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Vida de Buda Shakyamuni


Buddha Shakyamuni nació como un príncipe el año 563 a.C. en un lugar llamado Lumbini, entre las faldas de las colinas del sur de los Himalayas, que eran originalmente en el norte de la India pero ahora son parte de Nepal. Él nació en el clan Shakya que pertenecía a la casta de los guerreros (Kshatriya). El nombre de su madre era la Reina Mayadevi y el nombre de su padre era Rey Shuddhodana.

 

Nacimiento

 

Una noche, la Reina Mayadevi soñó que un elefante blanco descendía desde el cielo y entraba a su útero. El elefante blanco entrando en su útero indicaba que esa misma noche había concebido un niño que venía desde el cielo Tushita, la Tierra Pura del Buddha Maitreya.

Más tarde, cuando dió a luz, en vez de experimentar dolor, la reina experimentó una visión pura especial, en la cual ella estaba parada sosteniendo la rama de un árbol en su mano derecha mientras que los dioses Brahma e Indra tomaban al niño indoloramente de su lado. Entonces ellos procedieron en honrar al infante al ofrendarle rituales abluciones.

 

Cuando el Rey vió al niño sintió que todos sus deseos eran cumplidos y nombró al joven príncipe “Siddharta”.

 

 

Vida como príncipe

 

El Rey invitó a un adivino Brahmín a hacer predicciones acerca del futuro del príncipe. El adivino examinó al niño con su clarividencia y le dijo al Rey “El niño está dotado con las treinta y dos marcas auspiciosas de la conciencia espiritual, que indica una vida de logro espiritual. Él puede convertirse o un rey chakravantin, un gobernante de todo el mundo, o un completamente iluminado Buddha“.

En un principio, el Rey estaba a gusto con el haber escuchado la profecía, pero luego se comenzó a preocupar acerca de la posibilidad de que su único hijo dejando el palacio para transformarse en un vagabundo ermitaño. Él quería que su hijo tomará el camino mundano y transformarse en un gran Rey que continuaría la Dinastía Shakya. Él estaba determinado en proteger al niño de cualquier cosa que podría resultar en él comenzando una vida religiosa. Y así Siddharta fue mantenido en uno u otro palacio de sus tres palacios, y así se previno que experimentará lo que cualquier persona común consideraría un lugar común. No le estaba permitido ver a los ancianos, los enfermos, los muertos o cualquiera que hubiera dedicado su vida a la práctica espiritual. Sólo la belleza y la salud rodeaba a Siddharta.

Como su madre murió siete días después que su nacimiento, la hermana de la reina lo crió con gran afecto y ternura. Él estaba rodeado de todos los tipos de lujos. El recibió una educación completa. Siendo inteligente y con ansias de aprender, el Príncipe se volvió realmente bueno en sus estudios y habilidades militares.

Adornado con los ornamentos, se volvió en experto en astrología y literatura. Cuando dejó la ciudad, el meditó en samadhi. Debajo de las sombras de un árbol jambu, él fue alabado por los seis hijos de de los dioses.

Un día, el Príncipe vió a un granjero con ropa andrajosa, arando el campo y azotando a un buey. Él llegó a entender la dificultad de la vida de los seres vivientes. Él también vio a un pájaro picando a un gusano de tierra y un águila abalanzándose hacia el pájaro. Él entendió que los seres matan a otros y sólo el más fuerte puede sobrevivir. Su compasión fue exhibida a temprana edad, cuando una grulla fue disparada por Devadatta, él la tomó en sus brazos, revitalizandolo y salvandolo.

A sus 16 años, lo casaron con su prima Yasodhara, hija de Suddhodana. Pasó su juventud entre lujos y esplendor, en las tres mansiones apropiadas para las tres estaciones, rodeado de cuatro mil bailarinas, como un dios rodeado por tropas de celestiales ninfas.

 

Los Cuatro Encuentros

 

Como Siddharta continuó viviendo en el lujo de sus palacios, él creció incrementando sin descanso y curioso al respecto del mundo fuera de las murallas del palacio. Él finalmente demandó ser permitido a ver a las personas de sus tierras. El rey cuidadosamente se encargó que Siddharta no pudiera ver el tipo de sufrimiento que él temía lo llevaría a la vida religiosa, y condenó para que sólo la personas jóvenes y sanas podrían saludar al príncipe.

 

El príncipe le pidió a su auxiliar, Dunpa, que condujera su carro al este, sur y oeste. Mientras montaba su carruaje, Siddharta se encontró con un anciano caminando junto al camino. Intrigado por su primer encuentro con la vejez, el príncipe le dijo a su auriga, “¿Quién es ese hombre que está ahí con el pelo blanco, de mano débil que sujeta un bastón, ojos perdidos debajo de sus cejas, sus extremidades dobladas y colgando sueltas? ¿Le ha pasado algo que lo haya alterado a él, o a su estado natural?”

 

“Esa es la vejez, el violador de la belleza, la ruina del vigor, la causa de la tristeza, destructor de los placeres, la desgracia de las memorias y enemigo de los sentidos. ¡En su infancia, aquel que bebió también leche y aprendió a gatear en el suelo, vino paso a paso a la vigorosa juventud, y él ahora, paso por paso, de la misma manera, ha llegado a la vejez!” dijo el auriga.

 

Sorprendido y confundido, lo siguió para saber qué era. Luego se cruzó con personas ue estaban gravemente enfermas. Y finalmente, se topó con una ceremonia funeraria al lado del río, y fue la primera vez en su vida que vió muerte. Le preguntó a su amigo y escudero Chandaka el significado de todas estas cosas, y Chandaka le informó de las simples verdades que Siddharta debió siempre haber conocido: Que todos nosotros envejecemos, nos enfermamos y eventualmente morimos.

El auriga así le reveló en su simplicidad lo que había sido escondido al hijo del rey, quien exclamó, “¡¿Qué?! ¿Y este mal me llegará a mí también?”

 

“Sin duda, por la fuerza del tiempo”, dijo el auriga.

 

Impresionado y confundido, se encontró con algunas personas que estaban gravemente enfermas. Y finalmente, se topó con una ceremonia funeraria al lado del río, pro primera vez en su vida vió muerte, generando a una gran turbulencia en su mente. Finalmente, Siddharta vió a un asceta, un monje que había renunciado a los placeres de la carne. La mirada pacífica en las caras de los monjes permanecería con Siddharta por un largo tiempo.

 

Escape y Renuncia

 

A la edad de 29 años, Siddharta se percató de que no sería feliz viviendo como llevaba toda su vida haciéndolo. Había descubierto el sufrimiento, y quería más que nada descubrir como derrotarlo.

Una noche, cuando to

dos sus auxiliares estaban durmiendo, él pensó que debía dejar el palacio para buscar la verdadera felicidad. Después de besar a su durmiente esposa y su recién nacido hijo, Rahula, para despedirse, se escabulló hacia las afueras del palac

io con su escudero Dunpa y su caballo favorito Kanthaka. Ellos dejaron la ciudad de Kapilavastu montando juntos el caballo del príncipe, dirigiéndose a la ciudad de Vaishali, galopando a través de los campos en la medianoche.

 

Mientras estaba amaneciendo, llegaron a Vaishali. Anduvieron algunas millas al norte de Vaishali, en el interior de la j

ungla. Ahí, Siddharta cortó su cabello y se sacó todos sus ornamentos. Le dió a Dunpa su bucle de pelo, sus ornamentos y joyas, diciendo “Dunpa, debes volver a mi reino y darle estos a mi padre. Por favor dile que no me estoy yendo para siempre. Me estoy yendo para lograr mi camino, y una vez que haya cumplido

eso, volveré a verlo”.

 

Luego de su renuncia, fue de lugar en lugar y aprendió de muchos conocidos maestros en la búsqueda de la Verdad y practicó meditación. El príncipe pasó los siguientes siete días en en la arboleda de Anupiya Mango en el gozo de la dicha del ser monje. Él luego fue a pie a Rajagaha, la capital del Rey Bimbisara, e hizo su ronda para pedir limosnas de puerta en puerta. Bimbisara, complacido con su comportamiento, le ofreció su reino. Pero el príncipe rechazó su oferta, declarando que él había renunciado a todo por el bien de obtener la Suprema Iluminación. Bimbisara luego le solicitó, que tan pronto él se transformara en un Buddha, fuera primera a visitar su palacio, el futuro Buddha dio su promesa de que así lo haría.

 

Luego él se anexó a dos famosos gurus, Alara Kalama y Uddaka Ramaputta, pero consideró sus prácticas insuficientes.

 

Los Seis Años de Austeridades

 

Vagando en su búsqueda de la iluminación, finalmente Siddharta alcanzó Uruvela, situado por el río Neranjara en Gaya. Había una villa ubicada cerca donde él podía obtener sus limosnas.  Encontrándolo un lugar adecuado para continuar su misión hacia la iluminación, decidió quedarse.

Se unió a cinco rishis ascetas (Kondanna, Bhaddiya, Vappa, Mahanam, y Assaji) en un método de disciplina que se basaba en un progresivo y severo ayuno. Comió un único grano de arroz por cada uno de los dos años, bebió una única gota de agua por cada uno de los dos años, y no tomó absolutamente nada durante los últimos dos. Consecuentemente, sus huesos sobresalieron como una fila de husos. Su pelo se cayó y su piel se volvió marchita.

 

Siddharta tuvo que enfrontar el hecho que el ascetismo había fallado en redimirlo. Todo lo que él había logrado fue el heroico ataque sobre su cuerpo fue una prominente caja tóraxica, y un físico peligrosamente debilitado. Finalmente, se dió cuenta que la austeridad física era uno de los dos extremos, y que el Camino Medio entre estos dos extremos es el camino hacia la iluminación.

 

Él así lentamente se levantó, y fue a bañarse al arroyo. Cruzó a la lejana orilla donde conoció a una chica de la villa llamada Sujata quien le ofreció un pocillo de arroz con leche (kheer). Fue la primera comida que aceptó en años y instantáneamente restauró su cuerpo a una refulgente buena salud. Inmediatamente después sus cinco acompañantes estaban muy enojado con respecto a su desliz. Lo abandonaron y él fue a park Venado cerca de Benares.

 

La derrota de Mara

 

Luego de haber dejado su práctica ascética, Siddharta fue hacia un lugar cerca de Bodhgaya, en el Norte de la India, donde encontró un lugar adecuado para la meditación.

 

Extendió el césped kusha como un asiento debajo del árbol Bodhi en Bodhgaya, y él se sentó debajo de este árbol y juró no moverse de ese lugar hasta que hubiera obtenido la completa iluminación.

 

Escuchando este solemne juramento, Mara, la manifestación budista de la muerte y el deseo, se sintió amenazado. Mara primero envió a sus tres bellas hijas llamadas Deseo (Futuro), Culminación (Presente), y Arrepentimiento (Pasado). El Buddha ya se había desentendido de esas ataduras y así se mantuvo inmutable. Esto provocó a Mara a intimidar al venerable a través de instalar miedo en su corazón. Él generó un ejército de iracundas y espantosas criaturas, las mismísimas personificaciones de la muerte. Pero durante todas estas tribulaciones, Buddha se mantenía sentado calmadamente y sin encogerse. De esta manera él triunfó sobre todos los demonios de este mundo.

Siddharta luego continuó con su meditación. En la primera parte de la noche, él obtuvo los cuatro niveles del samadhi y el estado de la super-conciencia. En la media guardia de la noche, él logró la clarividencia de recordar sus vidas previas; y en las últimas horas de la noche él obtuvo la sabiduría intachable del fin de sus emociones aflictivas. Él luego realizó en un momento los doce vínculos de originación interdependiente (los doce nidanas) ambos en su surgimiento y cesación, así como las Cuatro Nobles Verdades. ASí, en un instante, él obtuvo la Iluminación, la perfecta Budeidad a la edad de 35 años.

 

La Proclamación de las Enseñanzas

 

Después de obtener la liberación e iluminación, Buddha dudó si enseñarle a otros la forma para obtener lo mismo. Él sintió que nadie podría ser capaz de entenderlo. Así que pensó que debería quedarse en el bosque sin hablar. Pero Brahma (el dios Indio) e Indria le imploraron que enseñara.

 

Brahma le solicitó y dijo, “O Sabio, por favor da las enseñanzas. Las enseñanzas que fueron anteriormente dadas a Magadha son todas impuras y falsas. Tales creencias confusas inevitablemente traen frustración y sufrimiento”.

 

Por esta razón, el Buddha finalmente aceptó la solicitud de Brahma e Indra. Siete semanas después de la iluminación, lleno con compasión y deseo de ayudar a otros alcanzó la libertad del sufrimiento. Buddha decidió dejar Gaya para poder comenzar el giro de la Rueda del Dharma.

 

El Primer Giro de la Rueda del Dharma

 

Buddha le enseñó primero a sus acompañantes previos, los cinco discípulos quienes lo abandonaron luego que él rompió sus votos de austeridad. Así que Buddha dejó Gaya y camino hacia Varanasi y Sarnath. Mientras el Buddha se acercaba al bosque de Sarnath, uno de los cinco ascetas, Aàhvajit lo vió caminando hacia el bosque. Corrió de vuelta hacia sus cuatro acompañantes y anunció las noticias. Todos ellos acordaron que no lo iba a recibir con respeto y no se iban a parar cuando viniera ya que Siddharta había roto sus votos y había dejado el camino del ascetismo.

 

Sin embargo, a pesar de su decisión, cuando el Buddha se acercó a ellos, ellos espontáneamente se pararon a saludarlo. Ellos no pudieron evitarlo. Uno de sus viejos discípulos fue a buscar agua, como es la tradición India, para que Buddha pudiera lavar sus manos y pies. Uno fue a buscar un un banco para que se pudiera sentar. Otro tomó el pocillo mendicante del Buddha. Todos lo atendieron como se daba la situación. El esplendor de su presencia fue tan evidente que no pudieron resistirse.

 

Buddha expusó las Cuatro Nobles Verdades. Escuchando su discurso, se transformaron en sus primeros seguidores y formaron la primera sangha, por lo tanto, la primera formación de la Triple Joya (Buddha, Dharma y Sangha) estaba completa.

 

Buddha se quedó por un largo tiempo, pero eventualmente decidió abandonar ese lugar.

 

El Segundo Giro

Buddha giro la Segunda Rueda del Dharma, que consiste principalmente de enseñanzas del Mahayana, en Rajagriha en la Montaña Pico de Buitre. Ahí, el Buddha giró la Rueda del Dharma del Prajnaparamita Sutra, los Sutras del Conocimiento Trascente.

Durante este tiempo, Buddha enfatizó las enseñanzas de la ausencia del ego, el altruismo, o la vacuidad. Buddha simplemente presentó la idea de un “yo” siendo libre de imputaciones como la permanencia y la existencia inherente. Él enseñó que no hay un permanente, sólido ego individual o la naturaleza del “yo”. Buddha también presentó las enseñanzas sobre la bodhichitta, que literalmente significa la actitud iluminada o corazón despierto.

 

El Tercer Giro

 

Buddha giró la Rueda del Dharma tres veces. El tercer  giro tomó lugar en variadas ciudades, empezando en Vaishali. En este momento, el Buddha enfatizó en las enseñanzas de la Naturaleza Búdica, o tathatagarbha, que pone al descubierto la completa iluminación, que está en el interior de nosotros, desde el principio.

 

Buddha también presentó las enseñanzas Vajrayana a una limitada audiencia de discípulos. Cuando él enseñó el Vajrayana, los discípulos del Vajrayana lo vieron como el Señor del Mandala. Buddha se aparecería en la forma búdica Nirmanakaya, como en la forma de la deidad Kalachakra o como alguna otra deidad del Vajrayana, y luego enseñó los tantras, o el Vajrayana dharma. Estas enseñanzas del Vajrayana dharma  fueron dadas en secreto, así que no están usualmente grabadas en los sutras Budistas.

 

Regreso a Kapilavastu

 

Siete años después de que dejó su ciudad natal el Buddha decidió regresar a Kapilavastu. Yasodhara, la antigua esposa del Buddha, llevó al pequño Rhula a ver a su padre, el Buddha. Yashodhara le dijó a Rahula que debía pedirle a su padre su herencia. El pequeño Rahula hizo como se le pidió. La reacción del Buddha fue dignificante y efectiva. Le dió instrucciones a su principal discípulo Shariputra de ordenar al niño como monje novicio a la edad de ocho.

 

Poco después de la ordenación de Rahula, el Buddha le enseñó la importancia de decir la verdad. Este discurso es conocido como Rahulova Sutta. El Buddha ubicó a la verdad como la más alta de todas las virtudes. Rahula posteriormente se transformó en uno de los mucos arhats a través de seguir la enseñanza del Buddha.

 

Más tarde en su carrera enseñando, Buddha esableció’una comunidad de monjas en Vaishali (Yangs-pa-can-), por la solicitud de su tía Mahaprajapati.

Parinirvana

 

Por cuarenta años, el Buddha conoció a los seres cara a cara y les enseñó los tres yanas del dharma a muchos discípulos. Él pasó muchos años desarrollando comunidades monásticas y laicas. Finalmente, al término de su enseñanza, Buddha fue a Kushinagar, un hermoso bosque en el norte de la India no muy lejos del límite con Nepal.

Era una noche con luna llena y también su cumpleaños número ochenta.  Cuando el tiempo pasó, Buddha le pidió a Ananda que le preparara una cama entre dos árboles de salvía. Luego él se recostó ahí, reclinándose en su lado derecho, mirando hacia el oeste, con su cabeza apoyada en su mano, y preparándose para su parinirvana.

 

“Antes del amanecer mañana, entraré al parinirvana” él profesó a Ananda. Ese día, él ordenó a su último discípulo. Además, compartió su asiento con el arhat Mahakasyapa, y luego anunció, “Después de que me vaya al parinirvana, Mahakayapa será el regente aquí. Él va a guiar la sangha y continuar su actividad”.

 

Los monjes y discípulos estaban muy tristes, llorando y lamentándose, y con sus palmas unidas ellos suplicaron “ Sin usted, ¿cómo podremos continuar las reglas monásticas? ¿Cómo podemos continuar con las prácticas Vinaya?”

 

Buddha declaró, “No deben seguir a un líder, sino seguir las enseñanzas (dharma). Todos los sutras deben comenzar con la frase de “Así he escuchado”, indicando que las palabras que continúan son las palabras del Buddha y el Dharma con “Así” pueden ser creídas. En el futuro, quienquiera que lea mis sutras, quienquiera escucha mis enseñanzas, me conocerá. Incluso si los conociera cara cara, no tendría nada más que decir que esas enseñanzas, o esos sutras”.

 

Al amanecer, el Buddha entró al mahaparinirvana. Con su iluminación, el paso a través de todos los niveles de samadhi- los cuatro samadhi del reino de la forma y los cuatro samadhis del reino de la no forma. Como antes, se volvió al cuarto samadhi del reino de la forma, y luego pasó al mahaparinirvana. El cuerpo de Buddha se transformó incluso más espléndido que antes. Brillando con un hermoso color, rodeado por un halo, poseía incluso una más grandiosa presencia. Los discípulos que presenciaron el paranirvana del Buddha estaban impresionados. Los arhats ancianos les explicaron que los ás grande eventos budistas en la vida pasan dos veces, una durante la iluminación, y otra nuevamente durante el mahaparinirva. Con estos signos, Buddha pasó al parinirvana.

 

Los discípulos cremaron el cuerpo del Buddha Shakyamuni. Muchas reliquias de diferentes colores se encontraron en las cenizas. Ellos eventualmente las llevaron a través de la región. Miles de estupas fueron construidas en India, Nepal Tibet, y otros países asiáticos para enclaustrar estas preciosas reliquias.