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Chenrezig


Desde un punto de vista absoluto, Chenrezig no tiene origen, él existe primordialmente. Sin embargo, desde un punto de vista relativo, hay un inicio de su manifestación en el reino del fenómeno. La descripción dada aquí de esta manifestación es un sumario de la enseñanza más larga que se encuentra en el texto llamado Mani Khabum.

Amitabha, el Buddha de la Luz infinita quien reina en la Dichosa Tierra Pura de Dewachen, un día concebió que para poder ayudar a los seres una deidad en la forma de un joven hombre tendría que manifestarse. Su ojo derecho entonces, emitió un rayo de luz blanca que tomó la forma de Chenrezig. Él vió la necesidad de tener una deidad en la forma de una joven mujer y un rayo de luz verde salió de su ojo izquierdo y le dió nacimiento a Tara.

Habiendo nacido del ojo de Amitabha, el joven hombre milagrosamente apareció en un loto.

En ese tiempo había un rey llamado Amabilidad Sublime (Zangpochok) en la Dichosa Tierra. Mil reinas eran sus acompañantes, pero no tenían ningún hijo. Esta era su gran remordimiento, y él fervientemente deseaba la venida de un heredero. Para poder satisfacer ese deseo, dió gran parte de sus riquezas al dharma y, en su altar, presentaba muchas ofrendas a los Buddhas y a las Tres Joyas. Él  regularmente envió sirvientes al Lago del Loto, que quedaba no tan lejos del palacio, para traer bellas y frescas flores a su altar.

Un día, cuando el sirviente fue a recoger flores, él vió a un maravilloso niño sentado en el corazón de un loto. Él inmediatamente corrió al palacio y le reportó esto al rey. El rey pensó que sus rezos habían sido satisfechos; el milagroso niño no podría ser otro que el hijo que él deseaba tanto. Él fue al Lago de Loto con su séquito a invitar al joven hombre a vivir con él. Este niño parecía tener dieciseis años; era muy apuesto, de color blanco, y adornado con sedas y joyas. Él incesantemente decía: «¡Pobres seres! ¡Pobres seres!» El niño fue a vivir al palacio. El rey lo llamó Corazón de Loto (Padmai Ningpo) debido a las circunstancias de los alrededores de su descubrimiento.

Amabilidad Sublime quería saber de dónde había venido el joven hombre. Él entonces fue a ver a Amitabha y le preguntó de cual emanación Corazón de Loto era y cuál era su nombre real.

«Este niño es una emanación de la actividad de todos los buddhas», respondió Amitabha. «Él es quien logra el beneficio de todos los seres, quien hace sentir dichoso el corazón de todos los buddhas. Su nombre es «Chenrezig, El Noble Monarca». La ayuda que este bien nacido hjio trae a los seres es tan vasto como el espacio».

Cuando Chenrezig luego observó a los seres con compasión, él vió que ellos están cubiertos de muchos velos kármicos formados por la influencia del deseo, la aversión, la ignorancia, los celos, y el orgullo.  Así su sufrimiento era innumerable. Él vió todo eso y derramó una lágrima desde cada ojo. Tara apareció desde la lágrima que apareció en el ojo derecho y la diosa Lhamo Trulnyerchen apareció desde la lágrima del ojo izquierdo. Las dos deidades se voltearon hacia él y le dijieron. «No estes asustado. Te ayudaremos con tu misión para beneficiar a los seres.» Luego repentinamente se fundieron nuevamente en sus ojos.Mientras estaba en la presencia de Amitabha, Chenrezig pensó, «Mientras que haya un solo ser que no haya obtenido el despertar, yo me esforzaré por el beneficio de todos. ¡Y si rompo esta promesa, pueda mi cabeza y cuerpo romperse en mil pedazos!»Amitabha entendió este pensamiento y le dijo, «Esta promesa es excelente. Yo y todos los buddhas de los tres tiempos, hemos tomado esos compromisos, obtenido el despertar por el beneficio de todos. Yo te ayudaré a cumplir eso que haz prometido». El cuerpo de Chenrezig luego emitió seis rayos de luz que produjeron emanaciones las cuales tenían por destino actuar en beneficio de todos y cada uno de los seres en los seis reinos: humanos, dioses, semi-dioses, animales, espíritus hambrientos y seres infernales.Él entonces trabajó por muchas kalpas. Luego, un día, él vió con su ojo de sabiduría desde la parte más alta del monte Meru para ver si había liberado muchos seres y si el número de seres en el samsara había descendido. Lamentablemente, vió que eran aún innumerables.Estaba muy triste. Estando desanimado, pensó, «Yo no tengo la capacidad de ayudar a los seres; es mejor que descanse en el nirvana.» Este pensamiento contradijo su promeso, y explotó en mil pedazos y cayó en un intenso sufrimiento.Amitabha, por el poder de su gracia, reconstruyó el cuerpo de Chenrezig. Le dió once caras y mil brazos simlar a mil bastones de la rueda de un monarca universal y mil ojos, simbolizando a los mil buddhas de la kalpa presente. Chenrezig pudo apartir de ahora ayudar a los seres de esta forma además de hacerlo con su otras formas de dos y cuatro brazos. Amitabha le pidió a Chenrezig retomar su promesa y con aún más vigor que antes y luego le trasmitió a él el mantra de las seis sílabas: OM MANI PADME HUNG.

Esta es la historia de la manifestación de Chenrezig en el aspecto relativo.

Fuente:

The Genesis of Chenrezig from the late Bokar Rinpoche‘s Chenrezi, Lord of Love: Principles and Methods of Deity Meditation (Wisdom, 1991)

 

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