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Marpa


Marpa Chökyi Lodrö o Marpa Lotsawa (1012-1097) fue una gran maestro y traductor tibetano, discípulo de Naropa y Otros grandes Mahasiddhas . Trajo muchos tantras y enseñanzas de la India al Tíbet y los tradujo. Estas enseñanzas se transmitieron a través de Milarepa y sus otros discípulos, y son la base de las enseñanzas del linaje Kagyu.

Mar pa chos kyi blo gros

 

“En el sur, en la tierra de las hierbas, el Valle de Trowo,

El traductor, que emanó de Hevajra, estableció la fuente del río de todos los siddhas ”.

–   Jamgon Kongtrul Lodrö Thaye el Grande, La canción de Lodrö Thaye

 


 

Las enseñanzas del Buda fueron preservadas en India en una forma completa alrededor de
unos mil quinientos siglos hasta la llegada de los invasores musulmanes a principios del siglo XI.

Fue la mano de la espada islámica la que casi destruyó el Budismo en el subcontinente.
Afortunadamente, todas las enseñanzas para alcanzar la iluminación fueron llevadas al Tíbet alrededor de los años 770 D.C. por los maestros Santaraksita y Gurú Rinpoche antes que ellas desaparecieran casi por completo de India, la tierra de su origen.

 

Bajo la guía del gran rey de Tíbet, Trisong Deutsen, <La Tierra de las Nieves>, se convirtió en un pilar de la práctica budista para el año 792 D.C.

Sin embargo, este exitoso establecimiento del Budismo en Tíbet no duró. Luego de asumir el poder en 836 D.C., el Rey Langdarma virtualmente desapareció el budismo del país. El restablecimiento del Budismo en Tíbet ocurrió en gran medida gracias a Marpa, el gran traductor de Lhodrak. Este gran maestro establecería el gran ejemplo de combinar un estilo de vida budista laico libre y abierto con la poderosa visión del yogui.

Marpa realizó tres largos e inseguros viajes a India durando 12, 6 y 3 años respectivamente. En cada ocasión él trajo de regreso los profundos métodos tántricos y enseñanzas de Buda, espigados de una amplia batalla de adeptos masculinos y femeninas indios budistas. El más conocido entre estos fue el yogui Naropa, quien previamente había abdicado a su posición como un aclamado abad y maestro de intelecto de la famosa Universidad de Nalanda en India. Naropa, tras la inspiración de una horrible anciana  se marchó para hacerse estudiante de un desconocido y extravagante maestro, el feroz yogui: Tilopa.

Vida de Marpa

Marpa Chokyi Lodro fue uno de los cuatros hijos nacidos  en una familia acomodada que vivía en Lhodrak Chukhyer, en el sur del Tíbet. Su padre era Wangchuk Oser  y su madre Gyamo Sa Dode. Esta registrado que sólo los ojos del muchacho creaban una sensación de miedo y asombro en todo el mundo que lo veían porque era muy enérgico y bastante agresivo. Debido a su impopularidad, su padre lo envió a estudiar con Drogmi Sakya Yeshe Lotwasa, quien fue un reconocido traductor y maestro que residía en Mangkhar (Situada entre Lhasa y Katmandú). Drogmi Lotsawa fue el primer maestro histórico en el linaje Sakya que se transmite de padres a hijos; había recibido las transmisiones de Virupa, un monje piadoso que vivía en el Monasterio Somapuri antes de convertirse en un yogui errante y señor del linaje histórico de los patriarcas. Marpa dominó el arte Tibetano, la lengua, la literatura y el Sánscrito bajo la tutela de Drogmi Lotsawa durante 3 años (otros textos en 15 años), en ese momento en Tíbet había pocos maestros de quien Marpa pudiera recibir más instrucciones, por lo que – tres veces en total- cruzo los altos pasos que separan el Tibet de Nepal e India en busca de instrucciones más profundas de Mahapanditas. “grandes sabios”. El viaje fue duro y llevó meses, a veces años.

Al regresar de su estancia con Drogmi, Marpa solicitó su herencia por adelantado para financiarse el viaje a la India, y puso a prueba el entusiasmo de sus padres en su búsqueda del Dharma. Horrorizados ante la perspectiva de que se expusiera a los peligros de semejante viaje, sus padres lo instaron a contentarse con las enseñanzas que se podían conseguir entonces en el Tíbet. La persistencia de Marpa resultó ser en esta ocasión una ventaja, y al final sus padres cedieron. Sin embargo, los amigos con los que Marpa había planeado viajar no pudieron vencer las objeciones de su familia, y dieron marcha atrás al plan en el último minuto. Sin amilanarse y con una determinación extraordinaria, Marpa partió en solitario hacia lo desconocido. El viaje de Marpa en busca del Dharma lo obligaría a cruzar páramos tan grandes, que incluso los caballos se desplomaban por la fatiga, y puertos de montaña tan enconadamente fríos, que el agua permanecía congelada, incluso en los meses más calurosos del verano. Antes de haber llevado el Dharma de nuevo al Tíbet, Marpa se enfrentaría a bandidos, a cruzar ríos en embarcaciones en mal estado, a recaudadores corruptos de peaje, a compañeros sin escrúpulos y a funcionarios  de aduanas codiciosos. Con posterioridad, su familia le recordaría los traumas de esas experiencias en un intento de disuadirlo -sin éxito- de futuros viajes.



Primer viaje a India

 

En el camino a la India, Marpa se unió a un compañero tibetano llamado Ñö, que también hacía el viaje en busca del Dharma. Al final, Ñö acabaría infligiendo el mayor daño que Marpa experimentó en su periplo, pero al principio, como Ñö tenía oro suficiente para sufragar la estancia en la India, se ofreció a cubrir los gastos de viaje de Marpa si éste le servía como su criado durante la expedición. Ahorrar en gastos de viaje permitiría a Marpa permanecer en el extranjero durante más tiempo y hacer mayores ofrendas a sus gurus, y como deseaba hacer ambas cosas, aceptó la propuesta de Ñö. Cuando los dos habían descendido a las tierras bajas de Nepal, el calor debilitante, la humedad y la baja altitud causó estragos en sus cuerpos, ya agotados por el arduo viaje. Antes de proseguir hacia la India, pasaron tres años aclimatándose a Nepal y haciendo progresos en sus conocimientos de sánscrito.

Luego de una exhaustiva jornada a través de los altos pasos montañosos, planicies y ríos Himalayas Marpa llegó a Katmandú, Nepal, en el paraje de la Estupa Swayambhu.  Aquí, Marpa se hizo amigo de Chiterpa y Paindapa, dos lamas locales nepaleses, estudiantes del gurú indio: Naropa. Tras oír sobre Naropa, profundos recuerdos brotaron en Marpa y su excitación se hizo tan intensa que el vello en su cuerpo se erizó. Chiterpa y Paindapa le pidieron quedarse en Katmandú mientras su cuerpo se adaptaba al calor sofocante de la baja latitud. Marpa fue iniciado en todas las prácticas de meditación que este par pudo compartir con él y lo exhortaron a que personalmente visitara a Naropa, al cual se referían como un «Segundo Buda».

Luego de tres años en Katmandú, Marpa partió a India para buscar él mismo a Naropa. Llevaba consigo una carta introductoria de sus amigos nepaleses. Ñö, desconociendo las prácticas ascéticas de Naropa, partió a otro lugar a buscar a los gurús más famosos de India. Naropa estaba lejos de Pullahari cuando Marpa llegó y se fue a quedar cerca con un estudiante de Naropa llamado Prajnasimha. Antes que su presencia fuese dada a conocer al gurú, un mensaje de Naropa llegó:

“Hay un budista tibetano quedándose con ustedes,

 tráiganlo a Pullahari”

Cuando Marpa les dijo que no tenía mucho oro, respondieron que Nāropa era el único guru que le iba a enseñar sin esperar oro a cambio, y eso encendió aún más la fe de Marpa en Nāropa.

El propio maestro de Nāropa, Tilopa ,lo había sometido a terribles pruebas cuando le confirió las enseñanzas, pero después de todas las dificultades a las que se vio sometido Marpa al viajar a la India, éste no se enfrentó a nuevos obstáculos cuando por fin se reunió con Nāropa quien, al contrario, acogió totalmente a Marpa como discípulo del corazón casi desde el principio. Naropa, feliz de recibir al futuro sostenedor de su linaje, le cantó a su hijo espiritual:

“De acuerdo con la profecía del Gurú [Tilopa]

mi hijo, el notable recipiente Marpa Lodro,  

Desde la nevada tierra del norte,

Es bienvenido a asumir la regencia”.

 

Al final, el encuentro que Marpa anheló durante tanto tiempo se llevó a cabo, cuando se reunió con el supremo y bondadoso maestro que le mostraría la naturaleza de su propia mente, le ofrecería sin escatimar todas las iniciaciones y las instrucciones que solicitara y, por último, le autorizaría a transmitir su propio linaje en el Tíbet. Marpa ofreció muchas postraciones de cuerpo entero al ver por primera vez a Nāropa, quien sorprendió y deleitó a Marpa al pronunciar que éste ya había sido profetizado como su discípulo y que “lo invitaba a asumir la regencia”. Durante su primer año guiado por Nāropa, Marpa recibió la iniciación y las instrucciones del Tantra de Guhyasamāja, y practicó hasta que tuvo una clara realización. (El linaje de Marpa del Tantra de Guhyasamāja se difundió más adelante por todo el Tíbet, y todavía se practica dentro de la escuela Guelugpa, que lo recibió de los lamas Marpa Kagyu siglos más tarde).

Marpa después pidió el Tantra de Hevajra, un aspecto de la meditación para alcanzar la iluminación. Este aspecto, encarnaba la unión gozosa entre un Buda masculino y uno femenino, transformando los apegos y el placer de los sentidos en una profunda realización en la bienaventuranza y la naturaleza sin forma de la mente. Marpa se quedó cerca de Naropa meditando en este aspecto Buda por un año. Signos excepcionales de desarrollo surgieron en su mente, acompañados de la aparición de profunda intuición y
destellos internos. Marpa fue, entonces, enviado por Naropa a recibir más enseñanzas tántricas del gurú Jnanagarbha y otros maestros calificados que habían alcanzado los siddhis (poderes iluminados) de la realización.

Luego solicitó la transmisión del Tantra madre Mahāmāyā, y para ello Naropa envió a Marpa al sur de la India a buscar al famoso Mahasiddha, Kukkuripa. Luego de dos arduas semanas de viaje durante el cual estuvo constantemente seguido por dos aves, Marpa finalmente llegó a una isla en el centro de un lago volcánico venenoso. El acercamiento final a esta desolada isla, hogar del evasivo gurú, fue un nado a muerte. Tras llegar al salubre lugar, el cielo diurno se volvió denso con nubes negras, tanto alumbraban los rayos e inundaba de lluvia, como nieve caía del cielo. El sonido de los constantes truenos asustó tanto a Marpa que comenzó a preguntarse si él todavía estaría vivo o en algún estado después de la muerte.

Después de una búsqueda considerable, Marpa, eventualmente, encontró al extraño y  excéntrico gurú, cubierto completamente con las plumas de un ave. Las primeras palabras de la boca de Kukkuripa fueron :

“Aún una ruta tan difícil como esta no los mantiene lejos de aquí a ustedes tibetanos nariz chata ”.

Marpa le explicó a su bizarro anfitrión que él había sido enviado por Naropa para recibir instrucciones especiales de meditación. Kukkuripa comenzó por soltar una gran invectiva contra Naropa, diciendo:

“Este tan llamado Naropa no tiene un amplio aprendizaje. Un Mahapandita sin experiencia de meditación es risible”.

Finalmente, tal como los conceptos de Marpa empezaban a deshacerse, Kukkuripa finalizó sus juegos y felizmente le dio a Marpa las profundas enseñanzas que buscaba. Esto reveló que las dos aves habían sido enviadas como protectores para asegurarle a Marpa un viaje seguro.

Mientras viajaba en la India del sur, Marpa repetidamente hizo fuertes deseos a Maitripa, un sostenedor del linaje de Nagarjuna y el gran Brahman Saraha, cuya posterior encarnación sería conocida como el Karmapa. En un sueño, una bella mujer se le apareció a Marpa como una mensajera de Maitripa, dándole fuertes bendiciones al colocarle una vasija en el tope de su cabeza. Él despertó sintiéndose gozosamente feliz.  Marpa fue alentado para buscar a Maitripa en persona. Este gurú también vivía en un lugar inconveniente. Muchos de sus amigos disuadieron a Marpa de proseguir la difícil y peligrosa búsqueda de Maitripa. Su respuesta hacia ellos fue:

“Yo no estoy buscando riqueza en esta vida, sea que muera o no, yo debo buscar el Dharma.”

Eventualmente Marpa encontró a Maitripa sentado bajo un árbol en un monasterio en una alta montaña llamada «Montaña de las Llamaradas de Fuego». Maitripa jugó el papel de un padre espiritual en el desarrollo de Marpa, casi tan significante como aquel de Naropa. De Maitripa, Marpa recibió el nombre secreto Vajracitta junto con la transmisión oral del Mahamudra, enseñanzas de la más alta realización. Al mismo tiempo Maitripa introdujo a Marpa en los dohas, o canciones poéticas espontáneas para las cuales Marpa y su futuro estudiante Milarepa se harían tan famosos. Naropa continuó enviando a Marpa a viajes largos para recibir enseñanzas de los diferentes yoguis masculinos y femeninos, cada uno de
los cuales se sobrepasaba cualidades iluminadas y quienes podían transmitir las instrucciones especiales del despertar. Para recibir instrucciones de Catuḥpīṭha y una valiosa colección de otras instrucciones orales, Nāropa envió a Marpa a conocer a una yoguini llamada Jñānaḍākinī.

En este caso y en otras ocasiones varias, Marpa supo después que, aunque Nāropa estaba completamente capacitado para concederle las instrucciones, lo había alentado a beber en abundancia del Dharma de muchas fuentes.  Cuando Marpa hubo reunido numerosas transmisiones de esos distintos maestros, Nāropa le ofreció un nuevo ciclo de iniciación e instrucción de Cakrasaṃvara, las cuatro transmisiones orales especiales que el propio Nāropa había unificado, los Seis Yogas de Nāropa, y un segundo conjunto de instrucciones del Mahāmudrā. Experiencias y realizaciones especiales del insuperable mantra secreto comenzaron a surgir en su mente.

En un momento mientras él meditaba, una gran felicidad surgió por siete días, tan intensa que no podía mover su cuerpo, hablar o ni siquiera tener un pensamiento conceptual. Durante los años dedicados a la práctica de meditación profunda, muchos signos increíbles surgieron tal como el gozo del tummo, el yoga del calor interno.

Luego de doce años en India, el oro de Marpa finalmente se había agotado y decidió regresar a Tíbet. Un gran festín fue arreglado y Marpa se despidió de su amado gurú y amigos. Colocando su mano en la cabeza de Marpa, Naropa le cantó algunas instrucciones de partida:

 

Thangka ilustrativa viajes de Marpa

“Tú, Marpa el traductor del Tíbet

No hagas los ocho Dharmas mundanos la meta de tu vida,

No crees la predisposición en ti mismo o en los demás de codicia y fijación,

No difames a amigos o enemigos, No distorsiones los caminos de otros,

El aprendizaje y la contemplación son las antorchas que iluminan la oscuridad,

No seas insidioso en el camino supremo de la liberación, Previamente, hemos sido gurú y discípulo,

Mantén esto contigo en el futuro, no lo abandones. Esta joya preciosa de tu mente, No la lances al río como un idiota.

Vigílala cuidadosamente con indestructible atención  Y realizarás todas las necesidades, deseos e intenciones”

 

En su regreso a casa, Marpa encontró a su viejo compañero de viaje, Ño. En India, Marpa se había topado con Ño varias veces para comparar enseñanzas y resultados. Ahora ambos decidieron volver a Tíbet juntos.

En su camino de regreso al Tíbet, Ño sobornó al barquero indio, que estaba dirigiendo su barco a través del Ganges, para lanzar todos los textos del Dharma que Marpa tenía en su equipaje al rio. Ño estaba celoso porque Marpa había sido solo su criado cuando salieron de Tíbet y a su regreso 12 años después era mucho más erudito. Marpa llevo al barquero a la corte para resolver el asunto ante el rey- El barquero pidió perdón y dijo a todos que solo había hecho lo que Ño le había pagado para hacer. Con una gran compasión, Marpa pensó que el barquero era un amigo que en realidad le había inspirado para volver a India para recoger más textos. Está registrado que, a diferencia de Ño, Marpa había realizado la esencia de todas la enseñanzas que había recibido y por lo tanto la perdida exterior no era una perdida para el sino solamente un obstáculo para Marpa ganar credibilidad en su país.



Segundo viaje a India

Después de haber dado las enseñanzas que había recibido de su Guru a sus discípulos, Marpa vendió su propiedad, por lo que tuvo los fondos que necesitaba con el fin de regresar con su Guru en India por segunda vez. Esta vez permaneció durante 6 años. En la última noche en Nepal mientras regresaba a Tíbet, Marpa soñó que dos dakinis le habían colocado sobre un palanquín de tela, se lo llevaron al cielo y lo sentaron en frente del de inigualable Mahasiddha Saraha, que se dice que es el primer Guru del linaje Mahamudra y la piedra angular de la Tradicion Siddha.

El gran Brahmin Mahasiddha, dio las siguientes instrucciones a Marpa:

“Namo, Compasión y vacuidad son inseparable
Esta mente de flujo ininterrumpido innato
Es tal como es (suchness), primordialmente pura.
El espacio es visto en intercambio con el espacio
Porque la raíz reside en casa,
La mente conscientemente está aprisionada.
Meditando en esto, los pensamientos subsiguientes
no son remendados juntos en la mente.
Sabiendo que el mundo de los fenómenos
es la naturaleza de la mente,

La meditación no requiere de antídotos adicionales.
La naturaleza de la mente no puede ser pensada.
Descansa en este estado natural.
Cuando veas esta verdad,
serás liberado.
Tal como un niño lo haría, observa el comportamiento de los bárbaros.
Sé libre de cuidado, come carne, se un demente.
Tal como un león sin temor,
deja a tu mente elefante vagar libremente
Mira a las abejas volar sobre las flores.
Sin ver al samsara como erróneo,
No hay cosa tal como obtener el nirvana.
Este es el camino de la mente común.
Descansa en la frescura natural.
No pienses en actividades.
No te apegues a un lado o una dirección
Examina en el medio del espacio de la simplicidad”

 

En “Las grandes canciones de Lord Marpa” (publicado en “La lluvia de la sabiduría”), Marpa cantó:

 “Su rostro alegre estaba radiante. ‘¡Bienvenido, hijo mío!’ él dijo. Al ver al señor, me abrumó la alegría. Los pelos de mi cuerpo se erizaron y me emocioné hasta las lágrimas. Lo circundé siete veces y le ofrecí una postración completa. Recibí las plantas de sus pies en la parte superior de mi cabeza. “Padre, acéptame con amabilidad”, le supliqué.

Habiendo sido bendecido y después de haber recibido instrucciones de Mahasiddha Saraha, Lord Marpa exclamó:

 “El agotamiento de todos los Dharmas es la verdad esencial, la cumbre de puntos de vista, Mahamudra. Este significado de signo, que captura la esencia de la mente, lo escuché de la boca del Gran Brahman. En ese instante, me desperté. Quedé atrapado por el gancho de hierro de este recuerdo inolvidable. Dentro de la mazmorra del sueño ignorante, la visión de la perspicacia-sabiduría se abrió y el sol amaneció en un cielo sin nubes, despejando el bosque oscuro de confusión. Pensé: “Incluso si me encontrara con los Budas de los tres tiempos, a partir de ahora, no tendría nada que preguntarles.”

 

Un día un monje indio llamado Akarasiddhi vino a visitar a Naropa por instrucción, luego partió para Tíbet donde planeaba dar enseñanzas en varios métodos tántricos. Esto evocó una puntada de celos en Marpa. Hacia su llegada en Tíbet, Akarasiddhi se dio cuenta a través de la intuición, que él tenía vínculos con un solo estudiante y rápidamente abandonó sus planes de enseñar en ese país. De regreso en Pullahari, Akarasiddhi bromeó que no había hecho lo que Marpa temía y que enseñó a solo una persona en Tíbet, y dijo: “En el futuro tú serás la gloria de las enseñanzas y de los seres sintientes”.  Marpa se dio cuenta que tenía que guardar sus pensamientos  más cuidadosamente.

Luego de seis años más de estudio intensivo, Marpa había encontrado las respuestas y aclaratorias a las extensas prácticas de meditación que había aprendido. De nuevo se despidió de Naropa. Ofreciéndole a Marpa regresar otra vez por enseñanzas especiales, Naropa dijo adiós.

Hacia su regreso al Tíbet, las realizaciones de Marpa comenzaron a ser aclamadas. La fuerza de su bendición y su poder de curar rápidamente se hicieron bien conocidos, y estudiantes notables aparecieron desde lo ancho y lejos. Marpa viajó dando enseñanzas y rehaciendo sus reservas de oro para su viaje de regreso a ver a Naropa. De regreso a casa en Lhotrak, Marpa acumuló muchos estudiantes y tomó una esposa llamada Dagmema, así como también a varias otras consortes con cualidades finas. Su primer hijo, Tarma Tode, y otros nacieron para él. Incluso el propio hermano mayor de Marpa se hizo su estudiante. Marpa comenzó a establecer en Tíbet lo que luego sería conocido como el linaje Kagyu del Budismo Tibetano.



Encuentro con Milarepa y tercer viaje a la India

 

En ese momento llegó Milarepa, quien llegaría a ser el discípulo más famoso de Marpa. Milarepa, al mando de su madre, y para buscar venganza en contra de miembros de su familia quienes habían robado su propiedad se había convertido en un consumado mago negro.Usando su poder había matado a 34 miembros de la familia de sus tíos y tías.

La habilidad de Marpa como maestro quedó completamente colocada al frente mientras él llevaba tortuosamente a su discípulo, Milarepa, al borde del suicidio. Marpa llevó a cabo esto asignándole a Milarepa la tarea de construir y reconstruir una enorme torre de piedras. En cada paso Marpa fingía extremada rabia y crítica hacia su devoto estudiante, regañándolo y humillándolo, una y otra vez, por un período de años. Llevándolo repetidamente a la desesperación, el karma de Milarepa fue aclarado y Marpa lo entrenó como un yogui destacado. Haciéndose un asceta, comiendo rara vez y meditando en
montañas solitarias, Milarepa, con el tiempo, fue conocido como el más grande Yogui de
Tibet y sus poderes mágicos se hicieron material de leyendas.

Marpa & Milarepa

Muchos años después, Milarepa, mientras practicaba meditación solitaria en una cueva de ladrillos, recibió un sueño de una bella daikini o Buda femenino. Le dijo que ahora él poseía los métodos para alcanzar la budeidad a través de un esfuerzo considerable. Ella lo exhortó también a obtener los métodos que requieren poco esfuerzo; las enseñanzas especiales de la transferencia de la consciencia. Jetsun Milarepa, desafiando las instrucciones de su lama, rompió su confinamiento para conferenciar con Marpa. Ellos se dieron cuenta que esta enseñanza era una que Naropa aún debía transmitir. Siguiendo esta revelación, Marpa inmediatamente puso en marcha los planes para regresar hacia el precioso Naropa. Por ahora, Marpa era viejo, enfermo y débil, por lo que sus estudiantes le pidieron que dejara a su hijo, Dharma Dode, ir en su lugar.

Viajó solo, en esta ocasión conoció a Atisha. Palden Atisha (985-1054) también conocido como Dipamkara Shrijnana, era abad de la Universidad Vikramasila en India. Uno de los mejores centro de enseñanza de la época. Atisha había asistido por traductores en su empeño de hacer textos sagrados en Sanscrito al Tibetano con fidelidad y guió a estudiantes en su búsqueda espiritual. Las tareas de refugio y Bodhichitta fueron cruciales en sus presentaciones, la razón por la que llego a ser conocido como el “Erudito de Refugio”. Palden Atisha compuso “Los siete puntos de entrenamiento mental”. Este trabajo sistematiza la práctica de cambiarse uno por otro, una técnica que transmuta el egoísmo en compasión y esa fue la base para la Escuela Kadampa, que finalmente se dividió en dos corrientes: Una corriente se integró en la tradición Kagyu, la otra en la Nueva Escuela Kadampa que más tarde llego a ser conocido como Gelug. Palden Atisha quería que Marpa le acompañara como interprete en los rincones más lejanos del Oeste de Tíbet. Una región que jugó un papel decisivo en la Meseta del Tíbet después de la caída del reino Tubo del Tíbet Central. Atisha pasó los últimos doce años de su vida en el Reino de Guge. Y así, cuando se conocieron, Atisha no le dijo a Marpa que Naropa se dedicaba a la práctica tántrica y era, por tanto, difícil de encontrar, más bien dijo que Naropa había fallecido. Sin embargo, Marpa no se unió  a Atisha y debido a su profunda devoción no renuncio a la búsqueda de su Guru, que se le apareció en muchas formas ocultas que causaron que Marpa abandonara los rastros más sutiles de las ideas preconcebidas que todavía bloqueaban su comprensión de la realidad ultima. Marpa finalmente encontró a Naropa en la cima de un precipicio. Sumamente feliz, Marpa subió hasta el precipicio y abrazo a su Guru.

El Mahasiddha Naropa saludo a su amado discípulo con estas palabras:

“Ahora voy a revelar una enseñanza que es desconocida en la Tierra de las nieves. Eres el elegido para tomar esta preciosa enseñanza.”

Marpa insistió en que Naropa aceptara todo el oro que había recogido de sus amigos y estudiantes Tibetanos como un vínculo karmico creado por hacer ofrendas al gran Pandita y Siddha para todas las inestimables enseñanzas que había recibido. Naropa se llevó el oro, lo arrojo al aire y cayó por todas partes en el suelo. En ese momento, Marpa se sintió un poco triste. Al leer su mente, Naropa abrió la mano y todo el polvo de oro que se habían dispersado por todo el alrededor estaba en sus manos y dijo  su discípulo:

“Yo no necesito oro, pero si lo necesitara, toda la tierra es oro”.

Entonces golpeó el suelo con el pie una vez, y Marpa percibió toda la tierra a su alrededor, en efecto, de oro. Luego señalo con el dedo hacia abajo y el suelo donde estaban sentados se transformó instantáneamente en oro macizo. Entonces Naropa miraba hacia arriba y un pescado blanco enorme, cuyo cuerpo estaba lleno de ofrendas de banquetes cayó del cielo. Naropa dijo a Marpa que esto llego como una bendición de su Guru Tilopa que residía en el reino celestial. Disfrutaron de la fiesta juntos  y como resultado la fuerza interior de Marpa, maduró la sabiduría y la realización.

“Ahora, Marpa, tu realización es igual a la mía. No tienes necesidad de obtener más instrucciones o indicaciones de mí. Debes volver a Tíbet como mi regente y extender y cultivar este linaje”. Concluyó el Siddha

 

Su Eminencia Jamgon Kongtrul Rimpoché III hablaba a menudo sobre la relación Gurú-discípulo. En las instrucciones que presentó en “Llamando al gurú desde lejos”, Jamgon Lama enseñó:

“Marpa Lotsawa estaba sentado frente al Mahasiddha Naropa. A través de su habilidad milagrosa, Naropa manifestó la deidad de la meditación Hevajra sobre su hombro derecho. Le pidió a Marpa que se postrara con uno u otro, por lo que Marpa eligió libremente postrarse hacia Hevajra. Naropa entonces le señaló que el Gurú es la fuente de toda inspiración y que todo es simplemente la exhibición de sus maravillosas actividades. La Tradición Kagyü se desarrolló a partir de la profunda relación Gurú-discípulo entre Naropa y Marpa.”

 

Y así, debido al pequeño error que cometió Marpa, Naropa le dijo que no habría continuidad de la tradición a través de los hijos que él y su esposa, Dagmema, Entonces Marpa le preguntó a Naropa si sus discípulos necesitarían vivir como monjes o como amas de casa. Esta fue una pregunta importante para Marpa, porque su plan era que la tradición pasara de padre a hijo. Naropa respondió que esto era imposible y le dijo a Marpa:

“La flor del cielo de tu linaje familiar se desvanecerá, pero tu linaje de Dharma fluirá como un río ancho. Tus deseos son vívidos, como una talla en la roca, pero las ondas de las aguas del samsara se desvanecerán por sí mismas.”

 

La metáfora «ondas de las aguas del samsara» se refiere a Dharma Dode, quien Naropa profetizó que moriría antes de convertirse en sabio y santo. Sin embargo, Naropa le dijo a Marpa que el linaje continuaría en el futuro a través de sus discípulos, diciendo:

 “Tus hijos serán como los hijos de leones y garudas. Los discípulos posteriores serán incluso mejores que los anteriores. Habiéndose dado cuenta del significado del gran yana, los del buen karma serán madurados y liberados. Tú eres el rey de esos dignos estudiantes”

 

Cuando el Mahasiddha Naropa oyó que el estudiante más cercano de Marpa era Milarepa, juntó las manos en señal de reverencia, se inclinó hacia el norte y predijo que Milarepa sería como el que irradia sobre la nieve inmaculada, disipando las tinieblas de aquellos seres que viven en la oscuridad. Se dice que debido al gesto de respeto más profundo de Naropa, todos los árboles  en esa zona se inclinaron en la misma dirección.

Naropa le prometió a Marpa éxito supremo para su linaje espiritual, y le ordenó regresar a Tíbet para establecer completamente ahí las enseñanzas sobre la naturaleza de la mente. Naropa le aseguró a Marpa que se reunirían de nuevo, y que luego de la muerte ellos se harían inseparables. Marpa derramó muchas lágrimas antes de dejar a su maestro y amigos. Él dejó una huella en una piedra en Pullahari, la cual aún está allí hoy en día. Una vez más Marpa visitó a todos sus maestros antes que finalmente partiera en su largo viaje a casa. En Nepal, Marpa asistió al funeral de su viejo amigo Chiterpa. Le fue solicitado dar enseñanzas en una reunión de viejos amigos, les dio en canción las instrucciones básicas de su gurú, Maitripa:

“El aferramiento externo, la apariencia de los objetos sentidos,
continuamente fluyen como gran gozo.
Realicen esto como el dharmakaya no nacido.
Fijación interna, la consciencia de la mente es discursiva,
La cual no puede ser tomada como real.
Por lo tanto, véanlo como el entendimiento desnudo sin base.”

“Generalmente todos los dharmas de existencia aparente
son primordialmente no existentes y no nacidos.
Realícenlos como la esencia de la simplicidad.
«No deseen abandonar el sámsara
y no hay nirvana que alcanzar
sámsara y nirvana son los estados innatos auto-liberados
Realicen esta unidad como gran gozo.
Aún si vacían la mente de los budas de los tres tiempos,
No hay nada más definitivo que esto.”

 

 

Con intensa nostalgia por sus temerarios gurús, Marpa decidió volver a India en vez de Tíbet. Una dakini aparecida en un sueño le aseguro que sus futuros estudiantes lo esperaban ahora en Tíbet. Antes de movilizarse, Marpa recibió en un sueño, otras enseñanzas de Maitripa sobre la visión definitiva, el Mahamudra. Estas él las aprendió de memoria:

“En general todos los dharmas son la mente.
El gurú surge de la propia mente
No hay nada más que la mente,
todo lo que aparece es la naturaleza de la mente,
La cual es primordialmente no existente.
El estado natural, no nacido e innato,
no puede ser abandonado por el esfuerzo del pensamiento.
Así que descansa en la facilidad, naturalmente, sin restricción”

 




Regreso al Tibet y Paranirvana

 

Los estudiantes tibetanos de Marpa estaban extasiados de tener a su adorado lama de regreso a salvo. A algunos discípulos Marpa les dio regalos de objetos empoderados por Naropa. Le contó a sus amigos cercanos la historia de su exitosa búsqueda por Naropa y dio muchas  enseñanzas nuevas.

Una vez de vuelta a casa en Lhotrak, Marpa comenzó también a dar demostraciones de la transferencia de la conciencia. Proyectando su mente desde su cuerpo, Marpa reanimó los cadáveres de varios animales. Inicialmente practicó la transferencia en cuerpos de una paloma, una oveja, un ciervo y un yak. Durante las demostraciones el propio cuerpo de Marpa literalmente se volvió hacia la agonía de la muerte completa, y muchos de sus estudiantes pusieron muy asustados. Miembros familiares escépticos y previamente juzgadores de Marpa se hicieron fuertes devotos del Lama luego de esas dramáticas
exhibiciones.

Marpa Lotsawa

Marpa transmitió las enseñanzas de la transferencia a su hijo mayor Tarma Dode, cómo el solo y único sostenedor del linaje. Desafortunadamente, esa transmisión no perduró demasiado. La familia de Marpa, siguiendo las instrucciones de Naropa, ingresaron todos a un retiro estricto por 3 años. Sin embargo, luego del primer año de su retiro, una gran feria fue celebrada en Lhotrak. Marpa o su hijo, Tarma Dode fueron públicamente solicitados para asistir como invitados de honor. En contra de los deseos de su familia, Tarma Dode, para el momento un aclamado alto lama en su propio derecho, dejó la casa para asistir a la celebración. Su madre, Dagmema, le rogó que no fuera y especialmente le pidió que bajo ninguna circunstancia diera enseñanzas del Dharma, discursos, bebiera cerveza o montara a caballo, entre otras cosas.

Una vez en la feria, Tarma Dode terminó rompiendo cada promesa. Como honor a su estación, le fue dado un magnífico caballo blanco. Mientras cabalgaba la poderosa bestia a casa desde la feria fue lanzado de su silla de montar, su pie quedó atrapado en el estribo y golpeó su cabeza en una roca. Con su cerebro saliendo del cráneo partido, Tarma Dode fue llevado por Milarepa y compañeros de regreso a sus padres rotos de corazón. Desde que su hijo estaba muriendo, Marpa exhortó a Tarma Dode a practicar por primera vez el Phowa y lanzar su mente al centro del corazón de su padre. No deseando hacer esto, el hijo, cavilando dentro y fuera de la conciencia, pidió a su padre que le consiguiera el cuerpo de algún hombre joven muerto recientemente.

Los estudiantes de Marpa se movilizaron y el cuerpo de una anciana con bocio fue llevado a la casa, lo mejor que ellos pudieron conseguir. Tarma Dode rehusó tener algo que ver con este cuerpo. Eventualmente, fue persuadido de lanzar su mente hacia el cuerpo de una paloma, que recién había muerto de agotamiento tras ser perseguida por un águila. Luego de cierto tiempo, ofreciendo cuidadosas instrucciones, envió a la paloma, su hijo, fuera de India en el lugar donde el funeral de un joven muchacho se estaba por realizar. Ahí, en India, la familia del joven fallecido quedó sorprendida al atestiguar el retorno a la vida a su hijo. Este chico luego se hizo conocer como el gran gurú Indio «Tipupa» quien, eventualmente, dio profundas enseñanzas orales a Rechungpa, el hijo de corazón de Milarepa.

Marpa continuó enseñando el Dharma budista a través de Tíbet. Para entonces, muchos de sus estudiantes se habían convertido en lamas reconocidos por sí mismos, con sus propios estudiantes. Marpa a los 80 años de edad y acercándose al final de su vida, había alcanzado completos los siddhis o poderes. Él mostraba incontables milagros, apareciendo en formas de luz, multiplicando su cuerpo y al final no necesitaba de puertas para entrar o salir de la casa. Se dice que su esposa principal Dagmema se disolvió a sí misma en luz y entró en el corazón de Marpa y de esa manera dejó el mundo.

Interpretando los sueños auspiciosos de su estudiante cercano, Marpa escogió a Milarepa como su sucesor del linaje. Con profundas instrucciones, Milarepa fue enviado a las soledades de la montaña para meditar. Marpa cantó una canción de despedida a Milarepa mostrando el orgullo de sus realizaciones. Esta fue como sigue:

“Porque no podría mi linaje ser afamado
Si poseemos el ojo del dharma de la dakini.
Por qué no podrían ser los ancestros afamados,
Si Tilopa no es otro más que el Buddha.
Porque no podría ser afamado mi maestro
Si Naropa es una antorcha del dharma
porque no podría ser yo afamado,
si soy el hijo de corazón de Naropa
Porque no podrían las enseñanzas orales ser afamadas
Si esas joyas que cumplen los deseos del linaje escuchado
Es el dharma especial que nadie más posee.”

 

El gran historiador tibetano Jonang Tārānātha(1575-1634/35) observó más adelante que Marpa Lotsāwa tenía tres cualidades destacadas que los otros grandes traductores del Tíbet no compartían. En primer lugar, Marpa había estudiado de forma exhaustiva en la India la práctica correcta de los rituales, como son el dibujo de mandalas, hacer pasteles rituales de ofrenda o tormas, etcétera. En segundo lugar, había recibido explicaciones de numerosos y variados linajes, gracias a que Nāropa lo había enviado con muchos otros maestros realizados, lo que le permitía ofrecer una amplia gama de lecturas de varios pasajes. En tercer lugar, los guías espirituales de Marpa en la India, no solo le habían transmitido los distintos ciclos tántricos que circulaban extensamente por entonces en ese país, sino también las instrucciones personales relacionadas con ellos que en aquella época se guardaban de forma más que secreta, lo que dio una incomparable profundidad al conocimiento de Marpa. Estas tres cualidades lo dotaron de la capacidad de hacer mucho más que traducir textos, como se desprende de los discípulos a los que guió a la realización. Cuando completó su estadía en la India, Nāropa brindó a su discípulo del corazón una última y tierna despedida, y le profetizó que aunque los hijos biológicos de Marpa no vivirían para llevar adelante su línea familiar, sus hijos espirituales transmitirían sus enseñanzas como un ancho río durante tanto tiempo como el Dharma de Buddha permanezca en el mundo. Al declarar formalmente a Marpa su regente, Nāropa también profetizó que cada generación de discípulos sería mejor que la anterior.

Parinirvana

Cuando vino el momento de abandonar su cuerpo, Marpa explicó a sus amigos que el señor Naropa vendría a escoltarlo. Lama Marpa entró en profunda meditación y finalmente falleció en medio de una lluvia de flores cayendo del cielo y los sonidos de música etérea. Su cuerpo fue tomado eventualmente por su estudiante lama Ngokpa y colocado en una estupa en la región tibetana de Shung.

En esta forma Marpa, considerado una reencarnación del Mahassidha Indio, Dombi Heruka, vivió como un budista laico y hombre de familia libre. Él puso de manifiesto el Dharma del gran linaje Kagyu, el cual hoy en día florece a lo largo de la mayoría del mundo.

Marpa falleció en 1097 d.C. en el Tíbet a la edad de 85, pero tal como predijo Nāropa, el ancho río de su linaje del Dharma sigue fluyendo, y su corriente se refuerza continuamente con cada generación sucesiva de herederos espirituales.

“De todos los budas de los tres tiempos,

El Gurú es la fuente de todos los logros.”

 

Marpa Chokyi Lodrö

 

 

Referencias:

El Rosario de Oro, en: Sitio web oficial de SS el 17 º Karmapa Trinley Dorje Ogyen de 2008.

La lluvia de la sabiduría. Las canciones vajra de los gurús de Kagyü , traducción. bajo la dirección de Chögyam Trungpa por Nalanda Translation Com., Boston y Londres, 1980.

Khenpo Karthar Rimpoché, La vida de Marpa , en: Karma Triyana Dharmachakra ( Lineage History), NY, 2008.

Khenchen Thrangu Rinpoche, una biografía espiritual de Marpa el traductor , Colorado y Auckland, 2005.

Khenchen Thrangu Rinpoche, La vida y canciones espirituales deMilarepa,