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Karma


«Karma: el principio de causa y efecto»

Has abandonado el mal y optado por el bien según  las enseñanzas de causa y efecto,

actúas en armonía con la progresióń de los vehículos

y con tu Visión perfecta estás libre de cualquier aferramiento.

Maestro incomparable, a tus pies me inclino.

 

Estas enseñanzas deben ser enseñadas o escuchadas según se ha explicado anteriormente (1). Este capítulo consta de tres partes: las acciones negativas que deben evitarse, las acciones positivas que deben adoptarse y la naturaleza kármica de todas las cosas.

 

  1. Las Acciones negativas que deben evitarse

Renacemos en los reinos superiores o inferiores del samsara a causa de las acciones positivas y negativas que nosotros mismos hemos acumulado. El samsara en sí está producido por las acciones, es el resultado de las acciones. Nada más nos puede hacer ir a los reinos superiores o inferiores. No llegamos a ellos por azar. Por lo tanto, debemos en todo momento examinar las consecuencias de nuestras acciones positivas y negativas, y esforzarnos en evitar las perjudiciales y adoptar las beneficiosas.

 

 

  • Las diez acciones negativas a evitar

 

Tres de ellas son actos físicos: matar, robar y la conducta sexual incorrecta. Cuatro son actos verbales: mentir, crear desavenencia, las palabras duras y la charlatanería. Y tres son actos mentales: la codicia, la malevolencia y los puntos de vista erróneos.

 

1.1 MATAR

Matar es destruir deliberadamente la vida de otro ser: humano, animal o cualquier otra criatura viviente.

Un guerrero que mata a un enemigo en una batalla es un ejemplo de matar debido al odio. Matar a un animal salvaje para comer su carne o usar su piel es matar debido al deseo. Matar sin saber que las acciones tienen consecuencias positivas o negativas, o como ciertos tirthikas que matan creyendo que es una acción virtuosa, es matar debido a la ignorancia.

Matar a nuestro padre, a nuestra madre o a un arhat son tres crímenes denominados “con efecto inmediato” ya que hacen renacer inmediatamente en el infierno de las Torturas Máximas sin pasar por el estado intermedio.

Algunos de nosotros, considerando exclusivamente el acto específico de matar con las propias manos, puede que piensen que nunca han matado. Sin embargo no hay nadie, ya sea importante o insignificante, poderoso o débil, que no haya aplastado bajo sus pies incontables insectos diminutos mientras caminaba.

especialmente, a los lamas y monjes cuando visitan el hogar de sus benefactores les sirven la carne y la sangre de animales que han sido matados y cocinados para ellos. y están tan apegados al sabor de la carne y de la sangre que se la comen con gran deleite sin ningún remordimiento ni compasión por el animal sacrificado. en estos casos el efecto kármico negativo de matar al animal recae por igual tanto en el anfitrión como en el invitado.

Cuando personas importantes o altos miembros del gobierno viajan, innumerables animales son asesinados para los banquetes y las recepciones oficiales en los lugares que visitan.

La gente rica, en general, mata  muchos animales. de todo el ganado que posee, no hay ning´un animal que muera de muerte natural. Uno por uno, todos son sacrificados cuando tienen la edad correspondiente. No sólo eso, además cuando llega el verano todas las reses mientras pastan matan a innumerables, insectos, moscas, hormigas… e incluso pequeños peces y ranas, tragándoselos junto con la hierba, aplastándolos bajos su pezuñas o cubriéndolos con sus excrementos. El resultado kármico negativo de estos actos recae tanto en el propietario como en las bestias.

Entre todas las diferentes clases de ganado: équido, bovino, etcétera, el ganado ovino es especialmente una fuente inagotable de mal. Mientras están pastando se tragan todo tipo de animales pequeños: serpientes, ranas, pajaritos… En verano, en la época del esquileo mueren todos los cientos de miles de insectos que se hallan en la lana de las ovejas. En invierno, en la época de la cría, sólo quedan con vida la mitad de los corderos, al resto los matan nada más nacer. A las ovejas se las utiliza para producir leche y corderos hasta que están demasiado viejas y agotadas; entonces se las sacrifica para aprovechar su piel y su carne. Cualquier carnero, ya esté castrado o no, vaya a donde vaya su único destino es el de ser matado. Si los carneros tienen insectos, millones de ellos mueren junto con cada carnero. Cualquier propietario que posea un rebaño o cien o más ovejas puede estar seguro que que renacerá al menos una vez en los infiernos.

Cada vez que hay una boda se matan innumerables ovejas cuando se envía la dote, en la presentación de la prometida a su nueva familia y e la recepción de acogida. Después cada vez que la recién casada regresa a visitar a su familia es indudable que se mata a otra animal. Si sus amigos y parientes la invitan y le sirven otra cosa que no sea carne, ella finge que se le ha ido el apetito y come desdeñosamente como si se le hubiese olvidado masticar Pero si matan a una oveja de gran tamaño y colocan ante ella una gran fuente con las chuletas y las vísceras, ese pequeño monstruo de cara roja se sienta seriamente, coge su cuchillo y empieza a engullir masticando ruidosamente. Al día siguiente parte cargada con la pieza abierta en canal toda ensangrentada, como un cazador de regreso al hogar; pero es aún peor, porque nunca regresa con las manos vacías.

Los niños también matan, consciente o inconscientemente, a enormes cantidades de animales mientras están jugando. En verano, mientras caminan golpeando el suelo con sus varas de sauce o sus látigos de cuero provocan la muerte de muchos insectos.

Así pues nosotros los humanos nos pasamos todos el tiempo matando, somos como ogros. De hecho somos peores que los ogros, si consideramos que matamos al ganado para disfrutar de su carne y su sangre después que han estado toda la vida sirviéndonos y alimentándonos con su leche como si fueran nuestras madres.

El acto de matar es completo cuando se dan los cuatro elementos de una acción negativa. Consideremos el ejemplo de un cazador que mata a un animal salvaje. Primero él ve un ciervo o un almizclero por ejemplo, y sabe sin ninguna duda que es un animal. Su reconocimiento de que es un ser vivo es la base del acto. Luego surge el deseo de matarlo. La idea de matar es la intención de realizar el acto.  A continuación le dispara en algún punto vital con una escopeta, un arco y una flecha o cualquier otra arma. La acción de matar es la ejecución  del acto. Finalmente las funciones vitales del animal cesan y la unión de su cuerpo y mente se deshace. Y este es el final del acto de matar.

Veamos ahora el ejemplo de cómo matan a una oveja doméstica. Primero el propietario le pide a algún sirviente o al carnicero que la mate. Él sabe que la oveja es un ser vivo, esta es la base. La intención, la idea de matarla, se produce cuando decide que se ate a esa oveja. La ejecución del acto se produce cuando el matarife coge el lazo y rápidamente atrapa a la oveja que va a sacrificar, la tumba en el suelo, le amarra las patas con una correa y le ata una cuerda alrededor del hocico hasta que se asfixia. En la terrible agonía de la muerte, el animal deja de respirar y sus ojos desorbitados se vuelven azules y se le cubren de lágrimas. Se introduce en la casa el cuerpo sin vida; la vida del animal ha concluido y se ha llegado al final del acto de matar. Enseguida se despelleja al animal con un cuchillo. Su carne está todavía temblando debido a que la “energía que todo lo impregna” aún no ha tenido tiempo de abandonar el cuerpo; es como si el animal estuviese todavía vivo. Inmediatamente después o asan en el fuego o lo guisan en la cocina y se lo comen. Si pensamos acerca de ellos veremos que a estos animales se los comen vivos y que nosotros los humanos no somos diferentes de las bestias salvajes.

Supongamos que tenías la intención de matar hoy un animal o que habéis dicho que lo ibais a hacer, pero no lo habéis matado. Estarían presentes dos de los elementos de la acción negativa: la base, el conocimiento de que es un ser vivo, y la intención, la idea de matarlo. Y aunque el daño sería menos grave que si se hubiese completado el acto de matar, no obstante quedaría, como una imagen reflejada en un espejo, la mancha de la acción negativa.

Algunos consideran que sólo la persona que ejecuta fśicamente la acción de matar comete el acto negativo, pero no el que da la orden; o que si este último actúa negativamente, sólo lo hace mínimamente Pero debéis saber que todos los que participan en la acción de matar cometen por igual el acto negativo, incluso aquellos que únicamente se alegran de ellos. Por lo tanto ¿cómo no iba actuar negativamente la persona que da la orden de que se mate? Además en cada persona rece todo el efecto kármico completo de matar a un animal. No es que se reparta el efecto entre todos los implicados.

 

1.2 ROBAR, O COGER LO QUE NO NOS HAN DADO

Hay tres formas de robar: por la fuerza, a escondidas y con artimañas.

Robar por la fuerza es cuando un individuo poderoso, como un rey, valiéndose de su poder se apodera ilegítimamente de posesiones o propiedades de otros. También lo es el arrebatarlas a la fuerza por ser más numerosos, como por ejemplo con un ejército.

Robar a escondidas es apoderarse de algo furtivamente, como los ladrones, sin ser vistos por el dueño.

Robar con artimañas es apropiarse de los bienes de otros mintiendo o usando pesos y medidas amañados u otras artimañas, como en un negocio por ejemplo.

 

En la actualidad, no se considera que haya nada malo en engañar y estafar a otros en los negocios u otras transacciones para apropiarse de sus bienes, en tanto no se robe abiertamente. Pero de hecho, cualquier ganancia que obtengamos engañando a otros no se diferencia en nada del robo.

Especialmente, los lamas y los monjes de hoy en día no ven nada malo ni tienen ningún inconveniente en hacer negocios; de hecho se pasan toda la vida en ello e incluso se sienten orgullosos de su ocupación. Sin embargo no hay nada que pueda perjudicar más a un lama o a un monje que los negocios. Absorto continuamente en sus transacciones, ni se siente inspirado a dedicarse a los estudios o a purificar sus oscurecimientos o hacer cualquier otra práctica, ni tiene tiempo para ellos. Durante todo el día hasta que se va a dormir por la noche está enfrascado en sus cuentas. Así erradica cualquier noción de devoción, deseo de liberación, compasión… y está continuamente bajo el poder de los engaños.

Una noche Yetsun Milarepa llegó a un monasterio y se tumbó a dormir delante de la puerta de una de las celdas. El monje que vivía en esa celda estaba en la cama pensando en cómo iba a vender una vaca que había planeado que se matara al día siguiente. “Por la cabeza me darán esto… la paletilla vale tanto… y la espalda tanto… y por el corvejón me darán esto…” Y así siguió calculando el valor de cada una de las partes de dentro y fuera del cuerpo. Al amanecer ya había calculado el precio de todo excepto la cola, aunque todavía no había tenido tiempo de dormir ni un sólo momento. Entonces se levantó rápidamente, hizo sus oraciones y ofreció las tormas.

Cuando salió fuera vio que Milarepa estaba todavía durmiendo y le reprochó despectivamente:

-¡Presumes de ser un practicante pero todavía estás durmiendo a estas horas! ¿Que no tienes ninguna práctica ni recitación que hacer?

-No siempre duermo como ahora -respondió Milarepa-. He estado toda la noche pensando cómo voy a vender una de mis vacas a la que van a matar. No he tenido tiempo de dormir hasta esta mañana.

Y habiendo expuesto de este modo los defectos ocultos de ese monje, se marchó.

Al igual que el monje de esta historia, aquellos que en la actualidad se dedican por completo al comercio están día y noche enfrascados en sus cálculos. Y están tan inmersos en sus engaños que incluso cuando les llega el momento de morir, mueren en ese estado, absortos en los engaños.

Además el comercio trae consigo toda clase de acciones negativas. Aquellos que tienen mercancías para vender, por muy malas que éstas sean, ensalzan sus cualidades por todos los medios posibles. Mienten abiertamente afirmando que ese o aquel cliente les ha ofrecido tal cantidad por ese artículo, pero que no han aceptado porque dicen que ellos mismos pagaron ya esa enorme suma por ello. Si desean comprar algo que está siendo objeto de negociación entre otras dos personas, ellos recurren a la calumnia para evitar que lleguen a un acuerdo. Usan las palabras duras cuando quieren desacreditar las mercancías de sus competidores, cuando discuten con motivo de deudas etcétera. Le dan rienda suelta a la charlatanería proponiendo precios ridículos regateando el precio de artículos que no piensan comprar. Tienen envidia de las posesiones de otros y piensan con condición en cómo les gustaría que se las dieran . Piensan con malicia deseando derrotar a su competidores. Si comercian con ganado destinado a ser matado están implicados en su muerte. Así pues, el comercio trae consigo todas las acciones negativas, excepto quizás los puntos de vista erróneos y la conducta sexual incorrecta.

Cuando las transacciones fracasan, pierden sus mercancías y la s de otros, todos padecen dificultades y al final, después de haberse dañado a ellos mismos y haber dañado a otros, puede que acaben muriendo de hambre. Pero si tienen algo de éxito, por mucho que ganen nunca están satisfechos. Incluso si se hace tan ricos como Vaishravana todavía se complacen en sus turbios negocios. Cuando la muerte se les acerca finalmente, angustiados se golpean el pecho por haber malgastado toda su vida en tales obsesiones que ahora son como anclas que los arrastran a los reinos inferiores.

No hay nada peor que el comercio para hacernos acumular constantemente acciones negativas y corrompernos totalmente. Continuamente se piensa en el modo de engañar a otros como si se buscara entre cuchillos, leznas y agujas cuál es el arma más afilada. Abrigando continuamente pensamientos dañinos, se va en la dirección opuesta a la mente que aspira a la Iluminación y desea ayudar a los seres, y las acciones negativas se multiplican ilimitadamente.

En el acto de robar tienen que darse también los cuatro elementos que se han explicado previamente para que sea completo. Sin embargo, es suficiente participación, como ofrecer algo de comida a los cazadores o ladrones, para que uno tenga que experimentar igualmente todas las consecuencias negativas de matar o robar.

 

1.3 LA CONDUCTA SEXUAL INCORRECTA

Las reglas que aquí se exponen son las destinadas a los laicos. En Tet, durante el reinado del rey Songtsen Gampo se establecieron normas basadas en las diez acciones positivas que comprendían tanto reglas para los laicos como reglas para la comunidad monástica. Aquí se hace referencia a las reglas destinadas a los laicos, quienes deben seguir una ética apropiada para ellos. Los monjes y monjas deben abstenerse por completo del acto sexual.

La más grave de de todas las conductas sexuales incorrectas es la de hacer que otros rompan sus votos. La conducta sexual incorrecta incluye actos asociados con ciertas personas, lugares o circunstancias: la masturbación; tener relaciones sexuales con alguien que está casado o comprometido con otro; o durante el día* con alguien quien esté libre; cuando se esté guardando votos por un día; con alguien que esté enfermo o afligido; con una mujer embarazada o con la menstruación o recuperándose del parto; en un lugar donde haya representaciones de las Tres Joyas; con los padres o algún otro miembro prohibido de la familia; con algún niño antes de la pubertad; en la boca, en el ano, etcétera.

 

1.4 MENTIR

Hay tres clases de mentiras: las mentiras ordinarias, las mentiras graves y las mentiras de los falsos maestros.

Las mentiras ordinarias son todo aquello que se dice con la intención de engañar a otros.

Las mentiras graves son aquellas que niegan que las acciones positivas tengan algún beneficio o que las negativas sean perjudiciales, niegan que haya felicidad en las tierras puras o sufrimiento en los reinos inferiores,  niegan las cualidades de os budas. Se les denomina mentiras graves porque ningún tipo de mentira puede llegar a causar más daño.

Las mentiras de los falsos maestros  consisten en hacer declaraciones acerca de poseer cualidades y habilidades que no poseen, como por ejemplo afirmar que uno ha obtenido alguno de los niveles de os bodhisattvas o que tiene el poder de la clarividencia. Hoy en día los impostores tienen más éxito que los verdaderos seres sublimes y es muy fácil influenciar las ideas y el comportamiento de la gente. Algunos declaran que son maestros o siddhas con la intención de aprovecharse de otros. Afirman que han tenido la visión de alguna deidad y que le han hecho las ofrendas de agradecimiento o que han visto a un espíritu y lo han escarmentado. La mayoría de estas afirmaciones son mentiras de falsos maestros. Así pues tened cuidado y no confi´es en esos impostores y charlatanes. Puesto que es algo que concierne a esta vida y a las siguientes, es sumamente importante depositar nuestra confianza en un practicante de Dharma que conozcamos bien, que sea humilde y cuyo comportamiento exterior corresponda a su vida interior.

En general, algunas personas corrientes tienen algo de clarividencia ordinaria, pero ésta es intermitente y no siempre disponen de ella. La clarividencia pura sólo la tienen aquellos que han alcanzado los niveles de los bodhisattvas, y es por lo tanto muy difícil de conseguir.

 

1.5 CREAR DESAVENENCIA

Se puede crear desavenencia abiertamente o en secreto.

Crear decencia abiertamente  es una estrategia usada frecuentemente por gente que tienen cierta autoridad. Consiste en sembrar discordia entre dos personas que están presentes acusando directamente a una de haber dicho algo malo acerca de la otra a sus espaldas o de haber esto y esto para dañar a la otra y describirlo detalladamente, preguntando luego si no es cierto que ha ocurrido así.

Crear desavenencia en secreto consiste en separar a dos personas que se avienen bien yendo a ver a una de ellas y contándole las cosas terribles que la otra que no está presente, y a quien estima tanto, va contando de él.

El peor modo de crear desavenencia es hacer que ésta se produzca entre los miembros de la Sangha. Es especialmente grave causar una escisión entre un maestro del Mantrayana Secreto y sus discípulos, o crear discordia entre hermanos y hermanas espirituales.

 

1.6 LAS PALABRAS DURAS

Las palabras duras son aquellas, por ejemplo, que ponen en manifiesto las imperfecciones físicas de alguien llamándoles tuerto, sordo, ciego, etcétera. También lo son el revear los defectos ocultos de otros, las palabras ofensivas de cualquier clase, y de hecho todo lo que digamos que pueda hacer sentirse mal a otros aunque no lo digamos de una forma ultrajante sino dulce.

Es especialmente muy grave hablar de una forma ofensiva delante de nuestro maestro espiritual u otro ser venerable.

 

1.7 LA CHARLATANERÍA

La charlatanería es hablar mucho sin ningún sentido; por ejemplo recitando algo que uno cree que es Dharma pero no lo es, como los ritos tántricos de los brahmanes, o hablar sin razón alguna sobre temas que provocan el deseo y el odio, como contar historias de prostitutas, cantar canciones lascivas o discutir sobre atracos y guerras. Molestar a los que están rezando o haciendo recitaciones, distrayéndolos con un torrente de palabras sin sentido es especialmente grave ya que les impide acumuar mérito.

Los diversos dimes y diretes que parece que se produzcan natural y espontáneamente, si los examinamos detenidamente, la mayoría de las veces están motivados por el deseo y el odio. La gravedad de dicha falta es proporcional a la cantidad de deseo u odio que susciten en nuestra mente y en la de otros.

Las oraciones y las recitaciones de mantras si se mezclan con comentarios insustanciales nunca darán ningún fruto por mucho que recemos y recitemos. Esto es aplicable especialmente a los distintos comentarios intrascendentes que circulan por las filas de la Sangha cuando está reunida. Un sólo chismoso puede hacer que se destruya el mérito de toda la comunidad y de sus benefactores.

En India, sólo aquellos que habían alcanzado los logros espirituales más altos y estaban libres de los defectos dañinos podían usar las ofrendas hechas a la Sangha. El Buda no se lo permitía a nadie más. Pero en la actualidad algunos aprenden uno o dos rituales tántricos y en cuanto pueden recitarlos empiezan a usar todas las “ofrendas negras” que pueden conseguir. Recibir ofrendas para realizar rituales tántricos sin haber recibido las iniciaciones, sin guardar los samayas, sin conocer a fondo las fases de generación y perfección y sin haber completado las recitaciones requeridas de los mantras, simplemente cantando los mantras secretos a la ligera como los bompos, es una transgresión muy grave. Las ofrendas negras se pueden comparar a bolas de hierro incandescente; si la gente corriente las consume sin tener las mandíbulas de hierro colado de la unión de las fases de generación y perfección, se quemará y será aniquilada. Se dice:

 

Como cuchillas mortales son las ofrendas negras;

al abusar de ellas seccionarán vuestra arteria vital de la liberación.

 

Sin tener experiencia en las dos fases de la meditación y conociendo apenas las palabras del ritual, esa gente ni siquiera lo recita correctamente. Y lo que es todavía peor, cuando se llega a la recitación del mantra, la parte más importante del ritual, empieza a charlar y pasa el tiempo dándole rienda suelta a un torrente interminable de palabras irrelevantes llenas de deseo y agresión; lo cual es desastroso para ellos mismos y los demás. Es por lo tanto sumamente importante que los lamas y los monjes abandonen este tipo de charlatanería y se concentren en la recitación de los mantras sin hablar.

 

1.8 LA CODICIA

La codicia es todo pensamiento, hasta el más insignificante, que desea poseer las riquezas de otros. Es pensar en cómo nos gustaría disponer de las cosas agradables que pertenecen a otros, imaginar reiteradamente que son nuestras, buscar la forma de hacerse con ellas, etcétera.

 

1.9 LA MALEVOLENCIA

La malevolencia consiste en tener pensamientos maliciosos hacia otros seres. Por ejemplo planear con odio o enfado cómo dañarles; disgustarse cuando prosperan o tienen éxito; desear que no fueran tan felices o tuviesen tantas cualidades o dispusieran de tanto bienestar; o alegrarse cuando les ocurre alguna desgracia.

 

1.10 LOS PUNTOS DE VISTA ERRÓNEOS

Los puntos de vista erróneos comprenden la creencia en la no existencia del principio de causa y efecto de las acciones y las creencias en el eternalismo y el nihilismo.

Pensar que las acciones positivas no benefician y las negativas no dañan es no creer en el principio de causa y efecto de las acciones.

Se designa como eternalismo y nihilismo a las diferentes creencias de los tirthikas. Aunque pueden dividirse en trescientas sesenta creencias falsas o sesenta y dos creencias perjudiciales, se resumen en el eternalismo y el nihilismo.

Los eternalistas creen en un “yo” permanente y en un creador del universo con una existencia eterna, como Ishvara o Vishnu. Los nihilistas creen que todas las cosas surgen por sí mismas, que no hay vidas pasadas ni futuras, que no hay karma, ni liberación, ni emancipación*. Como se dice en la doctrina de Ishvara Negro:

 

La salida del sol, el descenso de una corriente de agua,

la redondez de un guisante, el filo y la longitud de una espina,

la belleza de los colores de la cola de un pavo real;

nadie los ha creado, todo ha surgido por sí sólo.

 

Ellos sostienen que cuando el sol sale por el este, no hay nadie allí haciéndolo salir. Y que cuando un río fluye, nadie lo empuja. Nadie moldea los guisantes haciéndolos redondos, ni afila las puntiagudas espinas. Ni las bellas plumas multicolores de la cola de un pavo real han sido pintadas por nadie. Todas estas cosas son así por su propia naturaleza; e igualmente todas las cosas de este universo ya sean agradables o desagradables, buenas o malas. Todos los fenómenos surgen espontáneamente. No hay karma del pasado, ni vidas anteriores, ni vidas futuras…

Considerar los textos de dichas doctrinas verdaderos y seguirlos o, incluso aunque no se haga eso, pensar que las palabras del Bua, las instrucciones de vuestro maestro o los comentarios escritos por los eruditos están equivocados y dudar y criticarlos, es lo que se denomina puntos de vista erróneos.

De las diez acciones negativas las peores son matar y los puntos de vista erróneos. Se dice:

 

No hay peor acción que la de quitar la vida.

De las diez acciones negativas, los puntos de vista erróneos son lo más grave.

 

Excepto aquellos que están en los infiernos,, no hay ningún ser que no se estremezca ante la idea de la muerte o que no valore su vida por encima de cualquier otra cosa. Por lo tanto destruir una vida es la acción más nefasta. En el Sutra del Establecimiento de la Atención se dice que cada vida que uno destruya tendrá que pagarla con quinientas de sus vidas, y que por cada ser que uno haya matado tendrá que permanecer una kalpa intermedia en los infiernos.

Todavía peor es tomar como pretexto cualquier actividad virtuosa que estemos haciendo, como por ejemplo construir un soporte de las Tres Joyas, para cometer acciones negativas tales como matar. Padampa Sanguie dijo:

 

Construir un soporte de las Tres Joyas causando daño y sufrimiento es arrojar la próxima vida al viento.

 

También es un error creer que se está haciendo algo virtuoso al matar animales para ofrecer su carne y su sangre a lo lamas invitados a casa de uno, a una asamblea de monjes, etcétera. El resultado kármico negativo de matar lo reciben por igual los anfitriones y los invitados. El anfitrión, aunque ofrece, agasaja con una ofrenda impura. Los que lo reciben están aceptando un sustento perjudicial. El efecto negativo sobrepasa cualquier efecto positivo. A menos que se tenga el poder de resucitar en el acto a las víctimas, no se puede matar sin que sea una acción negativa. Así mismo se daña con toda seguridad a las vidas y actividades de los maestros. Si no se puede transferir la consciencia de los seres al estado de la gran felicidad, es necesario esforzarse al máximo para evitar matar.

Tener puntos de vista erróneos, incluso por un instante, implica romper todos los votos y separarse de la comunidad budista. Además hace que en esta existencia humana se deje de tener la oportunidad de practicar el Dharma. Desde el momento que la mente se corrompe con puntos de vista erróneos, las acciones positivas que se hagan no conducirán  a la liberación, ni las acciones negativas podrán ser confesadas.

 

  1. El resultado de las acciones negativas

    Cada acción negativa produce cuatro clases de resultados kármicos: el efecto completamente maduro, el efecto similar a la causa, el efecto condicionante y el efecto proliferante.

 

2.1 EL EFECTO COMPLETAMENTE MADURO

Hacer cualquiera de las diez acciones negativas motivados por el odio trae como resultado renacer en los infiernos. Si se hace alguna de estas acciones motivados por el deseo el resultado es renacer como preta, y si se está motivado por la ignorancia el resultado es renacer como animal. Una vez que se renace en los reinos inferiores se experimentan los sufrimientos específicos de cada reino.

También puede causar renacer en los infiernos una fuerte motivación de deseo, odio o ignorancia extremos que impulse una larga acumulacióon de acciones continuadas. Si el impulso es menos fuerte causa renacer como preta y si es débil se renace como animal.

 

2.2 EL EFECTO SIMILAR A LA CAUSA

Incluso cuando finalmente conseguimos salir de los reinos inferiores en que el efecto de nuestras acciones nos había hecho renacer, y obtenemos una vida humana, seguimos experimentando un efecto que es similar a la causa que lo originó. De hecho, incluso en los reinos inferiores existen muchos sufrimientos diversos que son similares a las causas de cada uno de ellos. Hay dos tipos de efectos que son similares a la causa: acciones similares a la causa y experiencias similares a la causa.

 

    2.2.1 Acciones similares a la causa

    Este efecto es una tendencia a efectuar acciones similares a la que originó este resultado. Si anteriormente habíamos matado, nos gusta matar. Si habíamos robado, disfrutamos apropiándonos de lo que no nos han dado, etcétera. Esto explica por ejemplo por qué ciertas personas desde su primera infancia matan a todos los insectos, etcétera, que ven. Esta complacencia en matar viene de actos similares efectuados en vidas pasadas. Desde la primera infancia cada persona actúa de un modo diferente debido a las acciones que ha acumulado anteriormente. Algunos disfrutan matando, otros robando, mientras que otros no sienten ninguna inclinación por tales acciones y disfrutan realizando acciones positivas. Todas estas tendencias son el residuo de acciones anteriores; son el efecto similar a a causa. Por eso se dice:

 

Para saber lo que hicisteis, mirad vuestro cuerpo.

Para saber donde renaceréis, mirad lo que hacéis.

 

Esto también es aplicable a los animales. El instinto de animales como los halcones y los lobos para matar, o de los ratones para robar, son el resultado de actos similares cometidos anteriormente.

 

2.2.2 Experiencias similares a la causa

    Existen dos para cada una de las diez acciones negativas:

Matar. Haber matado en el pasado hace que nuestra vida sea corta y esté sometida a numerosas enfermedades. Algunos bebés mueren nada más nacer, siendo esto un efecto similar a la causa de haber matado anteriormente. Y además seguirán muriendo apenas hayan nacido durante muchas otras vidas. Otras personas, aunque llegan a la vejez, padecen continuamente una enfermedad tras otra desde la infancia hasta que mueren; siendo esto el resultado de haber matado y golpeado a otros seres en el pasado.

Ante tales circunstancias, en vez de tratar encontrar la solución al problema inmediato es mejor confesar y arrepentirse de las acciones pasadas que están produciendo estos resultados y tomar el voto de evitarlas. Como antídoto contra el karma negativo debemos esforzarnos en efectuar acciones positivas y abandonar las negativas.

Robar. Haber robado hace que seamos pobres y en el caso de que dispusiésemos de algunas propiedades, que éstas nos sean robadas o nos asalten, etcétera, y sean nuestros enemigos quienes las disfruten. Por eso cualquiera que carezca de dinero o propiedades en la actualidad es mejor que se dedique a crear una chispa de mérito en vez de hacer esfuerzos inmensos tratando de hacerse rico. Si debido a nuestra falta de generosidad en vidas pasadas carecemos de cualquier posibilidad de hacernos ricos, todos los esfuerzos que hagamos en esta vida serán en vano. Fijaos en los botines que obtienen la mayoría de los ladrones y atracadores en cada uno de sus asaltos. A veces son tan abundantes que la tierra apenas puede sostenerlos. Sin embargo aquellos que viven del robo terminan sus vidas muriéndose de hambre. Fijaos también en que los comerciantes y aquellos que se apropian de los bienes de la Sangha no pueden disfrutar de sus ganancias, por muy abundantes que éstas sean.

Por otro lado, muchos de aquellos que disfrutan el resultado de su anterior generosidad no carecen de riqueza a lo largo de toda su vida aunque no se esfuercen en lo más mínimo. Por lo tanto, si anheláis haceros ricos esforzaos en ser generosos y hacer ofrendas.

En este continente de Yambudvipa, donde el efecto de las acciones tiene un poder especial, el resultado de lo que hacemos al principio de nuestra vida es probable que lo experimentemos más tarde en la misma vida o incluso inmediatamente si lo hacemos en circunstancias excepcionales. Así pues, recurrir a robar, al fraude en el comercio o a otras formas de apropiarse de lo que no nos han dado con la esperanza de hacernos ricos es justamente lo contrario de lo que se pretende. El resultado kármico nos atrapará en el reino de los pretas durante innumerables kalpas. E incluso en esta misma vida, cuando el karma se manifieste, cada vez seremos más pobres y tendremos más problemas. No podremos disfrutar de las pocas posesiones que tengamos. Sea cual sea nuestra fortuna, nuestra avaricia hará que cada vez nos sintamos más pobres y miserables. Nuestras posesiones serán la causa de acciones negativas. Seremos como los pretas que guardan teesoros pero no pueden disfrutar de ellos. Observad atentamente a la gente que aparentemente es rica. Si no usan libremente su riqueza para el Dharma que es fuente de felicidad y bienestar para esta vida y las siguientes, y para comer y vestir, son más pobres que los pobres. Estas experiencias de preta que tienen ahora son el efecto kármico similar a la causa de su generosidad impura en el pasado.

La conducta sexual incorrecta. Se dice que por haber mantenido una conducta sexual incorrecta se tendrá un cónyuge feo, disoluto y hostil hacia nosotros. Cuando una pareja no puede dejar de discutir y pelear, cada uno de ellos generalmente le echa la culpa al mal carácter del otro. Pero de hecho están experimentando el efecto similar a la causa de haber mantenido una conducta sexual incorrecta. En vez de odiarse mutuamente, deberían saber que esto es el resultado de sus acciones negativas pasadas y tener paciencia uno con otro. Padampa Sanguie dijo:

 

Las familias son tan efímeras como el gentío de un mercado.

¡No discutáis ni peleéis, gentes del Tingri!

 

Mentir. La experiencia similar a la causa de haber mentido en vidas anteriores es que con frecuencia seremos criticados y menospreciados, y además nos engañarán. Si en la actualidad os acusan injustamente y os critican es el resultado de haber mentido en el pasado. En vez de enfadaros y lanzar insultos a quienes dicen tales cosas, agradecedles que os estén ayudando a agotar los efectos de vuestras múltiples acciones negativas y alegraos. Yigme Lingpa dijo:

 

El enemigo que os devuelve mal por bien os hace progresar en la práctica espiritual.

Sus acusaciones injustas son un látigo que os encamina hacia la virtud.

Es el maestro que destruye vuestros apegos y deseos.

¡Valorad su bondad imposible de recompensar!

 

Crear desavenencia. El efecto similar a la causa es que nuestros compañeros y sirvientes no se llevarán bien entre ellos y además serán hostiles y agresivos con nosotros. Como efecto de crear desavenencia, los monjes que siguen a los lamas, los ayudantes de los jefes o los sirvientes de las familias generalmente no se llevan bien unos con otros y por muchas veces que se les pida que hagan algo no obedecen y discuten insolentemente. Los empleados de la gente corriente hacen como que no oyen cuando les piden que hagan alguna tarea incluso si es sencilla y les tienen que repetir la orden dos o tres veces. Sólo cuando finalmente el patrón se enfada y les habla brutalmente, hacen lo que les pide, lentamente y de mala gana. Cuando el trabajo está terminado, no se molestan en decirlo. Están constantemente de mal humor. El patrón está experimentando los resultado de haber creado desavenencia en el pasado. Por lo tanto debe arrepentirse de sus propias acciones negativas y esforzarse en reconciliar las desavenencias de otros y las suyas propias.

Palabras duras. Haber proferido palabras duras en vidas anteriores hará que continuamente nos digan cosas ofensivas y que lo que digamos provoque discusiones. Las palabras duras son la peor de las acciones negativas de la palabra. Como dice el proverbio:

 

Las palabras no tienen flechas ni espadas, pero despedazan la mente.

 

Provocar súbitamente el odio en otra persona o, peor aún, decir una sola palabra ofensiva a un ser sublime hará que durante muchas vidas no se tenga ninguna posibilidad de escapar de los reinos inferiores. Un brahmán llamado Kapila, que una vez insultó a los monjes del buda Kashyapa llamándoles “cabezas de caballo”, “cabezas de buey” y otros nombres similares, renació como un monstruo marino con dieciocho cabezas. Permaneció así durante toda una kalpa y luego renació en un infierno. Una monja que llamó “perra” a otra monja renació quinientas veces como perra. Hay muchas historias similares. Por lo tanto aprended a hablar siempre amablemente. Además puesto que nunca se sabe quién es un ser sublime o un bodhisattva, aprended a percibir de forma pura a todos los seres y a ensalzar sus buenas cualidades.Se dice que critcar o hablarle ofensivamente a un bodhisattva es más grave que matar a todos los seres de los tres reinos.

 

Denigrar a un bodhisattva es más nefasto

que matar a todos los seres de los tres reinos.

Todas esas faltas graves y absurdas que he acumulado las confieso.

 

La charlatanería. El efecto similar a la  causa de la charlatanería es que no nos creerán cuando hablemos y tendremos poca confianza en nosotros mismos. Nadie nos creerá aunque digamos la verdad y no tendremos confianza en nosotros mismos cuando tengamos que hablar ante mucha gente.

La codicia. El efecto de la codicia es que nuestros deseos se frustrarán y tendremos que experimentar lo que menos deseemos.

La malevolencia. Como resultado de la malevolencia viviremos constantemente asustados y sufriremos numerosas adversidades.

Los puntos de vista erróneos. El resultado de haber mantenido puntos de vista erróneos es que seguiremos manteniendo estas creencias perjudiciales y tendremos la mente perturbada por engaños e ideas falsas.

 

2.3 EL EFECTO CONDICIONANTE

El efecto condicionante afecta al medio en el que vivimos.

Matar hace que renazcamos en lugares desagradables y muy peligrosos, llenos de barrancos y de precipicios.

Robar nos hace renacer en zonas azotadas por el hambre, donde las heladas y el granizo destruyen la cosecha y los árboles no dan fruto.

La conducta sexual incorrecta nos obliga a vivir en lugares repulsivos llenos de estiércol , lodo, etcétera.

Mentir hará que no tengamos seguridad material, que vivamos en un estado de pánico mental y que tengamos que afrontar situaciones aterradoras.

Debido a crear desavenencia tendremos que vivir en zonas difíciles de cruzar, con profundos barrancos, desfiladeros rocosos, etcétera.

Las palabras duras nos harán renacer en lugares donde la vida sea difícil, lleno de rocas, piedras, espinos, etcétera.

A causa de la charlatanería renaceremos en tierras estériles y áridas que no darán cosecha aunque las trabajemos. Las estaciones serán impredecibles y a desatiempo.

La codicia hará que las cosechas sean escasas y experimentaremos muchas adversidades vinculadas a lugares inhóspitos y periodos duros.

La malevolencia lleva a renacer en lugares donde experimentaremos constantemente miedo y calamidades.

Los puntos de vista erróneos nos harán renacer en circunstancias de pobreza y estaremos sin refugio ni protección.

 

2.4 EL EFECTO PROLIFERANTE

Cualquier acción que hayamos hecho debido al efecto proliferante se multiplica inmensamente. Esto produce una interminable cadena de sufrimientos en nuestras vidas subsecuentes y que el karma negativo se agrave cada vez más; lo que nos hace deambular por el samsara  ilimitadamente.

II. LAS ACCIONES POSITIVAS QUE DEBEN ADOPTARSE

En general, las diez acciones positivas consisten en tomar sinceramente el voto de no volver a cometer ninguna de las diez acciones negativas, tales como matar, robar etcétera, habiendo entendido lo perjudiciales que son.

No es necesario tomar este voto delante de un maestro o abad. Tomar uno mismo la decisión, por ejemplo, de no matar nunca más o en tal lugar y tal circunstancia o a determinados seres es en sí un acto positivo. Sin embargo, si se hace la promesa en la presencia de un maestro, de un amigo espiritual o de una representación de las Tres Joyas se vuelve mucho más poderosa.

No es suficiente que dejemos de matar o de efectuar cualquier otra acción negativa. Hay que comprometerse con un voto de no volver a efectuar dicha acción, pase lo que pase. Por eso incluso los laicos que no pueden abstenerse de matar definitivamente pueden sin embargo beneficiarse en gran medida tomando el voto de no matar durante cierto periodo de cada año; bien durante el primer mes tibetano, el Mes de los Milagros, o durante el cuarto mes, conocido como Vaishakha, o en luna nueva o luna llena, o durante cierto año, mes o día.

Hace mucho tiempo, el carnicero de un pueblo tomó el voto en presencia del noble Katyayana de que no mataría durante la noche. Él renació en un infierno efímero en donde era torturado dentro de una casa de metal incandescente durante el día. Pero por la noche era feliz viviendo en un palacio acompañado de cuatro diosas.

Las diez acciones positivas consisten por lo tanto en evitar las diez acciones negativas y practicar sus antídotos positivos. Las tres acciones positivas del cuerpo son: 1) habiendo dejado de matar, proteger la vida de los seres; 2) habiendo dejado de robar, practicar la generosidad; y 3) habiendo abandonado el comportamiento sexual incorrecto, seguir las reglas de disciplina.

Las cuatro acciones positivas de la palabra son: 1) habiendo dejado de mentir, decir la verdad; 2) habiendo dejado de crear desavenencia, reconciliar las peleas y discusiones; 3) habiendo abandonado las palabras duras, hablar amablemente, y 4) habiendo abandonado la charlatanería, dedicarse a decir oraciones.

Las tres acciones positivas de la mente son: 1) habiendo abandonado la codicia, aprender a ser generosos; 2) habiendo abandonado la malevolencia, desarrollar la benevolencia; 3) habiendo abandonado los puntos de vista erróneos, adoptar los auténticos.

El efecto completamente maduro de estas acciones será renacer en alguno de los tres reinos superiores.

El efecto similar a la causa en cuanto a acción será que nos complacerá hacer el bien en todas nuestras vidas subsecuentes y así nuestros méritos incrementarán sin cesar.

El efecto similar a la causa en cuanto a experiencia para cada una de las diez acciones es: por dejar de matar tendremos una vida larga con pocas enfermedades; por dejar de robar disfrutaremos de prosperidad y no tendremos enemigos ni nos robarán los ladrones; por abandonar la conducta sexual incorrecta tendremos un cónyuge atractivo y pocos rivales; por dejar de mentir seremos queridos y alabados por todos, por dejar de crear desavenencia tendremos un círculo respetuoso de amigos y ayudantes; por abandonar las palabras duras escucharemos cosas agradables; por abandonar la charlatanería seremos escuchados atentamente; por abandonar la codicia se realizarán nuestros deseos; por abandonar la malevolencia no sufriremos ningún daño; y por abandonar los puntos de vista erróneos tendremos los correctos.

El efecto condicionante es en cada caso el opusto al efecto correspondiente a la acción negativa. Los lugares donde renaceremos poseerán todas las cualidades perfectas.

Debido al efecto proliferante, cualquier acción positiva que hagamos se multiplicará y dará lugar a incesantes méritos.

 

III. LA NATURALEZA KÁRMICA DE TODAS LAS COSAS

La inconcebible variedad de placeres y sufrimientos que cada individuo experimenta, desde la cúspide de la existencia hasta lo más profundo de los infiernos, proviene únicamente de las acciones positivas y negativas que cada uno ha acumulado en el pasado. En el Sutra de las Cien Acciones se dice:

 

Las alegrías y penas de los seres

provienen de sus acciones, dijo Buda.

Las diversidad de acciones

da lugar a la diversidad de seres

y los empuja a sus diversos deambulares.

¡Inmensa es la trama de las acciones!

 

Nada de lo que ahora disfrutamos, como fuerza, poder, riqueza, prosperidad, nos seguirá cuando muramos. Sólo nos llevaremos las acciones positivas y negativas que hayamos acumulado durante nuestra vida; las cuales nos lanzarán hacia los reinos superiores o inferiores del samsara. En el Sutra de las Instrucciones al Rey podemos leer:

 

¡Oh rey, cuando llega el momento de partir

ni las posesiones, ni los amigos, ni la familia pueden seguirnos!

Pero de cualquier sitio que vengan o cualquier sitio que vayan los seres,

sus acciones les siguen como su sombra.

 

Los efectos de nuestras acciones positivas y negativas puede que no sean inmediatamente evidentes e identificables, pero no se desvanecen. Cuando llegue el momento en que las circunstancias oportunas se reúnan los experimentaremos uno a uno. Como se dicen en el Sutra de las Cien Acciones:

 

Incluso después de cien kalpas

no desaparecen las acciones de los seres.

Cuando se reúnen las circunstancias

su fruto madura completamente.

 

Y en el Tesoro de las Preciosas Cualidades Espirituales encontramos:

 

El efecto de sus acciones no abandona a los seres,

es como la sombra del águila que planea en el espacio;

aunque parezca que han desaparecido de momento,

cuando se dan las circunstancias se ve claramente.

 

Cuando un pájaro vuela muy alto por el espacio, su sombra parece que se desvanece. Pero eso no significa que no haya sombra. Cuando el pájaro desciende, la sombra aparece de nuevo, tan oscura y visible como antes. Del mismo modo, aunque el karma positivo y negativo que hemos producido de momento nos sea imperceptible, es inevitable que aparezca finalmente.

Si incluso los budas y arhats, que han eliminado los oscurecimientos kármicos y emocionales, tienen todavía que experimentar el resultado de sus acciones pasadas, ¿cómo no iba a ser así para los seres corrientes como nosotros?

Un día las tropas de Virudhaka, el rey de Sravasti, irrumpieron en la ciudad de los Shakyas y masacraron a ochenta mil personas. En ese momento, el Buda tuvo un dolor de cabeza. Cuando sus discípulos le preguntaron por qué razón ocurría eso, les respondió:

-En el pasado esos Shakyas eran pescadores que vivían de pescar y comer pescado. Un día cogieron dos peces grandes y en vez de matarlos inmediatamente los dejaron atados a un palo. Mientras se retorcían angustiados fuera del agua, esos dos peces pensaron: “Estos hombres nos están matando aunque no les hemos hecho ningún daño”. El efecto del pensamiento de estos dos peces ha sido que han renacido como el rey Virudhaka y su ministro Matropakara y los demás peces que pescaron los pescadores son ahora sus tropas. Hoy ellos han masacrado a los Shakyas. En aquella época yo era el hijo de uno de esos pescadores y viendo cómo esos dos peces amarrados al palo se retorcían en su insoportable agonía me reí. El resultado de esa acción es que hoy he tenido un dolor de cabeza. Pero si no hubiera obtenido las cualidades que ahora poseo, yo también habŕia sido ejecutado por las tropas de Virudhaka.

En otra ocasión el Buda se hirió en el pie con la astilla de una acacia. Éste fue el resultado de haber matado al Lancero Negro en una de sus vidas anteriores como bodhisattva.

Maudalyayana era el que tenía mayores poderes milagroso de todos los shravakas discípulos del Buda. Sin embargo fue asesinado por los Parivrajikas a causa de sus acciones pasadas. El sublime Shariputra y el gran Maudgalyayana solían ir frecuentemente a visitar otros mundos, como el de los infiernos, el de los pretas, etcétera, para beneficiar a los seres. Un día mientras estaban en uno de los infiernos se contraron con un maestro tirthika llamado Purnakashayapa que había renacido en ese infierno y estaba sufriendo cuantiosos tormentos. Él se dirigió a ellos y les dijo:

-Venerables seres, cuando regresen al reino de los humanos díganles a mis discípulos que su maestro Purnakashyapa ha renacido en un infierno. Díganles que el camino de los Parivrajikas no es el camino de la virtud. El camino de la virtud está en la doctrina de Shakyamuni. Nuestra religión es falsa; deben abandonarla y seguir a los discípulos de Shakyamuni. Y díganles sobre todo que cuando hacen ofrendas al altar que han construido con mis huesos, cae sobre mí una lluvia de metal fundido. ¡Pídanles por favor que no hagan más ofrendas!

Los dos nobles compañeros regresaron al reino de los humanos. Shariputra llegó primero y fue a dar a los tirthikas el mensaje de su maestro, pero se no se dieron las condiciones kármicas necesarias y los tirthikas no le escucharon. Cuando llegó Maudgalyayana le preguntó a Shariputra si les había dado a los tirthikas el mensaje de Purnakashyapa.

-Sí -respondió Shariputra-, pero no dijeron nada.

Maudgalyayana dijo:

-Puesto que no deben haber entendido lo que les has dicho, les hablaré yo.

Y se fue a comunicarles lo que Purnakashyapa les había pedido. Pero los tirthikas se enfurecieron.

-No sólo nos insulta sino qe además critica a nuestro maestro. ¡Démosle una paliza! -dijeron.

Lo golpearon hasta dejarle molido y lo abandonaron. Hasta entonces ni siquiera un ataque conjunto de los tres mundos, para qué nombrar los golpes de Parivrajikas, hubiera podido dañar ni la punta de un pelo de Maudgalyayana. Pero en ese momento aplastado por el peso de sus acciones pasadas sucumbió como un hombre ordinario.

-No hice ningún milagro ya que ni siquiera pude pensar en ello -dijo. Shariputra lo cubrió con sus hábitos y se lo llevó. Cuando llegaron al bosque de Yetavana, Shariputra prorrumpió en sollozos:

-Ni siquiera recibir la noticia de la muerte de mi amigo sería soportable. ¿Cómo voy a poder verle morir?

Y pasó al estado del nirvana junto con otros muchos arhats. Inmediatamente después Maudgalyayana también pasó al estado más allá del sufrimiento.

En Cachemira vivía un monje llamado Ravati que poseía clarividencia y poderes milagrosos y tenía numerosos discípulos. Un día cuando estaba tiñendo con azafrán sus hábitos de monje en un bosque muy denso, un laico que vivía en las cercanías estaba buscando a un ternero que se le había perdido y al ver que salía humo de la espesura del bosque fue hacia allí. Encontró al momento avivando el fuego y le preguntó:

-¿Qué hace?

-Estoy tiñendo mis hábitos -respondió el monje.

El laico levantó la tapa del caldero y miró dentro.

¡Es carne! -gritó.

Entonces el monje miró en el caldero y también vio que lo que había dentro era carne. El laico llevó al mnke ante el rey y le dijo:

-Señor, este monje me ha robado un ternero ¡Castíguelo por favor

El rey hizo que arrojasen a Ravati a un foso. Algunos días después la vaca del laico encontró a su ternero perdido. Entonces el laico volvió a ver al rey y le dijo:

-Señor, el monje no robó mi ternero. ¡Por favor déjelo en libertad!

Pero el rey se olvidó de poner en libertad a Ravati, y pasaron seis meses. Hasta que un día un gran número de discípulos del monje, que habían obtenido poderes milagrosos, llegaron volando y se posaron ante el rey.

-Ravati es un monje puro e inocente. ¡Debe dejarle en libertad! -le dijeron al rey.

El rey fue a liberar al monje y cuando vio el estado de debilidad en que se encontraba sintió un gran remordimiento.

-¡Me he demorado demasiado tiempo! ¡He cometido un terrible error! -exclamó.

-No ha hecho nada malo. Eso ha ocurrido a causa de mis propias acciones -dijo el monje.

-¿Qué clase de acciones?

-En una vida anterior fui un ladrón y una vez robé un ternero. Como el propietario me persiguió, dejé al ternero al lado de un pratyekabuda que estaba meditando en un bosque denso y me escapé. El propietario cogió al pratyekabuda y lo arrojó a un foso durante seis días. Debido al efecto completamente maduro de mi acción he sufrido durante muchas vidas en los reinos inferiores. Y el sufrimiento que acabo de experimentar en esta vida ha sido el último de los efectos de aquella acción.

Otro ejemplo es la historia del hijo de Surabhibhadra, un rey indio. Un día la madre del príncipe le regaló un ropaje de seda sin costuras. El príncipe no quiso usarlo inmediatamente y dijo:

-Me lo pondré el día que herede el reino.

-Nunca vas a heredar el reino -dijo la madre-. Eso sólo ocurrirá si tu padre, el rey muriese. Pero tu padre y el maestro Nagaryuna disponen de la misma fuerza vital, por lo que no morirá mientras Nagaryuna viva. Y puesto que Nagaryuna tiene poder sobre la duración de su vida, tu padre no morirá nunca. Es por eso que muchos de tus hermanos mayores ya han muerto sin haber heredado el reino.

-Entonces ¿qué puedo hacer? -preguntó el príncipe.

-Ves a ver al maestro Nagaryuna y pídele que te dé su cabeza. Él accederá porque es un bodhisattva. No creo que haya otra solución.

El joven fue a ver a Nagaryuna y le pidió que le diese su cabeza.

-Córtala y llévatela -dijo el maestro.

El joven empuñó una espada y golpeó al cuello de Nagaryuna. Pero no ocurrió nada. Fue como si hubiese blandido la espada en el aire.

-Las espadas no pueden dañarme -le explicó el maestro -porque hace quinientas vidas que he purificado todos los efectos kármicos de haber usado espadas. Sin embargo un día maté a un insecto mientras cortaba hierba kusha. Como no he purificado por completo el efecto de esa acción, si usas una hoja de hierba kusha podrás cortarme la cabeza. El joven cogió una hoja de hierba kusha y le cortó la cabeza que cayó en el suelo. Nagaryuna pasó al nirvana diciendo:

 

Ahora parto hacia la Tierra de la Felicidad

Después a este cuerpo de nuevo he de regresar.

 

Si incluso seres excepcionales como éstos tienen que experimentar los efectos de sus propias acciones, ¿cómo nosotros, que hemos estado acummulando innumerables acciones negativas desde el sin principio en nuestro deambular por los reinos del samsara, podemos suponer que nos vamos a liberar del samsara si seguimos todavía acumulando acciones? Incluso librarse de los reinos inferiores será difícil. Así pues evitemos en todo momento hasta la más diminuta acción negativa y esforcémonos en efectuar acciones positivas aunque parezcan insignificantes. Si no hacemos este esfuerzo, cada instante de conducta negativa nos hará vivir durante numerosas kalpas en los reinos inferiores. Nunca subestimemos ninguna acción negativa por nimia que parezca pensando que no puede dañarnos demasiado. Según el bodhisattva Shantideva:

 

Si por un instante de actuar negativamente

estaremos una kalpa en el infierno de las Torturas Máximas,

con todo el mal que hemos acumulado desde el sin principio en el samsara

¿hace falta decir si podremos ir a los reinos felices?

 

Y según el Sutra del Sabio y el Loco:

 

No despreciéis las pequeñas faltas

pensando que no pueden dañar.

Una minúscula chispa de fuego

puede prender una montaña de heno.

 

Del mismo modo, las pequeñas acciones positivas pueden producir grandes resultados, no las subestiméis considerando que no tiene sentido el hacerlas.

En una vida anterior el rey Mandhatri era pobre. Un día, mientras iba caminando hacia una boda con un puñado de alubias en la mano, se encontró al buda Ksantisharana que iba hacia al pueblo. Al verlo sintió una intensa devoción y le lanzó alubias. Cuatro alubias cayeron dentro del bol de mendicante del buda y otras dos le tocaron el corazón. El efecto completamente maduro de esta acción fue que renació como soberano universal del continente de Yambudvipa. Debido a las cuatro alubias que cayeron en el bol, reinó en los cuatro continentes durante ochenta mil años. Debido  una de las dos alubias que le tocaron el corazón, fue soberano del reino de los Cuatro Grandes Reyes durante otros ochenta mil años. Y debido a la segunda, durante treinta y siete vidas sucesivas de Indra compartió con él su trono en el cielo de los Treinta y Tres.

También se dice que incluso por visualizar al Buda y lanzarle una flor al aire, se compartirá el trono de Indra durante un periodo de tiempo difícil de calcular. Por ello se dice en el Sutra del Sabio y el Loco:

 

    No toméis a la ligera las pequeñas acciones

pensando que no pueden ayudar.

Las gotas de agua, una a una,

colman con el tiempo un recipiente inmenso.

 

Y en El Tesoro de las Preciosas Cualidades Espirituales se dice:

 

De semillas más pequeñas que un grano de mostaza

surgen inmenso árboles ashota,

que en un año extienden sus ramas una pagtsa

pero más aún crecen las acciones positivas y negativas.

 

La semilla del árbola ashota no es más grande que un grano de mostaza, pero el árbol crece tan rápidamente que sus ramas pueden extenderse una pagtsa cada año. Pero aun así no es comparable con lo que crece el fruto de las acciones positivas y negativas.

Incluso la más pequeña transgresión de los preceptos produce grandes resultados negativos. Un día Elapattra, el rey de los nagas, fue a ver al Buda con el aspecto de un soberano universal. El Buda le reprendió diciéndoles:

-¿No es suficiente el daño que hiciste a la enseñanzas del buda Kashyapa? ¿Es que ahora quieres dañar también mis enseñanzas? ¡Escucha el Dharma con tu propia apariencia!

-Muchos seres me dañarían si hiciese eso -respondió el naga.

Entonces el Buda le puso bajo la protección de Vajrapani. Elapattra se transformó en una enorme serpiente con una longitud de muchas pagtsas. Sobre su cabeza creció un árbol elapattra enorme que le aplastaba con su peso y cuyas raíces estaban plagadas de insectos, lo que le hacía sufrir terriblemente. Cuando le preguntaron cuál era la causa de que ocurriera esto, el Buda explicó:

-Hace mucho tiempo, en la era de las enseñanzas del buda Kashyapa él era un monje. Un día sus hábitos se engancharon en un árbol elapattra enorme que crecía al borde del camino y se desgarraron. Él se enfureció terriblemente y en contra de sus preceptos cortó el árbol. Lo que hoy habéis visto es el efecto de esa acción.

Para todas las acciones, buenas o malas, la intención es lo más importante y lo único que determina que seas positivas o negativas, graves o no. Por ejemplo en un árbol si la raíz es medicinal, el tronco y las hojas son también medicinales. Si la raíz es venenosa, el tronco y las hojas también venenosas. Si las raíces son venenosas, las hojas no pueden ser medicinales. Del mismo modo, si la intención surge del deseo o la agresión y por lo tanto no es completamente pura, la acción a que da lugar es negativa, aunque pueda parecer que sea positiva. Por otro lado, si la intención es pura, incluso si la acción parece negativa, es de hecho positiva. En el Tesoro de las Preciosas Cualidades Espirituales se dice:

 

Si la raíz es medicinal, los brotes así lo son.

Y si es venenosa, no es necesario decir que sus brotes también lo son.

No es su aspecto, ni su volumen,

lo que hace a una acción positiva o negativa

sino la intención que está tras ella.

 

Es por esto que hay ocasiones en que a los bodhisattvas, los herederos de los Victoriosos, les está permitido efectuar las siete acciones negativas del cuerpo y la palabra, siempre que sus mentes permanezcan puras y libres de cualquier deseo egoísta. Esto queda ilustrado con las historias del capitán Gran Compasión que mató a Lancero Negro o la del  joven brahmán Amante de las Estrellas que rompió sus votos de castidad con una joven brahmán.

En una de sus vidas anteriores, el Buda fue un capitán llamado Gran Compasión. Él salió a navegar por el océano junto con quinientos mercaderes. Durante el viaje les asaltó el malvado pirata Lancero Negro y amenazó con matar a los quinientos mercaderes. El capitań sabiendo que los quinientos mercaderes eran bodhisattvas definitivos pensó que si alguien los mataba tendría que sufrir en los infierno durante innumerables kalpas. Sintiendo inmensa compasión pensó: “Si le mato no tendrá que ir a los infiernos. Así que no tengo alternativa aunque tenga que ir yo mismo a los infiernos”. Con ese inmenso valor mató al pirata y haciéndolo obtuvo más mérito del que normalmente hubiese podido reunir en setenta mil kalpas. Aparentemente la acción era negativa ya que el bodhisatva cometió el acto fśico de matar . Pero él hizo sin el más mínimo deseo egoísta. De hecho salvó la vida de los quinientos mercaderes a corto plazo y a largo plazo salvó a Lancero Negro de los sufrimientos del infierno. Por lo tanto fue en realidad una acción positiva muy poderosa.

La otra historia es la de un brahmán llamado Amante de las Estrellas que vivía desde hace muchos años en el bosque guardando votos de castidad. Un día fue a mendigar al pueblo y una joven brahmán se enamoró tan perdidamente de él que iba a suicidarse. Sintiendo inmensa compasión se casó con ella, lo cual le proporcionó cuarenta mil kalpas de mérito.

Matar o romper los votos de castidad está permitido para estos seres. Por otro lado, os mismo actos hechos por motivos egoístas, debido al deseo, el odio o la ignorancia, no le están permitidos a nadie.

Un bodhisattva con una mente vasta y sin el menor deseo egoísta puede robarle a los ricos avariciosos, y en beneficio de ellos, ofrecérselo a las Tres Joyas o dárselo a los mendigos.

Mentir para salvar la vida de algún ser que está en peligro de muerte o para proteger los bienes de las Tres Joyas, también está permitido. Pero en ningún caso está permitido para engañar a otros por nuestro propio interés.

Está permitido crear desavenencia, por ejemplo, para separar a dos buenos amigos si a uno de ellos le gusta obrar bien y e otro se deleita actuando negativamente, cuando existe el peligro de que el que actúa negativamente sea más fuerte y pueda influenciar al primero. Pero no está permitido simplemente separar a dos amigos que se llevan bien.

Las palabras duras, si se pueden usar, por ejemplo, como un recurso enérgico para acercar al Dharma a aquellos con quienes no sería efectivo usar medios más suaves. También están permitidas para dar una enseñanzas que ponga de relieve las faltas ocultas de un discípulo. Como Atisha dijo:

 

El mejor maestro es el que ataca los defectos ocultos.

La mejor enseñanza es la que va dirigida directamente a esos defectos.

 

Pero las palabras duras no están permitidas cuando se usan para despreciar a otros.

La charlatanería puede usarse como recurso para intocuri en el Dharma aquellos que les encanta hablar y que no estarían interesados en el Dharma s tuviesen pque permanecer callados. Pero no está justificada para entretener a los otros  a uno mismo.

Respecto a las tres acciones negativas de la mente, en ningún caso están permitidas para nadie, ya que no hay modo de que nuestra intención pueda cambiarlas en algo positivo. Una vez que el pensamiento negativo ha surgido siempre da lugar a algo negativo.

El bien o el mal dependen únicamente de la mente. En muchas ocasiones los pensamientos que surgen en la mente aunque no se manifiesten a través de la palabra o físicamente, dan lugar a fuertes resultados positivos o negativos. Por lo tanto examinad continuamente vuestra mente. Si vuestros pensamientos son positivos, alegraos y procurad que cada vez sean más los positivos. Si son negativos, confesadlos inmediatamente y sintiendo vergüenza recriminaos que habiendo recibido tantas enseñanzas del Dharma todavía sigáis teniendo tales pensamientos.

Comprometeos a hacer todo lo posible para no volver a tener esos pensamientos.

Incluso cuando vayáis a hacer algo positivos, comprobad antes cuidadosamente vuestra motivación. Si es positiva, llevad a cabo la acción. Si vuestra motivación es impresionar a los otros, competir, ser famoso, etcétera, cercioraos de cambiar esta actitud y transformarla con bodhichitta. Si sois incapaces de  de cambiar vuestra motivación, es mejor posponer la acción positiva.

Un día gueshe Ben estaba esperando la visita de varios benefactores. Por la mañana preparó las ofrendas de su altar para las Tres Joyas con mucho esmero. Cuando examinó su motivación se dio cuenta de que no era pura y de que sólo estaba tratando impresionar a sus benefactores. Así que cogió un puñado de polvo y lo lanzó sobre las ofrendas diciéndose “Monje, es mejor que te que es donde estás y no trates de dartes aires”.

Cuando Padampa Sanguie oyó esta historia dijo:

-¡Ese puñado de polvo que Ben Kunguiel arrojó es la mejor ofrenda de todo Tíbet!

Observad cuidadosamente vuestra ente en todo momento. En nuestro nivel, siendo seres ordinarios, no es posible que no se produzcan pensamientos y acciones inspirados por malas intenciones. Pero si se pueden reconocer inmediatamente, confesar y tomar el voto de no volver a reincidir; dejarán de estar con nosotros.

En otra ocasión, gueshe Ben estaba en casa de unos benefactores. En cierto momento los anfitriones se ausentaron y el gueshe pensó: “Como no tengo té, robaré un poco para hacerlo cuando vuelva da mi lugar de retiro”. Pero en cuanto puso su mano en la bolsa del té se dio cuenta enseguida de lo que estaba haciendo y llamó a sus benefactores:

-¡Vengan y vean lo que estoy haciendo! ¡Córtenme la mano!

Atisha dijo:

-Desde que tomé los votos pratimoksha, no los he manchado ni con la falta más pequeña. Practicando los preceptos del bodhisattva, he cometido una o dos faltas. Y desde que he entrado en el Vehículo diamantino de los Mantras Secretos aunque he tenido algunos tropiezos, no he dejado que ninguna falta ni caída permaneciera conmigo ni un sólo día.

Cuando viajaba, tan pronto como tenía un pensamiento negativo, cogía la base de madera de su mandala que llevaba consigo y confesaba su mal pensamiento tomando el voto de que no volvería reincidir.

En cierta ocasión gueshe Ben estaba en una gran reunión de gueshes en Penyulguiel. En un momento dado se ofreció cuajada a los invitados. Gueshe Ben estaba sentado en una de las filas del medio y vio que a los monjes de las primeras filas les estaban sirviendo raciones muy abundantes. “Esa cuajada tiene que ser deliciosa…” pensó, “pero no creo que yo vaya a tener tanta suerte”. Enseguida se dio cuenta de lo que estaba pensando y se dijo: “¡qué obeso de la cuajad!”, y puso su bol hacia abajo. Cuando vino el hombre que servía la cuajada y le preguntó si quería, él rehusó:

-Esta mente mal intencionada ya ha tomado su parte -respondió.

Aunque no había nada malo en querer recibir la misma ración que los otros monjes en la fiesta, fue el egoísmo de su expectación de recibir la deliciosa cuajada o que lo hizo rehusar.

Si examináis continuamente vuestra mente de este modo, adoptando lo que es positivo y abandonando lo negativo, vuestra mente se volverá apt para hacer el bien y todos vuestros pensamientos serán positivos.

En el pasado había un brahmán llamado Ravi que continuamente examinaba su mente. Cuando tenía un pensamiento negativo, ponía a un lado una piedra negra. Cuando tenía un buen pensamiento, ponía una piedra blanca. Al principio sólo ponía piedras negras. Después, como se esforzaba en aplicar antídotos y adoptada lo positivo y evitaba lo negativo, llegó un momento en que el montón de piedras blancas era igual al montón de las negras. Al final sólo colocaba piedras blancas. Es así como estando atentos ya alertas tenemos que aplicar los antídotos positivos y evitar mancharnos ni con la más pequeña acción negativa.

Aunque no hayáis acumulado acciones negativas en esta vida, no es posible saber todas las acciones negativas que habéis acumulado desde el sin principio de los tiempos en el samsara, ni tampoco imaginarse los efectos de esas acciones que todavía nos queda por experimentar. Algunas personas aunque se dedican únicamente a efectuar acciones virtuosas y a habituarse a la vacuidad son sin embargo acosadas por el sufrimiento. Esto es debido a que el efecto de sus acciones del pasado, que habría permanecido latente pero que más tarde les hubiese hecho renacer en los reinos inferiores, ahora por el poder del antídoto que se está aplicando surge y madura en esta vida. En el Sutra del Diamante Incisivo se dice:

 

Los bodhisattvas que practican la sabiduría trascendental serán atormentados, de hecho serán enormemente atormentados, por sus acciones pasadas que les hubiesen hecho sufrir en vidas futuras pero que madurarán en esta vida.

 

Al contrario, también hay otras personas que sólo hacen acciones negativas y experimentan ahora, con un efecto minúsculo, el karma positivo que hubiesen disfrutado en el futuro. En el pasado en el país de Aparantaka durante siete días llovieron piedras preciosas, luego durante siete días llovieron vestidos y durante siete días más cayó una lluvia de granos. Al final llovió tierra y todos murieron sepultados y renacieron en los infiernos.

Estas situaciones en las que los que hacen el bien sufren y los que actúan dañando son felices, son siempre algo que ocurre a causa de las acciones que fueron hechas en el pasado. Vuestras acciones presentes buenas o malas, tendrán su resultado en la próxima vida o en las siguientes. Por esta razón es de vital importancia que generéis una fuerte convicción en el ineludible efecto de vuestras acciones y siempre os comportéis de acuerdo a ello.

No uséis el lenguaje de la Visión más alta del Dharma para despreciar el principio de causa y efecto. El Gran Maestro de Oddiyana dijo:

 

Gran Rey, en el Mantrayana Secreto que yo enseño la Visión es lo más importante. Pero no dejéis que la Acción se pierda en el terreno de la Visión. Si esto ocurriese, caeríais en la Visión pervertida de los demonios que de un modo insustancial van diciendo: “el bien es vacío, el mal es vacío”. Pero tampoco dejéis que vuestra Visión se pierda en el terreno de la Acción, porque quedarías atrapados en el “aspecto material y sus características” y nunca obtendríais la liberación.

Por eso aunque mi Visión es más alta que el cielo, con respecto a las acciones y sus efectos soy tan meticuloso como fina es la harina.

 

Así pues debéis ser muy cuidadosos con vuestras acciones y sus efectos, sea cual sea el nivel de realización de la Realidad última que tengáis en vuestra Visión.

Una vez alguien le preguntó a Padampa Sanguie:

-Cuando se ha realizado la vacuidad ¿nos daña todavía hacer acciones negativas?

-Una vez que se ha realizado la vacuidad sería absurdo hacer algo negativo. Al realizar la vacuidad, la compasión surge simultáneamente -respondió Padampa Sanguie.

Por lo tanto, si deseáis practicar el Dharma auténtico, vuestra prioridad debe ser conduciros según el principio de causa y efecto, y practicar la Visión y la Acción sin disociar la una de la otra.

La señal de que habéis entendido esta enseñanza sobre el principio de la causa y efecto es que seréis como Yetsun Milarepa. Sus discípulos le dijeron un día:

-Todo lo que le vemos hacer, Yetsun, está más allá del entendimiento de los seres corrientes. Precioso Yetsun ¿podría decirnos si desde el principio no era ya una manifestación de Vajradhara o de un buda o bodhisattva?

-El que me consideráis como una manifestación de Vajradhara o de un buda o bodhisattva -respondió Milarepa- demuestra que tenéis fe en mí, pero difícilmente podría tenerse una opinión más falsa del Dharma. Empecé acumulando acciones inmensamente negativas usando hechizos y haciendo granizar. Tan pronto como me di cuenta que iba a renacer con toda seguridad en los infiernos, empecé a practicar con inquebrantable perseverancia. Gracias a los profundos métodos del Mantrayana Secreto he desarrollado cualidades extraordinarias. Si vosotros no podéis perseverar en la práctica del Dharma es debido a que no tenéis confianza en el principio de causa y efecto. Aquellos que tengan determinación pueden desarrollar una perseverancia como la mía si desde lo profundo del corazón confían en el principio de causa y efecto. Entonces obtendrán las mismas cualidades que yo y la gente también los considerará manifestaciones de Vajradhara o de algún buda o bodhisattva.

Creer en el principio de causa y efecto convenció a Yetsun Milarepa de que habiendo cometido en su juventud semejantes acciones negativas renacerá en los infiernos. Debido a esta convicción practicó el Dharma con la determinación que es difícil encontrar en India o Tíbet otra historia en la que se igualen sus esfuerzos y dificultades que sobrellevó.

Por lo tanto generad confianza desde lo más profundo del corazón en este punto vital, el principio de causa y efecto. Haced siempre tantas acciones positivas como os sea posible, por pequeñas que puedan parecer, aplicando los tres métodos supremos. Comprometeos a no cometer ni la más pequeña acción negativa, aun a riesgo de vuestra vida.

Cuando os despertéis por la mañana, no saltéis de la cama inmediatamente como el ganado de los establos. Mientras estáis todavía en la cama, relajad vuestra mente, volveos hacia dentro y examinada cuidadosamente. Si por la noche habéis hecho algo negativo en vuestros sueños, arrepentíos y confesadlo. Y si habéis hecho algo positivo, alegraos y dedicad los méritos para el beneficio de todos los seres. Generad bodhichitta pensando: “Hoy evitar el hacer nada negativo y haré todas las acciones positivas que pueda, para que todos los seres infinitos puedan obtener la budeidad perfecta”.

Por la noche, cuando vayáis a dormir, no os sumerjáis de golpe en un estado inconsciente. Descansad relajados en la cama y examinaos como anteriormente: “¿Cómo he aprovechado el día de hoy? ¿He actuado positivamente?”. Si habéis hecho algo positivo, alegraos y dedicad los méritos para que todos los seres puedan alcanzar la budeidad. Si habéis hecho algo malo, arrepentíos sinceramente por haber usado el día para destruiros. Confesadlo y prometed que no volveréis a reincidir.

En todo momento estad atentos y alertas y no peguéis a vuestras percepciones del universo y de los seres que lo habitan como algo real y sólido.

Hacer que vuestras mentes sean aptas para hacer el bien manteniéndolas así como el resultado de poner en práctica las cuatro reflexiones que apartan a la mente del samsara, que han sido explicadas. Practicando de este modo, todas las acciones positivas que se hagan quedarán naturalmente vinculadas a los tres métodos supremos. Se dice:

 

Alguien que hace el bien es como una planta medicinal;

aquellos que en él confían se benefician.

Alguien que daña es como una planta venenosa;

aquellos que en él confían se destruyen.

 

Si disponéis de una mente apta para hacer el bien, podréis traer hacia el verdadero Dharma a aquellos que están conectados con vosotros. La inmensa cantidad de méritos que acumularéis vosotros y los demás no dejarán de aumentar. No volveréis a renacer en los reinos inferiores, de donde es difícil salir una vez se ha caído en ellos. Tendréis la existencia extraordinaria de dioses u hombres. Incluso el lugar donde resida el practicante de tale enseñanzas será prospero y favorable, y los dioses lo protegerán continuamente.

    Conozco todos los detalles del principio de causa y efecto,

    pero no confío realmente en él.

    He recibido numerosas enseñanzas del Dharma, pero no las practico.

    Bendícenos, a mí y a los que actúan erróneamente como yo,

    para que nuestras mentes se fundan con el Dharma.»

 

Extraído de “Las Palabras de Mi Maestro Perfecto” de Patrul Rinpoché, 1997 Editorial Padmakara, versión española páginas 157 a 191. Adquiera este libro haciendo clic aquí.

«MILAREPA EN RAGMA

Reverencia a todos los gurús

Cuando el Jetsun Milarepa decidió ir de Linba Draug a Riwo Balnbar a meditar, lo comunicó a sus benefactores de Ragma, quienes dijeron: «Cerca de Riwo Balnbar, en un lugar delicioso, hay un templo. Te recomendamos quedarte allí, ya que no conocemos bien Riwo Balnbar. Mejor será que te quedes en ese templo, reverendo señor, mientras mandamos gente a inspeccionar la región».
Milarepa pensó: «Primero iré al templo por un rato, luego seguiré a Riwo Balnbar». Entonces les dijo: «No necesito vuestra guía, puedo encontrar el camino por mí mismo». Cuando sus protectores le preguntaron: «¿Tienes ya un guía?», Milarepa replicó: «Sí, lo tengo». «¿Quiénes? Cuéntanos algo de él.» Milarepa contestó cantando:

El gurú glorioso y realizado
que dispersa la oscuridad es el guía.

Sin producir calor ni frío, este vestido de algodón, (1)
con el cual renuncié al deseo, es el guía.

Las yogas de invocación, identificación y transformación, (2)
que destruyen la ilusión del Bardo, son el guía.

El que muestra el camino en todas las jornadas y a través de todas las tierras
el dominio completo de la mente-prana—, (3) es el guía.
La entrega del propio cuerpo como una ofrenda (4)

la enseñanza del, dominio del yoes el guía.

Permanecer en soledad y practicar meditación
conduce a la iluminación, que es el guía.

Dirigido por estos seis guías y residente en Jaung Chub Tsong, (5)
todo estará bien para mí.

De este modo, Milarepa se dirigió a la parte alta de Ragma, que desde entonces se llamó Jaung Chub Tsong. Luego se absorbió en el Samadhi del Río Fluente. (6) Un día a medianoche, escuchó gran ruido y clamor; cuernos estruendosos rasgaban el aire como si se acercaran ejércitos para entrar en batalla. Milarepa pensó: «¿Es que hay guerra en este país?» Entonces se concentró en el Samadhi de la Gran Compasión. Pero el sonido se acercaba más y más. Tanto el cielo como la tierra parecían bañados de luz roja. Milarepa estaba perplejo preguntándose qué pasaría. Miró a su alrededor y vio que la planicie entera estaba ardiendo,
que nada quedaba en la tierra ni en el cielo. Una banda del ejército de los demonios se ocupaba de encender fuegos, agitar las aguas y derribar montañas. Por medio de innumerables conjuros, los demonios amenazaban a Milarepa con diversos tipos de armas, derribaban las rocas y la cueva, y también lo colmaban de insultos. Milarepa tuvo conciencia de que los demonios se habían reunido para atormentarlo. Pensó
: «Qué lástima, desde tiempo inmemorial hasta ahora, estos pecadores demonios Ah Tsa Ma (7) han  practicado actos malignos en los Seis Reinos, para lo cual se han convertido en hambrientos espectros
voladores. Con sus malos pensamientos e intenciones dañinas han perjudicado a tantas criaturas sensibles, que con ese negro karma no tienen otra posibilidad que la de ir al infierno en sus vidas futuras». Sintiendo por ellos gran compasión cantó:

A ti, Marpa el Traductor, rindo homenaje.
En el cielo inmenso de tu misericordia
se reúnen por todos lados las nubes de tu compasión,
de las cuales cae fecunda lluvia de gracia.
Por ello crece la cosecha de tus discípulos.
A las innumerables criaturas sensibles, tan infinitas
como el espacio,
otórgales tus ondas de gracia para que alcancen la
iluminación.

Asamblea de subhombres y demonios:
ustedes que vuelan y viajan por el firmamento
ansiando perpetuamente alimento,
¡ustedes, espectros hambrientos!,
impulsados por la fuerza del karma completamente maduro, (8)
han nacido en esta vida como fantasmas famélicos;
también por el karma de las malas acciones,
que daña a otros,
caerán al infierno en su vida futura.
Canto sobre la verdad del karma;
piensen cuidadosamente en estas palabras benéficas.

Soy el hijo de los gurús Ghagyu;
con fe que surge de mi corazón
aprendo el dharma;
conociendo la ley de causa y efecto
practico un vivir austero:
con diligencia y perseverancia
veo la verdadera naturaleza de la mente.

Acepto que todas las formas son ilusiones (maya)
V [Y] por ello me libero a mí mismo del apego al yo.
También corlo el grillete (9)
sujeto-objeto, causa del samsara,
V [Y] alcanzo el reino del Buda, el inmutable Dharmakaya.
Soy un yogui que ha ido más allá de la mente humana,
¿cómo pues podrán afligirme ustedes, malhechores?
Vuestros actos malvados e. intenciones ruines
a ustedes fatigan, pero a mí no me dañan.

Una vez más, han de saber que la mente es la fuente del odio.
Aunque reunieran las fuerzas que hay desde lo más profundo
del decimoctavo infierno, el más bajo,
hasta el más alto cielo de Brahma, para echármelas encima,
apenas podrían agitar levemente mi sabiduría que todo lo abarca,
porque en mi mente no puede surgir el miedo.

Ustedes, demonios y subhombres en asamblea,
con todos sus conjuros y armas mágicas
no pueden dañarme;
todo lo que han hecho es inútil;
¡qué pérdida de esfuerzos, qué pena que retornen
sin poder dañarme!
Muestren su poder, hagan lo peor, ¡oh demonios dignos de lástima!

En seguida, Milarepa quedó absorto en el Samadhi de la Esoidad. Espantados y vencidos por su grandeza, todos los demonios se arrepintieron ante él y se sintieron llenos de fe. Hicieron reverencias muchas veces diciendo: «En verdad hemos sido ciegos al no reconocer que te has realizado como un gran yogui. Perdónanos por lo que te hemos hecho. De ahora en adelante seguiremos todas las instrucciones que nos des. Bríndanos la enseñanza necesaria para establecer entre nosotros una comunidad dentro del
dharma». Milarepa replicó: «Muy bien. En ese caso les daré esta enseñanza:

¡Abstente de pecado, practica la virtud!»

Todos los demonios gritaron: «¡Sí, obedeceremos!» Luego ofrecieron sus vidas y corazones, y prometieron también acatar las órdenes del Jetsun. Después de esto, se fueron a sus respectivos reinos. Había entre ellos uno llamado Seyi Lhamo, de Mang; los otros eran deidades locales de Riwo Balnbar. Milarepa consideró que si los demonios de Riwo Balnbar estaban vencidos, ya no había necesidad de ir allá. Decidió entonces quedarse en el lugar -bodhi por unos días. Con ánimo exaltado cantó:

 

Aquí, en el hogar de la iluminación,
yo, Milarepa, practicante del sendero-bodhi,
que ha dominado la mente-bodhi,
ejercito la yoga del corazón-bodhi.
Pronto obtendré el gran bodhi
y traeré las inmensurables criaturas madres (10)
al santuario de la iluminación perfecta.

Un día, uno de sus benefactores fue a la choza de Milarepa llevando consigo una carga de leña y media de harina. Como el visitante no llevaba suficiente ropa, sentía mucho frío y dijo: «Ragma es la región más fría del Sur y este lugar el más frío de Ragma. Desearía, lama, regalarte un saco de piel, si es que lo aceptas». Milarepa contestó: «Querido protector; ¿cómo te llamas?» Y aquél replicó: «Labar Shawa». Entonces Milarepa afirmó: «En verdad tienes bonito nombre. Aunque no necesito tu harina ni tu saco de piel, mucho agradezco tu ofrecimiento. Tomaré, si así lo deseas, la harina, pero el saco de piel de veras no me hace
falta». Y cantó:

Como niño que pierde el camino de su casa,
vaga la mente confusa en los Seis Reinos.
Debido a la fuerza del karma,
ve uno miríadas de visiones y siente interminables emociones.

A veces tengo la ilusoria sensación del hambre;
entonces preparo mis alimentos y mi bebida.

Otras veces me ejercito construyendo una casa; (11)
y otras resisto el trabajo arduo de comer piedras. (12)
En ocasiones ingiero el alimento de Sunyata (Vacío)
o cambio mis hábitos y no como nada. (13)

Alguna ocasión, cuando siento sed, bebo la pura agua azul;
otras, me nutro de mis propias secreciones;
frecuentemente bebo el fluido de la Fuente de la Compasión;
muy a menudo sorbo el néctar de las diosas.

Algunas ocasiones siento frío; entonces me pongo el traje

de los Dos Canales; (14)
otras, la yoga del calor me da ardiente gozo y tibieza.

Ocasionalmente, cambio mi vida ascética;
de tiempo en tiempo, cuando me siento
como si estuviera rodeado de amigos,
vivo con la sabia conciencia como mi compañera.

Practico los actos blancos de las diez virtudes.
Contemplo el verdadero conocimiento de la realidad
reconozco como cierta a la mente autorradiante.

Adornado con la gema preciosa del conocimiento verdadero,
soy el yogui Milarepa, león entre hombres.

Aventajado y victorioso, soy diestro en la meditación;
la practico a solas en las montañas nevadas.
Soy el yogui que obtiene los frutos de los méritos.
soy el yogui Milarepa, tigre entre los hombres.

Tres veces he animado la mente-bodhi;(15)
sonrío alegremente ante la no distinción de medios y sabiduría;(16)
resido en el bosque del Valle Radiante del Remedio(17)
y produzco frutos para el bienestar de las criaturas sensibles.

Soy el yogui Milarepa, águila entre los hombres;
tengo el par de alas poderosas de la discernidora yoga que eleva;(18)
poseo las dos alas voladoras de la estable yoga de perfección; (19)
surco el cielo de la Esoidad Dos en Uno; (20)

duermo en la cueva de la verdad trascendental;
obtengo el fruto para mi beneficio y el de los otros.
Soy el yogui Milarepa, hombre entre hombres.

Soy aquel que ve el rostro de las formas,
soy quien da buen consejo,
soy el yogui sin atributos.

Soy un hombre que no se cuida de lo que pueda pasar;
soy un limosnero que no tiene comida,
un ermitaño desnudo sin ropa,
un mendigo sin joyas.
No tengo sitio dónde reposar mi cabeza;
soy aquel que nunca piensa en los objetos externos,
maestro en toda acción yóguica.

Como un loco, estoy feliz si llega la muerte;
nada tengo y nada deseo.

Si uno desea adquirir propiedades,
sólo consigue celos y ansiedad;
eso nada más trae conflictos a sus dueños
y los conduce por los caminos errados de la vida.

¡Todo es bueno y espléndido para un yogui!
Con corazón benévolo y bendiciones,
la caridad ha de ser su práctica constante.

Te deseo toda felicidad y prosperidad;
te deseo salud, comodidad y larga vida.
Que en la próxima vida nazcas en la tierra pura del Buda,
para que allí practiques alegremente el dharma.
Que puedas ser capaz de dedicarte
incesantemente a contribuir al bienestar de todos los hombres.

Entonces surgió en aquel hombre una gran fe en el Jetsun y dijo: «Porque eres el yogui realizado, Milarepa, puedes vivir sin esas cosas. Es sólo en beneficio de nosotros, gente pecadora, que permaneces aquí. Ten piedad de mí y acepta mis ofrendas». De allí en adelante, mientras Milarepa permaneció en el lugar- bodhi,
aquel hombre le llevó abundantes provisiones y alimentos. Lleno de gran gozo, Milarepa se quedó allí por un
tiempo. Un día visitaron al Jetsun unos lugareños de Ragma. «¿Te gusta este lugar?», le
preguntaron, «¿te sientes feliz permaneciendo aquí?
«Él replicó: «Sí, en verdad soy muy feliz. Y estoy, además, muy complacido con mi progreso». Ellos   preguntaron de nuevo: «¿Por qué te gusta tanto este sitio? ¿Por qué eres tan feliz aquí? Dinos lo que piensas de esto».Milarepa contestó cantando:

Aquí está el lugar del bodhi, quieto y apacible.
La montaña nevada, sitio en que moran las deidades,
se yergue arriba;
abajo, lejos de aquí, en la villa,
viven mis fervientes benefactores;
rodeando todo esto, las colinas anidan
en la blanca nieve.Al frente se levantan los árboles dispensadores de deseos;
en el valle se extienden las vastas praderas que florecen silvestres;
alrededor de los deleitosos lotos de aromas dulces,
zumban los insectos;
a lo largo de las riberas del arroyo
y en medio del lago,
las grullas estiran sus cuellos disfrutando la escena,
y están contentas.Cantan los pájaros en la arboleda;
cuando el viento gentil sopla,
danza lentamente el sauce llorón;
en las copas de los árboles los monos saltan alegres;
en las verdes pasturas silvestres pacen disgregados los rebaños,
y pastores felices, llenos de alegría y libres de penas,
entonan hermosos cantos y tocan sus caramillos.
La gente mundana con deseos y apegos ardientes,
distraída por sus problemas, tórnase esclava de la tierra.Desde lo alto de la Roca de la Gema Resplandeciente,
yo, el yogui, veo estas cosas.
Observándolas, compruebo que son fugaces y pasajeras;
contemplándolas, entiendo que comodidad y placer
son sólo espejismos, reflejos en el agua.Veo esta vida como un conjuro y un sueño.
Surge en mi corazón gran compasión
por aquellos que no tienen conocimiento de esta verdad.El alimento que como es el Vacío Espacial;
mi meditación es dhyana, más allá de la distracción.
Miríadas de visiones y diversos sentimientos
ante mí aparecen.

¡En verdad, el fenómeno de la existencia es extraño!
Verdaderamente entretenidos son los dharmas de los tres Mundos. (21)
¡Oh, qué maravilla, qué maravilla!
Su naturaleza es Vacío, aunque se manifieste en todo.

Los aldeanos estaban embelesados con este canto y, con su fe fortalecida, regresaron a sus hogares con el ánimo alegre.
Ésta es la primera parte de la historia de Milarepa en Ragma.

( 1 )Se supone que el yogui que practica la yoga del calor ha de llevar solamente un vestido de algodón; n
o debe llevar abrigo de piel. El propósito de esta práctica tan rígida es doble: renunciar a la obtención de
pieles y al deseo de ellas y adiestrarse en soportar sin abrigos de piel un clima tan extremadamente frío como es el del Tíbet, lo cual estimula la producción de más calor interno.( 2 ) Las yogas (Lit.: Instrucciones) de invocación, identificación y transformación. En el plano del Bardo o estado entre muerte y renacimiento, el difunto tiene numerosas visiones e imágenes que son realmente manifestaciones de su propia mente. Pero debido a los pensamientos habituales y al apego al yo, los no iniciados no pueden identificar estas visiones ni investigar su verdadera naturaleza. El Tantra Yoga no sólo capacita a uno para realizar r’ estado búdico innato en esta vida, sino que también dispone en favor de la etapa del Bardo.Cuando un yogui avanzado ve las diferentes manifestaciones del Bardo, puede identificar inmediatamente el sonido que escucha con el mantra (o invocación) de su Buda patrón [yídam], y las imágenes que ve con figuras del mismo Buda. Mediante la práctica de las yogas de invocación, identificación y transformación en esta vida, se disipa el miedo al Bardo. Esta; tres yogas pueden ser descritas del siguiente
modo: a) Yoga de invocación. Orando y repitiendo el mantra de un Buda particular, el yogui invoca la protección de esa entidad tutelar, b) Yoga de identificación. En la práctica yoga, el yogui se identifica o une a sí mismo con la entidad tutelar. Así pues, cuando en el Bardo aparezcan deidades rebeldes o pacíficas, el yogui podrá identificarse con ellas. (Evans-Wentz, Tibetan Book of the Dead. Oxford University Press, Londres, 1957.) c) Yoga de transformación. Mediante la práctica de esta yoga lis visiones del Bardo podrán transformarse a voluntad.

( 3 ) Mente-prana o energía mental es un término muy usado en el Tantrismo. Se dice que el yogui que ha dominado su energía mental o mente energética, es capaz de ejecutar actos supranormales, uno de los cuales es volar doquiera desee. (Ver historia 3, nota 2.)

( 4 ) Un yoga tibetano especial llamado «gCod» programa la destrucción del apego al yo. Para ello el yogui ofrece su propio cuerpo a las criaturas sensibles mediante visualizaciones especiales.

( 5 ) Jaung Chub Tsong. El Castillo del Bodhi.

( 6 ) Samadhi del Río Fluente. Se refiere a un estado mental experimentado por el
yogui en la práctica del Mahamudra, en el cual se siente libre de apego a todo fenómeno. Aunque esté sumergido en la existencia fenomenal, no es afectado por ella; él abarca el fluir de las cosas, ve el flujo del devenir corriendo en él. Aunque es consciente de la identidad de sí mismo y del fluir, sabe también que el amo es él, y disfruta de un espíritu libre dentro del fluir. (Ver historia 2, nota 4.)

( 7 ) Demonios Ah Tsa Ma. (Ver historia 2, nota 5.)

( 8) Karma plenamente madurado. (Ver historia 2, nota 6.)

( 9 ) Ligadura o cadena que forma el binomio su sujeto—objeto. El hacedor y lo hecho, el vidente y lo visto, etc. Estos patrones de pensamiento dualista se consideran como la causa del samsara o existencia.

( 10 ) Como en cada encarnación uno tiene una madre, desde tiempo inmemorial uno ha de tener innumerables madres. En efecto, según el Budismo Mahayana, cada criatura sensible tiene (más de una vez) relación maternal con otra. De aquí surge la gran compasión del Bodhisattva.( 11 ) Esto se refiere a la labor de Milarepa con su Maestro Marpa, en el periodo de prueba de su aprendizaj
e. (Ver biografía de Milarepa, Tibet’s Great Yogi, Milarepa. 2a. ed. Editada por W. Y. Evans-Wentz, Oxford University Press, Londres, 1951.)( 12 ) Comer piedras. Para evitar los compromisos con el mundo, determinados yoguis tántricos
han elaborado una técnica para comer piedras en vez de alimentos.( 13 ) Mediante el poder de samadhi, el yogui es capaz de vivir sin comer por largo tiempo( 14 ) Dos Canales. Los canales místicos derecho e izquierdo del cuerpo humano a través de los cuales se engendra el poder calórico yóguico. (Ver historia 1, nota 28.)( 15 ) No es muy claro el sentido de esta sentencia. El traductor cree que «tres veces animada la
mente-bodhi» significa el completo desenvolvimiento de la llamada triplemente-bodhi: a) Voto del Bodhisattva. b) Mente-bodhi trascendental o sabiduría de no distinción. c) Mente-bodhi oculta, que es, según el tantrismo, la esencia (semen) o fuente de energía del cuerpo físico.( 16 ) No distinción de medios y sabiduría o, dicho de otra manera, los Dos en Uno Medios-Sabiduría. La acti
vidad del Bodhisattva incluye dos facetas principales: a) Cultivo de la sabiduría, es decir, práctica y realización de Prajna-paramita (Sabiduría perfecta). b) Práctica de medios o virtudes, es decir, los cinco
primeros Paramitas, que son: caridad, disciplina, paciencia, diligencia y meditación. Sólo los yoguis avanzados son capaces de realizar la no distinción o no diferenciación de estas dos prácticas.

( 17 ) «Radiante» indica la naturaleza autorradiante o autoiluminante de la mente; «Valle de los Remedios» indica la realización de la propia mente como cura o remedio de todo mal.

( 18 ) Yoga que eleva. En el Anuttara Tantra o Tantra supremo, hay dos prácticas mayores: una es la yoga
que eleva; la otra es la de perfección. La primera es preparación a la segunda y recalca los ejercicios de
concentración y visualización mediante los cuales se alcanza dhyana o samadhi. Hasta que el yogui no haya
alcanzado estados elevados de dhyana o samadhi,no será capaz de practicar la segunda.

( 19 ) Yoga de perfección. Yoga avanzada del tantrismo tibetano. Es una práctica para unir mente y
prana. (Ver W. Y. Evans-Wentz, Tibetan Yoga and Secret Doctrines. 2a. ed. Oxford University Press, Londres, 1958.)

( 20 ) «Esoidad dos en uno». Este término puede traducirse también como: «Esoidad no dualística». En el  reino del samsara las diferentes apreciaciones e interpretaciones de una ¿cosa se forman desde diferentes niveles y posiciones. Para una persona común, un vaso de agua es un medio para calmar la sed; para un físico es una combinación de elementos en movimiento; para un filósofo es una serie de relaciones. Estos diferentes puntos de vista o entendimientos, surgen desde niveles diferentes o diversos reinos del pensamiento y con. las diversas características del pensamiento o existencia samsárica, mientras que en el dos en uno o estado de unidad en lo múltiple, no existen estas diferencias de apreciación.

( 21) Los Tres Mundos o Tres Reinos. Según el budismo, éstos son: mundo del deseo, mundo de la forma y mundo de la no forma. Se dice que en ellos están incluidas todas las criaturas sensibles de los varios reinos de la existencia samsárica.