese a ver qué descubría. Cada dios vivía en su propio palacio rodeado de numerosas diosas jóvenes y disfrutaba de placeres, felicidad y abundancia inconcebibles. Pero había un palacio en el que vivían muchas diosas y no había ningún dios. Nanda preguntó a qué se debía esto y le respondieron que en el reino de los humanos había un hombre llamado Nanda, primo del Buda, que guardaba disciplina monástica. Y que ello haría que renaciese entre los doses y ese palacio sería suyo.

Nanda, rebosante de felicidad regresó adonde estaba el Buda, quien le preguntó:

-¿Has visto el reino de los dioses?

-Por supuesto.

-¿Quién es más bella, tu esposa o alguna de las jóvenes diosas?

-Las hijas de los dioses son mucho más bellas -contestó Nanda-. De hecho su belleza supera con creces a la de Pundarika, igual que la de Pundarika supera a la de la mona tuerta que vimos antes.

De regreso en el mundo de los humanos, Nanda guardaba la disciplina monástica perfectamente. Entonces el Buda se dirigió a los monjes diciéndoles:

-Nanda ha renunciado a la vida mundana a fin de poder renacer en los reinos celestiales. Pero vosotros os habéis hecho monjes para poder trascender el sufrimiento. Vosotros y él no seguís el mismo camino. No le habléis más. Ni vayáis con él. Ni siquiera os sentéis a su lado.

Todos los monjes obedecieron. Nanda se sentía muy desgraciado y pensó que aunque los otros monjes le rechazaran, al menos Ananda, que era su hermano pequeño, sentiría afecto por él. Pero cuando fue a verle, éste se levantó de su asiento y se marchó. Nanda le preguntó por qué hacía eso y Ananda le contó lo que el uda les había dicho. Y Nanda se sintió desolado.

Entonces el Buda fue a verle y le propuso ir a visitar los infiernos. Nanda accedió y el Buda con sus poderes milagrosos le llevó a los infiernos.

-Ve a ver qué descubres- le dijo el Buda.

Nanda se fue a explorar todos los infiernos. Llegó a un lugar donde había un caldero vacío sobre un recipiente de fuego abrasador que estaba rodeado por numerosos esbirros del Señor de la Muerte. Él preguntó por qué no había nadie en el caldero. Le respondieron que un primo del Buda llamando Nanda que estaba guardando la disciplina monástica con la intención de renacer entre los dioses renacería ahí después de disfrutar la felicidad de los reinos celestiales, cuando sus méritos se hubiesen agotado.

Nanda regresó aterrorizado. Renacer en el futuro entre los dioses para terminar en los infiernos no tenía sentido. Así pues generó la determinación de liberarse del samsara. Habiendo visto los infiernos con sus propios ojos, nunca más hizo nada que estuviese mínimamente en conflicto con sus votos. Y el Buda le elogió por ser el que mejor control tenía de las puertas de los sentidos.

No es necesario que vayamos a ver los infiernos con nuestros propios ojos. Basta con un simple dibujo para aterrorizarnos y reavivar nuestro deseo de liberarnos del samsara. Es por ello que Buda pidió que se pintara en las puertas de los templos de los monasterios la rueda con cinco secciones que representa el samsara. Como dijo Nagaryuna:

 

Si ver una imagen de los infiernos u oír su descripción,

si pensar acerca de ellos, leer o hacer un dibujo

produce tal pavor.

¿Qué sentirán los que experimentan el efecto insoportable de sus actos?

 

Reflexionad así sobre las diversas clases de sufrimientos del samsara y renunciad desde lo más profundo de vuestro ser a todo tipo de actividades mundanas limitadas a esta vida. Si no renunciáis a esas actividades, aunque practiquéis durante años, no será el Dharma auténtico.

Cuando Atisha estaba a punto de dejar este mundo, un yogui le preguntó:

-Cuando se haya ido, ¿debo meditar?

-Si meditas, ¿será eso realmente Dharma? -le contestó Atisha.

-Entonces, ¿debo enseñar?

El maestro respondió igual que antes.

-¿Qué debo hacer entonces? -preguntó el yogui.

-Lo que debéis hacer todos vosotros es confiar por completo en Tompa y renunciar sinceramente a esta vida -respondió Atisha.

En otra historia se cuenta que un monje estaba haciendo circunvalaciones alrededor del monasterio de Radreg cuando se encontró con gushe Tompa. El gushe le dijo:

-Venerable monje, hacer circunvalaciones está muy bien, pero ¿no sería mejor practicar verdaderamente el Dharma?

El monje pensó: “Quizás es más importante leer los sutras del Mahayana que hacer circunvalaciones”. Y se puso a leer los sutras en la terraza que daba al patio descubierto para las enseñanzas. Gueshe Tompa le volvió a decir:

-Leer las enseñanzas está muy bien, pero ¿no sería mejor practicar verdaderamente el Dharma?

El monje reflexionó de nuevo: “Eso debe de significar que es mejor meditar que leer los sutras”. Así que pospuso su lectura y se dedicó a sentarse en su cama con los ojos entreabiertos. Gueshe Tompa de nuevo le dijo:

-Está muy bien meditar, pero ¿no sería mejor practicar verdaderamente el Dharma?

El monje no sabiendo qué hacer exclamó:

-¡Venerable gueshe ¿qué tengo que hacer entonces para practicar el Dharma?

-¡Venerable monje renuncia a esta vida! ¡Renuncia!

Todas las actividades mundanas limitadas a esta vida nos impiden conseguir la liberación de los estados de sufrimiento en el samsara, en esta vida y en las siguientes. Nadie excepto un maestro auténtico nos puede mostrar correctamente lo que se debe hacer para cortar las amarras que nos atan a esta vida y obtener la Iluminación en el futuro. Dejad atrás, como arrojando un salivazo, todas las preocupaciones limitadas a esta vida: padres, parientes, amigos, compañeros, comida, riqueza, posesiones. Sentíos satisfechos con la comida, los vestidos… que se presenten y dedicadaos por completo al Dharma auténtico. Según Padampa Sanguie:

 

Las cosas materiales son como nubes y burma; no creáis que durarán para siempre.

La fama es como un eco; no tratéis de conseguir prestigio, tratad de realizad su naturaleza.

Las vestimentas elegantes son como los colores del arco iris; vestid con sencillez y practicad.

Este cuerpo es un saco de sangre, pus y linfa; no lo estiméis.

Incluso los alimentos deliciosos se transforman en excrementos; no le deis demasiada importancia a la comida.

Los fenómenos aparecen como enemigos; permaneced en lugares solitarios o men las montañas.

Las púas de las percepciones ilusorias se clavan en la mente;

experimentadlas como siendo de la misma naturaleza.

Todos los deseos y necesidades provienen de uno mismo; manteneos en la naturaleza de la mente.

La joya más preciosa se encuentra en nosotros; no ambicionéis comida y riquezas.

El exceso de conversación sólo produce peleas; actuad como si fueseis mudos.

La mente tiene su propia habilidad natural, no sigais los dictados de vuestro estómago.

Las bendiciones surgen de la mente; rezadle al lama y al yídam.

Si estaís mucho tiempo en un lugar, encontraréis defectos hasta en el buda; no permanezcaśis demasiado en ningún sitio.

Debéis actuar de un modo humilde; renunciad a la vanidad.

No estaréis aquí por mucho tiempo; practicad ahora sin demora.

Sois como viajeros en esta vida; no contruyaís un castillo donde sólo habéis parado a descansar.

Ninguna acción os será de ninguna ayuda; practicad para alcanzar la realización.

No sabemos cuándo nuestro cuerpo será alimento de los gusanos o simplemente desaparecerá; no os dejéis llevar por las percepciones e esta vida.

Parientes y amigos son como pájaros sobre una rama; no os apeguéis a ellos.

La fe que surge de la confianza es como una tierra fértil; no os abandonéis en el yermo de las emociones negativas.

Este cuerpo humano es como una joya preciosa que concede los deseos; no se lo deis al enemigo, el odio.

El samaya es como una torre de vigía; no lo manchéis con faltas.

Mientras el Maestro Varja esté todavía entre vosotros, no dejéis el Dharma en manos de la pereza.

 

Para practicar el Dharma auténticamente es esencial reconocer que no hay nada en el samsara que tenga sentido. El único modo de que se desarrolle esa convicción en nuestra mente es meditar en los defectos del samsara. Reflexionad sobre ello hasta que estéis profundamente convencidos.

La señal de que hemos generado esta convicción es que seamos como gueshe Langri Thangpa. Un día uno de sus seguidores le dijo:

-Maestro, los otros le llaman Langri Thangpa Cara Triste.

-Pensando en los sufrimientos de los tres mundos del samsara, ¿cómo se puede tener la cara alegre? -le respondió.

Se cuenta que Langri Thangpa nunca sonreía, excepto una vez que un ratón trataba de llevarse una turquesa que tía arriba del mandala. El ratón no podía levantarla y con un “tsik, tsik” llamó a otro ratón que vino a ayudarle. Uno empujaba la turquesa y el otro estiraba. Viéndolos Langri Thangpa sonrió.

La meditación sobre los sufrimientos del samsara es la base de todas las cualidades del camino: nos hace respectivos al Dharma sagrado, nos hace confiar en el principio de causa y efecto, hace que abandonemos el inteŕes por la cosas de esta vida, nos ayuda a desarrollar amor y compasión por todos los seres…

El mismo Buda, queriendo mostrarnos lo importante que es reconocer el sufrimiento, empezaba cada una de sus enseñanzas de los tres giros de la rueda del Dharma con estas palabras: “Monjes, esta vida es sufrimiento”. Meditad en ello hasta que se genere en vosotros una completa certidumbre.

 

Veo que el samsara es sufrimiento, pero me aferro a él.

Tengo miedo al abismo de los reinos inferiores, pero sigo actuando incorrectamente.

Bendícenos, a mí y a aquellos que andan perdidos como yo,

para que renunciemos sinceramente a las cosas de esta vida.

Extraído de “Las Palabras de Mi Maestro Perfecto” de Patrul Rinpoché, 1997 Editorial Padmakara, versión española páginas 111-154. Adquiera este libro haciendo clic aquí.

 

7 CANTO A LA ALEGRÍA DEL YOGUI

Reverencia a todos los gurús
El maestro de Yoga, el Jetsun Milarepa, acatando las órdenes de su gurú, fue de Junpan a las colinas nevadas de Yolmo. Allí vivió en la “Cueva del Tigre de Senge Tson”, situada en los bosques de Singalin. La diosa de Yolmo apareció en forma agraciada y, obedeciendo las órdenes del Jetsun, le prestó sus mejores servicios.
Milarepa permaneció allí por algún tiempo con ánimo profundamente inspirado. Un día llegaron a visitarlo cinco monjas que procedían de Mon, las cuales se dirigieron a él de esta manera: “Se dice que este lugar es terrorífico y que es un sitio ideal para obtener gran progreso en la meditación. ¿Será esto cierto? ¿Opin
as que es así?” Milarepa cantó alabanzas al sitio:
Reverencia a ti, ¡gurú mío!
Te hallé después de hacer grandes méritos
y ahora estoy en el lugar que profetizaste. 2
Éste es un sitio delicioso, lugar de colinas y florestas.
En las praderas de las montañas florecen las plantas.
Danzan ondulantes los árboles en el bosque.
Para los monos éste es sitio de recreo.
Cantan armoniosamente los pájaros,
revolotean zumbando las abejas,
y del día a la noche arco iris vienen y van.
En verano e invierno cae dulcemente la lluvia
y brumas y neblinas se acumulan en otoño y primavera.
En este grato lugar, yo, Milarepa,
resido en soledad y felicidad,
meditando sobre la mente de vacío iluminante.
¡Cuan felices son las miríadas de manifestaciones!
Mientras más altibajos hay, más alegre me siento.
Feliz el cuerpo sin karma ominoso,
¡en verdad, la interminable confusión es una dicha!
A mayor temor, mayor es mi alegría. 3
¡Dichosa la muerte de las sensaciones y pasiones!
¡Mientras mayores sean la angustia y la pasión,
mayores serán el gozo y la alegría!
¡Qué felicidad no sentir achaques ni enfermedades,
qué felicidad: dicha y sufrimiento son uno;
qué felicidad jugar con el movimiento corporal
gracias al poder que surge de la yoga!
Saltar y correr, danzar y columpiarse
es aún más gozoso.
¡Qué felicidad cantar el canto de la victoria,
qué felicidad cantar y tararear;
aún más gozoso es hablar y cantar en voz alta!
Feliz es la mente — poderosa y segura—
que se ha empapado del reino de la totalidad.
Extrema felicidad
es la autoemanación del autopoder;
felices son las miríadas de formas, las multitudes de revelaciones.
Como obsequio de bienvenida a mis fervientes discípulos,
canto esta felicidad yóguica.
Luego, Milarepa inició a las cinco jóvenes monjas novicias y les dio instrucción verbal. Después de practicar sus enseñanzas por algún tiempo, nació en ellas la luz de la realización interior. Milarepa estaba muy dichoso, y cantó el Néctar de la Instrucción.
¡Oh, mi gurú, que muestras
el inconfundible sendero de la liberación;
oh tú, el salvador perfecto, el gran compasivo,
te ruego no me dejes nunca, permanece por siempre
sobre mi cabeza 4 como corona de joyas!
Escuchen, seguidoras del dharma,
meditabundas aquí sentadas,
¡aunque las enseñanzas del Buda son muy numerosas,
quien pueda practicar este profundo sendero 5 será en verdad bien dotado!
Si ustedes desean llegar a ser Buda en una sola existencia,
no deben codiciar las cosas de esta vida
ni aumentar el propio anhelo,
no sea que se embrollen entre el bien y el mal
y caigan en reinos de miseria.
Cuando presten servicios a su gurú,
guárdense de pensar “yo soy quien trabaja y él quien disfruta”.
Si tienen este tipo de pensamiento,
con seguridad padecerán disputas y discordia,
y nunca podrán alcanzar lo que desean.
Cuando observen los preceptos tántricos,
cesen su asociación con los malvados,
no sea que se contaminen de influencias dañinas
y corran el riesgo de quebrantar dichos preceptos.
Cuando se ocupen del estudio y aprendizaje,
no se apeguen con orgullo a las palabras,
no sea que el fuego dormido de las Cinco Pasiones Venenosas 6
levante llama y consuma los pensamientos y actos virtuosos.
Cuando en retiro mediten con sus amigos,
no ambicionen demasiadas cosas,
no sea que cesen sus actos virtuosos
y se pierda su devoción.
Cuando practiquen el Sendero con Forma 7
de la Transmisión Susurrada, 8
no exorcicen demonios ni imprequen a los fantasmas para otros,
no sea que surjan demonios de vuestra propia mente
y arda,, en anhelos por bienes mundanos.
Cuando hayan adquirido experiencia y realización, 9
no desplieguen vuestros poderes milagrosos ni profeticen,
no sea que las palabras secretas y los símbolos se escapen,
disminuyendo los méritos y la espiritualidad interior.
Cuídense y eviten caer en ese precipicio.
No cometan actos malos. No coman alimentos seductores.
No carguen con el cadáver 10
ni usen palabras dulces para complacer a otros.
Sean humildes y modestas, y hallarán su camino.
Las monjas preguntaron luego a Milarepa cómo hallarían su propio camino y le pidieron más instrucción. En respuesta Milarepa cantó:
Rindo homenaje a mi gurú misericordioso.
Te ruego me otorgues tus ondas de gracia;
ayúdame a mí, el mendigo gozoso de meditar.
Aunque ustedes, hijas de la nueva generación,
vivan en poblados infestados de karma dañino,
el vínculo del dharma aún perdura.
Vienen ahora a mí
porque escucharon las enseñanzas del Buda
y esto evitará que se descarrilen.
Por la práctica constante de la acumulación de méritos 11
desarrollarán aptitud para la devoción
y entrarán en ustedes las ondas de gracia,
mientras crezca la realización verdadera. 12
Pero aun si hacen todo esto, de poco servirá
si no pueden alcanzar el dominio total.
Por compasión hacia ustedes les doy esta instrucción.
Escuchen con atención, ¡oh, jóvenes amigas mías!
Cuando vivan en soledad,
no piensen en las diversiones del pueblo,
no sea que el maligno surja en vuestro corazón;
vuelvan su mente hacia adentro
y hallarán su camino.
Cuando mediten con perseverancia y determinación,
piensen en los males del samsara
y en lo incierto de la muerte;
rehuyan el anhelo de placeres mundanos;
entonces crecerá en ustedes el valor y la paciencia,
y hallarán su camino.
Cuando soliciten la profunda enseñanza de la práctica,
no aspiren a la erudición ni a llegar a ser doctas,
no sea que las dominen las acciones mundanas y los deseos;
si así fuere, esta misma vida seria malgastada.
Sean humildes y modestas,
y hallarán su camino.
Cuando les lleguen en la meditación diferentes experiencias,
no estén orgullosos ni ansiosas de contarlas,
no sea que disturben a las diosas y madres. 13
Mediten sin distracción
y hallarán su camino.
Cuando acompañen a su gurú,
no presten atención a sus méritos o deméritos,
no sea que encuentren montañas de faltas.
Sólo con fe y lealtad
hallarán su camino.
Cuando asistan a reuniones devotas
con hermanos y hermanas en el dharma,
no piensen en dirigir el grupo o encabezar la fila,
no sea que despierten odio y deseos,
y ofendan así los preceptos.
Adáptense, compréndanse mutuamente
y hallarán su camino.
Cuando pidan limosna en la villa,
no utilicen el dharma como trampa o modo de explotación,
no sea que se fuercen a sí mismas a caer al sendero más bajo.
Sean honestas y sinceras,
y hallarán su camino.
Antes que nada, recuerden en todo tiempo y lugar:
nunca sean arrogantes ni orgullosos de sí mismas,
no sea que se sobrepasen en la propia estimación
y se sobrecarguen de hipocresía.
Si abandonan la pretensión y el engaño
hallarán su camino.
Quien ha encontrado el camino
puede pasar sus enseñanzas misericordiosas a los otros; ,
así se ayuda a sí mismo y también a los demás.
Entonces, el único pensamiento que guarda su corazón es el de dar.
Las discípulas estaban muy inspiradas con la determinación de efectuar diligentemente la práctica y de renunciar al mundo. En ellas se estableció una inalterable fe en el Jetsun y dijeron: “Queremos ofrecerte una mandala de oro. 14 Por favor acéptala y danos la enseñanza empírica de la visión, la práctica y la acción”.
Milarepa replicó: “Yo no necesito el oro, pueden usarlo ustedes para mantenerse durante su meditación. Y con respecto a la enseñanza de la visión, la práctica y la acción, les diré losiguiente. Por favor presten atención a mi canto:
¡Oh, mi gurú! Ejemplo de visión, práctica y acción,
te ruego me otorgues tu gracia y me capacites
para estar absorto en el reino de la propia naturaleza.y otras.
Para la visión, la práctica y la acción
hay tres puntos claves que deben conocer:
Toda manifestación, el universo mismo, está contenido en la mente;
la naturaleza de la mente es el reino de la iluminación,
el cual no puede ser ni concebido ni tocado.
Éstos son los puntos claves de la visión.
Los pensamientos errantes se liberan en el Dharmakaya;
la conciencia —que es la iluminación— siempre es gozosa;
mediten de modo que no haya esfuerzo ni acción.
Éstos son los puntos claves de la práctica.
En la acción natural
crecen espontáneamente las Diez Virtudes
y se purifican los Diez Vicios.
El Vacío Iluminante no se disturba
con correcciones ni remedios.15
Éstos son los puntos claves de la acción.
No hay ningún nirvana que obtener más allá,
no hay ningún samsara al cual renunciar;
en verdad, conocer la propia mente
es ser el mismo Buda.
Éstos son los puntos claves del logro o realización.
Reduzcan interiormente los tres puntos claves a uno.
Este uno es la naturaleza vacía del ser,
la cual sólo un gurú insigne
podrá ilustrar claramente.
Mucha actividad no sirve de nada;
si alguno ve la sabiduría que nace simultáneamente, 16
habrá alcanzado la meta.
Para todos los practicantes del dharma
esta prédica es como una joya,
es mi experiencia directa de la meditación yóguica.
Reflexionen con atención y guárdenla en la memoria,
oh, hijas mías y discípulas.
Las discípulas preguntaron a continuación a Milarepa: “Según hemos entendido, la guía inconfundible a lo largo del sendero de la práctica es orar a nuestro gurú con toda sinceridad. ¿Hay algo más allá de esto?” Milarepa sonrió y contestó: “El Árbol Guía también tiene muchas ramas”. Y para explicar esto cantó:
El gurú, el discípulo y las enseñanzas secretas;
paciencia, perseverancia y fe;
sabiduría, compasión y forma humana.
Éstas son las guías de siempre a lo largo del camino.
Soledad sin conmoción ni disturbio
es guía que protege la meditación.
El gurú realizado, el Jetsun,
es guía que dispersa ignorancia y oscuridad.
Fe sin pena ni hastío
es guía que los conducirá a una felicidad segura.
Las sensaciones de los cinco órganos
son guías que conducen a la liberación del “contacto”. 17
Las enseñanzas verbales del linaje de los gurús
son guías que ilustran los tres Cuerpos del Buda.
Los protectores, los Tres Inmaculados
son guías sin tacha ni error.
Conducido por esos seis guías,
uno alcanzará el feliz nivel de yoga,
residiendo en el reino de la no diferenciación,
donde ya no hay más visiones ni sofismas. 18
Permanecer en el reino del autoconocimiento y
la autoliberación
es en verdad una felicidad y una dicha;
morar en el valle donde no vive ningún hombre,
lleno de confianza y conocimiento,
permite vivir según el propio modo.
Con voz de trueno
uno entona el feliz canto de yoga.
Hacia las diez direcciones cae la lluvia de la fama;
a punto de florecer están hojas y flores de compasión.
La empresa de bodhi abarca todo el Universo.
El fruto puro del corazón-bodhi obtiene así la perfección.
Las discípulas pensaron: “Como ahora al Jetsun ya no le afecta el lugar donde viva, invitémosle a nuestro pueblo”. De tal modo, dijeron a Milarepa: “Reverendo señor, como ahora tu mente es inmutable, ya no necesitas practicar meditación. Así pues, en bien de las criaturas sensibles, ven por favor a nuestro pueblo
y predícanos el dharma”. Milarepa replicó: “Practicar la meditación en soledad ya es un servicio a la gente. Aunque mi mente no cambie, es buena costumbre de un yogui seguir la tradición y permanecer en soledad”. Luego, Milarepa cantó:
Mediante la práctica de la meditación,
yo demuestro gratitud a mi gurú.
Te ruego me otorgues tu gracia,
haciendo que yo madure y me libere.
Ustedes, discípulos dotadas, seguidoras del dharma,
escuchen cuidadosamente y con atención
mientras canto sobre las profundas enseñanzas esenciales.
La gran leona de la alta montaña nevada,
orgullosa se aposenta en la cumbre del pico; no teme.
Morar en la montaña orgullosamente
es costumbre del león de las nieves.
La reina buitre de la Roca Roja
extiende sus alas sobre el ancho cielo; no teme caer.
Costumbre del buitre es volar en el firmamento.
En lo profundo del gran océano
brilla Darts, reina de los peces; ella no teme.
Costumbre del pez es nadar.
En las ramas de los encinos
los monos ágiles saltan y se columpian; no temen caer.
Tal es la costumbre del mono salvaje.
Bajo el dosel frondoso del bosque espeso
ruge y corre veloz la tigresa listada, no porque te
ma o se preocupe,
sino porque ésta es la manera en que, majestuosa,
muestra su arrogante orgullo.
En el bosque de la montaña Singa
yo, Milarepa, medito en el Vacío,
no porque tema perder mi entendimiento,
sino porque la constante meditación
es el modo de ser de un yogui.
Sin distracción, absorto, medita el yogui
sobre la mandala pura del Dharmadhatu,
no porque tema descarriarse,
sino porque es costumbre del yogui
mantener la autoquintaesencia.
Cuando él trabaja sobre nadis, prana y bindu,
19
suprime los obstáculos y errores;
no porque la enseñanza tenga en sí fallas,
sino porque es un buen modo de progresar en la real
ización.
75
Con comportamiento natural y espontáneo,
seguramente sufrirá uno altibajos
20
incontables,
no porque haya discriminación y pensamiento dualíst
ico,
sino porque la naturaleza causal tiende a manifesta
rse en todo.
Cuando el yogui mejora a otros seres
mediante demostraciones del poder del karma,
aunque aparentemente vea como reales el bien y el m
al,
no se debe a que se haya descarriado en su práctica
,
21
sino a que la verdad debe explicarse a las diversas
personas
con ilustraciones apropiadas.
Aquellos grandes yoguis que han dominado la práctic
a,
nunca desean nada de este mundo.
Si permanecen en soledad
no es porque deseen fama,
sino porque brota naturalmente de sus corazones esa
necesidad,
como señal del sentimiento verdadero
de desapego y renunciación.
Los yoguis que practican las enseñanzas del profund
o sendero
siempre moran en cuevas y montañas,
no porque sean cínicos u ostentosos,
sino porque concentrarse en la meditación
es su voluntad propia.
Yo, el vestido de algodón,
22
he entonado muchos cantos
no para entretenerme en sofismas,
sino por la salvación de ustedes, seguidoras fervie
ntes aquí reunidas.
Desde mi corazón he dicho palabras útiles y profund
as.
Entonces, las discípulas dijeron a Milarepa: “Uno p
uede vivir en soledad, pero es necesario
tener suficiente comida y una morada adecuada donde
se pueda meditar en forma apropiada”.
El Jetsun replicó: “Tengo mi propio alimento y mora
da, acerca de los cuales daré una
explicación a ustedes”.
Me inclino a los pies del gurú que satisface todo d
eseo.
Te ruego me concedas la gracia de obtener alimento
benéfico
y de que pueda tener conciencia de que mi cuerpo
es la casa del Buda.
Te ruego me otorgues este seguro conocimiento.
20
Altibajos. Significa las fluctuaciones diarias de
las emociones y acciones.
21
Para quien no ha alcanzado el estado de perfecto c
ontenido mutuo o estado de indiscriminación total,
el
aspecto antitético del ser, originado en ideas dual
ísticas, constituye el obstáculo principal que lo p
riva de la
realización de la totalidad indiferenciada. También
provoca la creencia de la incompatibilidad de los
opuestos;
por ejemplo: ser y no ser, existencia e inexistenci
a, etc., en este caso, Vacío y valores morales. En
cierto aspecto,
el yogui que realiza la enseñanza del Vacío no ha d
e ver en sus prácticas la existencia del bien ni de
l mal.
22
Vestido de algodón. El yogui que es capaz de produ
cir calor corporal mediante yoga y que, por lo tant
o, lleva
sólo un traje de algodón, aun en los climas fríos,
es llamado Repa (Ras. P
76
Construí la casa
23
por temor,
la casa de Sunyata, la vacía naturaleza del ser;
ahora ya no temo que se derrumbe.
Yo, el yogui, con la joya que satisface todo deseo,
siento alegría y felicidad doquiera que esté.
Por temor al frío, busqué abrigo;
el abrigo que he encontrado
es el Ah Shea, el calor vital.
24
Ahora ya no temo al frío.
Por temor a la pobreza, busqué riquezas;
la riqueza que he hallado
son las inextinguibles Siete Joyas Sagradas.
25
Ahora ya no temo a la pobreza.
Por temor al hambre, busqué alimento;
el alimento que he hallado es el Samadhi de Esoidad
.
Ahora ya no temo al hambre.
Por temor a la sed, busqué bebida;
la bebida celestial que he hallado
es el vino de una mente atenta.
26
Ahora ya no temo a la sed.
Por temor a la soledad, busqué un amigo;
el amigo que he encontrado
es el goza del perpetuo Sunyata.
27
Ahora ya no temo a la soledad.
Por temor a descarriarme,
busqué un sendero recto a seguir;
el ancho sendero que he hallado es el Sendero de Do
s en Uno.
28
Ahora ya no temo perder mi camino.
Soy un yogui con todas las posesiones deseables,
un hombre feliz doquiera que esté.
Aquí, en Yolmo Tagpu Senge Tson,
la tigresa lanza rugidos patéticos y trémulos,
23
Por supuesto que la casa es simbólica; pero Milare
pa construyó muchas casas para Marpa antes que éste
lo
aceptara.
24
Ah Shea, calor vital. Calor producido por la medit
ación
tántrica.
(Ver “Los Seis Yogas de Naropa” en
Tibetan
Yoga and Secret Doctrines,
editado por W. Y. Evans-Wentz.)
25
Las siete joyas celestes son: oro, plata, cristal,
rubí, coral, ágata y cornalina. Aquí Milarepa habl
a de ellas en
sentido figurado.
26
El texto no es, claro aquí. El traductor supone qu
e se refiere a la voluntaria producción de secrecio
nes
mediante autosugestión por medio de poderes yóguico
s.
27
Sunyata
perpetuo: el Vacío eterno.
28
Sendero de Dos en Uno. Frase ampliamente usada en
el budismo. Quiere decir unión o unificación de la
antítesis, el juntarse de las fuerzas opuestas, mez
cla de lo diferente, y así sucesivamente.
77
recordándome que sus indefensos cachorros juegan in
ocentemente.
No puedo evitar el sentir gran compasión por ellos.
no puedo evitar el practicar con más diligencia,
no puedo evitar el incremento de esta mente-bodhi.
El emocionante grito de los monos,
tan impresionante y conmovedor,
inevitablemente hace que surja en mí profunda pieda
d.
El parloteo de los monitos es divertido y patético;
cuando lo escucho no puedo evitar pensamientos de c
ompasión.
La voz del cuco es tan enternecedora,
y tan afinado el dulce canto de la alondra,
que cuando los oigo no puedo dejar de escucharlos,
y escuchándolos no puedo evitar las lágrimas.
Hasta los diversos gritos y graznidos del cuervo
son buenos amigos y auxiliares de un yogui.
Aun cuando no tenga ni un solo amigo,
es un placer permanecer aquí.
Con la alegría que brota del corazón entono este ca
nto gozoso;
que la sombra oscura de las penas de todos los homb
res
sea disipada por mi canto gozoso.
Las discípulas estaban profundamente conmovidas y u
n sentimiento de hastío del
samsara
las
invadió. Juraron ante Milarepa que nunca dejarían l
a montaña. Al final, mediante la práctica
de la meditación, todas alcanzaron el estado de per
fección. Un día, el Buda protector de Milarepa le dijo que había llegado el tiempo en que debía irse al propio Tíbet y meditar en soledad para ayudar a las criaturas sensibles. Además, el Buda protector le profetizó los éxitos de su carrera como auxiliador de la gente y divulgador del dharma. Por lo tanto, Milarepa decidió irse al Tíbet. Ésta es la historia de la montaña nevada de Yolmo.
1 Cueva del Tigre en la Plaza del León.
2 Marpa, gurú de Milarepa, le advirtió que permanecería casi toda su vida en la soledad. También le profetizó los lugares donde Milarepa practicaría meditación.
3 Aquel que practica Mahamudra debe saber que desde el punto de vista fundamental, samsara es nirvana, mal es bien, klesas son bodhi. Los altibajos en las sensaciones y las vicisitudes emocionales que ocurran en la
meditación no difieren de la esencia mental. Para un yogui avanzado, mientras más intensas sean las klesas
que surgen en la mente, más brillante, profunda y mejor será la iluminación de la realidad.
4 De acuerdo con el tantrismo, el gurú es aún más importante que el Buda. Ser bendecido por el gurú
es algo de la mayor importancia. Según la tradición tibetana, al iniciarse cualquier tipo de meditación, el yogui siempre debe visualizar a su gurú como sentado encima de su cabeza, y a él debe dirigir su oración.
5 Aquí, Milarepa se refiere a la enseñanza del tantrismo avanzado.
6 Las Cinco Pasiones o Deseos Venenosos (cinco klesas) son: codicia, odio, ceguera (egoísmo, ignorancia),
orgullo y celos.
7 Sendero con Forma. Yoga de elevarse y yoga de perfeccionarse, ambas pertenecientes al tantrismo. (Ver apéndice e historia 5, notas 18 y 19.)
8 Transmisión Susurrada: 1) Se dice que en los tiempos remotos las enseñanzas ocultas del tantra se daban a los discípulos del modo más secreto, es decir, susurrándolas al oído. 2) Este término se usa también como otro nombre de la Escuela Ghagyuba, escuela de Marpa y Milarepa.
9 Experiencia y realización. Estas dos palabras, Ñams y rTogs, son difíciles de traducir fielmente. Ñams es el
modo indirecto, incompleto, imperfecto y “medio opaco” de la experiencia y del conocimiento que un yogui
obtiene en la meditación; mientras que rTogs (realización) es la experiencia directa, completa, clara y perfecta. La primera es similar a la iluminación y la segunda es la iluminación real. Ñams es como la  experiencia que tiene un viajero cuando se acerca a la ciudad y puede ver su conjunto y sus torres, pero aún no está en ella; sin embargo, él ya tiene una idea general de cómo es y ha recibido una primera impresión. La realización (rTogs) de la ciudad vendrá cuando él esté en ella y sepa de modo directo cómo es realmente.
10 Esto significa: “No tomes, sin escrúpulo, las ofrendas de los parientes del difunto”.
11 Acumulación de méritos. Es un término muy usado en el budismo y puede explicarse de diferentes modos:
generalmente se refiere a todas las prácticas virtuosas y espirituales. Específicamente, en el Budismo Mahayana denota los cinco Paramitas del Bodhisattua, que son: caridad, disciplina, paciencia, diligencia
y meditación. (Ver historia 9, nota 8.)
12 La realización verdadera, la semejante o parecida. La realización o iluminación alcanzada durante la
meditación sigue generalmente una secuencia: primero viene lo que se parece o asemeja a la realización
y luego la realización verdadera. (Ver nota 9.)
13 Madres. Aquí parece que el término implica las divinidades maternales, tales como Tara, Dorje Paumo,
Lhamo
14 Mandala significa, en este caso, un utensilio tántrico para ofrendas sacramentales. El sentido original de
la palabra mandala es círculo o centro; es un dibujo complicado con imágenes que simbolizan el mundo fenomenal de los Budas tántricos.
15 Corrección y remedios. Implica todos los esfuerzos conscientes hechos para remediar los”actos malos o erróneos”, los cuales, en realidad, no son contrarios al Vacío Iluminante, sino idénticos a él. Iluminación y Vacío son dos características inmanentes de la mente para las cuales no son necesarias correcciones ni remedios.
16 Sabiduría nacida simultáneamente. Cuando uno nace, la sabiduría del estado búdico también nace con un
o, lo cual implica que la naturaleza Buda es innata y siempre existente. (Ver historia 3, nota 18.)
17 “Contacto”. Todas las sensaciones y percepciones se producen mediante el contacto de la conciencia con los objetos.
18 Literalmente, “más allá de palabras huecas y sofismas, más allá del juego de palabras o lejos de la t
ontería”. Todas las ideas, tales como monismo, dualismo, ser o no ser, existencia o inexistencia, etcétera —todas estas nociones conceptuales— son palabras huecas, juego de palabras y tonterías para un ser iluminado.
19 Nadis, prana y bindu. El sendero-con-forma del tantrismo hace hincapié en que se realice tanto la práctica física como la mental. Con objeto de establecer condiciones favorables en las cuales se alcance fácilmente la
verdad trascendental, el tantrismo enseña ejercicios que purifican los sistemas nervioso, respiratorio y excretorio.