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Las Seis Paramitas


«Los preceptos de la aplicación de la bodhichitta:

las seis perfecciones trascendentales

La generosidad, la disciplina, la paciencia, la diligencia y la concentración son las cinco primeras perfecciones trascendentales y son el aspecto de la práctica de los medios hábiles. La sexta, la sabiduría, corresponde a la acumulación de la sabiduría primordial.

 

2.1 LA GENEROSIDAD TRASCENDENTAL

La generosidad puede ser de tres clases: la generosidad material la generosidad espiritual y la protección del miedo.

 

2.1.1 La generosidad material

    Hay tres clases de generosidad material: la generosidad corriente, la gran generosidad y la generosidad excepcional.

La generosidad corriente

Se trata de dar cualquier cosa material, incluso tan sólo unas cuantas hojas de té o un bol de cebada. Si se da con una intención perfectamente pura, la cantidad no tiene importancia. En La Confesión de las Caídas se habla de: “el efecto positivo de dar un simple bocado de comida a un ser nacido en el reino animal”. Se dice que los Victoriosos, hábiles en medios y dotados de gran compasión, son capaces de ayudar a tantos pretas como granos de arena en el río Ganges con tan sólo una gota de agua o un grano de cebada usando el poder de los dharanis, mantras y otras técnicas.

Las “ofrendas quemadas” blancas y rojas benefician inmensamente a los pretas que se mueven por el espacio. Los espíritus que normalmente se alimentan con la vida de otros seres quedan satisfechos temporalmente con el olor de las ofrendas quemadas, y sus mentes son liberadas por darles el Dharma. Debido a esto, estos espíritus no atentan contra la vida de otros y muchos seres son así protegidos del peligro de morir. Esto es proteger del miedo. Por lo tanto esta práctica de ofrendas quemadas corresponde las tres clases de generosidad.

Puesto que las ofrendas de tormas de agua y las ofrendas quemadas son fáciles de hacer y muy efectivas, tratad de practicarlas de forma regular e ininterrumpida. Es conveniente ofrecer cada año cien mil tormas de agua.

Cuando la gente posee unos pocos bienes o riquezas, se aferra a ellas con las garras de un moribundo, sin usarlas para esta vida ni para las futuras. Sea cuanto sea lo que poseen, todavía piensan que no tienen nada y se lamentan como si estuviesen muriéndose de hambre. Este comportamiento produce de inmediato un efecto similar a la causa consistente en una experiencia como la del reino de los pretas.

Evitad actitudes de ese tipo y tratad de ser generosos haciendo ofrendas a las Tres Joyas, dando en caridad a los pobres… Como dice Yetsun Mila:

 

“Sacaos la comida de la boca y dadla en caridad”.

 

De otro mod, si uno se deja esclavizar por los deseos egoístas, incluso aunque tenga todas las riquezas del mundo seguirá sintiendo que no tiene suficiente. Incapaz de usar lo que posee, todavía pensará que si hace ofrendas o da en caridad tendrá que buscar luego o en otra parte lo que ahora dé.

En regla general, el Buda dio enseñanzas sobre la generosidad material y otras prácticas que implican el uso de posesiones materiales, destinadas principalmente a los bodhisattvas laicos. En cuanto a los monjes, lo importante es simplemente aprender a tener pocos deseos estando satisfecho con lo que uno tiene y practicar, con determinación y sin tener en cuenta las dificultades, el triple entrenamiento del camino superior en las ermitas de las montañas y los lugares solitarios.

Algunos practicantes abandonan sus prácticas espirituales para dedicarse al comercio la agricultura y otras actividades, y acumulan riquezas por medio del fraude y las acciones negativas. Después ellos alardean de que practican el Dharma haciendo ofrendas y actos de caridad con las ganancias que han obtenido. Pero:

 

“Cuando no se practica el Dharma según el Dharma, el Dharma puede ser la causa de malos renacimientos”.

 

Esa actitud es absurda. Es importante, por lo tanto, estar siempre y en todas las circunstancias satisfecho con lo que uno tiene.

 

La gran generosidad

Consiste en ofrecerles a otros algo que es especial o que uno valora excepcionalmente, como su propio caballo o elefante, su hijo o hija…

 

La generosidad excepcional

Consiste en ofrecer vuestros propios miembros, cuerpo o vida. Ejemplos de ello son el príncipe Gran Valor que le dio su cuerpo a una tigresa que estaba muriendo de hambre. Nagaryuna que le dio su cabeza al hijo del rey Surabhibhadra, y la princesa Mandabhadri que le dió también su cuerpo a  una tigresa hambrienta. este tipo de generosidad sólo pueden practicarla aquellos que están en alguno de los niveles de los bodhisattvas. Los seres corrientes no están capacitados para practicarla. De momento contentaos con dedicar mentalmente sin ningún apego vuestro cuerpo, vida y riquezas para el beneficio de los demás, pidiendo que algún día seáis capaces de darlos realmente.

 

2.1.2 La generosidad espiritual

Consistente en inducir a otros a la práctica espiritual dando iniciaciones, explicando el Dharma, dando transmisiones de textos, etcétera. No obstante, hasta que nuestros propios deseos egoístas no han desaparecido, trabajar para el beneficio de los otros sería tan sólo puro simulacro.

Los discípulos de Atisha le preguntaron cuándo podrían guiar a otros, trabajar para el beneficio de los demás y transferir la consciencia de aquellos que acaban de morir. Atisha les respondió:

 

Podréis guiar a otros cuando hayáis realizado la vacuidad y desarrollado la clarividencia.

Podréis trabajar para su beneficio cuando para vuestro beneficio ya no quede nada por hacer.

Podréis practicar la transferencia para los muertos cuando hayáis entrado en el camino de la Visión.

 

Dijo también:

 

Estos tiempos degenerados no son el momento para alardear;

sino para generar determinación.

No son el momento para ocupar puestos importantes;

sino para mantener una posición humilde.

No son el momento para tener sirvientes y discípulos;

sino para vivir en soledad.

No son el momento para velar por los discípulos;

sino para velar por uno mismo.

No son el momento para analizar las palabras;

sino para reflexionar sobre su significado.

No son el momento para ir de aquí a allá:

sino para estar en un lugar.

 

Los Tres Hermanos le preguntaron a gueshe Tompa si era más importante práctica en soledad o ayudar a los otros por medios del Dharma. Gueshe Tompa les respondió:

 

Es inútil para un principiante sin experiencia ni realización tratar de ayudar a los otros con el Dharma. De él no se obtienen bendiciones, igual que de un recipiente vacío no se saca nada. Sus instrucciones son insípidas y sin sustancia, como la cerveza hecha sin prensar los granos.

Alguien en el estadio de la aspiración que tiene el calor de la práctica pero todavía no lo ha estabilizado no puede trabajar para el beneficio de los otros. Cuando bendice es como si vertiera el líquido de un recipiente en otro; cuando se llena el segundo, el primero queda vacio. Sus instrucciones son como una lámpara que se pasa de mano en mano; dando la luz a otros, uno se queda en la oscuridad.

Pero alguien que ha alcanzado alguno de los niveles de los bodhisattvas está preparada para trabajar para el beneficio de los demás. Sus bendiciones son como lo poderes de un recipiente que colma los deseos; puede madurar a todos los seres sin quedarse nunca vacío. Sus instrucciones son como una lámpara matriz de la que otras pueden tomar la luz sin quedarse nunca en las tinieblas.

Esta época decadente no es por lo tanto el momento para que los seres corrientes ayuden a otros de un modo concreto, sino más bien el momento para que vivan en lugares solitarios y entrenen sus mentes en el amor y la compasión de la bodhichitta. Es el momento para mantenerse alejado de las emociones negativas. Cuando un precioso árbol medicinal es todavía tan sólo un brote no es el momento de arrancarlo, es el momento de protegerlo.

 

Es un poco difćil por eso practica realmente la generosidad del Dharma. Explicar a otros una enseñanza de Dharma sin haberla experimentado uno mismo no les aportará ningún beneficio. En cuanto a amasar ofrendas y riquezas por medio de enseñar el Dharma es, como decía Padampa Sanguie, “usar el Dharma como mercancía para hacerse rico”.

Por lo tanto, hasta que no hayáis superado los deseos egoístas, es mejor no precipitarse a trabajar para el beneficio de los demás. En vez de ello rezad para que las mentes de los espíritus con inclinaciones positivas se liberen cuando os oigan rezar, recitar mantras o leer las escrituras. Considerad que es suficiente el que recitéis las oraciones para practicar la generosidad de ofrecer el Dharma que se encuentran al final de los textos rituales para las ofrendas de tormas de agua, la ofrenda del cuerpo…., tal como:

 

Abandonad las acciones negativas.

Las positivas practicadlas intachablemente.

Cultivad vuestras mentes.

Ésta es la enseñanza del Buda.

 

Cuando vuestros deseos egoístas se hayan agotado, habŕa llegado el momento para que os dediquéis totalmente a beneficiar a los demás, sin preocuparnos por vuestra propia paz y felicidad y sin perder ni un solo momento.

2.1.3 La protección del miedo

Consiste en hacer todo lo que podáis para ayudar a aquellos que están en dificultades, como por ejemplo: dar refugio a aquellos que no lo tienen, proteger a aquellos sin protector, estar con aquellos que no tienen compañía. Se refiere especialmente a llevar a cabo acciones como prohibir la caza o la pesca cuando uno tiene el poder para ello, comprar ovejas que van camino del matadero, salvar la vida de peces, gusanos, insectos que vayan a morir; puesto que el Buda enseñó que de todas las acciones positivas relativas, salvar la vida de los seres es la que más beneficia.

Todas estas clases de generosidad constituyen uno de los puntos más importantes de los samayas tántricos. En Los Votos de las Cinco Familias se dice:

 

Como samaya de la Familia de la Joya,

practicad siempre las cuatro clases de generosidad.

 

2.2 LA DISCIPLINA TRASCENDENTAL

La disciplina trascendental consiste en evitar las acciones negativas, practicar las acciones positivas y beneficiar a los demás.

 

    2.2.1 Evitar las acciones negativas

    Esto significa desechar como veneno las diez acciones negativas del cuerpo, la palabra y la mente que no benefician a los demás.

 

2.2.2 Practicar las acciones positivas

    Consiste en crear, siempre y en todas las circunstancias, todo el mérito que sea posible sin desestimar ni la más diminuta de las acciones positivas.

Como dice un dicho popular: “Las acciones positivas ocurren cuando nuestras bocas y nuestras manos están libres, las acciones negativas mientras nos movemos o nos sentamos”. Sólo observándonos continuamente con atención, vigilancia y cuidado, y esforzándoos en hacer el bien y evitar el mal, podréis evitar cometer muchas acciones negativas graves, incluso aunque tan sólo estéis divirtiéndoos.

 

No despreciéis las pequeñas faltas

pensando que no os pueden dañar.

Una minúscula chispa de fuego

puede prender una montaña de heno.

 

Si en todo momento ponéis en práctica con atención y vigilancia, atesoraréis una cantidad inimaginable de acciones positivas mientras estéis efectuando vuestras actividades cotidianas. Simplemente mostrar respeto a un conjunto de piedras esculpidas con el mani, quitándose el sombrero y circunvalándolas mantieniéndolas a la derecha, es una causa infalible que lleva a la budeidad si se aplican los tres métodos supremos.

 

No toméis a la ligera las acciones pequeñas

pensando que no os pueden ayudar.

Las gotas de agua, una a una,

colman con el tiempo un recipiente inmenso.

 

Se cuenta la historia de un cerdo que fue perseguido alrededor de una estupa por un perro y también la de siete orugas que cayeron de una hoja al agua y llevadas por la corriente dieron siete vueltas alrededor de una estupa. Hechos como esos fueron suficientes para que esos seres con el tiempo obtuviesen la liberación.

Por lo tanto, en todo momento y circunstancia evitad incluso el menor de los actos negativos, haced todo el bien que podáis y dedicad todos los méritos para el beneficio de los demás. Esto resume todos los votos y preceptos de los bodhisattvas.

 

    2.2.3 Beneficiar a los demás

Como se ha explicado anteriormente, cuando se está totalmente libre de desear nada para uno mismo, llega el momento de trabajar, directamente para el beneficio de los demás, usando los cuatro modos de atraer a los seres. Para los principiantes, el modo de beneficiar a los demás consiste en dedicar para el beneficio de todos los seres toda la práctica que se hace al entrenarse en efectuar acciones positivas y evitar las negativas, aplicando los tres métodos supremos.

2.3 LA PACIENCIA TRASCENDENTAL

La paciencia tiene tres aspectos: la paciencia que sobrelleva el daño que otros nos hacen, la paciencia que resiste las dificultades por el Dharma y la paciencia que afronta la verdad profunda sin miedo.

 

    2.3.1 La paciencia que sobrelleva el daño que otros nos hacen

Esta forma de paciencia es la que hay que aplicar cuando se es atacado, robado, vencido, insultado o calumniado. En vez de enfadarse y reaccionar con odio, debéis tratar de beneficiar a esos seres con amor y compasión. Si en vez de ello os enfadáis, se dice que “un solo momento de enfado puede destruir los méritos acumulados durante mil kalpas”. Como se menciona en el Bodhicharyavatara:

 

Un solo instante de ira basta par destruir

todo el mérito acumulado durante mil kalpas

con acciones virtuosas como la generosidad

y las ofrendas a los Sugatas.

 

Y también:

 

No hay mal comparable al odio

ni austeridad similar a la paciencia.

Cultivad, por lo tanto, la paciencia

con entusiasmo, por todos los medios.

 

Recordando lo perjudicial que es el enfado, esforzaos en cultivar la paciencia constantemente en todas las circunstancias. Padampa Sanguie dijo:

 

El enemigo hostil es una ilusión causada por el karma.

¡Transformad vuestros pensamientos viciosos de odio, gentes del Tingri!

 

Y Atisha:

 

No os enfadéis con aquellos que os dañan.

Si os enfadáis con los que os dañan

¿cuándo vais a practicar la paciencia?

 

Cuando alguien os daña, insulta o acusa injustamente, si no os irritáis ni os sentís resentidos, se estarán agotando muchos de vuestros oscurecimientos y acciones negativas del pasado. Cultivando la paciencia en esas situaciones podéis acumular abundante mérito. Considerad, por lo tanto, a aquellos que os dañan como a vuestros maestros. Como se dice:

Si no hubiese nadie que nos hiciese enfadar, ¿con quién cultivaríamos la paciencia?

 

En la actualidad frecuentemente oímos decir que alguien es un buen lama o monje pero tiene un genio terrible. Pero si en este mundo no hay peor defecto que el enfado … ¿cómo puede ser alguien bueno y a la vez tener un genio terrible? Padampa Sanguie dijo:

 

No habéis entendido que un acto de un solo instante motivado por el enfado es peor que cien acciones motivadas por el deseo.

 

Cuando alguien realmente ha asimilado las enseñanzas correctamente, todo lo que hace, dice y piensa debe ser tan blando como pisar sobre algodón en rama y tan suave como la sopa de tsampa condimentada con mantequilla. De lo contrario, con cualquier pequeña práctica que hace o voto que guarda se siente muy satisfecho consigo mismo y se enorgullece. Constantemente lleno de arrogancia, presta excesiva atención al modo en que otros le hablan y se enfada pensando que ha sido humillado o despreciado. Esta susceptibilidad es una señal de que su mente y el Dharma van por caminos separados y que el Dharma y que el Dharma no ha beneficiado su mente lo más mínimo. Gueshe Chengawa dijo:

 

Si cuando estudiamos, reflexionamos y meditamos, nuestro ego crece cada vez más, nuestra paciencia se vuelve más delicada que la piel de los bebés y nos sentimos incluso más irritables que el demonio de Tsang Tsen, éstas son las señales de que nuestro estudio, reflexión y meditación van por una dirección equivocada.

 

Sed siempre humildes, vestid modestamente, tratad a todos los seres, buenos, malos o intermedios, con respeto y controlado vuestra mente con el Dharma tomando como base el amor y la compasión de la bodhichitta. Sin duda alguna, esto es lo esencial de la práctica. Es mejor que mil visiones denominadas “muy sublimes” y meditaciones denominadas “muy profundas” que no benefician a la mente.

2.3.2 La paciencia que resiste las dificultades por el Dharma

    Para poder practicar el Dharma debéis ignorar el frío, el calor y cualquier otra dificultad. En los tantras se dice:

 

Aunque tengáis que atravesar montañas de fuego y cruzar océanos de cuchillas afiladas,

buscad el Dharma hasta el final.

 

Los Kadampas del pasado tenían cuatro aspiraciones:

 

Estableced la mente en el Dharma,

el Dharma en una vida humilde,

la vida humilde recordando la muerte

y la muerte en una solitaria concavidad del terreno.

 

En la actualidad creemos que podemos practicar el Dharma conjuntamente con nuestras actividades mundanas, en una situación de bienestar, con comodidades y buena reputación, sin necesidad de determinación, ni penalidades. Alardeamos que otros pueden hacerlo de ese modo y decimos con admiración: “¡Es muy buen lama; sabe como combinar el Dharma y la vida mundana!”.

Pero ¿cómo es posible casar el Dharma con la vida mundana? Los que proclaman estar haciendo eso es probable que tengan una estupenda vida mundana, pero podéis estar seguros de que no están practicando el Dharma auténtico. Proclamar que podéis practicar el Dharma y la vida mundana al mismo tiempo es como decir que podéis coser con una aguja con dos puntas, poner fuego y agua en el mismo recipiente y cabalgar sobre dos caballos en dos direcciones opuestas. Esas son cosas totalmente imposibles.

¿Sería posible que un ser corriente pudiese superar a buda Shakyamuni? Él no encontró el modo de combinar al mismo tiempo el Dharma y la vida mundana. Él dejó su reino como quien lanza un salivazo y se fue a vivir a las orillas del río Nairanyana, donde practicó ascetismo durante seis años y cada año se alimentaba con una única gota de agua y un solo grano de cebada.

Yetsun Milarepa también practicó sin comida ni ropa. Sólo comía ortigas y su cuerpo parecía un esqueleto cubierto de una pelusa verde. Aquellos que le veían se preguntaban si era un hombre o un demonio. El hecho de que practicase el Dharma de una forma tan tenaz y soportara tantas dificultades es porque nos es posible practicar el Dharma y seguir una vida mundana al mismo tiempo. ¿O es que Milarepa era tan inútil que no lo hizo así porque no sabía cómo hacerlo?

El gran siddha Melong Dorye obtuvo la realización después de practicar durante nueve años en los que se alimentó únicamente con corteza de lakhe.

Longchen Rabyam, el soberano omnisciente del Dharma, durante muchos meses vivió únicamente con veintiuna píldoras de mercurio. Cuando nevaba, solía meterse en un saco deshilachado que le servía a la vez de lecho y de vestimenta.

Todos los siddhas del pasado obtuvieron la realización únicamente practicando con gran determinación y sobrellevando dificultades, habiendo abandonado completamente todas las actividades mundanas. Ninguno de ellos obtuvo la realización por practicar el Dharma conjuntamente con actividades mundanas corrientes y disfrutando de comodidades, bienestar y fama. El vidyadhara Yigme Lingpa dijo:

 

Cuando ya os habéis provisto de un lugar agradable, alimentos abundantes, ropa de abrigo y benefactores generosos, habéis logrado cultivar con éxito el demonio antes de haber empezado a cultivar el Dharma.

 

Gueshe Shawopa dijo:

 

Para practicar el Dharma sinceramente vuestra ambición en la vida debe ser la pobreza. Al final de una vida de pobreza debéis ser capaces de enfrentaros a la muerte. Si tenéis esta actitud, podéis estar seguros que ningún dios, demonio o ser humano podrá nunca crearos problemas.

 

Yetsun Mila cantó:

 

Sin nadie que me pregunte si estoy enfermo,

ni nadie que llore si muero,

si puedo morir en este lugar solitario,

mis deseos de yogui estarán colmados.

 

Sin huellas humanas de mi puerta,

ni vestigios de sangre dentro,

si puedo morir en este lugar solitario,

mis deseos de yogui estarán colmados.

 

Sin nadie que se pregunte adónde he ido,

ni ningún lugar adonde ir,

si puedo morir en este lugar solitario,

mis deseos de yogui estarán colmados.

 

Mi cadáver podrido… ¡que lo devoren los gusanos!

Mis venas y tendones… ¡que los succionen las moscas!

Si puedo morir en este lugar solitario,

mis deseos de yogui estarán colmados.

 

Es por lo tanto indispensable deshacerse de todos los apegos de la vida ordinaria y practicar sin tener en cuenta el frío, el calor o cualquier otra dificultad.

    2.3.3 La paciencia que afronta la verdad profunda sin miedo

Si recibís enseñanzas sobre la vacuidad de la Realidad última y especialmente enseñanzas sobre los puntos esenciales de la Gran Perfección sobre la Realidad última más allá de todo esfuerzo y actividad, o bien sobre Las Doce Carcajadas Adamantinas que van más allá del principio de causa y efecto de las acciones positivas y negativas, o Los Ochos Grandes Versos Maravillosos, etcétera, tratad de entender su verdadero significado sin reaccionar con criterios erróneos.

Juzgar erróneamente estas enseñanzas o criticarlas es lo que se denomina “el acto perjudicial de rechazar el Dharma” que os puede atrapar en las profundidades de los infiernos durantes innumerables kalpa.as Como se dice en un texto de confensión:

 

Confieso haber cometido un acto más nefasto que los cinco crímenes

con efecto inmediato: el de rechazar el Dharma.

 

Un día dos monjes indios que habían obtenido las doce cualidades del entrenamiento completo se presentaron ante Atisha. Cuando Atisha les explicó la ausencia de la existencia inherente del individuo se mostraron complacidos. Pero cuando les explicó que los fenómenos tampoco tienen existencia inherente se aterrorizaron y exclamaron: ¡Eso es terrible. No diga esas cosas! Y cuando les leyó el Sutra del Corazón se taparon los oídos. Atisha disgustado les dijo:

“A menos que os entrenéis en el amor y la compasión de la bodhichitta y tengáis confianza en las enseñanzas profundas, únicamente guardar vuestros votos puros no os llevará a ninguna parte”.

En el tiempo de Buda se dice que había muchos monjes arrogantes que cuando le oyeron dar enseñanzas sobre la vacuidad profunda murieron vomitando sangre por la boca y renacieron en los infiernos. Hay también otras historias que narran hechos parecidos.

Es muy importante que tengáis un respeto sincero hacia las profundas enseñanzas y aquellos que las enseñan. E incluso si debido a las limitaciones de vuestra propia mente no os interesan, no debéis criticar nunca ni a las enseñanzas ni a los maestros.

 

2.4 LA DILIGENCIA TRASCENDENTAL

Hay tres clases de diligencia: la diligencia que es como una armadura, la diligencia en acción y la diligencia que nada puede detener.

 

2.4.1 La diligencia que es como una armadura

No os desmoralicéis cuando oigáis contar las vidas, los hechos y dificultades que soportaron por el Dharma los grandes maestros, los budas y los bodhisattvas del pasado. No penséis que ellos pudieron hacer todo porque eran budas y bodhisattvas y que vosotros nunca podríais hacer lo mismo. En vez de eso, recordad que obtuvieron la realización sencillamente porque obraron de ese modo. Puesto que sois sus discípulos, incluso aunque no podamos superarlos, no tenemos otra opción más que la de seguir sus pasos.

Si ellos tuvieron que ser tan perseverantes y pasar por esas dificultades, ¿cómo no va a ser necesario para nosotros que estamos bajo el peso de nuestro karma negativo del pasado y carecemos de su entrenamiento constante en el Dharma desde tiempos sin principio?

Tenemos una existencia humana con todas las libertades y condiciones favorables. Hemos encontrado a un maestro espiritual auténtico y recibido las instrucciones profundas. Ahora que tenemos esta oportunidad de practicar el Dharma auténtico adecuadamente, debemos comprometernos a practicar sinceramente y estar dispuestos a sobrellevar dificultades, aceptar cargas pesadas y arriesgar nuestra vida y nuestro cuerpo sin preocuparnos de nuestra carne y nuestra sangre. Esto es lo que se entiende por la diligencia que es como una armadura.

 

2.4.2 La diligencia en acción

    Puede que tengáis la intención de estudiar y practicar el Dharma, pero que día a día pospongáis continuamente vuestro planes para mañana o el día siguiente y así vaya consumiendo toda vuestra vida. Debéis evitar desperdiciar la vida de este modo. Druk Pema Karpo dijo:

 

La vida humana es como estar en un corral de un carnicero;

la muerte se acerca cada segundo.

Si con indolencia posponéis lo de hoy para mañana,

surgirán los lamentos en vuestro lecho de muerte. ¡Cuidaos de ello!

 

No os pospongáis la práctica ni un solo segundo. Del mismo modo que reaccionaría un cobarde que descubriese una serpiente en su regazo o una joven beldad a la que se le prendiese fuego en el pelo, abandonad completamente las actividades mundanas y dedicaos a la práctica del Dharma desde ahora mismo. Si no, nunca encontraréis el momento; las actividades mundanas se suceden unas a otras interminablemente, como las olas del mar. Sólo concluyen cuando se decide de una vez por todas ponerles fin. El Omnisciente Longchempa dijo:

 

Los asuntos mundanos no cesan hasta la muerte.

Pero terminan cuando los abandonamos; ¡ésa es su naturaleza!

Y:

Nuestra actividades son como los juegos de los niños.

Duran mientras las seguimos, cesan al dejarlas.

 

Cuando sintáis el deseo de practicar el Dharma, ni por un solo instante caigáis bajo el poder de la pereza ni lo pospongáis para después. Incitados por la impermanencia, poneos a practicar inmediatamente. A eso se le denomina la diligencia en acción.

2.4.3 La diligencia que nada puede detener

No os sintáis satisfechos por haber hecho un pequeño retiro, algunas prácticas de aproximación y consecución, unas cuantas oraciones o algunas buenas acciones. Prometed que practicaréis mientras estéis vivos y que continuaréis esforzándoos, con la intensidad y constancia de la corriente de un gran río, hasta que hayáis obtenido la budeidad perfecta.

Los seres sublimes del pasado dijeron que uno debe practicar como un yac hambriento cuando pasta. Mientras tira de una mata de hierba, tiene ya los ojos puestos en la próxima. Del mismo modo, antes de terminar una práctica de Dharma tened planeado cuáles haréis a continuación.

Tratad de esforzaos más cada día, sin dejar nunca que vuestro cuerpo, palabra o mente caigan en la ociosidad o se separen de las enseñanzas ni un solo instante. El vidyadhara Yigme Lingpa dijo:

 

Practicar con mayor tenacidad a medida que uno se acerca a la muerte es la señal de que un practicante de Dharma no ha sido dañado por una helada.

 

Hoy en día, a aquellos que tienen reputación de ser grandes meditadores y buenos lamas la gente les adula diciéndoles que no es necesario que hagas más postraciones, reciten oraciones, acumulen méritos y sabiduría, purifiquen los oscurecimientos, etcétera. Pronto empiezan a pensar que son muy importantes y que ya no necesitan hacer tales cosas. Pero como dijo el incomparable Dagpo Rimpoché:

 

El hecho de pensar que uno necesita hacer esas prácticas es la prueba de que uno las necesita aún más.

 

Cada día el gran maestro indio Dipamkara se dedicaba a hacer tsa tsas, con sus propia manos cubiertas de arcilla. Sus discípulos le decían:

– La gente critica que un gran maestro como usted trabaje con la arcilla. Además usted se fatiga con ello. ¿Por qué no deja que lo hagamos nosotros?

-¿Qué insinuáis? ¿Vais a comeros también mi comida por mí? -les respondió Dipamkara.

Hasta que no alcancéis la budeidad perfecta, todavía tendréis karma y tendencias habituales que purificar y necesitaréis seguir obteniendo más cualidades espirituales. Por lo tanto, no caigáis en una práctica indolente y esporádica. Practicad el Dharma con diligencia desde lo más profundo de vuestro corazón y sin sentir jamás que ya habéis hecho suficiente.

En general, el hecho de que obtengáis la budeidad o no depende únicamente de vuestra diligencia. Esforzaos pues en aplicar las tres clases de diligencia. Alguien con una inteligencia excepcional pero con muy poca diligencia será solamente un practicante inferior. Pero alguien con muy poca inteligencia y una diligencia extraordinaria llegará a ser un practicante superior. Sin diligencia, todas las demás buenas cualidades son inútiles. El omnisciente Yigme Lingpa dijo:

 

Ni la inteligencia, ni el poder,

ni la riqueza, ni la fuerza pueden ayudar

a alguien sin diligencia;

pues es como un barquero

en un bote sin remos.

 

Siempre comed sólo lo que sea necesario, dormid con moderación, mantened una determinación firme y constante y actuad con una perseverancia similar a un arco bien tensado, ni demasiado rígida ni demasiado relajada. No llegaréis a ninguna parte practicando sólo esporádicamente en vuestro tiempo libre.

 

2.5 LA CONCENTRACIÓN TRASCENDENTAL

No se puede desarrollar la concentración sin haber renunciado a los entretenimientos y las distracciones y sin permanecer en un lugar solitario. Por eso al principio, es importante abandonar las distracciones.

 

2.5.1 Abandonar las distracciones

    Todo lo que se reúne, acaba separándose. Padres, hermanos, hermanas, matrimonios, amigos, parientes, incluso la carne y los huesos de nuestro cuerpo que recibimos al nacer están destinados a separarse. Reflexionad sobre cuál es el sentido de apegarse a los parientes y los amigos que son tan efímeros y permaneced siempre en soledad. Repa Shiwa O decía:

 

La budeidad está únicamente en nosotros mismos,

Aunque los amigos espirituales apoyan nuestra práctica,

si estamos con más de tres o cuatro,

aparecen los odios y los apegos.

Por lo tanto, permanezco solo.

 

Nuestros deseos producen todos los problemas. Nunca estamos satisfechos con lo que tenemos. Cuanto más ricos somos más avariciosos nos volvemos. Dice el refŕan: “Cuando se es rico, se es avaro”. Y también: “Cuanto más se tiene más se quiere”. Y: “Sin riquezas no hay enemigos”

Cuantas más riquezas, propiedades, etcétera, se tienen, hay más riesgo de ladrones, enemigos….Además uno consume toda su vida acumuládolas, protegiéndolas e incrementandándolas. Todo eso sólo ocasiona sufrimiento y acciones negativas. El sublime Nagaryuna dijo:

 

Os consumís acumulando, protegiendo e incrementando las riquezas, pero sabed que éstas proporcionan infinito abatimiento.

 

Aunque un hombre poseyera todas las riquezas y posesiones del mundo entero, seguiría necesitando únicamente comida y ropa para una persona. Sin embargo por muy rico que alguien sea, no se atreve a usar su riqueza incluso para él mismo o cubrirse la espalda con ropa. Sin importarle lo que no está está bien, las dificultades y todas las críticas, arriesga su vida presente y lanza al viento las futuras. Por las posesiones materiales más insignificantes, se desatiende de cualquier vergüenza ante sí mismo y ante los demás, de toda prudencia y cualquier previsión sobre las consecuencias a largo término de sus acciones, de Dharma y de os samayas. Se pasa todo el tiempo corriendo tras la comida, las ganancias y su posición social, como un espíritu errante a la búsqueda de tormas, y así malgasta todas su vida sin disfrutar de ningún día de descanso, bienestar o felicidad. Al final, habiendo acumulado toda esa riqueza puede que termine pagándolo con su vida y sea apuñalado o le disparen simplemente a causa de su dinero. Las posesiones y la riqueza que ha acumulado durante toda su vida serán entonces disfrutadas por sus enemigos o por otros. Todo será derrochado. Pero toda la montaña, similar al monte Meru, de actos negativos acumulados para obtener esa riqueza le pertencerá sólo a él y le hará errar en las profundidades insoportables de los reinos inferiores, sin ninguna oportunidad de escapar. Así pues, mientras tengáis todavía oportunidad, usad lo que poseáis en esta vida, aunque no sea mucho, para proveerros para las vidas siguientes. Sentíos satisfechos comiendo frugalmente y llevando la ropa necesaria para protegeros del vito.

Aquellos que sólo se preocupan de la vida actual son calificados de “amigos pueriles” en los textos. No agradecen cualquier ayuda que se les preste y a cambio puede que os dañen. Son muy difíciles de complacer ya que nunca les parece ben nada de lo que hagáis por ellos. Si tenéis más que ellos, se sienten celoso. Si tenéis menos, os miran con desprecio. Cuanto más tiempo pasáis con ellos, más se multiplican vuestras acciones y disminuyen las positivas. Renunciad a esos amigos y manteneos alejados de ellos.

El comercio, la agricultura, la fabricación de objetos, las ciencias y otras ocupaciones de este tipo comportan numerosas actividades y son la causa de infinitas distracciones. Estos quehaceres os mantienen ocupados continuamentes por objetivos insignificantes. Por mucho que os esforcéis, carecen de sentido. Nunca se acaba de derrotar  los contrincantes y proteger a los seres queridos.

Abandonad a todas esas actividades y distracciones interminables como se lanza un salivazo. Partid de vuestro país y habitad en otras tierras.. Permaneced cerca de las montañas rocosas con la única compañía de los animales salvajes. Mantened relajados vuestro cuerpo y vuestra mente. Dejad de preocuparos por a la comida, los vestidos y vuestra reputación. Vivid en lugares deshabitados donde no haya otros seres humanos. Yetsun Milarepa dij:

 

En una cueva en un lugar solitario

implacables es mi dolor.

Maestro, buda de los tres tiempos,

mi devoción haci ti es incesante.

 

Si os dejáis inspirar por esos verso, según el dicho: “En un lugar donde uno se siente solo, nace la concentración”. En ese lugar las buenas cualidades del camino: el hastío hacia el samsara, la determinación de alcanzar la liberación, la fe, las percepciones puras, la concentración, la absorción, surgirán naturalmente. Por lo tanto esforzaos todo lo que podáis en vivir así.

En bosques solitarios, esos lugares donde los budas y los bodhisattvas del pasado encontraron la paz, no hay nada que os mantenga ocupados: ni distracciones, ni comercio ni campos que cultivar, ni amigos pueriles. Los pájaros y los ciervos con compañeros apacibles. El agua de los arroyos y las plantas constituyen una buena dieta ascético. La mente está naturalmente clara y la concentración se desarrolla por sí misma. Sin enemigos ni amigos uno se libera de las cadenas del apego y del odio. Sin enemigo ni amigos u. Esos lugares tienen todas las ventajas. En el sutra de la  Lámpara de la luna y otros, el Buda dice que simplemente tener el deseo de ir a lugares solitarios y dar siete pasos en esa dirección beneficia más que hacer ofrendas a todos los budas de las diez direcciones por tantas kalpas como granos de arena que hay en el río Ganges. ¡Qué decir si uno vive realmente en esos lugares! Se dice también:

 

En esos lugares perfectos, el a solicitud de la montañas,

todo lo que se hace pes positivo.

 

incluso sin esforzarse expresamente en practicar, en esos lugares el hastío por el samsara, la determinación de alcanzar la liberación, el amor, la compasión y todas las demás cualidades espirituales que se adquieren en el camino surgirán espontńeamente y por consiguiente nuestros comportamientos devendrá naturalmente virtuoso. El apego, el odio y todas las emociones negativas que habías tratado en vano de eliminar en los lugares bulliciosos disminuirán por sí mismas, simplemente por permanecer en un lugar solitario, y podréis desarrollar fácilmente todas las cualidades del camino.

Todo esto esto es de gran importancia ya que es la preparación para la concentración y por lo tanto no es posible prescindir de ellos.

2.5.2 La concentración

Hay tres clases de concentración: la concentración practicada por los seres corrientes, la concentración que discierne claramente y la concentración excelente de los tathagatas.

La concentración practicada por los seres corrientes. Cuando uno se apega a las experiencias de felicidad, claridad y ausencia de pensamientos en la meditación, las busca intencionalmente y la meditación se tizna con el deseo de estas experiencias, se practica la concentración de los seres corrientes.

 

    La concentración que discierne claramente. Cuando uno está libre del apego da la s experiencias meditativas y ya no se recrea con la concentración pero todavía se aferra a al vacuidad como un antídoto conceptualizándola, se practica la concentración que discierne claramente.

La concentración excelente de los tathagatas. Cuando uno ya no tiene ningún concepto de la vacuidad como un antídoto y permanece concentrado, en un estado libre de pensamientos, en la Realidad última, se practica la concentración excelente de los tathagatas.

Siempre que practiquéis la concentración es importarse sentarse en “la postura de lso siete puntos de Vairochana” y mantener la mirada apropiada. se dice:

 

Cuando el cuerpo está recto, los canales sutiles están rectos;

cuando los canales sutiles están retos, las energías están rectas;

cuando las energías están rectas, la mente está recta.

 

Sin repantigarse ni apoyarse en ningún sitio, con el cuerpo recto y la mente libre de cualquier tipo de pensamiento, descansad en ecuanimidad en un estado que no se aferra a nada. Eso es la esencia de la concentración trascendental.

 

2.6 LA SABIDURÍA TRASCENDENTAL

La sabiduría trascendental tiene tres aspectos: la sabiduría que se adquiere por medio del estudio, la que se adquiere por medio de la reflexión y que se adquiere por medio de la meditación.

 

2.6.1 La sabiduría por medio del estudio

Se obtiene escuchando tanto las palabras como su significado cuando un maestro espiritual enseña el Dharma y comprendiendo el significado según ha sido explicado.

 

2.6.2 La sabiduría por medio de la reflexión

Cuando se reciben enseñanzas de un maestro espiritual, no hay que contentarse con haberlas oído y comprendido ino que hay que repasarlas mentalmente para establecer claramente el significado el significado por medio de la reflexión, el examen y el análisis, y preguntar lo que no se entiende. No es suficiente creer que uno lo entiende o lo sabe. Debéis estar completamente seguro s de que cuandoo llegue el momento de practicar en soledad seréis capaces de hacerlo sin necesidad de pedirle a nadie que os aclare algún punto de la práctica.

 

2.6.3 La sabiduría por medio de la meditación

Poniendo en práctica por medio de la meditación lo que habéis entendido intelectualmente, se desarrolla en la mente sin ningún error la verdadera realización de la Realidad última. A certidumbre nace desde dentro. Liberados de las limitaciones de las dudas y vacilaciones, veis el “verdadero rostro” de la Realidad última.

Después de haber eliminado todos los conceptos erróneos por medio del estudio y la reflexión, se llega a la experiencia práctica de la meditación y se ve todo como formas vacías sin ninguna sustancia, como en las ocho metáforas de la ilusión:

Como en un sueño, todos los objetos externos percibidos con los cinco sentidos aunque no están ahí aparecieron debido a la ilusión.

Como en una ilusión mágica, las cosas parecen repentinamente por una conjunción de causas; circunstancias y conexiones interdependientes.

Como en una ilusión óptica, las cosas parece que están ahí y sin embargo no hay nada.

Como en un espejismo, las cosas son apariencias irreales.

Como en un eco, las cosas pueden percibirse pero no hay nada ni dentro ni fuera.

Como en una ciudad de gandharvas, no hay ni un lugar de residencia ni nadie que resida.

Como en un reflejo, las cosas aparecen pero no tienen realidad propia.

Como en una ciudad fantasmal, aunque no hay nada surgen toda clase de apariencias.

Viendo así todos los objetos que percibís, entendéis que todas las apariencias son falsas por naturaleza. Cuando observáis la naturaleza de quien percibe estos objetos, es decir la mente, os objetos que aparecen no dejan de aparecer, pero los conceptos que los consideran como teniendo existencia propia amainan. Reconocer la naturaleza de la Realidad, vacía y a la vez clara como el espacio, y permanecer en ella es la sabiduría trascendental.

Estas seis seis perfecciones trascendentales se pueden explicar detalladamente dividiendo cada una de ellas en tres, lo que hace un total de dieciocho secciones. La generosidad material consta a su vez en  tres secciones, lo cual supone veinte secciones. Y veintiuna si añadimos los medios trascendentales; veintidós con la fuerza trascendental; veintitrés con la aspiración trascendental y veinticuatro con la sabiduría primordial trascendental.

Si se quiere detallar todavía más, cada una de las seis perfecciones trascendentales se puede dividir en seis teniéndose así treinta y seis secciones. Podemos examinar, por ejemplo, en la trascendental la sección de la generosidad del Dharma. Cuando el maestro que enseña, el Dharma que se enseña y el discípulo a quien se le transmite la enseñanza se reúnen, dar la enseñanza es la generosidad trascendental. Que el maestro no busque obtener ganancias o fama por enseñar el Dharma y que no contamine lo que está haciendo usándolo para enaltecerse o bien para bien para hablar mal de otros co con cualquier otra emoción negativa es la disciplina trascendental. Que repita el significado de una frase reiteradamente ignorando la fatiga y todas las dificultades es la paciencia  trascendental. Que enseñe a la hora revista sin sucumbir en la pereza ni la dilación es la diligencia  trascendental. Que explique el tema sin dejar que su mente se distraiga de las palabras o su significado, sin cometer ningún error y sin añadir ni omitir nada es la concentración trascendental. Que dé las enseñanzas en un estado de sabiduría libre de cualquier concepto de sujeto, objeto o acción es la sabiduría trascendental. Todas las perfecciones trascendentales están por lo tanto presentes.

Examinemos ahora la generosidad material; por ejemplo el dar de comer o beber a un mendigo. Cuando el donativo, el donante y el beneficiado se reúnen la acción de dar se realiza, eso es la generosidad. Dar lo que vosotros comerías o beberías en vez de dar comida de mala calidad o estropeada es la disciplina. No enfadarse incluso cuando os pidan repetidamente es la paciencia. Dar con presteza, sin pensar en las dificultades o el cansancio es la diligencia. No distraerse con otros pensamientos es la concentración. Saber que el sujeto, el objeto y la acción no tienen realidad propia es la sabiduría.  Aquí de nuevo están reunidas las seis perfecciones trascendentales. Las mismas subdivisiones puede hacerse con la disciplina, la paciencia y las demás perfecciones.

Resumiendo las perfecciones trascendentales, Yetsun Mila dice:

 

Si abandonáis por completo la creencia en cualquier existencia inherente

no hay ninguna otra generosidad.

Si abandonáis por completo los ardides y engaños

no hay ninguna otra disciplina.

Si superais por completo el miedo al significado verdadero,

no hay ninguna otra paciencia,

Si permanecéis completamente inseparables de la practica,

no hay ninguna otra diligencia.

Si descansáis perfectamente en el flujo natural,

no hay ni ninguna concentración.

Si realizáis perfectamente el Dharma n todo lo que hacéis,

no hay otros medio.

Si vencéis por completo los cuatro demonios,

no hay ninguna otra fuerza.

Si conseguís perfectamente los dos objetivos,

no hay ninguna otra aspiración.

Si reconocéis el origen secreto de las emociones negativas,

no hay ninguna otra sabiduría primordial.

 

Cuando Khu, Ngok y Drom le preguntaron a Atisha qué era lo mejor del camino, éste les respondió:

 

El mejor erudito es aquel que ha realizado la ausencia de la existencia inherente.

El mejor monje es que el que ha entrenada o su mente.

La mejor cualidad es un gran deseo de beneficiar a los demás.

La mejor enseñanza es la de observar la mente continuamente.

El mejor remedio es saber que nada tiene realidad en sí mismo.

El mejor modo de vida es el que es incompatible con el mundano.

El mejor logro es una disminución progresiva de las emociones negativas.

La mejor señal de la práctica es una disminución progresiva de los deseos.

La mejor generosidad es la falta de apego.

La mejor disciplina es una mente apacible

La mejor paciencia es una posición humilde.

La mejor diligencia es abandonar a las actividades.

La mejor concentración es el estado inalterado de la mente.

La mejor sabiduría es saber que nada existe realmente.

 

Y Yigme Lingpa dijo:

 

En la satisfacción se halla la generosidad trascendental;

su esencia es sencillamente saber desprenderse.

La disciplina es no desagradar a las Tres Joyas.

La mejor paciencia es la atención y la conciencia primordial sin deficiencias.

La diligencia es necesario que sustente las demás perfecciones.

La concentración consiste en percibir como deidades todas las apariencias a las que uno se aferra.

La sabiduría es la liberación espontánea del apego y el aferramiento.

En ese estado no hay ni pensador ni pensamiento.

No es algo ordinario. Está libre de todas las conviccione rotundas.

Está más allá del sufrimiento. Es la paz suprema.

No se lo digáis a todo el mundo.

Guardarlo como algo sagrado en vuestra mente.

 

Todas las prácticas del vasto camino del bodhisattva, como las seis perfecciones trascendentales, etcétera, se pueden condensar totalmente en “la vacuidad cuya esencia es la compasión”. Saraha dice en sus Dohas:

 

Sin compasión, la visión de la vacuidad

no permite encontrar el camino supremo.

Pero si meditáis únicamente en la compasión

permaneceréis en el samsara ¿Dónde está la liberación?

Aquel que posea las dos

no permanecerá ni en el samsara ni en  el nirvana.

 

No permanecer ni en samsara ni en nirvana es el “nirvana que no reside”, el nivel de la budeidad total. Como dice Nagaryuna:

 

La vacuidad cuya esencia es la compasión

es sólo para aquellos que desean la Iluminación.

 

Drom Tompa le preguntó una vez a Atisha cuál era la enseñanza última.

-De todas las enseñanzas, la última es la de la vacuidad cuya esencia es la compasión -contestó el maestro-. Es como una medicina muy poderosa, una panacea universal,, que puede curar cualquier enfermedad en este mundo. Al igual que esa medicina muy poderosa, la realización de la vacuidad, la naturaleza de la realidad, es el remedio para todas las diferentes emociones negativas.

-¿Por qué entonces tanta gente que proclama haber realizado la vacuidad no tienen menos apego y odio?- -prosiguió Drom Tompa.

-Porque su realización consiste sólo en palabras -respondió Atisha-. Si hubiesen realizado verdaderamente la vacuidad, sus pensamientos, palabras y acciones serían tan blandas como lo es pisar sobre una bala de algodón o finas como la sopa de tsampa condimentada con mantequilla. Aryadeva dijo que simplemente cuestionarse si todas las cosas son vacías o no por naturaleza haría que el samsara se desintegrara. La verdadera realización de la vacuidad es, por lo tanto, la panacea última que abarca todo el camino espiritual.

-¿Cómo puede estar contenido todo el camino espiritual en la realización de la vacuidad? -le preguntó Drom Tompa.

-Todo el camino espiritual está contenido en las seis perfecciones trascendentales. Si se realiza la vacuidad verdaderamente, ni el deseo ni el apego ni el aferramiento subsisten hacia nada de dentro o de afuera, y se posee continuamente la generosidad trascendental. Sin apego ni aferramiento, no se está nunca cubierto con las manchas de las acciones negativas y la disciplina trascendental está presente sin interrupción. Sin ningún concepto de “yo” y “mío” no hay enfado y siempre se tiene la paciencia trascendental. Como la mente está plenamente gozosa al haber realizado la vacuidad, la diligencia trascendental está siempre presente. Sin distracciones, que vienen de aferrarse a las cosas como sólidas, la concentración trascendental está siempre presente. Como no se conceptualiza en términos de sujeto, objeto y acción, la sabiduría trascendental está presente initerrupiamente.

-¿Pueden llegar a ser budas simplemente teniendo la Visión de la vacuidad y meditando en ella aquellos que han realizado su verdadero significado? -preguntó Drom Tompa.

-De todo lo que percibimos como formas y sonidos, no hay nada que surja de la mente. Reconocer que la mente es Conciencia Primordial inseparable de la vacuidad es la Visión. Preservar continuamente presente en la mente ese reconocimiento, sin distraerse, es la Meditación. Practicar, en ese estado, las dos acumulaciones como ilusiones mágicas es la Acción. Si adquirís experiencia en esta práctica, estará presente en vuestros sueños. Si está presente en vuestros sueños, estará presente en el momento de la muerte. Si está presente en el momento de la muerte, estará presente en el estado intermedio. Si está presente durante el estado intermedio, podéis estar seguros de que obtendréis la realización suprema.

Las ochenta y cuatro mil puertas de acceso al Dharma que el Victorioso enseñó no son más que medios hábiles para hacer que la bodhichitta, la vacuidad cuya esencia es la compasión, se engendre en nosotros.

Sin bodhichitta, cualquier enseñanza sobre la Visión y la Meditación por muy profunda que parezca no servirá para obtener la budeidad perfecta. Las prácticas tántricas como las fases de la generación y perfección y demás, si están asociados con la bodhichitta, permiten obtener la budeidad  suprema en una sola vida. Pero sin bodhichitta, no son diferentes de los métodos de los tirthikas. Los tirthikas tienen también muchas prácticas consistentes en meditar en una deidad, recitar mantras y trabajar con los canales sutiles y las energías; ellos también se rigen por el principio de causa y efecto. Pero debido a que no toman refugio, ni generan bodhichitta, no pueden conseguir la liberación de los reinos del samsara. Por gueshe Kharak Gomchung dijo:

 

No sirve de nada tomar todos los votos, desde los de refugio hasta los samayas

tántricos, si no se aparta la mente de las cosas de este mundo.

Es inútil predicar constantemente el Dharma a los demás a menos que se haya

apaciguado el propio orgullo.

Es inútil hacer progresos si los preceptos de la toma de refugio están postergados al último lugar.

Es inútil practicar día y noche a menos que se asocie con la bodhichitta.

 

A menos que se tome adecuadamente como fundamentos la toma de refugio y la generación de la bodhichitta, por muy intensamente que pueda parecer que se estudia, reflexiona y medita, no será de más uso que construir una fortaleza de nueve plantas sobre el hielo de un lago en invierno y pintar frescos sobre sus paredes. No servirá de nada a largo plazo.

No subestiméis las prácticas de refugio y bodhichitta pensando que son inferiores o sólo para principiantes. Hacedlas completas aplicando, al igual que en cualquier otra práctica del camino, los tres métodos supremos, en la preparación, la práctica en sí y la conclusión. Es sumamente importante para todos, buenos o malos, distinguidos o humildes, concentrar sus esfuerzos sinceramente en estas prácticas.

Especialmente es indispensable que los lamas y monjes que aceptan donaciones de los devotos, hacen ceremonias para guiar a los muertos y reciben sus bienes tengan una bodhichitta sincera. Sin ella, ninguno de sus rituales o purificaciones serán de ningún beneficio ni para los vivos ni para los muertos. Aunque pueda parecer que ayudan a otros, en el fondo esa ayuda estará siempre mezclada con motivos egoístas. En cuanto a ellos, aceptar esas ofrendas les acarreará oscurecimientos y engendrarán infinitos defectos que sólo les puede llevar a los reinos inferiores en la vida próxima.

Incluso alguien que pueda volar como un pájaro, viajar bajo tierra como un ratón, pasar a través de las rocas sin impedimento, dejar huellas de sus manos y pies en las rocas, con una clarividencia y que pueda efectuar toda clase de milagros, si carece de bodhichitta, sólo puede ser un tirthika o estar poseído por un demonio poderoso. Puede que al principio atraiga a algunos ingenuos que se sentirán impresionados y le harán ofrendas. Pero el resultado final no puede ser otro que su perdición y la de los demás.

Por otra parte, alguien que tenga auténtica bodhichitta, aunque no posea ninguna otra cualidad, beneficiará a cualquiera que se relacione con él.

No obstante, nunca se sabe dónde puede haber un bodhisattva. Se dice que muchos bodhisattvas hábiles en medios pueden encontrarse entre los carniceros, las prostitutas, etcétera. Es difícil saber quién tiene bodhichitta y quién no. El Buda dijo: “Aparte de mí y aquellos como yo, nadie puede juzgar a otra persona”.

Por lo tanto considerad como un auténtico buda a aquellos que os ayuden a generar bodhichitta, ya sea una deidad, un maestro, un compañero espiritual…

Cuando os parezca que habéis adquirido ciertas cualidades como señales de progreso en el camino, ya sea la realización de la Realidad última, clarividencia, concentración, visiones de la deidad, etcétera, podéis estar seguros de que son verdaderas cualidades si debido a ellas vuestro amor y compasión de la bodhichitta decrecen, podéis estar también seguros que lo que parecían señales de progreso en el camino de hecho son obstáculos de los demonios o una indicación de que estáis siguiendo el camino equivocado.

Especialmente, la realización auténtica de la Realidad última no puede más que ir acompañada de una fe extraordinaria y de una percepción pura hacia aquellos más maduros que vosotros espiritualmente, y de un amor y una compasión excepcionales hacia aquellos que lo están menos.

El incomparable Dagpo Rimpoché le preguntó una vez a Yetsun Mila:

-¿Cuándo estaré preparado para guiar a otros?

-Un día tendrás una visión extraordinariamente clara de la naturaleza de la mente, muy diferente de la que tienes ahora, que no dejará lugar a ninguna duda. Entonces, en un modo que no es ordinario, me percibirás a mí, tu anciano padre, como el Buda en persona e inevitablemente sentirás de modo natural amor y compasión hacia todos los seres. Entonces es cuando puedes empezar a guiar a otros.

Por lo tanto, sobre la base del amor y la compasión de la bodhichitta practicad conjuntamente el estudio, la reflexión y la meditación. No se puede practicar sin haber eliminado antes los conceptos erróneos por medio del estudio. Se dice:

 

Meditar sin haber estudiado

es como escalar sin brazos.

 

“Eliminar los conceptos erróneos por medio del estudio” no significa que tengáis que conocer todos los vastos e innumerables temas que pueden conocerse. Eso sería imposible con una vida corta en esta época degenerada. Lo que es necesario es conocer a fondo y sin error como poner en práctica, desde el principio hasta el final, las enseñanzas que vais a practicar y eliminar cualquier concepto erróneo reflexionando sobre esas enseñanzas.

Cuando Atisha estaba en Ñethang, Nachung Tompa de Shang, Kyung Tompa y Lhanhgtsang Tompa le pidieron que les enseñase los diferentes sistemas de lógica. Atisha les respondió:

-Tanto los tirthikas como los budistas tienen numerosos sistemas, pero no son más que cadenas de pensamientos discursivos. Todas esas numerosas ideas no son necesarias. La vida es demasiado corta para conocerlas todas. Ahora es el momento pues de reducirlas a su esencia.

-¿Cómo se puede reducirlas a su esencia? -preguntó Nachung Tompa de Shang.

-Entrenándose en la bodhichitta con amor y compasión hacia todos los seres infinitos como el espacio; esforzándose en llevar a cabo las dos acumulaciones para beneficiar a todos esos seres; dedicando todo ese mérito que se ha producido para la Iluminación completa de todos y cada uno de los seres y reconociendo que todo ellos es vacío por naturaleza, como los sueños o las ilusiones mágicas -respondió Atisha.

Si no sabés cómo reducir cualquier práctica a su esencia, toda la información, el entendimiento intelectual o los conocimientos que tengáis no os beneficiarán de ningún modo.

Cuando Atisha llegó a Tíbet, fue invitado a visitar al gran traductor Rinchen Sangpo. Atisha le estuvo preguntando al traductor qué enseñanzas conocía de una larga lista que le fue enumerando. Y no había nada que Rinchen Sangpo no conociese. Atisha estaba realmente complacido:

-¡Maravilloso! -le dijo-. La presencia de alguien tan erudito como usted en Tíbet hace que mi visita sea superflua. Y ¿cómo combina todas esas enseñanzas cuando se sienta a practicar?

-Practico cada una según esta explicada en su propio texto.

-¡Traductor podrido! -le gritó Atisha decepcionado-. Era pues necesario que viniese a Tíbet.

-¿Qué es lo que debería hacer? -le preguntó Rinchen Sangpo.

-Debería encontrar la esencia común a todas esas enseñanzas y practicarla- le respondió Atisha.

Es indispensable saber encontrar la esencia de la práctica siguiendo las instrucciones vitales del maestro. Y entonces ponerlas en práctica, pues si no no sirve para nada. Como dijo Yetsun Mila:

 

El hambriento no se contenta con oír hablar de la comida; necesita comer. Del mismo modo, no sirve para conocer el Dharma si no se pone en práctica.

 

La finalidad de practicar es que sirva de antídoto contra las emociones negativas y el aferramiento al “yo”. Yetsun Mila dijo también:

 

Se dice que es posible reconocer si alguien ha comido por el color sonrosado de su cara. Del mismo modo, se puede saber si alguien conoce el Dharma y lo practica viendo si actúa como un remedio para sus emociones negativas y su aferramiento al “yo”.

 

Potowa le preguntó a gueshe Tompa cuál era la línea divisoria entre lo que es l Dharma y lo que no lo es. El gueshe le respondió:

 

Si contrarresta las emociones negativas es Dharma. Si no, no lo es.

Si no encaja con lo mundano es Dharma. Si encaja, no lo es.

Si está en armonía con las escrituras y las instrucciones sobre ellas es Dharma. Si no, no lo es.

Si deja una impresión positiva es Dharma. Si la deja negativa no lo es.

 

El maestro Chegom precisa:

 

Creen en el principio de causa y efecto es la visión correcta para aquellos con facultades inferiores. Reconocer que todos los fenómenos externos e internos son la unión de las apariencias y la vacuidad, y de la consciencia primordial y la vacuidad es la visión correcta para aquellos con facultades medias. Reconocer que la visión, quien la sostiene, y el reconocimiento mismo son inseparables es la visión correcta para aquellos de facultades superiores.

 

Mantener la mente totalmente concentrada sobre su objeto es la meditación correcta para aquellos de facultades inferiores. Permanecer concentrado sobre las cuatro uniones es la meditación correcta para aquellos de facultades medias. Un estado de no conceptualización en el cual no ha objeto de meditación, ni mediador, ni experiencia meditativa es la meditación correcta para aquellos de facultades superiores.

 

Ser tan cautelosos con el principio de causa y efecto como se es con los propios ojos es la acción correcta para aquellos de facultades inferiores. Actuar considerando todo como un sueño o una ilusión mágica es la acción correcta para aquellos de facultades medias. La no acción total es la acción correcta para aquellos de facultades superiores.

 

La disminución progresiva del aferramiento al “yo”, las emociones negativas y los pensamientos es la señal de “calor” para todos los practicantes, ya sean sus facultades inferiores, medias o superiores.

En El Precioso Camino Supremo del incomparable Dagpo Rimpoché también se encuentran palabras semejantes.

Cuando estudiés el Dharma por lo tanto, debéis saber cómo encontrar su esencia. El gran Longchempa dice:

 

El conocimiento es tan infinito como las estrellas en el firmamento;

no hay límite para todo lo que puede estudiarse.

Es mejor captar ahora su quintaesencia:

la fortaleza inalterable del dharmakaya.

 

Cuando relexionéis, debéis eliminar los conceptos erróneos. Padampa Sanguie dice:

 

Buscad las instrucciones del maestro como una madre hálcon busca su presa;

escuchad las enseñanzas como un ciervo escucha la música,

meditad en ellas como un mudo saborea,

reflexionad sobre ellas como un nómada del norte esquila las ovejas,

a la hora del fruto, sed como el sol y la luna sin nubes.

 

No hay que disociar el estudio, a reflexión y la meditación en el Dharma. El incomparable Dagpo Rimpoché dice:

 

Combinar el estudio, la reflexión y la meditación sobre el Dharma es un punto esencial infalible.

 

El resultado del estudio, la reflexión y la meditación debe ser un desarrollo progresivo y auténtico del amor y la compasión de la bodhichitta junto con una disminución paulatina y auténtica de las emociones negativas y del aferramiento al “yo”.

Estas instrucciones de cómo generar bodhichitta son la savia de todas las enseñanzas del Dharma y la quintaesencia de todos los caminos. No hay duda alguna de que la bodhichitta es suficiente en sí misma y que sin ella cualquier enseñanza es ineficaz. No os contentéis con oír y entender estas enseñanzas; ponedlas en práctica sinceramente.

 

Pretendo estar generando bodhichitta, pero todavía no la he engendrado.

    Me he entrenado en el camino de las seis perfecciones trascendentales, pero sigo siendo egoísta.

    Bendícenos, a mí y a todos los seres con una mentalidad limitada como la mía,

    para que cultivemos con éxito la sublima bodhichitta.»

 

 

 

Extraído de “Las Palabras de Mi Maestro Perfecto” de Patrul Rinpoché, 1997 Editorial Padmakara, versión española páginas 304- 336. Adquiera este libro haciendo clic aquí.