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Impermanencia


Viendo este triple mundo como una ilusión efímera,

abandonaste las preocupaciones de esta vida como un salivazo.

Aceptando todas las penurias, seguiste la huellas de los maestros del pasado.

Maestro incomparable , a tus pies me inclino.

 

Se deben escuchar las enseñanzas como se ha descrito en el primer capítulo. Este capitulo consta de siete reflexiones sobre la impermanencia: la impermanencia del universo donde viven los seres. La impermanencia de los seres que viven en el universo, la impermanencia de los seres sublimes, la impermanencia  de aquellos en posiciones de poder, otros ejemplos de impermanencia, la incertidumbre de  las circunstancias de la muerte y una evocación intensa de la la impermanencia.

 

  1.   LA IMPERMANENCIA DEL UNIVERSO DONDE VIVIMOS LOS SERES

El universo , este recipiente formado por el karma  colectivo de los seres , con su estructura firme y sólida que sostiene los cuatro continentes ,el  monte Meru y los reinos celestiales, permanecen durante toda una kalpa. No  obstante es impermanente  y al final no escapara a los siete períodos de destrucción por  fuego y uno de agua.

Cuando llegue el momento de la destrucción  en esta kalpa, lo habitantes de cada uno de los reinos por debajo de los dioses de la primera concentración irán desapareciendo  progresivamente, reino por reino ,hasta que no quede  ni un solo ser.

Entonces, uno tras otro, surgirán siete soles en el cielo. El primero quemará todos los árboles frutales  y los bosques. El segundo evaporara el agua de los riachuelos y las charcas.  El tercero  evaporara grandes ríos. El cuarto secará los grandes lagos, incluso Manasarovar. Cuando aparezca el quinto sol los grandes océanos también se evaporarán progresivamente, primero hasta una profundidad  de cien pagtsas, luego a doscientos pagtsas, setecientas pagtsas mil, diez mil y finalmente ochenta mil pagtsas. El agua de mar restante irá disminuyendo de una a una guiangdrag, hasta  que no quede suficiente  ni para llenar  la huella de una pisada. Cuando surja el sexto sol, toda la tierra  y sus montañas nevadas arderán en llamas. Y cuando aparezca el séptimo se quemara el monte Meru junto con los cuatro continentes, los ocho subcontinentes , las siete montañas de oro y la muralla de montañas que circundan  el universo. Todo se convertirá  en una inmensa masa de fuego. Descendiendo  las llamaradas hacia abajo, abrasarán todos los infiernos. Elevándose las llamas hacia arriba , destruirán  el palacio celestial de brahma que ya habrá sido  abandonado . Desde  arriba , los dioses jóvenes  del reino de la  Clara Luz gritarán aterrorizados: ”¡Que inmensa hoguera!”. pero los dioses ancianos los tranquilizarán : “¡No os atemoricéis! Cuando alcancen el mundo de Brahma, las llamas retrocederán. Esto ya ha ocurrido anteriormente”. Siguiendo  a esta  destrucción por el fuego, se formarán nubes de lluvia en el reino de los dioses de la segunda concentracion y caerá una lluvia torrencial que lo inundará todo hasta un yugo  de profundidad, seguida de otra lluvia que lo  inundará todo  hasta un arado de profundidad. Como la sal disolviéndose en el agua, todo hasta el reino de los dioses de la Clara Luz inclusive será destruido. Esta aniquilacion por agua ocurrirá en siete etapas y una vez haya concluido  se alzará el viento en forma de doble vajra desde la base del universo . Como polvo esparcido por el viento , todo hasta el reino de los dioses de la tercera concentración inclusive será dispersado .

Reflexionad sinceramente considerando que si todos los mundos del billon que constituye  un gran universo , cada uno con su propio monte Meru , cuatro continentes y reinos celestiales, serán destruidos de este modo y soló quedará el espacio,¿cómo es posible que estos cuerpos humanos ,que son como moscas al final del otoño, sean permanentes o sólidos?

 

  1. LA IMPERMANENCIA DE LOS SERES QUE VIVEN EN EL UNIVERSO

Desde la cima de los niveles más altos  de la existencia hasta las profundidades de los infiernos, no hay un sólo ser que pueda escapar de la muerte . Como se dice en la Carta de Consolación:

 

¿Habéis visto en la tierra o en los cielos

un ser que habiendo nacido no vaya a morir?

¿O habéis oído que haya ocurrido tal cosa?

¿O incluso sospecháis que pudiera ocurrir?

 

Todo aquel que ha nacido ha de morir . Nadie ha visto nunca u oído que alguien que alguien en cualquier reino , incluso en el mundo de los dioses, hubiese nacido pero no hubiese muerte.Nadie duda nunca sobre si alguien va  a morir o no. Es algo seguro. Especialmente para nosotros  que hemos nacido al final  de una era en  un mundo en el cual la duración de la vida no puede extenderse , sólo acortarse . El demonio  de la muerte se va acercando inexorablemente , sin detenerse un instante , como la sombra de una montaña al  atardecer.

¿Sabeis con seguridad cuándo  vais a morir o dónde? ¿Vais a morir mañana o esta noche?¿Podéis estar seguros  de que no vais a morir ahora mismo , entre esta respiración y la siguiente ? En La Colección  de Enseñanzas Expuestas con un Propósito se dice :

 

¿Quién puede asegurar que no morirá mañana ?

Ahora es el momento de prepararse,
ya que las legiones del Señor de la Muerte
no están de nuestro lado.

 

Y Nagaryuna dice también:

La vida oscila en medio de la agitación de mil males,

más frágil que una burbuja de agua.

Cuando dormimos, exhalamos y podemos volver a inhalar

¡Qué asombroso que nos despertemos vivos todavía!

 

Respirando plácidamente, la gente disfruta del sueño. Pero no hay garantía alguna de que entre una expiración  y una inspiración uno no vaya a morir. Despertarse estando todavía vivos es un acontecimiento que realmente merece ser considerado como milagroso y, sin embargo, lo consideramos como algo natural.

Aunque  sabemos que vamos a morir algún día, no estamos convencidos de que podemos morir en cualquier momento y pasamos nuestro tiempo esperando y temiendo algo referente a nuestros proyectos para esta vida, como si fuéramos a vivir eternamente. Vivimos esforzándonos para conseguir nuestros anhelos de felicidad, bienestar y prestigio para esta vida, hasta que repentinamente somos sorprendidos por el Señor de la Muerte que nos lanza su lazo negro, mientras mueve ferozmente el labio inferior y muestra los colmillos.

Entonces ya nada puede ayudarnos: ni un ejército de soldados, ni el poder de un gobernante, ni la fortuna de un hombre rico, ni la erudición de un sabio, ni los encantos de una beldad, ni la velocidad de un atleta… Podríamos encerrarnos dentro dee un cofre metálico blindado, custodiado por cientos de miles de bravos centinelas armados con lanzas afiladas y flechas; pero incluso eso no podría proporcionarnos ni la más mínima protección ni serviría para escondernos. Una vez que el Señor de la Muerte afianza su lazo negro alrededor de nuestro cuello, empezamos a palidecer, nuestros ojos se empañan con lágrimas, nuestra cabeza y miembros se debilitan, y somos conducidos, queamos o no, por el gran sendero hacia la próxima vida.

Ningún guerrero puede derrotar al Señor de la Muerte, ni los poderosos pueden darle órdenes, ni las riquezas pueden sobornarle. No hay ningún lugar donde uno pueda esconderse o ir para escaparse. Nadie puede protegernos, ni defendernos. No hay estrategia que funcione, ni modo de hacer sentir compasión al Señor de la Muerte  Una vez ue nuestra vida se ha consumido, aunque el Buda de la Medicina apareciese en persona no podría posponer nuestra muerte.

 

Así pues, meditad sinceramente en la impermanencia y en lo importante que es que, desde este momento en adelante, no caigáis en la pereza y en el aplazamiento, y practiquéos e Dharma auténtico, puesto que es lo único que realmente ayuda en el momento de oa muerte.

III. LA IMPERMANENCIA DE LOS SERES SUBLIMES

En esta kalpa Favorable en la que vivimos, Vipashyin, Skhin y otros cinco bdas ya han aparecido, acompañados de un séquito inconcebible de shravakas y ahts. Cada uno de estos budas se dedicó a beneficiar a innumerables seres por medio de las enseñanzas de los tres vehículos. Sin embargo en la actualidad sólo disponemos de lo que todavía queda de las enseñanzas del buda Shakyamuni. Todos los demás budas han pasado al nirvana y todas sus enseñanzas del Dharma auténtico han ido desapareciendo poco a poco.

Todos los grandes shravakas de la doctrina actual, cada uno con su séquito de quinientos arhats, han ido pasado al estado más allá del sufrimiento, en donde no queda nada de los agregados.

En India hubo un tiempo en el que vivieron los quinientos arhats que compilaron las palabras del Buda, los Seis Ornamentos y los Dos Supremos, los Ochenta Siddhas y otros muchos que habían desarollado todas las cualidades de los caminos y niveles y poseían clarividencia y poderes milagrosos ilimitados. En la actualidad sólo queda de ellos las historias que cuentan cómo vivieron.

Aquí en Tíbet, la Tierra de las Nieves, cuando el Segundo Buda de Oddiyana giró la rueda del Sharma para madurar y liberar a los seres, vivían sus veinticinco discípulos conocidos como “el Rey y los Súbditos”, los Ochenta Siddhas de Yerpa, entre otros seguidores. Posteriormente aparecieron los maestros So, Sur y Nub de la tradición Antigua, Marpa, Milarepa y Dagpo de la tradición Nueva y otros innumerables seres eruditos y realizados. La mayoría de ellos consiguieron altos niveles de realización y maestría sobre los cuatro elementos. Ellos podían realizar todo tipo de transformaciones milagrosos. Podían hacer surgir cosas de la nada y hacer desaparecer la materia. No podían ser quemados por el fuego, ni arrastrados por el agua, ni aplastados por la tierra, ni caían por los precipicios. Simplemente los cuatro elementos no podían dañarles. Una vez, por ejemplo, Yetsun Milarepa estaba meditando en silencio en la cueva de Ñeshangkatya en Nepa cuando se le acercó una partida de cazadores. Viéndole allí sentado le preguntaron si era un hombre o un fantasma. Milarepa permaneció impasible con la mirada fija sin responder. Los cazadores le dispararon una descarga de flechas envenenadas, pero ninguna de las flechas pudo traspasarles la piel. Entonces lo arrojaron al río, luego por un precipicio, pero las lamas no pudieron quemarle. Ha habido muchos seres que todo es impermamente y hoy sólo quedan sus historias.

En cuanto a nosotros, a causa de nuestro karma negativo y empujados por el viento de las circunstancias adversas, hemos entrado en una matriz siguiendo nuestras tendencias negativas. Ahora estamos atrapados en este artilugio inmundo formado por los cuatro elementos del cual depende nuestra existencia, este cuerpo ilusorio que es como un artefacto que puede desintegrarse en cualquier momento y en cualquier lugar. Es importante que desde este mismo momento en adelante, os estimuléis para que vuestros pensamientos, palabras y acciones sean siempre positivos y meditéis en la impermanencia.

 

  1. LA IMPERMANENCIA DE AQUELLOS EN POSICIÓN DE PODER

Incluso los dioses y rishis con un poder y magnificencia perfectos y que pueden vivir durante toda una kalpa mueren finalmente. Aquellos que son supremos entre los seres como Brahma, Indra, Vishnu, Ishvara y otros grandes dioses viven durante toa una kalpa, sus estaturas se miden en pagtasas o guiangdrags y su poder y esplandor eclipsan incluso al sol y a la luna; sin embargo no están más allá de la muerte. Como se dice en El Tesoro de las Preciosas Cualidades Espirituales:

 

Incluso Brahma, Indra, Maheshvara y los soberanos universales no pueden escapar del demonio de la muerte

 

Ni siquiera los rishis divinos o humanos dotados de las cinco clases de clarividencia y el poder de volar por el espacio pueden finalmente escapar de la muerte. La Carta de Consolación dice:

 

Los grandes rishis dotados de las cinco clarividencias

pueden volar a lo largo y ancho del espacio,

pero nunca alcanzarán un país

donde reine la inmortalidad.

 

En el mundo de los hombres han habido soberanos universales que alcanzaron la cima del poder y de las riquezas materiales. En India, empezandoo con Mahasammata, innumerables emperadores gobernaron todo el continente. Posteriormente los tres Palas, los treinta y siete Chandras y otros innumerables reyes ricos y poderosos reinaron desde el este al oeste de India.

En Tíbet, la Tierra de las Nives, el primer rey, Ñatri Tsempo, era de un linaje divino, unaa emanación del bodhisattva Nivaranavishkambhin. Posteriormente reinaron los sietes reyes celestiales llamados Tri, los seis reyes terrenales llamados Lek, los ocho reyes intermedios llamados De, los cinco reyes vinculantes llamados Tsen, los doce reyes y medio de la dinastía Afortunad, los cinco de la dinastía Muy Afortunada y otros. Durante el reinado del rey religioso Songsten Gampo, un ejército mágico conquistó todo los territorios dese Nepal a China. El rey Tristsong Detsen reunió bajo su poder dos tercios de Yambudvipa. Durant el reinado de Ralpachen se ergió un pilar de hierro en los márgenes del río Ganges delimitando la frontera entre India y Tíbet. Tíbet llegó a tener poder sobre numerosas zonas de India, China Guesar, Tayikistan y otros países, y durante las festividades del Año Nuevo se requería la presencia de embajadores de todos esos países durante un día en Lhasa. Tal era el poder de Tíbet en el pasado, pero hoy día no queda nada excepto relatos históricos.

Reflexionad sobre estos esplendores del pasado. Comparados con ellos nuestros hogares, pertenencias, nuestros allegados, nuestro poder y todo lo que apreciamos no tienen más valor que una colmena de abejas. Meditad en ello y preguntaos si todas esas cosas serán permanentes o cambiarán.

  1. OTROS EJEMPLOS DE IMPERMANENCIA

Como ejemplo de impermanencia considerad los periodos de crecimientos y regresión que suceden a lo largo de una kalpa. Hace mucho tiempo, al principio de esta kalpa, no había sol ni luna en el cielo y todos los seres humanos se alumbraban con su propio resplandor. Podían moverse en el espacio milagrosamente. Medían varias pagtsas de altura. Se alimentaban con néctar y disfrutaban de una felicidad y bienestar perfectos, comparables al  de los dioses. Gradualmente, como consecuencia de las emociones y acciones negativas los humanos han ido degenerando poco a poco hasta llegar al estado actual. Como estas emociones son cada vez más fuertes, la duración de la vida humana y los méritos siguen decreciendo. Este proceso continuará paulatinamente hasta que sólo vivan diez años. La mayoría de los seres de este mundo desaparecerán durante periodos de plagas, guerras y hambre. Entonces una emanación del buda Maitreya dará enseñanzas a los supervivientes para que se abstengan a matar. Por lo que su estatura aumentará hasta un codo  y la duración de sus vidas a veinte años; y seguirá incrementando gradualmente hasta que lleguen a vivir ochenta mil. Entonces aparecerá Maitreya, obtendrá la budeidad y hará girar la rueda del Dharma. Cuando ya hayan pasado dieciocho de estos periodos de crecimiento y regresión, y los humanos vivan un número incalculable de años, aparecerá el buda Aspiración Infinita y vivirá tanto tiempo como todos los otros mil budas de esta kalpa Favorable juntos. Sus actividades para el beneficio de los seres igualarán a todas las de estos budas unidas. Finalmente esta kalpa también se extinguirá. Examinando todos estos periodos de crecimientos y regresión en las kalpas, se puede constatar que nada está más allá de la impermanencia.

Observando los cambios de las cuatro estaciones también podéis ver que todo es impermanente. En verano las praderas están verdes y resplandecientes, la lluvia es como néctar y todos los seres disfrutan de gran alegría y bienestar. Brotan flores de variedad infinitas y todo el pasaje se transforma en un paraíso salpicado con azules, dorados, rojos y blancos. Luego, a medida que as brisas de otoño se van enfriando, las praderas van cambiando su tonalidad.  Las flores y los frutos van secándose y marchitándose. Pronto llega el invierno y la tierra se vuelve tan dura como la roca. Los ríos y los lagos se congelan, y soplan vientos glaciales. Podéis cabalgar durante días buscando aquellas flores estivales sin encontrar ninguna. Y así una estación tras otra se van sucediendo; el verano da paso al otoño, el otoño al invierno, el invierno a la primavera… cada una diferente de la anterior pero todas igual de efímeras. Mirad con qué rapidez se suceden ayer y hoy, esta noche, este año y el próximo… Nada permanece, nada es estable.

Pensad en vuestra localidad o comunidad monástica o cualquier otro lugar. Gente que hasta hace poco vivía en la prosperidad y la riqueza de repente se ve abocada a la rutina. Otros que anteriormente eran pobres e insignificantes, ahora se expresan con autoridad y son poderosos y ricos. Nada permanece siempre igual. En vuestra propia familia, los padres, abuelos y tatarabuelos de las generaciones precedentes han ido muriendo unos tras otros. Ahora sólo quedan de ellos sus nombres. Y cuando llegó su momento, muchos hermanos, hermanas y otros parientes también murieron y ya nadie sabe adónde han ido o dónde están. Muchos de los personajes poderosos, ricos y prósperos que hace tan sólo un año eran los más ilustres del lugar, este año son sólo nombres. Y de aquellos cuyo poder, fortuna y respetabilidad suscita en la actualidad la envidia de la gente corriente, nadie sabe si estarán todavía en la misma situación el año que viene o incluso el próximo mes. De vuestros animales domésticos: ovejas, cabras, perros, etcétera, ¿cuántos han muerto ya y cuántos quedan todavía vivos?

Cuando se piensa acerca de todos estos cambios se pueden constatar que nada es permanente. De toda la gente que estaba viva hace más de cien años, ni uno sólo ha escapado a la muerte. Y dentro de cien años todas las personas que ahora viven en este mundo habrán muerto. No quedará ninguno de ellos.

No hay por lo tanto absolutamente nada en el universo, animado o inanimado, que sea permanente o estable.

 

Todo lo que ha nacido es impermanente y morirá.

Todo lo que se acumula es impermanente y se agotará.

Todo lo que se une es impermanente y acabará separándose.

Todo lo que se construye es impermanente y se derrumbará.

Todo lo que asciende es impermanente y descenderá.

Amigos y enemigos, felicidad y sufrimiento, bueno y malo, todos los pensamientos que pasan por la mente, todo es impermanente.

 

Puede que tengáis una posición elevada como el espacio, seáis poderosos como un trueno, ricos como un naga, bellos como un dios, encantadores como un arco iris; pero, seáis quienes seáis, cuando la muerte llegue repentinamente no podréis hacer nada ni por un sólo momento. Tendréis que partir desnudos, con las manos vacías acurrucadas bajo vuestras axilas. Por muy doloroso que sea separaros de vuestro dinero, propiedades, amigos, seres queridos, allegados, discípulos, país, tierras, comida, bebida y riquezas, tendréis que dejarlo todo atrás, como cuando se extrae un pelo de la mantequilla.

Puede que séais el abad de un monasterio con miles de monjes, pero ni uno sólo podrá acompañaros. Puede que estéis gobernando a decenas de miles de personas, pero nadie podrá ir con vosotros como ayudante. Puede que poseáis todas las riquezas de este mundo, pero no podréis llevaros ni tan siquiera una aguja con hilo.

Vuestro cuerpo tan querido también vais a tener que dejarlo atrás. Este mismo cuerpo que en vida cubríais con seda y brocados, al que dabais té y cerveza, y fue bello y distinguido como un dios, será un cadáver espantoso y yacerá ahí terriblemente pálido, deformado y pesado. Yetsun Mila decía:

 

Eso tan aterrador que llamamos cadáver,

está aquí, en nuestro propio cuerpo.

 

Vuestro cuerpo será atado con una cuerda, cubierto con una cortina y colocado entre piedras y tierra. Pondrán vuestro tazón hacia abajo sobre vuestra almohada. Y por muy admirados y queridos que hayáis sido en vida, sólo produciréis horror y náusea. Cuando alguien en vida se tumba a dormir, incluso aunque use un montón de pieles blandas como almohad, al poco tiempo empieza a sentirse incómodo y necesita volverse de un lado a otro. Pero cuando yazca muerto, su mejilla estará apoyada sobre una piedra o manojo de hierbas y su cabeza salpicada de tierra.

Algunos de vosotros que sois cabezas de familia o jefes de un clan puede que os preocupéis por los que están bajo vuestra protección y os preguntéis si cuando ya no estéis ahí para velaar por ellos morirán de hambre o de frío, o serán asesinados por los enemigos o serán arrastrados por la corriente. Os preocupáis creyendo que toda su felicidad, riquezas y bienestar depende de vosotros. Pero, de hecho, después de que hayáis muerto, incinerarán vuestro cadáver, lo lanzarán al agua o lo enterrarán en un cementerio y todos ellos se sentirán aliviados de haber podido deshacerse del cadáver.

Cuando muráis no tendréis más remedio que deambular solos por el estado intermedio sin ninguna compañía. Entonces vuestro único refugio será el Dharma. Por lo tanto recordad constantemente que es necesario que os esforcéis de ahora en adelante en realizar al menos una práctica de Dharma auténtico.

Todo lo que se acumula acaba agotándose. Puede ocurrir que un rey tenga poder en todo el mundo y al final acabe siendo un mendigo. Muchos empiezan sus vidas rodeados de riquezas y terminan muriéndose de hambre después de haberlo perdido todo. Gente que tenía rebaños de cientos de cabezas de ganado un año puede verse reducida a la mendicidad al año siguiente a causa de fuerte nevadas o las epidemias. Y alguien que hasta ayer era rico y poderoso, de repente hoy puede encontrarse pidiendo limosna porque sus enemigos han destrozado todo lo que poseía. Éstas son cosas que podéis constatar vosotros mismos. Vuestras posesiones y riquezas es algo que no tendréis eternamente. Por lo tanto recordad continuamente que la generosidad es el mejor capital que podéis acumular.

Toda unión es impermanente y acaba en separación. Somos como esas gentes de diferentes lugares que se reúnen por miles o incluso decenas de miles en un gran mercado o una importante ceremonia religiosa y luego se separan y regresan cada uno a su casa. Cualquier relación que mantengamos con otras personas: maestro y discípulo, patrón y empleado, benefactores y beneficiados, amigos espirituales, hermanos y hermanas, matrimonio; por mucho que apreciemos a esas personas no hay modo aguno en que podamos evitar el tener que separarnos finalmente. Ni siquiera podemos estar seguros de que la muerte o alguna circunstancia repentina no nos vaya a separar ahora mismo. Puesto que amigos espirituales, parejas, etcétera, pueden separarse inesperadamente en cualquier momento, es mejor evitar enfados, riñas, discusiones violentas y peleas. Como no sabemos por cuánto tiempo vamos a estar todavía juntos, es mejor que nos tratemos con amor durante el breve tiempo que nos pueda quedar. Como Padampa Sanguie dijo:

 

Las familias son tan efímeras como el gentío de un mercado.

¡No discutáis ni peleéis, gentes del Tingri!

 

Cualquier cosa que se construya acabará derrumbándose. Pueblos y monasterios que antes fueron prósperos y florecientes, han sido abandonados y ahora están desiertos. Y donde antes vivieron sus esmerados propietarios ahora sólo los pájaros hacen sus nidos. Incluso el templo central de tres pisos de Samye, que fue construido por trabajadores emanados milagrosamente, durante el reinado del rey Tritsong Detsen y consagrado por el Segundo Buda de Oddiyana, fue destruido por el fuego en una sola noche. Durante el reinado de Songsten Gampo el palacio de la Montaña Roja rivalizaba con el de Indra, pero ahora no quedan ni las piedras de los cimientos. Entonces ¿por qué les damos tanta importancia a nuestros pueblos, casas y monasterios que son como nidos de insectos? Sería mejor que decidiésemos sinceramente hacer como los Kaguiupas del pasado, que abandonaban su tierra natal e iban a lugares deshabitados; vivían bajo un peñasco, tenían como única compañía a los aniamles salvajes y despreocupándose de la comida, la ropa y su reputación aplicaban hasta el final las cuatro aspiraciones básicas de los Kadampas:

 

Estableced la mente en el Dharma,

el Dharma en una vida humilde,

la vida humilde recordando la muerte

y la muerte en una solitaria concavidad del terreno.

 

Ejércitos poderosos y altos rangos no son duraderos. Mandhatri, el soberano universal, hizo girar la rueda de oro que le daba poder sobre los cuatro continentes. Reinó en los cielos de los dioses de los Treinta y Tres. Compartió incluso el rno de Indra, el rey de los dioses. Y pudo derrotar a los asuras en la batalla. Pero finalmente cayó sobre la tierra y murió con sus ambiciones todavía insatisfechas. Podéis constatar también ni uno sólo de todos los que ostentan el poder y autoridad, ya sean reyes, lamas, altos funcionarios o políticos, puede mantener su posición permanentemente y mucha gente poderosa ue aplica la ley sobre otros un año, se encuentra en prisión al año siguiente. ¿Para qué nos puede servir un poder tan transitorio? Sin embargo el estado de la budeidad perfecta nunca se deteriora ni puede degenerar y es digno del respeto de dioses y hombres. Dicho estado es el que debemos estar decididos a alcanzar.

Amigos y enemigos son también impermanentes. Un día mientras el arhat Katyayana hacía su ronda diaria pidiendo comida se encontró a un hombre que tenía a su hijo en el regazo. El hombre se estaba comiendo un pescado con gran deleite y tirándole piedras a una perra que trataba de comerse las espinas. El arhat con su clarividencia vio que el pescado había sido el padre de ese hombre en esa misma vida. La perra había sido su madre. Un enemigo al que había matado en su existencia anterior había renacido como su hijo debido a la deuda kármica que tenía con él por haberle quitado la vida. Katyayana exclamó:

Se come la carne de su padre, golpea a su madre,

sostiene en su regazo al enemigo al que asesinó;

la esposa mastica los huesos de su marido…

¡Cómo me río al ver que ocurre en el samsara!

 

Durante una misma vida, a veces ocurre que enemigos mortales se reconcilian y se hacen buenos amigos. Puede que incluso lleguen a ser parientes cercanos y hasta acaben relacionándose con ellos mucho más íntimamente que con cualquier otro. Por el contrario, gente vinculada íntimamente, como matrimonio o hermanos, discuten frecuentemente y se hacen tanto daño como pueden por alguna fruslería sin importancia o alguna posesión insignificante. Parejas y seres allegados pueden llegar a enemistarse por el más insignificante de los motivos y acaban a veces incluso asesinándose. Viendo que todas las amistades y enemistades son algo tan transitorio, recordaos continuamente que es necesario tratar a todos con amor y compasión.

El bienestar y la miseria no son permanentes. Hay mucha gente que empieza su vida en la abundancia y el bienestar y la termina en la pobreza y el sufrimiento. Otros comienzan sus vidas en la miseria y más tarde disfrutan de bienestar. Ha habido incluso quienes empezaron como mendigos y terminaron siendo reyes. Innumerables son los ejemplos de estos reveses de la fortuna. El tío de Milarepa, por ejemplo, un da por la mañana daba una fiesta de bienvenida para su nuera, y po la noche su casa se había derrumbado y él se lamentaba de su desgracia. Cuando debido al Dharma tengáis que sobrellevar dificultades, por muchos y diversos que sean los sufrimientos que tengáis que experimentar, como Yetsun Mila y los Victoriosos del pasado, al final vuestra felicidad será insuperable. Pero cuando para haceros ricos acumuléis acciones negativas aunque temporalmente os hagan felices, al final vuestro sufrimiento será infinito.

Hace tiempo, en el reino de Aparantaka cayó una lluvia de granos durante siete días, seguida de otra lluvia de vestidos durante otros siete días y otra lluvia de piedras preciosas durante siete días más. Finalmente todos murieron enterrados por una lluvia de tierra y renacieron en los reinos inferiores. No tiene sentido tratar de controlar, llenos de esperanzas y temores, una felicidad y sufrimiento tan pasajeros. Es mejor abandonar todas las comodidades, riquezas y placeres de este mundo, como cuando uno arroja un salivazo. Tomad determinación de seguir el ejemplo de los Victoriosos del pasado y aceptad con valor todas las dificultades que tengáis que padecer debido al Dharma.

Las buenas y las mas cualidades son también impermanentes. en la vida diaria, por mucha autoridad, elocuencia, talento, ingenio, fuerza y habilidad que se tengan, llega un momento en que esas cualidades decaen. Una vez que los méritos que se habían acumulado en el pasado se han agotado, sólo se tienen pensamientos negativos y nada de lo que se hace tiene éxito. La gente os critica, cada vez sufrís más y todo el mundo os desprecia. Algunos pierden las escasas cualidades que antes tenían y terminan sin ninguna. Otros que antes eran considerados como tramposos y mentirosos, sin ningún talento ni sentido común, posteriormente se hacen ricos y están bien situados, la gente confía en ellos y les consideran gente buena y responsable. Como dice el proverbio: “Antiguos tunantes, ahora señores”.

En la vida religiosa, también, cómo dice el refrán: “En la vejez, los sabios se hacen estudiantes, los que habían renunciado a las actividades al mundo amasan riquezas, maestros religiosos se hacen cabezas de familia”. Gente que cuando era joven habia renunciado a las actividades de este mundo puede que se dedique en la vejez a acumular afanosamente riquezas y provisiones. Otros que empiezan enselando y explicando el Dharma puede que terminen como cazadores, ladrones y malhechores. Algunos abades que guardaban los votos del Vinaya en su juventud puede que en la vejez se dediquen a engendrar muchos hijos. Por el contrario, son también numerosos los que durante su juventud actuaban siempre de un modo negativo pero que posteriormente se dedicaron enteramente a practicar el precioso Dharma y alcanzaron la realización o al menos estaban en el camino y cuando murieron pudieron obtener un renacimiento que les permitiese seguir progresando.

Si alguien ahora nos parece bueno o malo, es tan sólo una impresión pasajera que no tiene permanencia ni estabilidad. Puede que os sintáis ligeramente hastiados del samsara, desarrolléis una vaga determinación de alcanzar la liberación y adoptéis el aspecto de un practicante serio de Dharma de modo que la gente corriente se siente impresionada y quiere ayudaros económicamente o ser vuestros discípulos. Si entonces no examináis vuestra mente cuidadosamente puede que empecéis a creeros que sois como la gente os ve. Llenos de orgullo, os dejáis llevar completamente por las apariencias y empezáis a pensar que podéis hacer todo lo que queráis. Esto es obviamente la trampa de las fuerzas negativas. Así pues, abandonad la creencia en la “existencia inherente del individuo” y desarrollad la sabiduría de la “ausencia de existencia inherente del individuo”. Hasta que no se ha alcanzado los niveles sublimes del bodhisattva ninguna apariencia, ya sea buena o mala, es perdurable. Meditad constantemente en la impermanencia y la muerte. Analizad vuestras propias faltas y sed siempre humildes. Fomentad el hastío hacia el samsara y el deseo de liberación. Entrenaos en ser pacíficos, disciplinados y cuidadosos. Desarrollad constantemente una profunda y abrumadora tristeza pensando en la transitoriedad de todas las cosas compuestas y en los sufrimientos del samsara. Como dice Yetsun Mila:

 

En una cueva en un lugar solitario

implacable es mi dolor.

Maestro, buda de los tres tiempos,

mi devoción hacia ti es incesante.

 

Si no hacéis de estas palabras una experiencia real, nadie sabe adonde os puede llevar cualquier pensamiento pasajero que surja de improviso. Una vez hubo un hombre que tras enemistarse con su familia empezó a practicar el Dharma y se le conocía como guelong Thangpa el Practicante. Aprendió a controlar su energía y su mente, y podía volar por el aire. Un día, mirando a una bandada de palomas que comían las ofrendas de comida que él había sacado, le vino a la mente  la idea de que con un ejército igual de numeroso é podría exterminar a sus enemigos. Él no fue capaz de usar en el camino este pensamiento negativo y como consecuencia de ello cuando después regresó a su tierra se puso al mando de un ejército.

De momento, gracias a vuestro maestro y a vuestros compañeros espirituales puede que hayáis adquirido algunas nociones de Dharma. Pero teniendo en cuenta que los pensamientos de cualquier persona corriente son sumamente inestables, debéis dejar que el Dharma os guíe en la vida y practicar mientras estéis vivos.

Si reflexionáis en todos estos ejemplos, no tendréis ninguna duda de que desde los estados más altos de existencia hasta las profundidades de los infiernos no hay nada que tenga ni la más mínima estabilidad ni permanencia. Todo cambia, todo tiene su auge y su decadencia.

  1. LA INCERTIDUMBRE DE LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA MUERTE

Cualquier ser humano en este mundo una vez que ha nacido es es seguro que va a morir. Pero el modo, el momento, el lugar y las circunstancias de la muerte no se pueden predecir.

Hay pocas causas en este mundo que ayuden a conservar la vida, pero hay muchas que la ponen en peligro. Como señala el maestro Aryadeva:

 

Las causas de la muerte son numerosas,

pero muy pocas las de permanecer vivo,

e incluso éstas pueden transformarse en las causas de la muerte.

 

Fuego, agua, venenos, precipicios, salvajes, fieras…; las ocasiones de perder la vida son abundantes, pero muy pocas cosas pueden contribuir a mantenerla. Incluso la comida, los vestidos y todas ls cosas que generalmente se consideran que contribuyen a mantener la vida pueden volverse las causas de su pérdida. Ocurren muchas desgracias a consecuencia de la comida; puede que la comida esté contaminada o que pensando que nos va a beneficiar comamos algo que se vuelva tóxico debido a ciertas circunstancias, o puede que no sea la comida adecuada para determinado individuo. Especialmente, en nuestros días la mayoría de la gente anhela comer carne, y comer carne y sangre sin ninguna precaución, totalmente inconsciente de todas las enfermedades producidas por la carne deteriorada o por los “espíritus malignos rojos”. Las dietas y modos de vida insanos pueden también dar lugar a tumores, trastornos de la flema, hidropesía y otras enfermedades que causan innumerables muertes.

Del mismo modo, en busca de riqueza, fama y otras glorias la gente va a luchar en las batallas, se enfrenta a fieras salvajes, cruza ríos imprudentemente y se arriesga en incontables situaciones que pueden producirle la muerte.

Además, es completamente impredecible el momento en que se va a producir la muerte provocada por alguna de esas variadas circunstancias. Algunos mueren en el vientre de su madre, algunos al nacer, otros antes de aprender a gatear. Algunos mueren antes de poder recibir ayudas o medicinas. Otros tardan años en morirse postrados en sus camas por largas enfermedades, contemplando a los vivos con la mirada de los muertos, y cuando mueren son sólo esqueletos cubiertos con piel. Mucha gente muere de repente o por un accidente mientras comen, hablan o trabajan. Algunos incluso se suicidan.

En medio de tantas causas que provocan la muerte, la vida tiene tan pocas posibilidades de perdurar como la llama de una vela cuando sopla el viento. No hay ninguna garantía de que la muerte no vaya a llegar repentinamente ahora mismo y de que mañana no hayáis renacido como un animal con cuernos o con colmillos. Debéis estar convencidos de que el momento de la muerte es impredecible y de que no hay forma de saber dónde vais a renacer.

 

VII. UNA EVOCACIÓN INTENSA DE LA IMPERMANENCIA

En todo momento y circunstancia meditad constantemente en la muerte. Estéis de pie, sentados o tumbados pensad: “Éste es mi último acto en este mundo”, y meditad sobre ello con total convicción. Cuando vayáis a alguna parte preguntaros si es ahí donde vais a morir. Por la noche cuando os acostéis preguntaos si moriréis durante la noche o despertaréis al día siguiente. Al levantaros por la mañana pensad que quizás muráis durante el día y que no hay ninguna seguridad de que lleguéis a acostaros por la noche. Meditad constantemente en la muerte, intensamente y desde lo profundo del corazón.. Practicad como los gueshes Kadampas del pasado que siempre pensaban que podían morir en cualquier momento; cuando se iban a dormir por la noche como no sabían si a la mañana siguiente de encender el fuego, no cubrían las ascuas y giraban sus boles hacia abajo.

Pero meditar simplemente sobre la muerte no es suficiente; lo único que ayuda realmente a la hora de la muerte es el Dharma. Alentaos a practicar el Dharma de un modo auténtico, estando siempre en un estado de atención y vigilancia, y sabiendo que todas las actividades del samsara son transitorias y sin sentido. En resumen, esta asociación de cuerpo y mente es impermanente, no la consideréis de vuestra propiedad, sino como algo prestado.

Cuando caminéis, dado que todos los caminos son impermanentes, dirigid vuestros pasos hacia el Dharma. En la Sabiduría Trascendental Condensada se dice:

 

Si al caminar mantenéis la mirada atentamente a la distancia de un yugo delante de vosotros,

vuestra mente no estará perturbada.

 

Cualquier lugar donde estéis, puesto que todos son impermanentes, consideradlo como una tierra pura. Dado que la comida, la bebida y cualquier cosa que disfrutéis son impermanentes, alimentaos con la concentración profunda. Al dormir puesto que el sueño es impermanente, purificad los engaños en la Clara Luz. Las riquezas, si disponéis de ellas, son impermanentes, por lo tanto esforzaos en conseguir las siete riquezas supremas. Amigos, familiares y todos los seres por los que sentimos afecto son impermanentes, por tanto en un lugar solitario desarrollad el deseo de la liberación. Altos rangos y fama son impermanentes, así pues sed humildes. Las palabras son impermanentes, aprended a tener un buen carácter. Las experiencias y los logros espirituales son impermanentes, proseguid hasta que alcancéis el nivel donde todo se disuelve en la Realidad última. Entonces el vínculo entre muerte y renacimiento desaparece y se tiene la confianza de estar completamente preparada para morir. Se ha alcanzado el baluarte de la inmortalidad; se es como un águila libre para volar por o más alto del espacio. Después de eso ya no hay necesidad de meditar con tristeza sobre la inminencia de la muerte.

Como Yetsun cantó:

 

Temiendo a la muerte, me fui a las montañas.

Meditando constantemente en su incertidumbre

alcancé el baluarte del inmortal estado inalterable.

Ahora he ido más allá del miedo a la muerte.

 

Y como el incomparable Dagpo Rimpoché dijo:

 

Al principio, movidos por el miedo a la muerte y el renacimiento debéis ser como un ciervo que se escapa de una trampa. Después, no debéis tener nada de qué arrepentiros aunque muráis, como un campesino que esmeradamente ha cultivado sus campos. Al final, debéis sentiros relajados y felices, como alguien que ha finalizado una gran tarea.

 

Al principio, debéis saber que no hay tiempo que perder como alguien que ha sido gravemente herido por una flecha. Después, debéis meditar sin distracción en la muerte, como una madre a quien se le ha muerto su único hijo. Al final, debéis saber que no hay nada que hacer, como un pastor a quien sus enemigos le han quitado todo su ganado.

 

Meditad constantemente en la impermanencia y la muerte hasta que alcancéis ese estado.

El Buda dijo:

 

Meditar persistentemente en la impermanencia es hacer ofrendas a todos los budas.

Meditar persistentemente en la impermanencia es ser rescatado del sufrimiento por todos los budas.

Meditar persistentemente en la impermanencia es ser guiado por todos los budas.

Meditar persistentemente en la impermanencia es ser bendecido por todos los budas.

De todas las huellas, las del elefante son las que más destacan;

del mismo modo,

la impermanencia es la idea más importante en que un budista puede meditar.

 

En el Vinaya, el Buda dijo:

 

Recordar un sólo instante la impermanencia de todas las cosas compuestas es mejor que dar comida y ofrendas a cien de mis discípulos ue sean recipientes perfectos, tales como los bhikshus Shariputra y Maudgalyayana.

 

Un practicante laico le preguntó a gueshe Potaowa cuál sería la práctica más importante si hubiese que elegir sólo una. Y gueshe Potowa le respondió:

 

Si hubiese que hacer una sola práctica, meditar en la impermanencia sería lo más importante.

Al principio meditar en la muerte y la impermanencia nos hace empezar a practicar el Dharma. Luego nos lleva a actuar positivamente. Al final nos ayuda a realizar la igualdad de todos los fenómenos.

Además de meditar en la impermanencia al principio nos hace cortar las liguras a las cosas de esta vida. Luego nos lleva a eliminar por completo el apego al samsara. Al final nos ayuda a emprender el camino del nirvana.

Además meditar en la impermanencia al principio nos hace desarrollar la fe. Luego nos lleva a practicar con diligencia. Al final nos ayuda a generar sabiduría.

Además, meditar en la impermanencia hasta llegar al total convencimiento al principio nos hace buscar el Dharma. Luego nos lleva a practicarlo. Al final nos ayuda a alcanzar el objetivo último.

Además, meditar en impermanencia hasta llegar al total convencimiento al principio nos hace practicar con la diligencia que nos protege como una armadura. Luego nos lleva a practicar con la diligencia en acción. Al final nos ayuda a practicar con una diligencia irreversible.

 

Padampa Sanguie dijo:

 

Estar totalmente convencido de la impermanencia al principio nos hace empezar a practicar el Dharma. Luego es el acicate de nuestra diligencia. Al final nos ayuda a obtener el radiante dharmakaya.

 

Si no estáis sinceramente convencidos de la impermanencia, todas las enseñanzas que hayáis recibido y practicado sólo os habrán ido haciendo cada vez más insensibles al Dharma. Padampa Sanguie también dijo:

 

No he visto a ningún practicante tibetano que piense en la muerte;

pero tampoco he visto a ninguno que viva eternamente.

A juzgar por el entusiasmo con el que apilan riquezas una vez que ya visten los hábitos amarillos, me pregunto si van a pagarle con víveres y riquezas al Señor de la Muerte.

Viendo el modo en que atesoran las mejores posesiones, me pregunto si van a hacer sobornos en  los infiernos.

¡Ja ja, cómo me río al ver a los practicantes de Tíbet!

Lo más instruidos son los más orgullosos.

Los mejores meditadores acumulan riquezas.

Los ermitaños solitarios están siempre ocupados en cosas triviales.

Los que han abandonado su tierra natal no tienen vergüenza.

¡Esa gente es insensible al Dharma!

Se alegran de las acciones negativas.

Aunque ven morir a otros, no entienden que ellos también morirán.

Éste es su primer error.

 

La meditación en la impermanencia es el preludio que abre la puerta a todas las prácticas del Dharma. Cuando le pidieron instrucciones para eliminar las circunstancias adversas, gushe Potowa respondió:

 

Pensad en la muerte y en la impermanencia persistentemente. Cuando tengáis la certidumbre de que vais a morir ya no tendréis ninguna dificultad en abandonar las acciones negativas, ni en hacer lo que es correcto.

A continuación, meditad persistentemente en la vacuidad, la Realidad última de todos los fenómenos. Cuando surja la convicción en vuestra mente ya no encontraréis difícil eliminar todos los engaños.

 

Cuando se está convencido de la impermanencia, todas las actividades mundanas de esta vida producen una repulsión profunda, como cuando se le da una comida grasienta a alguien que padece náuseas. Mi venerable maestro solía decir:

 

Los altos rangos, el poder, la riqueza o la belleza que veo en este mundo no tienen ningún interés para mí porque debido al ejemplo de los grandes seres del pasado he llegado a comprender ligeramente la impermanencia. Ninguna otra instrucción que pueda daros es más profunda que ésta.

 

¿En qué medida tenemos que desarrollar esta convicción en la impermanencia? Es necesario llegar a ser como gueshe Kharak Gomchung. Él se fue a meditar en la soledad de las montañas de Yomo Kharak en la provincia de Tsang. A la entrada de su cueva había un arbusto espinoso en el que se enganchaba la ropa. Al principio pensó en cortarlo, pero luego se dijo: “Quizás muera dentro de la cueva,como no sé si volveré a salir de aquí es mejor que me dedique a mi práctica”. Y no lo cortó. Cuando salió tuvo otra vez el mismo problema con el arbusto. Esta vez pensó: “No puedo saber si voy a volver a entrar”. Y así continuó durante muchos años hasta que llegó a ser un maestro espiritual realizado. Cuando se marchó el arbusto todavía seguía allí.

Mi maestro también nos contó que el vidyadhara Yigme Lingpa solía ir en otoño, durante la constelación Rishi, a una fuente termal. No había escalones para descender y era muy difícil llegar hasta el agua y estar allí. cuando sus discípulos le ofrecieron hacer una escalera les dijo:

-¿Para qué tomarse tanto trabajo si no sabemos si volveremos el año que viene? -y así hablaba continuamente de la impermanencia.

Hasta que no hayamos desarrollado esa certidumbre nosotros también debemos meditar en la impermanencia. Es necesario empezar generando bodhichitta. Luego, como práctica principal, entrenaos con todos estos métodos hasta que la impermanencia os haya impregnado verdaderamente. Al final sellad la práctica con la dedicación de los méritos. Esforzaos todo lo que podáis en practicar así ye mular de ese modo a los grandes seres del pasado.

 

    La impermanencia es evidente, sin embargo creo que todo es duradero.

    He llegado al umbral de la vejez, pero todavía pretendo que soy joven.

    Bendícenos, a mi y a los seres confundidos como yo,

para que lleguemos a comprender que nada es perdurable.